RÓMPETE, CORAZÓN

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, 5 de junio de 2020, La Estrella de Panamá

     La escritora española Cristina López Barrio, quien nos honró con su participación en nuestra Feria del Libro, celebrada en agosto pasado y presentó su novela “Niebla en Tánger”, galardonada como finalista del Premio Planeta 2017, nos deslumbra con su última obra, “Rómpete corazón”, publicada en noviembre pasado.  Cristina, cuando estuvo en nuestro país, estaba en las correcciones de su libro y además de unos días en la ciudad, se trasladó a Taboga, la isla de las flores, junto a su marido, el celebrado fotógrafo Manuel Yllera, donde disfrutó de esa isla mágica, inmortalizada por nuestro más grande escritor, Rogelio Sinán.

     Cristina López Barrio es, además de escritora, abogada con especialidad en propiedad intelectual.  Desde 2009 se dedica a la escritura, a raíz de ganar un premio de novela juvenil (“El hombre que se mareaba con la rotación de la tierra”) y la publicación de su obra narrativa “La casa de los amores imposibles” (2010).  Esa novela marcó su entrada en el parnaso de las escritoras, ya que ha sido traducida a más de quince lenguas y publicado en veintidós países.  En 2012 publicó “El reloj del mundo” y al año siguiente la novela “El cielo en un infierno cabe”, para posteriormente, en 2015, entregarnos “Tierra de brumas”.  Su clímax lo obtuvo con “Niebla en Tánger”, que es una hermosa historia de amor y misterio en la ciudad más cosmopolita y mágica como lo es Tánger, que en un tiempo gozó de ser un protectorado llamado Zona Internacional, hasta la incorporación de la ciudad a Marruecos, con la independencia de ese país.  Precisamente una de las protagonistas de esta novela, en forma velada, Rachel Muyal, de las últimas judías que quedan en ese país africano y directora por muchos años de la mítica Librería des Colonnes, la más antigua de la ciudad del estrecho, falleció hace poco y se acaba de publicar un libro sobre su vida, “Las memorias de una tangerina”, traducido al español el mes pasado.

Cristina López Barrio

     Tánger no solo ha sido el sitio de las conspiraciones y el espionaje, zona de juerga de millonarios excéntricos, lugar de encuentro para agentes secretos, el sitio ideal para especuladores y estafadores, así como también los amantes de la buena vida.  Ha sido, sobre todo, el enclave multicultural de las comunidades musulmanas, judías y cristianas, y foco de atención de escritores y artistas como Paul Bowles, William Burroughs, Tennessee Williams, Francis Bacon y hasta de los Rolling Stones.  Uno de los más destacados escritores marroquíes de ascendencia española, Ángel Vásquez, autor de “La vida perra de Juanita Narboni” y también llamado “escritor maldito” nació y creció allí y hasta llegó a trabajar en la librería mencionada.

     El pintor francés Eugène Delacroix quedó deslumbrado con la luz de Tánger y, a partir de ese descubrimiento, otros pintores como Henri Matisse fueron en busca de ella. Un escritor rifeño (de la región del Rif), Mohammed Chukri, considerado de los más controvertidos y leídos, vivió y convivió con esa pléyade de intelectuales al punto que Paul Bowles le tradujo su obra emblemática “For bread alone”, que fue descrita por Tennessee Williams como «un verdadero testimonio de la desesperación humana, destrozada por su impacto».

     La región del Rif comprende las provincias marroquíes de Chauen, Taounate, Targuist, Alhucemas (antigua Villa Sanjurjo), Driouch, Nador, y Kebdana, además de Ceuta y Melilla, que son parte de las ciudades autónomas españolas en el norte del país, sobre el Mar Mediterráneo. La guerra del Rif de 1911 a 1926 es el escenario de la serie “Tiempos de guerra” de Netflix.

RÓMPETE CORAZÓN

     Esta frase es de un verso de William Shakespeare, que la autora coloca en las páginas iniciales del libro. También es importante, para comprender la complicada estructura de la novela, saber que la autora pasó sus veranos de pequeña y adolescente en una casita que tienen sus padres cerca de donde ocurren los hechos.  Cristina es amante de las leyendas, y en este relato le añade un elemento de suspenso policiaco que la hace envolvente, junto a su prosa seductora. 

     Hace doce años desapareció una niña, Alba, de la que nunca más se supo, en una comunidad en las faldas del monte Abantos, que está en la sierra del Guadarrama, entre San Lorenzo del Escorial y el Valle de los Caídos.  Su madre, Blanca Oliveira se marcha del pueblo con sus otras dos hijas y regresa al caserón familiar doce años después.  A los pocos días desaparece otra de las hijas, Clara, y el caso es llevado por el mismo inspector que manejó la primera desaparición, sin resultados positivos.  Hay un hilo conductor en estas dos desapariciones: una cinta roja, la muerte de un caballo y un cuento de hadas relacionado con la historia familiar de la familia Melgar, que parece una maldición en la que todos van cayendo.  Aurora, que es hermana gemela de Alba, la primera que desapareció no es la que desaparece, como pudiera asumirse.

      Cada capítulo tiene el nombre de un protagonista, que se constituye en el que narra, y se enmarca en una hora y fecha, con la precisión de un reloj de meses y días antes o después de la desaparición de la chica.  Son capítulos cortos, 90 en total, por donde desfilan Blanca, Aurora, Estela, Arturo, Ricardo y Roger, cada uno con su particularidad, su historia o leyenda y su estilo.

Cristina López Barrio con su obra premiada de finalista en el premio Planeta

     Cristina logra, de manera magistral, combinar la novela policial con el misticismo de los cuentos de hadas.  No solo se trata de resolver las misteriosas desapariciones de dos hermanas, en las mismas extrañas circunstancias, se trata de hurgar en secretos de amores prohibidos, celos enfermizos, culpas inconfesables, odios y la sombra de la locura, que siempre ronda a las mujeres de la familia Melgar, a la que pertenece Blanca y sus hijas.

     Si bien la cadencia hace el ritmo pausado, la compleja estructura de la novela nos motiva a que uno quiera saber cuanto antes el desenlace en la medida que la intriga va in crescendo, lo que lo lleva a tener cierto estilo de thriller. 

     Vale la pena resaltar que la ambientación que logra la autora es parte importante de la narrativa, para que nos hagamos una idea de lo que ocurre.  López Barrio recrea esta novela en dos caserones en las faldas del monte Abantos, antiguos y lúgubres, con jardines descuidados pero hermosos, con una zona prohibida, un torreón siniestro y una red de túneles que son tan misteriosos que socavan la estabilidad del conjunto y también el ánimo de sus habitantes.  Es un sitio bello a la vez que misterioso y peligroso.  Todos estos elementos no solamente afectan a los residentes del área, sino al lector de “Rómpete corazón”.

     Como es su estilo, la prosa es cuidada y pulcra, elegante y preciosista.  Dentro de esa pulcritud la autora logra dar a cada uno de sus seis personajes un tono y un matiz característico, que los diferencia el uno del otro por las sombras y los secretos que guardan.  Todos nos parecen sospechosos, pero también despiertan cierta simpatía porque nos parece irracional que sean capaces de semejante maldad, desaparecer a dos niñas y callarlo por muchos años.

     En “Rómpete Corazón” se combina el thriller policial con la recreación de la magia de antiguas leyendas, lo que hace un deleite leer esta última obra de Cristina López Barrio.

     Como dice la portada: Una inquietante desaparición, una pasión que siempre vuelve, una leyenda que atraviesa el tiempo.