AMANTES QUE SE DISTANCIAN

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 5 de julio de 2020

     Bajo el título “Literatura, periodismo e idioma: amantes que se distancian” participé en una interesante conversación por Zoom (como es la nueva modalidad) con destacadísimos periodistas, filólogos, académicos y escritores en el programa “Contrapunto”, que dirige José María Torrijos.  Lo grabamos hace dos semanas y salió al aire el pasado 30 de junio por el canal 11, SerTV, la televisora estatal.

     Este tipo de programas, y otros de corte educativo, han ido enriqueciendo la programación de ese canal de televisión, y dinamizado el debate de temas muy importantes como el que nos concentró en esa reunión virtual.  Participamos los escritores y académicos, Justo Arroyo, Rafael Ruiloba y Rafael Candanedo, que también es filólogo y profesor, el periodista Carlos Atencio, director del diario El Siglo y siempre muy interesado en los temas culturales y la que suscribe.  Se nos había convocado con una tarea: esclarecer si el periodismo necesita de la literatura y hasta qué punto. ¿Está desapareciendo la figura del periodista/literato? ¿La inmediatez en las comunicaciones afecta el trato que se le da al lenguaje en los medios? ¿El trato al idioma en los medios es un reflejo de qué? ¿Carencias en la educación, desinterés de los comunicadores? ¿Qué se debe hacer para mejorar el uso del idioma en nuestros medios y por qué es tan importante?

     El temario era muy abarcador y el tiempo pasó rápido y muchos quedamos con ganas de seguir opinando en algo tan importante.  Acostumbrados como estamos a mandar mensajes de WhatsApp con abreviaturas y emojis (término adaptado del japonés para los ideogramas o caracteres usados en los mensajes electrónicos y sitios web), poco cuidamos la lengua que hablamos y escribimos.  En Panamá, la figura del literato periodista prevaleció en sus inicios, dado que no existía la carrera de periodismo, de allí que todo aquel que escribiera bien, se sentara a redactar noticias, casi siempre lo hacía con cuidado y esmero, porque no había la presión que hoy existe de informar en tiempo real lo que ocurre. Fue en el año 1961, después de algunos intentos en formalizar la carrera que ésta se establece como tal en la Facultad de Filosofía, Letras y Educación, siendo su primer director Gil Blas Tejeira, autodidacta, maestro del humorismo panameño y periodista de vocación.  Posteriormente se creará la Facultad de Comunicación Social, en 1984, y desde allí se formarán los periodistas.

     Entre opiniones de tan versados participantes, se concluyó que era importante que el periodista de hoy necesita de la literatura, sobre todo por la urgencia con que se les exige en cubrir noticias.  Se recordaron anécdotas que se han dado en las redacciones y cómo en los inicios los periodistas tenían el tiempo para reposar sus textos antes de que fueran publicados, para que salieran lo mejor posible.  También aportamos algunos verbos o conjugaciones que nos chillan a cada rato, que se están utilizando ahora, que son una traducción textual de otro idioma, como aperturar, sanitizar o direccionar, o el inaceptable “hubieron” y “haiga” que usan sin discriminación políticos, empresarios y hasta periodistas.

     Definitivamente que la dinámica actual no permite que se escriba muy bien o se hable bien en los medios, y hay toda clase de influencias que alteran esa excelencia que estamos buscando.  Y el trato al idioma es un reflejo de que estamos más pendientes de resumir en 280 caracteres una idea, que en elaborarla como hacemos los necios que insistimos en columnas de opinión.  Los comunicadores no necesariamente carecen de interés, es la presión por entregar noticias lo que los hace cometer errores, por eso la función que está llevando a cabo Canal 11, SerTV es fundamental.  La clave está en leer, pues el que lee escribe bien.

     Pusimos como ejemplos escritores galardonados que ejercen el periodismo, como lo hizo Gabriel García Márquez y Ernest Hemingway, y lo hacen con asiduidad Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez Reverte o Leonardo Padura, y el rigor de sus textos periodísticos es totalmente diferente al que usan para sus obras de ficción.  El maestro Arroyo destacó, como excepcional, que Julio Cortázar no se diferenciaba en su estilo literario y así lo testimonian sus reportajes, y en Panamá también lo hizo Guillermo Sánchez Borbón.

     No debemos permitir que la literatura y el periodismo, al que los une el idioma, se distancien, deben marchar juntos y de la mano para que todos hablemos mejor.   El programa se va a transmitir otra vez el fin de semana y se subirá a YouTube.  Vale la pena verlo y apoyar a que SerTV siga en esa senda, de ofrecer mejores y educativas alternativas a los televidentes, que seguramente ahora han aumentado debido al confinamiento al que estamos sometidos.