Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990 y actualmente es Embajadora de Panamá en Turquía. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panamá y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Produjo un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 hasta fines de 2019 donde recomendaba libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

Rescatando a nuestros futbolistas

Por Mariela Sagel, El Siglo de Panamá, 5 de octubre de 2020

Se pusieron en marcha las bien engranadas y encajadas ruedas de la Cancillería para que pudiéramos sacar a los chicos de donde estaban

Esta semana retornan al país los jóvenes futbolistas Manuel Alexander Vargas y Carlos Alberto Gutiérrez, a quienes el conflicto que actualmente mantienen en pie de guerra a Armenia y Azerbaiyán los atrapó en una remota localidad de Vanadzor, provincia de Lorri. Ellos fueron reclutados por un club de fútbol desde agosto y, revisando su contrato, eran responsables de ellos hasta el vencimiento de éste, el 31 de diciembre de 2020.

Se pusieron en marcha las bien engranadas y encajadas ruedas de la Cancillería para que pudiéramos sacar a los chicos de donde estaban, sin billete de regreso ni dinero y a quienes sus reclutadores no le tomaban la llamada. Aprehensivos y temerosos por lo que se estaba viviendo en ese conflicto, que data de más de 30 años, solicitaban el regreso a su patria.
El lugar donde estaban los muchachos está a unas 6 horas por tierra de donde se llevan a cabo los enfrentamientos, la localidad de Nagorno Karabaj. Aún así, era peligroso que permanecieran en territorio armenio, ajenos al idioma y sin recursos.

Logramos, con voluntad y buena disposición, desde la embajada de Turquía, que llegaran de Ereván, capital de la exrepública soviética, no sin antes hacerse sus respectivas pruebas de COVID y allí tomar el avión que los sacaría del país, en permanente comunicación con ellos, dado el estado de ansiedad que tenían. El presidente Cortizo se comprometió, con PanDeportes, que intervino en el asunto para proteger a sus atletas, a traerlos vivos y sanos a Panamá. Y lo hizo a través de los representantes diplomáticos que somos los instrumentos para que los panameños se sientan seguros en el extranjero.

Ayer partieron hacia Panamá vía París, donde los atenderán personal de la embajada en Francia, a cargo de SE Issamary Sánchez y después volarán a México, donde también hará lo propio el embajador Alfredo Oranges. Una sincronización entre colegas con un fin común, como se ha estado haciendo desde hace meses con tantos varados por culpa de la pandemia.

Lo que hemos aprendido de la pandemia

El Siglo de Panamá, 28 de septiembre de 2020

Por Mariela Sagel

Cada uno debería hacer un balance de lo positivo que ha sido estar confinados por tanto tiempo en las cuatro paredes del hogar

Pareciera que el confinamiento en Panamá está llegando a su final, con la apertura de varios bloques que le permiten a la población salir con más libertad a hacer sus compras y, sobre todo, a aliviar la carga económica que esto ha representado, volviendo la mayoría a sus labores. Cada uno debería hacer un balance de lo positivo que ha sido estar confinados por tanto tiempo en las cuatro paredes del hogar. 

Los que vivimos solos puede haber sido privarnos de la compañía de seres queridos, que hemos aprendido a valorar como nunca y los que no, de repente se han dado cuenta que la convivencia se les hace insoportable.  A saber, cuántos divorcios habrá en los próximos meses. En lo personal pude, en los meses de confinamiento, aprovecharlos al máximo para hacer lo que llamamos “policía” de montones de cosas que, con el tiempo, se fueron acumulando en mi casa, así como me entregué a las tareas domésticas, que me eran ajenas pues siempre he tenido ayuda. 

Me hice una rutina de limpieza de la casa, lavandería, jardinería y, sobre todo, cocina, que hasta llegué a disfrutar.  Mejoré mis habilidades culinarias y, sobre todo, fui solidaria con los que se quedaron sin trabajo, como el billetero del barrio, o el canillita que vende periódicos. 

Tuve tiempo para leer más que nunca, para ver series, para llamar a mis amigos, para empacar todos los peroles que me traje a Turquía y, sobre todo, valorar el premio de la amistad y solidaridad con amigos y familiares. 

También aprendí nuevas destrezas, en el campo informático y saqué de mi vida (o de mi Facebook) personas tóxicas que no saben abrir la boca para decir algo bueno sino para expresar algo malo. 

Las lecciones han sido muy duras, para todos, pero lo mejor que hemos podido hacer es tomarlas como enseñanzas que la vida nos puso enfrente para que no olvidemos lo mucho que tenemos y lo poco que necesitamos.