Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos, por la Universidad de Louisville. Reside en la ciudad de Panamá, República de Panamá. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña, que la han convertido en una abuela feliz. Todos son amantes de los Schnauzers. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panama y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Además produce un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 donde recomienda libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

Con zapatitos nuevos

08-02-2009 | MARIELA SAGEL*
El título de este artículo se lo escuché a Berna Calvit en su programa Viva la tarde , en ocasión de tener al Dr. Eduardo Morgan Jr. hablando sobre la OCDE y los paraísos fiscales, a propósito de la aseveración del Ing. Olegario Barrelier sobre el lavado de dinero en Panamá. Y se refería a las acciones que está tomando el gobierno del presidente Martinelli.

Si bien es cierto que en apenas treinta días de estreno, la opinión pública ha dado la bienvenida a casi todas las iniciativas de cambio, éstas hay que evaluarlas en la medida que han sido muy bien manejadas en términos de propaganda, y que dan envidia a todas las agencias “in house” que pudiera haber tenido cualquier gobernante. El programa de los 100 para los 70 es un hit , y la mano fuertísima es más que prometedora si se va a erradicar el peligro en las calles y la zozobra que tiene la ciudadanía desde que el índice de crímenes se ha disparado. Más impactante ha sido la cobranza de las cuentas a los precaristas de Amador, que ha puesto en vilo más de una concesión. Sobre esto debo ahondar un poco para la ilustración de todos los que me leen.

La Unidad de Bienes Revertidos del Ministerio de Economía y Finanzas es la que maneja lo que era la ARI. El proceso para crear esa Autoridad de la Región Interoceánica fue largo y tortuoso y su cierre fue bastante apresurado. Por mandato constitucional debía cerrarse en el año 2007, pero para entonces su misión no se había cumplido, ni siquiera en parte. Sus últimos administradores estuvieron más preocupados por quedar bien con sus jefes, que por hacer realidad lo que se tenía en mente cuando se creó.

Lo que se dio a partir de los tres años que le quedaban cuando inició la Patria Nueva fue realmente lamentable. “Egos insatisfechos y ansias de brillar” (como textualmente me dijo el último administrador), sin ningún propósito de perseguir una visión de país, y culminar tan codiciada presea con logros, no con loas. En el camino quedaron muchos proyectos cuyos inversionistas botaron verdaderas fortunas en estudios valiosos y una falta de integración rampante a lo que debe ser el desarrollo de unas áreas privilegiadas, y la oportunidad de Panamá de entrar (o sellar, como se le quiera ver) a su ruta por descubrir, con verdaderos íconos. Además, un mentado megapuerto que se convirtió en la manzana de la discordia entre partidos aliados y en total desacierto para los planes de desarrollo turístico del país.

Tengo la esperanza de que la persona designada ante esta unidad, quien ya ha demostrado que no le importan los reconocimientos ni los bullets en su currículo, rescate lo que se pueda, a fin de seguir con la integración de esas áreas a la cartilla de atractivos de Panamá. Igual esperanza me despertaron las declaraciones del nuevo secretario de Energía, quien es un ducho conocedor de la materia y que no pudo (o no lo dejaron) hacer su trabajo al frente de la empresa de transmisión eléctrica.
Nuestro país necesita de esas manos (o guantis, en recordación a José Guanti, primer director del Ente Regulador) para que vayamos enderezando las instituciones que en el momento preciso se crearon. También abrigo la confianza en que los zapatitos nuevos de los funcionarios se despojen de los argumentos de campaña, que ya pasó, y se enfoquen a hacer realidad los cambios.

Puente de las Américas, a la entrada del Canal de Panamá
Puente de las Américas, a la entrada del Canal de Panamá

Voces agoreras

07-26-2009 | MARIELA SAGEL*
La palabra “agorera” es utilizada para anunciar catástrofes, y se les atribuye a aquellas personas que son pesimistas, que predicen un mal final.. sin haber visto todavía la solución. Tiene una

La belleza de los libros
La belleza de los libros
relación directa con la muy conocida frase de ser un “ave de mal agüero”, pues la misma raíz la vincula.

Es así como desde ya se han alzado algunas voces, que además de ser agoreras, se esconden bajo el anonimato y han empezado a circular toda clase de ideas agoreras sobre la próxima celebración de la Feria Internacional del Libro, en su quinta versión. Se adelantan a vaticinar que la feria será una venta más de libros de autoayuda o sensacionalistas, como el que más se vendió en la feria pasada y que se descuida la promoción de la buena lectura.

Se equivocan en señalar que la feria debería ser un evento educativo más que comercial. Las ferias, por su naturaleza son eventos comerciales y lo que se busca, desde todos los puntos de vista, es vender. Por supuesto que debería ser el derrotero de todos elevar el nivel de este intercambio, pero eso empieza precisamente cuando se apoyan actividades como éstas y se transmite publicidad que induzca a los cambios en los patrones culturales: en vez de una cuña de alguien viendo TV, una persona en una hamaca leyendo un libro, aunque éste sea de Cohello.

La Quinta Feria se celebrará en Panamá del 19 al 23 de agosto y el país invitado es Perú. El gobierno nacional solo ha dado $25 mil (ni cerca de los 4 a 5 millones que se le regalan al carnaval sin ningún áudito y por menos tiempo) y la Alcaldía de Panamá, como ha sido su tradición, ha brindado todo el respaldo desde antes del cambio de mando. Los medios de comunicación son también patrocinadores, y su apoyo está precisamente en el espacio que le dan a las cuñas publicitarias que se transmiten, que los detractores llaman “publicidad inútil”.

El resto de los patrocinadores son empresas privadas, cuyo apoyo proviene precisamente de la decisión de sus directivos que creen en el evento porque les interesa la lectura, o simplemente, editoriales que saben que ese evento ferial constituye un importante escenario para el progreso de la industria del libro en la Región, tal como lo es Colombia, México y Argentina, por no irnos del otro lado del océano.

Como en todos los movimientos culturales, se dan corrientes de una y otra orientación, que distorsionan a los ojos de los demás los verdaderos propósitos que se persiguen. Es así que las voces agoreras se han anticipado a predecir que en la feria solo se venderán libros de autoayuda y literatura chatarra. En realidad, en esta feria me anticipo a decirles que no solo se van a comercializar los libros de autoayuda, sino de pitonisas, esotéricos, cábala, cocina gourmet, novela negra, novela rosa, historia, humor, música, guerrilla, bloggers, costumbres panameñas, libros infantiles y muchos más, que si bien pueden estar guardados en un sótano húmedo llenándose de moho, también vendrán de las principales casas editoriales como primicias dentro de un movimiento que cada día le es más difícil sobrevivir, compitiendo contra los medios electrónicos. Así que esas voces lo que deberían es coadyuvar a que los organizadores de esta fiesta cultural hagan un mejor trabajo y no se permita que la feria decaiga, sino que se enrumbe y posicione como un marco de referencia en la Región, especialmente por nuestra ubicación geográfica y por las ventajas que ofrece nuestra economía.