EN HONOR DE LOS HÉROES ANÓNIMOS

Por Mariela Sagel, El Siglo de Panamá, 13 de abril de 2020

     Todos en Panamá estamos encerrados en nuestras casas, por lo menos cinco días a la semana, menos los que trabajan en los negocios que les está permitido abrir, como supermercados, farmacias, algunos restaurantes o expendio de comidas que llevan a domicilio.  También no han dejado de laborar los trabajadores de la salud, de hecho, les ha aumentado el trabajo a tal punto que muchos se han contagiado el maldito virus que ha afectado en forma violenta al mundo y algunos han muerto.

     De la misma forma no descansan los miembros de la fuerza pública, que tratan de contener a los desobedientes e inconscientes que no acatan lo que establecen los decretos que a diario se expiden para hacernos entender que debemos cerrarle la puerta al virus quedándonos en casa.

     He leído y me han comentado que a médicos y enfermeras los discriminan en el transporte, negándose los conductores de taxi a llevarlos si visten una bata que los identifique.  También he visto y recibido información confiable de que, en algunos edificios, incluso en los barrios más exclusivos, han emitido circulares de la administración en donde se les prohíbe que utilicen los ascensores y, en su defecto, suban o bajen en los de carga (si los hay).  Me parece una deshumanización total este tipo de acciones porque son estos mismos trabajadores de la salud los que a diario arriesgan su vida por nosotros.  ¿Qué les van a decir si necesitan sus servicios? ¿Qué no pueden atenderlos porque no pueden llegar en el ascensor?  Esta actitud es el colmo de la deshumanización a la que hemos podido llegar.  Estas crisis sacan lo mejor del ser humano y también lo peor.

     Definitivamente que tanto todos los trabajadores de la salud, los de la fuerza pública, los que laboran en los comercios que siguen funcionando y los recogedores de basura merecen nuestro aplauso y reconocimiento, diario, porque son héroes anónimos en esta guerra.