Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos, por la Universidad de Louisville. Reside en la ciudad de Panamá, República de Panamá. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña, que la han convertido en una abuela feliz. Todos son amantes de los Schnauzers. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panama y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Además produce un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 donde recomienda libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

Honrar a quienes nos han guiado

Durante la celebración de la próxima Feria Internacional del Libro de Panamá se llevará a cabo un homenaje a la Profesora Noris Correa de Sanjur, quien para muchos es una referencia obligada de textos escolares y para otros es parte de una familia de profesionales que se han destacado en la política, los medios de comunicación y la medicina. Dicho homenaje, que tendrá lugar el jueves 26 de agosto, es una iniciativa de la Cámara Panameña del Libro que le solicitó al Gobierno Nacional la imposición de la orden Manuel Amador Guerrero en el grado de Comendador, en medio de la celebración cultural más relevante en nuestro país.

Noris Correa de Sanjur volvió a la palestra el año pasado (aunque nunca ha salido de ella) cuando se le incluyó en la exposición ‘Panameños Ilustres’, del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz. Más recientemente recibió el reconocimiento ‘Mujeres que dejan Huella’ de la Asociación de Empresarias y Profesionales de Panamá.

Esta dulce señora, de 84 años, dirige hoy con cariño y esmero el centro cultural Mi Pueblito, ubicado en las faldas del Cerro Ancón, el mismo al que le canta Amelia Denis de Icaza en su inolvidable poema.  Nació en Macaracas, Los Santos, y en esos parajes cursó sus estudios primarios. Los secundarios los realizó en la Normal Juan Demóstenes Arosemena, en Santiago de Veraguas, recibiéndose como maestra de Primera Enseñanza. Posteriormente se tituló como Profesora de Educación Secundaria, con especialización en Ciencias Sociales en la Universidad de Panamá. Combina su dedicación a la enseñanza y la estructuración de los textos escolares con las vivencias de haber levantado a sus cuatro hermanos, ya que su madre falleció siendo ella adolescente y asumió las riendas de ese hogar con temple y mucho esfuerzo.

Tiene a su haber 27 textos escolares y material didáctico que han orientado a la niñez y juventud panameñas. Estos libros, que han sido editados y re-editados, abarcan las ciencias sociales en general, geografía e historia de Panamá, valores morales, textos multigrados desde el 3ro. al 6to. grado, para escuelas sub urbanas, un Atlas Geográfico de Panamá y una colección de figuritas escolares, que se usan desde pre escolar hasta VII grado (éste es bilingüe). Corona este impresionante abanico con un cancionero de alrededor de 300 títulos para tener siempre presente los recuerdos del pasado (mayormente boleros).

Lo innovador de los textos multigrados es que en un solo libro están reunidas todas las materias que da un niño en la escuela. Tan innovadora fue esa idea que fue plagiada sin empacho. El de figuritas surgió como un genial invento ante la urgente necesidad que tienen los padres de estar correteando imágenes para las tareas de sus hijos.

Un texto que comprende temas como los derechos cívicos y morales de los niños y las niñas, cuya materia es esencial para las escuelas de nivel primario, está en proceso que el despacho de la Primera Dama disponga editarlo y regalarlo a los estudiantes. Tiene una obra de tipo ecológico inédita que contempla las aves en peligro de extinción en nuestro país, y que se piensa editar como un libro de colorear. Todos sus textos son permanentemente actualizados y se utilizan en los grados de educación básica y pre media. A través de ellos la Profesora Correa trasluce el amor que siempre ha sentido por la docencia, su preocupación por la buena enseñanza que debe impartirse tanto en los hogares como en las aulas escolares y, más importante, la vocación de maestra que adora escribir para los más pequeños, aquellos que se van a formar por medio de sus enseñanzas.

La confección de textos escolares no es cosa fácil. Para ello la profesora Correa se capacitó a través de la Organización de Naciones Unidas –que le otorgó una beca – y ha seguido actualizándose por medio de otros seminarios y su participación en importantes foros. En una reciente entrevista publicada en ocasión de su inclusión en la muestra ‘Panameños Ilustres’, la profesora Noris manifestó: “nuestra historia patria es hermosa, y los libros están allí para contarla a las nuevas generaciones. En los textos intenté plasmar de manera interesante la hermosa historia de Panamá. Y en mis años de docente, siempre procuré que las clases fueran amenas y participativas’.

La Prof. Noris frente a una de las polleras que se exhiben en Mi Pueblito

El robo del siglo

15 de Agosto de 2010

Portada del libro The Gardner Heist
El autor, Ulrick Boser

En la ciudad de Boston hay un museo, el Isabella Stewart Gardner, que semeja un pallazzo italiano, de cuatro niveles, con una mezcla ecléctica de tradicionalismo y el chic de la pasión por coleccionar con buen gusto. Su mentora, a quien debe su nombre, era una aristócrata neoyorkina heredera de una fortuna hecha a base del comercio del lino y las explotaciones mineras de su padre, que estudió en exclusivos colegios donde conoció a la hermana del que sería su esposo, John (alias Jack) Gardner II, otro aristócrata de la rancia casta del Boston victoriano. Con una vida de idilio, su encanto se rompió al perder a su único hijo, John III cuando contaba dos años, a consecuencia de una pulmonía. Para sacarla de sus estados depresivos, su marido se dedicó a pasearla por el mundo, donde fue aprendiendo de culturas extranjeras y se contagió del delirio de coleccionar obras y objetos de arte.

Los esposos Gardner recorrieron el mundo y compraron importantes obras que Isabella fue ubicando con esmerado gusto en una propiedad de Fenway, cerca del estadio donde juega el equipo de los Red Sox, que era su preferido. En ese museo se conservan, tal como ella dispuso en vida (murió el año 1924) importantes pinturas de maestros como John Singer Sargent, que era su gran amigo y la pintó en varias ocasiones. También allí se exhibe el primer cuadro de Henri Matisse que formó parte de una colección en el continente americano. En la medianoche del 18 de Marzo de 1990, después de las celebraciones de San Patricio, dos hombres aún no identificados irrumpieron en el museo y sustrajeron una docena de cuadros, entre los que se contaba un Vermeer, tres Rembrandts y cinco Degas. Desde esa fecha no ha cejado la investigación no sólo para encontrar las valiosas pinturas sino a los responsables de ese robo cuya recompensa asciende a 5 millones de dólares, la segunda más alta después de la impuesta a Osama Bin Laden.

Cuando visité el museo, en mayo pasado, me tropecé con un libro, bestseller a nivel nacional, titulado ‘The Gardner Heist’, cuyo autor es Ulrich Boser, un reportero de los diarios The New York Times, The Washington Post, Smithsonian Magazine y Slate, entre otros. También fungió como editor de la conocida publicación U.S. News and World Report y fundó The Open Case, dedicada a las investigaciones criminales. Actualmente es uno de los directores del Center for American Progress, y confiesa una gran pasión por los temas educativos y de justicia criminal. El periodista Boser se involucró en el tema del robo del museo de tal forma que se le convirtió en una obsesión. Su primer contacto fue con el detective Harold Smith, en 2005, especializado en robo de obras de arte y también una obligada referencia como ajustador, que atendía las interrogantes de compañías de seguros y estaba considerado como uno de los mejores y más respetados en el mundo. Smith había estado investigando el robo por años y, lamentablemente para Boser, falleció unos meses después de conocerlo, pero le brindó el suficiente material para empezar la escritura de su libro y le contagió de la pasión por seguir la pesquisa de estas obras de arte y al final, tratando de exorcizarla, armar la variopinta gama de especulaciones en torno al robo, que más parece una novela detectivesca.

Es a través de sus páginas que uno entiende el complejo mundo del mercado negro del arte a nivel mundial, estimado en unos 6 billones de dólares, y más de 50 mil robos al año. Desde que fueron sustraídos los cuadros del museo de la señora Gardner muchos han reclamado tenerlos, otros más han mantenido un permanente chantaje por supuesta información y hasta pesquisas a miembros del IRA (Ejército Republicano Irlandés) se han trazado en la búsqueda por descifrar el misterio. Nos hace comprender que los motivos de los ladrones de obras de arte (que no se circunscriben a los cuadros, sino también a esculturas y objetos) son muchos y no necesariamente la pasión por coleccionarlas sino el cálculo frío sobre el valor de algunas piezas que son las más preciadas en el planeta, y que siempre hay un demente que las conserva en un sótano y se viste de frac y terciopelo y con una copa de champagne baja a recrearse con la vista de ellas.

Algunas de las pinturas fueron cortadas de sus bastidores y en el museo hoy día se muestran los marcos vacíos, ubicados exactamente donde deberían estar. De otras existe la sospecha que por su técnica pueden haber sufrido accidentes y que posiblemente estén hechas pedazos. Se revela también la vida e interioridades de quienes eran responsables del museo cuando sucedió el robo, la falta de presupuesto para tener un sistema de seguridad óptimo que custodiara los valores que reposan allí. Realmente es tan sorprendente el material que recabó Ulrich Boser para su libro, que recibió elogiosos comentarios de las revistas The New Yorker, Vanity Fair, de los periódicos The Boston Globe y Washington Post. Según USA Today, ‘Boser ha hecho una contribución al exponer la verdadera cara del robo de arte: ésta no es de glamour y cultura – es sobre avaricia, violencia y de un irreparable y desquiciado sentido de crueldad’.

Patio del Museo Isabella Steward Gardner