DE LA PAUSA A LA ACCIÓN, CON PAUSA

Por Mariela Sagel, 25 de mayo de 2020, El Siglo de Panamá

     Ya entraremos esta semana en la segunda fase de lo que se insiste llamar “la nueva normalidad”, que no es otra cosa que la realidad que de ahora en adelante nos regirá, con el reinicio de las labores de construcción de infraestructura pública, industrias, minería no metálica, parques, áreas deportivas, lugares de culto, áreas sociales de edificios (a solo un 25% de su capacidad), después de que hemos pasado dos semanas con la apertura de ventas en línea, servicios técnicos, clínicas privadas, pesca industrial y talleres de mecánica.  Y la salida a ejercitarse que tanto ha dado de que hablar.

     Lo más interesante que se puede y debe evaluar de este desconfinamiento, o desescalada, como le dicen los españoles, es que la ley seca, que llegó a su fin con algunas condiciones, no solamente fue innecesaria, sino que no se ha visto un incremento en casos de violencia (por el contrario, la abstinencia puede que la exacerbara) y se han calmado los ánimos de los que reclamaban ayudas gubernamentales.

     Nos ha tranquilizado que se puedan hacer las reparaciones que eran, algunas, impostergables en nuestras casas o vehículos de transporte, así como el poder comprar cosas necesarias, sin caer en el consumismo desmedido, que es algo endémico de la sociedad panameña. Con el tema de los lugares de culto hay una doble realidad: si bien es cierto que, para muchas personas, el acercarse a sus iglesias, capillas o centros es necesario, para una persona de fé no debería ser urgente ir a estos centros, porque uno puedo orar desde todos lados y hoy día existen tantas formas de participar en misas, pregones, rosarios, que no hace falta salir de casa para rezar.  Ojalá que se guarden las distancias debidas para que no haya un rebrote de los contagiados, como ha pasado en otros países en los que se han tenido que aplicar estrictas medidas después de haber sido éstas relajadas.