Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos, por la Universidad de Louisville. Reside en la ciudad de Panamá, República de Panamá. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña, que la han convertido en una abuela feliz. Todos son amantes de los Schnauzers. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panama y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Además produce un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 donde recomienda libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

CONMEMORACIONES Y RECONOCIMIENTOS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 6 de octubre de 2019

     La semana que dio inicios al décimo mes del año estuvo cargada de conmemoraciones y reconocimientos.  El 1 de octubre se celebraban 40 años de la implementación del Tratado Torrijos Carter que puso fin a la presencia colonialista estadounidense en Panamá.  La Cancillería preparó un excelente programa en el que no quedó nada por fuera:  se presentaron videos de las diferentes etapas de las negociaciones entre Panamá y Estados Unidos, se reconoció la labor que llevaron a cabo los negociadores, algunos de ellos allí presentes, y se les entregó a cada uno (en el caso de los fallecidos, a sus descendientes o cónyuges) una placa en agradecimiento eterno por sus desvelos y su disposición a pasar largas temporadas fuera de su casa y estresantes momentos para recuperar nuestra soberanía.

     El acto fue emotivo porque además de ver reunidos a todos los que de alguna forma le debemos que hoy seamos los administradores de nuestro principal recurso del país, la posición geográfica, donde se encuentra el Canal de Panamá, también se conocieron anécdotas que solamente sabían los negociadores y alguno que otro ratón de biblioteca, que ha estudiado los temas del Canal con la disciplina y profundidad del Profesor Luis Navas, por ejemplo.  El expresidente Jimmy Carter, que firmó el tratado en representación de Estados Unidos, envió un mensaje muy cariñoso al pueblo panameño, coincidiendo ese día con su cumpleaños 95.

     A principios del año dicté una conferencia sobre literatura panameña en el Instituto Cervantes de Tánger y gracias al aporte del Dr. Aristides Royo a mi texto, supe que los negociadores tradujeron macarrónicamente el poema de Amelia Denis de Icaza, “Al Cerro Ancón”, escrito en 1906, y que, gracias a esa alegoría de haber perdido el acceso a tan emblemático cerro, se concedió a los panameños izar la bandera en su cima, como efectivamente se hizo, el día en que se implementaban los tratados firmados hacía dos años.  Es un bello ejemplo de que la literatura intervino junto a la diplomacia para solventar conflictos.

     También le tocó al Dr. Royo, entonces presidente y hoy ministro del Canal, contar que ese día, 1 de octubre de 1979 llamó temprano al General Omar Torrijos para preguntarle qué quería, si lo pasaba a buscar o él llegaba a la presidencia para ir a la ceremonia, a lo que el general le dijo que él no iba a estar presente, que le tocaba a él, Royo, presidir los actos.  Él le inquirió que qué hacía entonces con los más de una docena de mandatarios que habían viajado a Panamá para estar presentes en un evento histórico, y el general le dijo que los atendiera, que él era el presidente.  Recordemos que Torrijos repetía “no quiero entrar en la historia, quiero entrar en la zona del Canal”.  Pues ya tenía Panamá su entrada en esa zona, que estuvo vetada para los panameños por 76 años y Omar Torrijos sí entró en la historia.

     Al día siguiente, 2 de octubre, se le concedió en la Presidencia de la República la orden Omar Torrijos Herrera a un gran comunicador radial, que por 50 años ha sido la voz del pueblo panameño y que como dice su slogan “es el negrito justiciero”, al que todos queremos y escuchamos y que ha ganado una legión de amigos de todos los bandos, el gran Andrés Vega, alias Domplín.  El Cañonero de Domplín es un programa radial que ha utilizado la crítica social y política sazonada de chispeante humor.  Andy Vega, como se le llama cariñosamente, ha estado sufriendo quebrantos de salud y ese día que el gobierno le hizo el merecido reconocimiento, estuvo acompañado por algunos de los que forman esa legión de amigos y por su familia.

     Recordaba Olimpo Sáenz en estos días que el Cañonero, entonces transmitido por la Exitosa, era la trinchera preferida de los que estaban a favor del SÍ a los tratados, que manejaban con ironía Domplín, Pepe Zamora (cofundador del programa, fallecido hace 20 años) y Rony Sierra y el NO de los opositores al tratado cuando iba a realizarse el referéndum que los ratificó.  Y Domplín daba cabida al debate respetuoso, teniendo él su postura política definida.

     Andrés Vega es un comunicador invaluable e irremplazable en nuestro medio, y el haber tomado la iniciativa el gobierno nacional de concederle esa condecoración demuestra una gran visión y es un buen mensaje para los que opinamos en los medios.  Domplín fue legislador durante un período y no me dejarán mentir los que coincidieron con él en la asamblea que él es de los que suman, nunca restan, amigos.

     Y finalizamos la semana recordando el trigésimo aniversario de la masacre de Albrook, en la que murieron 11 miembros de las extintas Fuerzas de Defensa al intentar deponer a Manuel Antonio Noriega.  Fue el principio del fin de una era que no tiene que ser demonizada sino estudiada con cautela para que no se repita.  Como se muestra en la exposición “Last Folio” que se exhibe en el Museo del Canal, “nunca más, nunca olvidar”.

CONCIENCIA ECOLÓGICA

Por Mariela Sagel, 30 de septiembre de 2019, El Siglo

     La semana pasada se llevó a cabo la tradicional reunión anual de líderes mundiales en Naciones Unidas, que este año tuvo como tema principal el cambio climático.  En otros lugares se verificaron sendas marchas para crear conciencia de que el cambio climático existe, que es una realidad y una gran amenaza.

     Como una heroína ha surgido una chica de 16 años, sueca, llamada Greta Thunberg, que con gran apasionamiento y decisión ha enfilado sus críticas hacia los que están depredando el planeta.  Se ha ganado una legión de admiradores y otra de detractores.  Padece el síndrome de Asperger y en su cuenta de Twitter tiene 2.6 millones de seguidores.  Viajó a la ciudad de Montreal, Canadá, para estar presente en la marcha por el ambiente que se llevó a cabo el viernes 27, en la que se hicieron presentes alrededor de 300 mil personas, entre ellos el Primer Ministro Justin Trudeau.

     Y es que Canadá es uno de los países que más consciencia ecológica tiene y donde las políticas ambientales se aplican con rigurosidad.  En Panamá, siendo tan pequeños, sería tan fácil crear una conciencia ambiental, empezando por enseñar a reciclar en la escuela (como antes nos enseñaban educación para el hogar) y multando a todo aquel que bote en la basura cajas de cartón, latas de cerveza o soda, envases de tetra pak, periódicos, etc.  Ahora uno puede encontrar en casi cualquier lado lugares donde puede dejar sus desechos reciclables y solamente dejarle a la recolección domiciliaria los desechos orgánicos.  Bajaría mucho el volumen de desperdicios, y el país lo agradecería.

     Todavía está pendiente de implementarse en las oficinas públicas la ley de reciclaje sancionada en el gobierno anterior y que impulsó el diputado (entonces diputado suplente) independiente Edison Broce.  El país merece que avancemos en todas las direcciones, y ésta, la de la consciencia climática es una de ellas y quizá, la más urgente para mejorar el ambiente en que nos movemos.