Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos, por la Universidad de Louisville. Reside en la ciudad de Panamá, República de Panamá. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña, que la han convertido en una abuela feliz. Todos son amantes de los Schnauzers. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panama y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Además produce un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 donde recomienda libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

Por las rutas patrimoniales

8 de agosto de 2010

Gracias a los lectores que opinaron sobre mi artículo de la semana pasada, en el cual tocaba el tema de atraer un turismo cultural, que tenga como destino las ruinas de Panamá Viejo, el Casco Antiguo, el Fuerte San Lorenzo, Portobello y otros monumentos, como la Iglesia de Natá, la de San Francisco de la Montaña y muchos otros, me he sentido incentivada a seguir aportando en el tema, toda vez que la reunión de la UNESCO, celebrada en Brasilia, no nos puso como ‘sitios en peligro’, por lo que tenemos que continuar en la lucha para preservar nuestro acervo cultural.

Durante la administración del ex presidente Ernesto Pérez Balladares contamos con las directrices de la experta consultora Hanna Ayala, quien desarrolló, junto a un equipo interdisciplinario, el novedoso concepto de ‘Turismo del Conocimiento’. El Doctor Omar Jaén Suárez participó en ese equipo como geógrafo e historiador y el resto estaba formado por biólogos, antropólogos y profesionales de otras disciplinas, que rescataron las rutas patrimoniales que incluían la transístmica, que comprendía su historia y sus atractivos.

De ese equipo, según entiendo, resultó un enjundioso documento, bastante voluminoso, con información valiosa y preciada, que debe reposar en el IPAT, ahora llamada Autoridad de Turismo de Panamá. Mal pueden clamar los responsables de esa entidad, que debe velar por conducir la política de atraer turismo, que los sitios históricos, como el Casco Antiguo, no son del interés de los que nos visitan.

En el caso concreto de San Felipe, tal como lo he expresado en entregas anteriores, existe una mala interpretación de las regulaciones y una malversación de los puestos directivos que intervienen en la toma final de las decisiones. Los promotores del Hotel Central, por ejemplo, además de irrespetar la altura, han eliminado las ventanas bíforas y los vanos con arco rebajado (escarzano) y el frontón, del segundo y el primer piso respectivamente. Siguen escavando a un costado como si buscaran petróleo, lo que seguramente provocará más erosión y Dios no quiera que se les venga abajo otro muro.

Pero en la Plaza Catedral empezaron las anomalías a partir de que se destruyera el edificio del Arzobispado y se convirtiera en Casa Alianza, lo que no estuvo apegado a ninguna referencia histórica ni arquitectónica. El Museo del Canal Interoceánico rescató la plaza cuando fue restaurado en 1997, después de haber servido de sede del Ministerio de Educación y de los correos nacionales, entre otros usos que se le dio. Recordemos que este valioso inmueble fue la primera estructura que albergó la Compañía del Canal Francés, previo a nuestra independencia. Su excelente manejo, una vez conformado el Patronato que lo rige, demuestra que la voluntad de hacer bien las cosas ha tenido continuidad precisamente por su independencia de las sucesivas administraciones.

El edificio del Ministerio de Gobierno y Justicia, que está adosado (back to back, como se dice en inglés) al Teatro Nacional, fue restaurado con mucho respeto. Este edificio, originalmente llamado Palacio Nacional, fue construido en 1908 bajo los planos diseñados por el arquitecto Guisseppe Ruggiere, incluyendo también la estructura del teatro, en el estilo neoclásico tan propio de los primeros años del siglo XX. Para aderezar más la mística del inmueble, y en virtud que antes de albergar oficinas de gobierno fue un claustro de monjas, se dice que en las noches se escuchan los pasos de las religiosas deambulando por los pasillos. Lo que sí es cierto es que su estructura es muy sólida y las paredes son tan anchas que las señales de los teléfonos celulares se pierden en algunos puntos del edificio.

No han corrido con tan buena suerte otras estructuras del gobierno, como la Casa Amarilla, la misma Presidencia o el Ministerio de Relaciones Exteriores, los que caen en lo feamente restaurado por los caprichos de insertarles elementos que no vienen al caso, casi que por arte de birlibirloque.

Ya que he ido señalando lo bueno, lo malo, lo feo y lo horrible que se ha hecho o se está haciendo en el Casco Antiguo, toca ahora velar y exigir que se cumplan como deben ser las normas y regulaciones y no andemos persiguiendo a última hora una acreditación que en buena hora nos dieron y que no hemos entendido a cabalidad su alcance.

Peleando por el puesto

2 de agosto de 2010

Parece que el señor Alcalde capitalino no acierta una. La semana pasada se formó tal enredo con el tinglado que montó con unos niños que iban a boxear para poder hacerse de una beca, que no ha quedado nadie que se respete que haya opinado en contra de tal despropósito. La mejor explicación que escuché provino de quien ha dedicado su vida al boxeo, Juan Carlos Tapia, que señaló los graves problemas que golpes a una temprana edad pueden ocasionarle a un menor y los límites de edad que se aceptan mundialmente para que los futuros campeones empiecen a iniciarse en ese deporte.

No se ha vuelto a escuchar más nada de su separación del cargo y, como todo en Panamá, se inician las acciones y luego se quedan a medio camino. El presidente le ha dicho al alcalde que se dedique a la jardinería, pero ni por orgullo ni por falta de apoyo del partido que en mala hora lo postuló, el señor Vallarino asume una postura digna y pone su cargo a disposición. Y lo peor de todo es que cada vez que abre la boca, se echa más la soga al cuello. Creo que sí logrará un Guinness, sería el de querer aferrarse a un puesto.

También, durante la semana pasada, la comisión de reformas electorales informó cuáles fueron los montos que invirtieron en las pasadas elecciones los candidatos a presidente y las cifran son de espanto. La alianza de los locos se fumigó casi 19 millones de dólares y la de BH09 un total de 8 millones, versus la del señor Endara, que solamente utilizó 20 mil dólares. Si hacemos un poco de matemáticas vemos que si cada partido solamente recibió $1.6 millones de subsidio (lo que es mucho para un país con tantas desigualdades como Panamá) y el resto provino de contribuciones privadas -las de Ricardo Martinelli ascendieron a 20 millones- no hay que ser Baldor para deducir que el que invirtió lo hizo para sacarle rédito a su dinero, y con creces.

Es necesario que se ponga un tope a esta danza de millones y se respete al pueblo panameño que al final lo que espera es un mejor gobierno y funcionarios que sean eficientes y no respondan a los intereses de los que los pusieron allí, no por los votos, sino por las donaciones que les prodigaron.