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Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos, por la Universidad de Louisville. Reside en la ciudad de Panamá, República de Panamá. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña, que la han convertido en una abuela feliz. Todos son amantes de los Schnauzers. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panama y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Además produce un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 donde recomienda libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

EN EL MAR DE LOS SARGAZOS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 19 de marzo de 2017

En este mar de los sargazos, que pareciera se ha convertido nuestro país, con tanto escándalo y señalamientos de corrupción, también pasan cosas buenas.  Muchas de ellas están ligadas a actividades culturales, y pareciera que mientras transcurre el intenso verano, no nos alcanza el tiempo para tanto gozo artístico.

En febrero la Autoridad del Canal de Panamá, como lo hace tradicionalmente, celebró su “Verano del Canal”, con sendos espectáculos al aire libre, donde además de conciertos, pasaron la extraordinaria película “Historias del Canal”, que fue producida por cineastas panameños para conmemorar los 100 años de la inauguración de esa obra que unió al mundo, y recoge 5 momentos patrios que marcaron nuestra nacionalidad.

Este mes se celebra la Francofonía, y se ofrecen conciertos, exposiciones, obras de teatro, películas y gastronomía relacionados a ella.  La “francofonía” es el conjunto de las personas y países que hablan francés, que pueden ser unos 275 millones en el mundo, en 5 continentes.  La primera vez que se formó una organización francófona fue en 1926 y el aglutinamiento ha ido evolucionando en diferentes instancias hasta 1970, que los representantes de 21 estados y gobiernos crearon la Agencia de Cooperación Cultural y Técnica (ACCT). El proyecto francófono evolucionó hasta 2005, con la creación del Organismo internacional de la Francofonía (OIF).  Hoy día la componen 84 estados miembros y los gobiernos que la integran.

Además de Francia, se han unido este año Costa Rica, Canadá, Argentina, México, Bélgica, Marruecos, Suiza, Kosovo, Egipto, Haití y Marruecos, iniciándose con un magnífico concierto que organizó la Embajada de Bélgica, del pianista Olivier de Spiegeleir.  La embajada de México trajo a un virtuoso guitarrista, Francisco Bibriesca, y proyectará la película “Las razones del corazón” en la Alianza Francesa la próxima semana, que es una adaptación libre de la obra de Gustave Flaubert, Madame Bovary.  Francia presentó la obra de teatro de Eugene Ionesco, “Las Sillas” y Haití, en conjunto con Canadá, tiene una exposición de Marie-Denise Douyon, que centra su enfoque artístico en temas ambientales y crea obras a partir de material desechado, objetos encontrados y promueve el reciclaje.

A los temas culturales y educativos, en los que principalmente giraba la celebración francófona, se han agregado temas políticos, como la paz, la democracia y los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la economía y la tecnologías.  La OIF quiere contribuir a mejorar el nivel de las poblaciones y participa activamente en las acciones de cooperación multilateral bajo cuatro premisas: promover la lengua francesa y la diversidad cultural y lingüística; promover la paz, la democracia y los derechos humanos; apoyar la educación, la formación, la enseñanza superior y la investigación; desarrollar la cooperación al servicio del desarrollo sostenible.

Es muy interesante que jóvenes y mujeres sean el público objetivo, como también el acceso a las tecnologías de la información, para elevar el nivel educativo y cultural de todos los que se interesan por estas actividades.  Es una magnífica oportunidad para que se conozca la diversidad cultural de varios de los países miembros de la OIF y no solamente quejarnos de que Francia nos ha tratado mal por el tema de los paraísos fiscales.  Recordemos que los intercambios entre las culturas, las lenguas y las ideas, son las bases de un desarrollo humanístico de toda sociedad.

Como si fuera poco, la oficina comercial de China Continental (Panamá no tiene relaciones diplomáticas con ese país, que es el segundo usuario del Canal de Panamá) ofreció un espectáculo gratuito de danza artística en el Teatro Anayansi y esta semana la Embajada de España ofrecerá varios días de flamenco en un festival. A fines del mes empieza el Festival de Cine (IFF) en su sexta versión, que cada año está mejor y en esta ocasión trae verdaderas joyas de la cinematografía.  Vendrá la actriz cubana, Mirtha Ibarra, que trabajó en “Fresa y Chocolate” y “Guantanamera” junto a Jorge Perugorría (que también estará en Panamá) y se le rendirá un homenaje a Tomás Gutiérrez Alea, el mítico Titón, a los 20 años de su muerte, con el documental “Titón, de la Habana a Guantanamera”.  Mirtha Ibarra era la esposa de Titón y ella misma presentará este documental, así como podrá verse otra vez “Fresa y Chocolate”.

Aunque el nombre “mar de los sargazos” está asociado a un lugar que en los siglos XVII al XVIII tuvo la tétrica fama de ser el cementerio de buques de navegación a vela en el Océano Atlántico, para la poesía es el título del premio Ricardo Miró que recibió nuestro “poeta de los mares”, Manuel Orestes Nieto, en 1996.

¡QUÉ AÑO!

Por Mariela Sagel, El Siglo, 13 de marzo de 2017

A principios del mes de abril se cumplirá un año en que se dieron a conocer a nivel mundial los #PanamaPapers y el señor Fonseca no podrá celebrarlo con un dulce de Momi, como hizo cuando se cumplieron 6 meses, alegando que no se le había probado nada.  Es impresionante el anclaje y la profundidad de la corrupción en este país –y en otros del continente y del mundo – y pareciera que la mayoría de las personas no están conscientes del nivel de expectativa ciudadana que debe exigir, a gritos, más transparencia y más ética.

En un año se han destapado uno tras otro escándalo tras escándalo, todos vinculados a la corrupción, y seguimos tan tranquilos, cuando deberíamos estar exigiendo al gobierno que corrija el rumbo del país.  Siguió a los #PanamaPapers lo de la Lista Clinton, ahora Odebrecht y para culminar con bombo y platillo, los generosos “donativos” de los diputados de la desprestigiada Asamblea Nacional.

Algunos se rasgan las vestiduras alegando que hay un complot para dañar a nuestro país, lo que no es cierto.  Si aquí llueve, en otros países no escampa.  Parece ser una corriente mundial y global.  Hay 12 países en América Latina tocados por la mano generosa de Odebrecht, líos en Corea del Norte, descalificaciones en las próximas elecciones de Francia, y la lista sigue. Ni mencionar a Trump y su nefasta elección.  La diferencia es otros países enfrentan de manera diferente los problemas: en Perú el presidente Kuczynski declara “muerte civil” para corruptos y aquí las autoridades obstaculizan las investigaciones en todos los casos pendientes.

La población parece no sentir cómo la corrupción los afecta. Si no hubieran costado tanto las obras construidas, se pudo haber mejorado el sistema de suministro de agua, o las condiciones deplorables de las escuelas públicas, prestar mejores servicios médicos y así ad infinitum.  Se conforma con decir: robó pero hizo, lo que es inaceptable.  Es hora de que los ciudadanos exijamos un alto a tanta inequidad que hay en este país de rascacielos.