LA PEOR PARTE

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 22 de marzo de 2020

Dedico este artículo a la memoria de Sara Torres, en el quinto aniversario de su partida y a Fernando Savater, que hace seis años nos iluminó con sapiencia.

     Fernando Savater es ampliamente conocido en nuestro país porque hace 5 años, antes de las elecciones de 2014, vino a Panamá a dictar una conferencia alrededor de su último libro, “Ética de Urgencia” con la intención de que la clase política tomara conciencia de que, con la inminencia del torneo electoral, se apostara por la ética.

     El esfuerzo de traerlo fue monumental, pero también lo fue la respuesta del público, sorprendentemente una gran mayoría joven y entusiasta, que abarrotó el domo de la Universidad de Panamá, donde se celebró la conferencia.  Casi 900 personas se hicieron presentes en ella, así como Eco TV grabó en su totalidad y después la pasó en 28 ocasiones en su canal de televisión.  Llovieron los patrocinadores, incluyendo bufetes de abogados, empresas comerciales, entidades gubernamentales, bancos y, por supuesto, las universidades.  Fue un fenómeno que, en medio del mes de marzo, se tuviera una convocatoria tan masiva.  No quedó nadie indiferente a su presencia en Panamá, se le otorgó un doctorado honoris causa por la Universidad de Panamá, y también fue el orador del lanzamiento del Concurso de Oratoria de ese año, que organiza la empresa Cable & Wireless.

     Cuando me refiero a que fue un esfuerzo monumental quiero decir que como él viaja a eventos puntuales en el mundo cultural, había que encontrar la ocasión de que estuviera de este lado del océano para que el coste de su viaje no fuera excesivo y, con la falta de apoyos a las iniciativas culturales que aún hoy existen en este país, era incierto que se contara con suficientes auspiciadores de la conferencia.  Pero el resultado fue todo lo contrario.

Fernando Savater en Panamá

     Lamentablemente, de los políticos solo recuerdo haber visto en la conferencia al actual alcalde del distrito capital, José Luis Fábrega.  La intención de que el mensaje ético llegara a los políticos que aspiraban a un cargo de elección no se concretó, pero sí en los cientos que asistieron, los que estoy segura supieron aprovechar sus sabios consejos.

FERNANDO SAVATER

     Savater es quizás uno de los más completos intelectuales que hoy en día están vivos, pues además de filósofo, es novelista y autor dramático, ensayista e hípico consumado. Ha escrito más de 50 libros, entre ensayos filosóficos, políticos y literarios, narraciones, además de obras de teatro.  Su producción ha sido traducida a más de veinte idiomas y ese doctorado honoris causa que se le dio en Panamá suma a varios que le han dado en otros países de América Latina, Europa y en su país natal, España.  También ha recibido otros galardones tanto literarios como condecoraciones de diferentes países, además de haber ganado el Premio Planeta en dos ocasiones con sus novelas “El jardín de las dudas” (Finalista en 1993) y “La hermandad de la buena suerte”, en 2008.  Otra de sus novelas, “Los invitados de la princesa”, ganó el Premio Primavera de Novela en 2012.

     En lo personal, yo me enamoré de la obra de Savater por su novela “El jardín de las dudas”, que está ambientada en la España del siglo XVIII y los pensamientos ilustrados del escritor Voltaire. Y desde entonces, hace casi 30 años, leo casi todo lo que escribe, incluyendo sus artículos habituales en El País.  Hace un par de años la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) le ofreció un homenaje en el que estuvieron importantes figuras intelectuales y editoriales como Ricardo Cayuela, entonces director editorial de Penguin Random House, los escritores mexicanos Jorge Volpi y Juan Villoro y Carlos Revés, director editorial de Planeta y el presidente de la FIL, Raúl Padilla.  Con su siempre despistado humor, cuando todos habían expuesto las razones que tenían para estar allí rindiéndole homenaje, el filósofo vasco preguntó que quién era esa persona de la que hablaban, porque le gustaría conocerla.

Portada del libro “La peor parte”

     La realidad por la que atravesaba Fernando Savater era que, en el año 2015, había muerto su compañera y cómplice de vida, Sara Torres y ahora, después de casi cinco años, ha publicado un libro imprescindible para los que disfrutamos de su ágil y puntual narrativa, “La peor parte”, que son unas memorias de amor, un canto emocionado a la vida, una llamada a amar y disfrutar en todo momento con la persona que amas.

LA PEOR PARTE

     Fernando Savater y Sara Torres estuvieron juntos por treinta y cinco años hasta la muerte de ella, el 18 marzo de 2015.  La abatió un tumor cerebral que era prácticamente invencible, que se reproduce a pesar de terapias de quimio y radio.  Tenía 59 años, estaba llena de proyectos junto a su pareja, era una mujer entusiasta y aparentemente sana y con una personalidad arrolladora, al punto de que le llamaban “Pelo cohete”, por su peinado cuando joven.  Savater tiene hoy día 72 años.  Se conocieron en una barra del bar de la facultad y desde entonces escribió para que a ella le gustara.  Eran cómplices en todo, hasta en las películas que veían.  Y esta obra es una elegía en prosa como un homenaje póstumo a su memoria.

     De su lectura, ágil, prodigiosa, como todo lo que escribe, se nota la vastísima cultura de la que goza, así como la comprensión política que tiene de los nacionalismos que tanto dividen a España.  Lector voraz, es un aficionado a los caballos, a la hípica, pero no a las apuestas sino a las carreras y el desempeño tanto de jinetes como de los equinos más famosos.  Cuando estuvo en Panamá hicimos una visita al Hipódromo y sorprendió hasta al más versado en datos y anécdotas de las famosas carreras que se llevan a cabo en varios países.  De hecho, ha escrito dos libros, “El juego de los caballos”, publicado en 1997, y “A caballo entre milenios” en el que plasma su pasión por la vida y los caballos y se cruzan su afición con sus vivencias. 

     El embrujo del escritor vasco lo posee desde que, a los cinco años, su padre lo llevó al hipódromo de Lasarte, en su natal San Sebastián. No ha habido clases, conferencias, escritos que lo hayan alejado de su afición, que sigue con celo las carreras donde se lleven a cabo.  Cuando presentó el último, el escritor Javier Marías dijo que es «quizá de los mejores, de los más emotivos y profundos de Savater, de una gran hermosura literaria y de gran fuerza lírica».

     “La peor parte” comienza con la frase “Dije que ya no iba a escribir más libros”, pero a la memoria de Sara Torres, con la que también escribió un hermoso libro, “Aquí viven leones”, que es un viaje a las guaridas de los grandes escritores, ha publicado este hermosísimo libro que le dedica al amor de su vida, donde le rinde homenaje, cuyo recuerdo le hace “llorar todos los días”.

     Fernando Savater y Sara Torres pasaron nueve meses de pesadilla de tratamientos y en medio del dolor que se les supuso a los dos, él se ha sobrepuesto al dolor en este libro, que da un testimonio valiente de la vida y las circunstancias de dos enamorados, que nos muestra una convivencia llena de ventanas y puertas de hechos, de personas y paisajes cargados de interés, emoción y valor histórico.  Siendo una autobiografía íntima, complementa con la ya publicada “Mira por dónde”, que publicó en 2003.

Fernando Savater y Sara Torres

     Sara Torres fue alumna de Fernando Savater en la facultad de Zorroaga, San Sebastián, cuando él ya era una personalidad conocida y a los que los distanciaban muchas posiciones, tanto políticas como culturales.  En el libro, que cautiva desde la primera página, devela incluso lo que para él era la fidelidad de una pareja y no oculta sus devaneos eventuales.  A quien sus amigos y su pareja llamaban Pelo Cohete tenía un pasado cruzado por ETA (que victimizó a Savater muchos años), una personalidad arrolladora, poco dinero y menos pedigrí.  Después de conocerse entendió la necesidad de rechazar el terrorismo etarra, fue profesora en euskera de la Universidad del País Vasco hasta que la expulsó la presión del nacionalismo.  Aficionada al cine fantástico, se constituyó en la primera lectora de las obras de su marido.

     “La peor parte” es un libro tierno a la vez que desgarrador, apasionante y lúcido, esa lucidez que tiene el autor para plantearnos las interrogantes de la existencia, en esta ocasión, la de haber perdido el amor de su vida.