Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos, por la Universidad de Louisville. Reside en la ciudad de Panamá, República de Panamá. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña, que la han convertido en una abuela feliz. Todos son amantes de los Schnauzers. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panama y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Además produce un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 donde recomienda libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

A las mujeres en su día

MARIELA SAGEL*

Todos los años escribo alrededor del Día Internacional de la Mujer, insistiendo en que todos los días son nuestros. En esta ocasión y por darse ciertas felices circunstancias, quiero dedicar este espacio a dos mujeres que estarán y han hecho historia en Latinoamérica, y una más que hace mucho tiempo convalidó la capacidad que tenemos en el género de alcanzar los más altos puestos y carreras que nos propongamos, sin descuidar la atención de una casa y lo que sus labores conllevan.

Laura Chinchilla es la primera mujer que llega a la Presidencia de la República de Costa Rica. Su perfil arroja que es una mujer profesional, supremamente calificada para el puesto, porque ha ejercido puestos públicos de alto perfil (vicepresidenta y ministra de Gobierno), así como laborado en organismos internacionales y desplegado sus conocimientos en varios países. Una mujer sobre la que se posan muchas esperanzas de que continúe la labor del presidente saliente y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, quien puso a Costa Rica en la vía de la modernización largamente postergada, especialmente en cuanto a la apertura de los servicios públicos se refiere (telefonía y electricidad), así como dio el gran paso de romper relaciones con Taiwán para establecerlas con la República Popular China, como debe ser.

La futura presidenta asumirá el cargo sin que sea producto de una relación de alcoba con algún político. Su padre fue contralor de la República y su mentor ha sido, sin dudas, el actual presidente, pero su capacidad y créditos profesionales son los que nos hacen tener esperanza en que el género va a quedar muy bien, contrario a lo que actualmente hace la singular y mediática presidenta de Argentina.

Su homóloga Michelle Bachelet sale de su gestión con el más alto índice de aceptación (antes del terremoto) que haya tenido un gobierno en esa sociedad tan cerrada y elitista como la chilena. Según el destacado escritor Antonio Skármeta, la presidenta de la concertación, que da paso a un gobierno de derecha tras 20 años de la caída de Pinochet, se merecía un final de gestión más festivo que entregar un país en escombros. Sin embargo, el balance de su gobierno da positivo y Chile es hoy, aún con los imponderables sísmicos, sino el primer país, el segundo en Latinoamérica con la economía más robusta, con más apertura y sobre todo, con mejores oportunidades para sus nacionales y para las inversiones.

Bachelet también tiene su pasado combativo y militante, estuvo presa durante la dictadura militar y se supo levantar por encima de las adversidades para conducir a un país —de por sí muy machista— con decisión. Como todo no puede ser color de rosa, enfrentó muchísimos problemas en los cuatro años de gobierno, pero aún así termina su mandato con un 80% de aceptación. Capeó el temporal de la crisis económica mundial del 2008 y el país salió airoso, y al hacerlo no recurrió a los aspavientos típicos de su vecina.

La tercera mujer a la que quiero honrar en este 8 de Marzo es a

Ellen Henrietta Swallow Richards
Ellen Henrietta Swallow Richards

, quien fue de las primeras féminas cuya formación y posterior desempeño se dio en el campo industrial, químico y ambientalista en los Estados Unidos, en el siglo antepasado, o sea, en los años 1800”s. Fue una pionera en el aspecto de la economía doméstica y la primera mujer que fue admitida en el Massachusetts Institute of Technology, donde se convirtió en la primera del género en el campo docente. Era una feminista pragmática, como ella se definía, así como una precursora del “ ecofeminismo ”, que respaldaba la teoría que el trabajo de una mujer que hace labores domésticas en su casa contribuía a un aspecto fundamental de la economía.

Para todas las mujeres de mi patria, feliz día y sigamos ganando espacios, haciéndonos respetar como profesionales y como dignas representantes del género más fuerte que existe, el nuestro.

Laura Chinchilla, presidenta electa de Costa Rica
Laura Chinchilla, presidenta electa de Costa Rica
Michelle Bachelet, ex presidenta inmediata de Chile
Michelle Bachelet, ex presidenta inmediata de Chile

El reto del agua

3gargantasClarinMARIELA SAGEL Y ADRIANA MÉNDEZ SAGEL*

Publicado en La Estrella de Panamá el 28 de febrero de 2010

Mi hija compartió recientemente conmigo una presentación de una charla a la que ella asistió, en Cambridge, Massachusetts, por parte de John Briscoe, cuya carrera se ha enfocado en el campo del manejo de aguas y desarrollo económico. Oriundo de Sur África, trabajó en el centro de investigación del cólera en Bangladesh, fue profesor en la Universidad de North Carolina y en los últimos veinte años ocupó una posición en el Banco Mundial que lo llevaba a analizar las políticas operativas que se implementaban en el campo del financiamiento de generadores de energía. Actualmente, dicta una cátedra en la Universidad de Harvard y además tiene como misión crear un Instituto Interdisciplinario para el Agua.

En dicha presentación, exhaustiva y además muy bien estructurada y animada, Briscoe lanza un reto al Massachusetts Institute of Techonology (MIT) a unirse a lo que él llama Water Security ( aseguramiento del agua ) y detalla cómo economías emergentes asumen los retos para asegurar el agua en regiones pobres, dado que la ayuda financiera de parte de países desarrollados e instituciones internacionales disminuye considerablemente.

Inicia la presentación con enumerar la forma en que el común de los mortales enfrenta el reto del agua: primero, en un contexto cultural e histórico. Lo tradicional ha sido contar con un recurso (ríos), hacer una represa; y el resultado, el orden político (comenta cómo la famosa represa de las Tres Gargantas de China es una demostración de poder y no una simple represa). Lo segundo, las amenazas externas, en lo que puso por ejemplo que el agua de Pakistán viene de países vecinos con los que no ha mantenido relaciones muy cordiales. En tercer lugar, las herramientas internas, identificadas como la selección, muchas veces, de tecnologías básicas para enfrentar los problemas.

A medida que uno va pasando las filminas de este valioso documento, va entrando en materia y mostrándonos cómo las instituciones financieras, especialmente las que deben apoyar los proyectos que pueden brindar soluciones a la escasez de recursos hídricos —en especial el Banco Mundial— han ido disminuyendo, desde los inicios de la década del 90, los préstamos a proyectos hidroeléctricos, a tal punto que cita al entonces gobernador de Ceara, Brasil, alegando que si se le ocurriera presentar un proyecto para construir una represa de apenas diez metros de altura, ese organismo a lo mejor requeriría de estudios similares a los que se presentarían para replicar a la de Itaipú (la mayor hidroeléctrica del mundo, binacional entre Paraguay y Brasil). Apunta que es realmente dramático que los países en desarrollo, con escasos y no muy robustas economías, necesitan, la mayor parte del tiempo, financiar sus propias infraestructuras. Y cómo las economías medianas, como India, Brasil y más importante, China, están llenando el hueco dejado por los timoratos ricachones donantes. En un escenario mundial, el Banco Mundial financia 5 proyectos versus 200 que respalda China.

Hay mucha tela que cortar en este enfoque avanzado del Prof. Briscoe, tanto que daría para varios artículos. Quiero resumir una experiencia suya, que relata que hace 21 años, en un poblado de Bangladesh, al que le llega el afluente del segundo río más caudaloso del mundo (el río Congo), él mismo se opuso a que se generara electricidad por medio de una represa y cuando volvió constató que el nivel de vida de la población se había elevado, se habían incrementado las labores agropecuarias, ahora los residentes tenían bombas de agua para su uso y de la misma manera se alimentaban mejor y habían establecido un sistema de letrinas, a la vez que la expectativa de vida de las mujeres había aumentado.

Todo este rodeo para indicar que el tema debería ser prioridad en los países en desarrollo. En la Antigua China, el emperador era representado por el dragón, el cual simboliza el poder, particularmente sobre el agua, la lluvia y las inundaciones. Si el monarca no manejaba exitosamente el tema, no duraba mucho. Usando esta misma alegoría debemos asegurarnos que nuestros gobiernos sean responsables en el manejo del agua. Se debe elevar el asunto a tema de seguridad y comenzar primero en invertir en infraestructura y luego en estrategias innovadoras.

En Panamá, el agua abunda, pero existen grupos que se oponen a manejar este recurso de manera innovadora y prefieren quemar combustible, pagando una tarifa más alta en concepto de energía en vez de hacerlo de forma responsable y asegurar un desarrollo económico más sostenible y más equitativo para la mayoría de los panameños.

MARIELA SAGEL Y ADRIANA MÉNDEZ SAGEL*

Mi hija compartió recientemente conmigo una presentación de una charla a la que ella asistió, en Cambridge, Massachusetts, por parte de John Briscoe, cuya carrera se ha enfocado en el campo del manejo de aguas y desarrollo económico. Oriundo de Sur África, trabajó en el centro de investigación del cólera en Bangladesh, fue profesor en la Universidad de North Carolina y en los últimos veinte años ocupó una posición en el Banco Mundial que lo llevaba a analizar las políticas operativas que se implementaban en el campo del financiamiento de generadores de energía. Actualmente, dicta una cátedra en la Universidad de Harvard y además tiene como misión crear un Instituto Interdisciplinario para el Agua.

En dicha presentación, exhaustiva y además muy bien estructurada y animada, Briscoe lanza un reto al Massachusetts Institute of Techonology (MIT) a unirse a lo que él llama Water Security ( aseguramiento del agua ) y detalla cómo economías emergentes asumen los retos para asegurar el agua en regiones pobres, dado que la ayuda financiera de parte de países desarrollados e instituciones internacionales disminuye considerablemente.

Inicia la presentación con enumerar la forma en que el común de los mortales enfrenta el reto del agua: primero, en un contexto cultural e histórico. Lo tradicional ha sido contar con un recurso (ríos), hacer una represa; y el resultado, el orden político (comenta cómo la famosa represa de las Tres Gargantas de China es una demostración de poder y no una simple represa). Lo segundo, las amenazas externas, en lo que puso por ejemplo que el agua de Pakistán viene de países vecinos con los que no ha mantenido relaciones muy cordiales. En tercer lugar, las herramientas internas, identificadas como la selección, muchas veces, de tecnologías básicas para enfrentar los problemas.

A medida que uno va pasando las filminas de este valioso documento, va entrando en materia y mostrándonos cómo las instituciones financieras, especialmente las que deben apoyar los proyectos que pueden brindar soluciones a la escasez de recursos hídricos —en especial el Banco Mundial— han ido disminuyendo, desde los inicios de la década del 90, los préstamos a proyectos hidroeléctricos, a tal punto que cita al entonces gobernador de Ceara, Brasil, alegando que si se le ocurriera presentar un proyecto para construir una represa de apenas diez metros de altura, ese organismo a lo mejor requeriría de estudios similares a los que se presentarían para replicar a la de Itaipú (la mayor hidroeléctrica del mundo, binacional entre Paraguay y Brasil). Apunta que es realmente dramático que los países en desarrollo, con escasos y no muy robustas economías, necesitan, la mayor parte del tiempo, financiar sus propias infraestructuras. Y cómo las economías medianas, como India, Brasil y más importante, China, están llenando el hueco dejado por los timoratos ricachones donantes. En un escenario mundial, el Banco Mundial financia 5 proyectos versus 200 que respalda China.

Hay mucha tela que cortar en este enfoque avanzado del Prof. Briscoe, tanto que daría para varios artículos. Quiero resumir una experiencia suya, que relata que hace 21 años, en un poblado de Bangladesh, al que le llega el afluente del segundo río más caudaloso del mundo (el río Congo), él mismo se opuso a que se generara electricidad por medio de una represa y cuando volvió constató que el nivel de vida de la población se había elevado, se habían incrementado las labores agropecuarias, ahora los residentes tenían bombas de agua para su uso y de la misma manera se alimentaban mejor y habían establecido un sistema de letrinas, a la vez que la expectativa de vida de las mujeres había aumentado.

Todo este rodeo para indicar que el tema debería ser prioridad en los países en desarrollo. En la Antigua China, el emperador era representado por el dragón, el cual simboliza el poder, particularmente sobre el agua, la lluvia y las inundaciones. Si el monarca no manejaba exitosamente el tema, no duraba mucho. Usando esta misma alegoría debemos asegurarnos que nuestros gobiernos sean responsables en el manejo del agua. Se debe elevar el asunto a tema de seguridad y comenzar primero en invertir en infraestructura y luego en estrategias innovadoras.

En Panamá, el agua abunda, pero existen grupos que se oponen a manejar este recurso de manera innovadora y prefieren quemar combustible, pagando una tarifa más alta en concepto de energía en vez de hacerlo de forma responsable y asegurar un desarrollo económico más sostenible y más equitativo para la mayoría de los panameños.