Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos, por la Universidad de Louisville. Reside en la ciudad de Panamá, República de Panamá. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña, que la han convertido en una abuela feliz. Todos son amantes de los Schnauzers. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panama y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Además produce un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 donde recomienda libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

“Déjà vu” a lo Sabina

08-23-2009 | MARIELA SAGEL

Joaquín Sabina tiene una canción que me encanta, Eclipse de Mar. La letra es una certera reflexión sobre la discordancia entre la realidad tal como la definen los medios informativos y los asuntos prioritarios de cada ser humano. Y de pronto, es como recrear lo que vivimos a diario, en medio de la batalla de los medios impresos y las prioridades de nuestros más prestantes funcionarios. En francés “déjà vu” significa “ya visto” y es una frase que refleja la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.

La discordancia como la definen los medios es tan relativa, que ya he desistido de entenderla o pelear contra ella, porque es el cuarto poder y que tristemente en Panamá juega un deplorable papel. La canción de Sabina señala que el periódico de hoy publica que “un golpe de estado ha triunfado en la luna y movidas así”. Pero que no dice nada de “esta sucia pasión, de este lunes marrón”. Igualmente canta Sabina que la radio decía “ha caído la bolsa en el cielo, que siguen las putas en huelga de celos en Moscú.. ”. Pero el programa de hoy no decía nada de este eclipse de mar. Es una alegoría muy poética.

Y tanta razón que tiene: el diario de ayer dijo que el alcalde quiere hacer los carnavales en la Cinta Costera. Y todo el mundo pegó el grito al cielo. Entonces dijo que en Albrook. Pero nada dijo el periódico cuando le retiró el apoyo a la Feria del Libro y gracias a la presión de algunos funcionarios del gobierno y la opinión, no de los medios, sino de los que opinamos, se lo tuvo que devolver. Lo poco que le da a la feria, porque si se piensa que son grandes cantidades, pongamos que con ese dinero solamente se podría empezar a decorar un carro alegórico.

Sí dijo el periódico que anduvo correteando puteros con el presidente, como si no tuvieran nada más entretenido y edificante que hacer, pero no dan explicaciones del porqué tienen que enlodar sus majestades con esos menesteres. También menciona el burgomaestre que no está de acuerdo con imponer un toque de queda, pero obvia por qué razón se niega y qué oscuras influencias han dado como resultado esa renuencia.

Es tan imperdonable la competencia por titulares a páginas enteras de los principales medios impresos que unos toman escándalos ya pasados y se enfrascan en supuestas irregularidades que solamente le conciernen a los que tienen intereses en determinadas empresas, por el simple prurito de socavar una presunta posición de liderazgo que quieren alcanzar. Como bien dijo la señora procuradora, le compete al Ministerio Público decidir si lo que se manejó en las concesiones de las máquinas tragamonedas es tema inherente a cada directiva y que no debería ser motivo de ataques mediáticos o, por lo menos, no ser motivo de una investigación oficiosa por las unidades investigativas, como la desmedida atención que le prestan a los temas que los ocupan. Un amigo acuña el lema que si tienes razón, vas a los tribunales, si no la tienes, ventilas los detalles en los medios.

Más deberían dedicarse a enaltecer los eventos que han servido para encontrar un solaz en medio de la aridez del desierto (o guerra) mediático/a, como lo fue la Feria del Libro, que culmina hoy. Perú resultó ser un país invitado de lujo, que desplegó toda su riqueza gastronómica y ancestral y los lazos que nos han unido a través de la historia y nos visitaron escritores destacadísimos, que nos hacen pensar que las noticias no deberían ser siempre malas, ensayar pasar una semana solamente con buenas noticias y ver cómo actuamos a partir de ese hecho. Los asuntos prioritarios de cada ser humano son los que debería servir de norte para las publicaciones y las investigaciones deberían enaltecer esas prioridades con un enfoque positivo y no de forma morbosa y sin sentido.

Una idea descabellada*

08-16-2009 | MARIELA SAGEL*

Leí hace unas semanas opiniones desfasadas sobre el uso que se le debe dar al edificio que albergaba las oficinas principales de la Embajada de los Estados Unidos, en la Avenida Balboa, que ahora tiene enfrente el recién estrenado proyecto vial de la Cinta Costera. Y digo desfasadas, porque a estas alturas, después de haber gozado de casi 20 años de democracia libre y soberanía plena, es ofensivo que aún persistan ideas de dedicar “monumentos” al gobierno militar que nos rigió por casi el mismo tiempo.

El inmueble en cuestión debería ser integrado al conjunto monumental que constituye el barrio de Bella Vista. Puede ser habilitado como destino de los Archivos Nacionales o, mejor aún, complemento del vecino Hospital Santo Tomás. Igualmente podría ser sede de un museo de historia, que tanta falta nos hace y cuya actual estructura está en deplorable estado. Eso sí, de dedicarse al ámbito museológico, deberá contar con un respaldo financiero, para que sea tan exitoso como lo son el Museo del Canal, Explora, Panamá Viejo o la Biblioteca Nacional, que son manejados por fundaciones.

Pero dedicarlo a un Museo de la Dictadura, no solo lo encuentro aberrante, sino masoquista. En todo caso, debería incluir los miles de víctimas de la invasión, un acto tan perverso como muchos de los que cometió el gobierno militar. No voy a entrar en las justificaciones de “Just Cause” , porque siempre he sostenido que no debió recibir tal nombre, sino “Just Because”. Cuando se destruyó el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa, precisamente por la invasión, y se pensó dedicar ese espacio a un parque, escribí en un artículo de opinión que esa estructura, de una magnífico estilo “art deco” , debió haberse destinado para instalar allí, con gran contenido simbólico, la Corte Suprema, como incentivo al desarrollo urbanístico que se debía promover en el área. Se siguió la tirria y los resultados son que hoy día el mentado parque está desolado y en medio de un barrio que sigue estando marginado, “just because”. En vez de eso, la Corte Suprema está frente a la morgue, en un incómodo y estrecho laberinto de calles y veredas en las faldas del Cerro Ancón. Muy diferente hubiera sido si se hubiera conservado el edificio sede de los militares.

Quienes claman por el destino de esa estructura para un museo de la dictadura lo hacen desde un cómodo ordenador en alguna capital exótica (desde donde se ubican como Catones); que se creen dueños de los sentimientos de los panameños, y se empeñan en impedir que las llagas formen costras, las que, en su tiempo libre, se encargan de arrancar. Algunos de estos Catones, con binoculares, lejos de las garras del dictador, no expusieron el pellejo, pero se vistieron, y siguen vestidos, de sufrientes de la Patria. Es obligación no olvidar los días aciagos que ha vivido el país. Pero, entonces, lo justo con la historia sería recordarlo todo. No recordarla a conveniencia. Habría, por tanto, que recordar el aniquilamiento que sufrió la población indígena durante la Conquista Española; las víctimas caídas cuando se daban los golpes de Estado y los excesos que no corresponden totalmente a los 21 años de gobierno militar.

Lo acontecido durante la dictadura ha sido recogido ampliamente en libros, por los medios de comunicación masiva, con actos conmemorativos y esculturas. Lo que nos hace falta recordar, además de lo aciago, es que también un pueblo debe nutrirse con cultura, (museos, galerías de arte, archivos, con políticas culturales de Estado), tan olvidados en Panamá.

La memoria histórica no debe ser selectiva. Eso señalaba precisamente el viceministro de Gobierno actual en un programa de televisión, defendiendo la propuesta de Ley No. 28 sobre las comunicaciones electrónicas. Además de no ser selectivos, debemos ser coherentes. Y preparémonos esta semana para disfrutar de la Feria del Libro, así que: todos a leer.