A COSTA DE UNA REELECCIÓN

Por Mariela Sagel, El Siglo, 6 de abril de 2020

     En las últimas tres semanas los panameños hemos visto que no importa cuánto tengamos ni cuánto queramos, sino cómo preservarnos la vida de la mayor cantidad de ciudadanos.  La inclemente peste que azota al país, el COVID-19, nos tiene confinados en casa, cada día con más restricciones para movilizarnos y con la suplicante prédica de quedarnos en casa.

     El gobierno nacional, en un plan muy bien elaborado y estratégicamente implementado, ha ido salvaguardando la vida de la mayoría de los panameños, y somos ejemplos para el mundo entero.  Así lo ponderan las noticias y organizaciones internacionales.  También dimos una demostración de humanidad al dejar transitar a los cruceros que tenían muertos y contagiados por el mortal virus a través del Canal de Panamá.

     El impresentable presidente de los Estados Unidos rehúsa aceptar que el virus es peligroso y se vale de estratagemas como llamarlo “China virus” para seguir con la monserga de sembrar la xenofobia y el odio contra su rival comercial y militar más poderoso en el planeta, la República Popular China.  Esto no es una guerra ideológica y la burda campaña contra los asiáticos se ha ido esparciendo por nuestro país.  Debemos recordar que los chinos llegaron a este país en el siglo 18, para trabajar en la construcción del ferrocarril, y aquí han conformado una fuerte y respetuosa comunidad que trabaja de sol a sol para servirnos.

     Ni España, ni Italia, ni Estados Unidos tomaron las medidas de prevención contra el virus oportunamente, como lo ha hecho Panamá, porque prevalecieron los criterios mercantilistas, antes que los humanistas.  Vemos espeluznantes escenas en Ecuador, por ejemplo, y no tardaremos de ver peores en Bolivia y otros países de la región.  Estados Unidos arroja más muertos y contagiados que todos los países desarrollados, y la responsabilidad recae en una sola persona, que antepone sus intereses reeleccionistas por encima de la salud de toda una nación, a la que prometió “hacerla grande otra vez”.