LA CAJA DE SEGURO SOCIAL

Por Mariela Sagel, 11 de mayo de 2020, El Siglo de Panamá

     En medio de estas nueve semanas de confinamiento, y de un bombardeo de noticias, algunas alarmistas, otras chistosas, la mayoría críticas, infundadas o no, nos dejan caer, como quien no quiere la cosa, que las reservas de la Caja de Seguro Social no alcanzarán más allá de dieciocho (18) meses.  Esa noticia ha sido recibida con alarma porque son muchos, quizás los más, que dependen de la jubilación que reciben quincenalmente para sobrevivir y en muchas ocasiones, con esfuerzos para llegar a fin de mes.

     Hace tiempo que he querido referirme a esta institución no como una entidad de salud, sino como la empresa más grande que tiene Panamá en el sentido de que todos, sin distinción (solamente aquellos que no han pagado las cuotas para aspirar a una jubilación) somos socios, porque es a través de nuestros aportes, y de nuestros empleadores, que se mantiene.  En la administración Martinelli se invirtieron millones en tecnología para modernizarla, y eso no se vió traducido en la agilización de los trámites.  Muchas cosas pasaron en esa administración que no están claras, pero sí sabemos que por un hoyo negro se fueron los millones y, de hecho, alguno que otro funcionario allegado tuvo que sufrir su confinamiento sin virus por los malos manejos.

     En la pasada administración vimos un desfile de directores, cuál más incompetente que el otro y ninguna rendición de cuentas.  Si somos socios de esa entidad que se llama Caja de Seguro Social, tenemos el derecho a saber de su situación financiera.  La Junta Directiva se ha mantenido anquilosada desde hace años y ahora se habla de vender bonos para aliviar la crisis financiera que atraviesa.  Esa decisión debe ser tomada en consenso con todos los asociados, que somos los que hemos cotizado y cotizan en la entidad de seguridad social, no por un grupo de personas que se aferran a un puesto y que han probado una total incompetencia.

“Cuando aumenta la libertad siempre aumenta la responsabilidad” dijo el pensador francés Víctor Hugo.