LOS PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS

Por Mariela Sagel, 14 de junio de 2020, La Estrella de Panamá

     Todos los años, desde 1980, se entregan los Premios Princesa de Asturias a varias categorías que enaltecen valores científicos, culturales y humanísticos que se consideran patrimonio universal, como son la concordia, las artes, comunicación y humanidades, ciencias sociales, deportes, letras, investigación científica y técnica y cooperación internacional.  Si bien el nombre inicial era Premio Príncipe de Asturias, título que ostenta el heredero de la corona del Reino de España, con la reforma que se emprendió a raíz del nacimiento de la Infanta Leonor, le corresponde a la hija primogénita de los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, heredar el trono de ese país al que nos unen tantos vínculos.

     Parece banal que esté escribiendo sobre algo tan remoto y retrógrado como las monarquías, pero este año me ha motivado el hecho de que el Premio a la Concordia se lo han dado a los sanitarios españoles en primera línea contra el Covid-19, a esos a los que todos los días sus compatriotas salen a aplaudir a las 8 de la noche desde sus balcones o ventanas.  España ha sido uno de los países que más duro han sido golpeados por la pandemia que tiene al mundo de rodillas y los debates sobre la responsabilidad del manejo de la crisis son encarnizados y temerarios, al punto de acusaciones terribles hasta de los antepasados de los políticos.  Y lo hacen desde el senado, transmitidos por televisión no solo en ese país ibérico sino en todo el mundo donde las poderosas cadenas de noticias españolas llegan.  Ahora andan señalando la concentración que se realizó el 8 de marzo, por el día de la mujer, como el disparo que desató la pandemia.

     Cada premiado recibe la suma de 50 mil euros, que no es poca cosa, un diploma y una escultura de Joan Miró, el escultor, pintor, grabador y ceramista de origen catalán, que es el símbolo emblemático del premio.  A pesar de las polémicas que se suscitan a diario sobre el responsable de que el Covid-19 haya causado estragos en España (y de allí vino a varios países, entre ellos Panamá), lo que más une a su población es el respeto y agradecimiento a los médicos, enfermeras, y demás personal sanitario que a diario arriesgan sus vidas para preservar las del resto de la población.

     En la categoría de las artes, lo recibieron este año los compositores y directores de orquesta Ennio Morricone y John Williams.  El primero, Morricone, italiano, es responsable de las bandas sonoras de más de quinientas películas y John Williams, estadounidense, es uno de los más destacados y prolíficos de la industria cinematográfica, siendo responsable de las bandas sonoras de películas como Harry Potter, Tiburón, E.T., Superman, Star Wars, Indiana Jones, Parque Jurásico, La lista de Schindler y Home Alone.  En 2009 compuso una obra, “Air and Simple Gifts”, para la ceremonia de toma de posesión de Barack Obama. Dicha obra fue interpretada nada menos que por Itzhak Perlman, Yo-Yo Ma, Gabriela Montero y Anthony McGill.  A lo largo de su carrera ha recibido 5 premios Óscar.

     Pero lo que más me llena de regocijo es el premio de Comunicación y Humanidades que le fue conferido a dos eventos anuales que tienen que ver con los libros y la lectura:  la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) y el Hay Festival of Literature and Arts. La FIL es considerada la mayor reunión del mundo editorial de habla hispana y la feria literaria más importante del mundo junto con la de Fráncfort (Alemania). Ambos acontecimientos reúnen en torno a la literatura a los públicos más variados y congregan cada año a cientos de miles de visitantes para fomentar entre ellos el hábito de la lectura.  Ambos representan los más importantes puntos de encuentro del libro, los escritores, los lectores y la cultura en el mundo.

     El premio de ciencias sociales lo recibió Dani Rodrik, de nacionalidades turca y estadounidense, economista que ha publicado numerosas obras sobre economía internacional, desarrollo económico y economía política. La cuestión de qué constituye una buena política económica y por qué algunos gobiernos tienen más éxito que otros al adoptarla está en el centro de su investigación. Sus trabajos incluyen “Reglas de la economía: los aciertos y los errores de la ciencia triste” y “La paradoja de la globalización: la democracia y el futuro de la economía mundial”.

Esta semana se darán a conocer los galardonados en deportes, letras, investigación científica y técnica y cooperación internacional. ​ El año pasado lo recibió la escritora Siri Hustvedt, que fue la “rock star” de la FIL ese año.  También lo han recibido Philip Roth en 2012 (murió en 2018), Antonio Muñoz Molina en 2013 y Leonardo Padura, en 2015.  Para los padurianos, empecemos con las quinielas para el Premio Nobel, ya que Padura se menciona como un candidato fuerte.

VOLVIENDO A LA ANORMALIDAD

Por Mariela Sagel, 8 de junio de 2020, El Siglo

     El gozo no duró mucho, ni una semana.  El sábado nos volvieron al estricto confinamiento por género y horario en las áreas de Panamá y Panamá Oeste.  Como me dijo alguien, tres pa’lante y dos pa’atrás, igual que en las procesiones de Viernes Santo.

     No me sorprende.  Durante la semana en la que gozamos de la desescalada total la gente salía sin ir a ningún lado.  No entiendo si la mayoría del comercio está cerrado, a dónde se dirigía.  Los tranques en la carretera al interior fueron insoportables.  Entiendo que mucha gente necesita volver a los lugares donde trabajan o donde residen sus familiares, pero una gran mayoría lo hacía para acudir a las playas, para reunirse con amistades, para festejar. Ahora mismo no hay nada que festejar porque no hemos ganado la guerra.  Lo único que debemos hacer es colaborar para que se detenga este virus maldito, que ha atacado al mundo entero.  Y la colaboración empieza por no salir si no es necesario, por usar mascarilla y lavarnos las manos con más frecuencia.  Son mecanismos sencillos, baratos y accesibles a todos, sin distingo de clase o condición económica.

     No se trata de una conspiración de los poderes económicos mundiales, como la “conspirofobia” que se ha desatado entre algunos holgazanes.  Aprovechen su tiempo en aprender nuevas destrezas, ordenar cosas pospuestas, leer, reinventarnos.  Es sencillo y no hay que caer en la desesperación.  Si bien el tema económico es crucial y parte de la ansiedad que nos corroe, debemos evaluar qué vida tendremos si enfermamos o la vida que le dejaremos a nuestros familiares si morimos.   

     Como leí en muros de algunos marisabidillos que son expertos de la boca para afuera, hay improvisación desacertada en la vuelta al confinamiento.  Todo lo contrario.  Fueron cifras frías y crueles las que llevaron a esta penosa decisión.  Colaboremos todos a salir pronto de esta situación inédita, que no solo se da en Panamá sino en muchos otros países que han vuelto a tomar medidas al haber un rebrote o empeoramiento de los casos.