Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos, por la Universidad de Louisville. Reside en la ciudad de Panamá, República de Panamá. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña, que la han convertido en una abuela feliz. Todos son amantes de los Schnauzers. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panama y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Además produce un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 donde recomienda libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

Nueva gramática panameña

Presentación de la Nueva Gramática Española ante el Rey de España
Presentación de la Nueva Gramática Española ante el Rey de España
MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Se está presentando en los países de habla hispana, y en algunos donde predomina esta lengua, una nueva gramática española, impulsada por el grupo Espasa Calpe, que llegará a nuestros auditorios a fines del mes de abril, bajo el auspicio de la Academia Panameña de la Lengua.

Sin embargo, parece que nuestros gobernantes han emprendido la tarea de acuñar, a diestra y siniestra, una nueva forma de expresarse, de lanzar epítetos y de denigrar a los que consideren sus adversarios u oponentes, en forma de las peores y más chabacanas formas de expresión que, si siguen así, cuando terminen el período habrán impulsado una nueva gramática de lo mal que se expresan los panameños.

La semana pasada el profesor Miguel Antonio Bernal, en compañía de otras personas de la llamada sociedad civil, asistió en la capital estadounidense, a la reunión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que trataría sobre la situación de la administración de justicia a presentar lo que a los ojos de todos los panameños se ha visto como un abuso del poder, y que entre otras acciones se ha señalado como injerencia del poder ejecutivo en los otros poderes del Estado.

Las reacciones de algunos de los funcionarios no se hicieron esperar: uno dijo que habían ido a verter bochinches, el otro que era como meterse un tiro en el pie porque eso no atraería la inversión a Panamá y, peor aún, el más conspicuo de todos, dijo que tres gatos habían armado un “zaperoco”. Esto aunado a que en otras declaraciones se habla que van a meter en la “chirola” a los delincuentes, que se arman zafarranchos y que los obreros de la construcción son unos “maleantes de mierda” dan cuenta el poco nivel cultural que se maneja a los más altos niveles gubernamentales.

Tanto el profesor Bernal, como yo y otros padres responsables, nos hemos esmerado en darles a nuestros hijos la mejor educación, empeñando en ello nuestro futuro. De la misma forma, muchos profesionales se esfuerzan por ser cada día mejores, especialmente en la forma que nos comunicamos. Para eso leemos, escribimos y seguimos muy de cerca la forma en que las personas a las que consideramos están en posiciones cimeras se expresan.

Es lamentable que se esté abusando del lenguaje coloquial de los panameños para que sea esa la forma en que se proyectan nuestros gobernantes. Esto desdice mucho de nosotros como país y más aún, demeritando a respetados profesionales que tuvieron la valentía de exponer las realidades que estamos viviendo y que le hacen mucho daño al país. Es importante que entiendan que el grado de inversión que tanto han alardeado en pregonar que se alcanzó, está condicionado a elevar el nivel educativo de los panameños. Pero eso no parece importarles, mientras sigan comportándose como cromagnones.

Arboricidio vergonzoso

MARIELA SAGEL*

Aunque la palabra “arboricidio” no existe como tal en el Diccionario de la Real Academia Española, para todos es conocido que la misma se refiere a la tala de árboles que se ve como una decisión humana “deshumanizada” que acaba con los árboles que dan sombra, frescura, oxígeno, son reguladores del cambio climático y generadores de vida. Y para los panameños, especialmente los que residimos en la ciudad, ha sido realmente vergonzoso lo ocurrido en la manzana de Obarrio, donde se acaban de talar 181 árboles para dar paso a una torre dorada, en el peor estilo kitsch, que ofrecerá 285 habitaciones en un hotel cinco estrellas, casi como trasplantado de un emirato árabe a tierras panameñas.
El tema tiene para mí una carga emocional muy fuerte, toda vez que desde pequeña fui asidua visitante a las casas que conformaban esa manzana, porque era compañera de escuela de dos chicas que allí vivían. Disfruté de los helechos gigantescos que con tanto esmero cuidaba tía Rita de Obarrio y era testigo del espectáculo magnífico que una o dos veces al año nos ofrecían los guayacanes. Si bien cada uno de los núcleos familiares que allí residía fue buscando otros lugares donde vivir, por la superpoblación a la que se ha visto enfrentada esta privilegiada área de la ciudad y por el éxodo imparable de los hijos que se casan y se mudan, esta cuadra siguió siendo un pulmón más que necesario para el inexorable cabreamiento global, como lo ha apodado Paco Gómez Nadal. Con el boom de las propiedades que se dio recientemente, dicho inmueble fue vendido y ahora, en un acto de total irreverencia e irrespeto hacia la naturaleza, se ha devastado totalmente su superficie.

Pero la responsabilidad no recae solo en las autoridades que aprobaron el Estudio de Impacto Ambiental Categoría I (que se aplica a los proyectos que no generan Impactos Ambientales significativos o cumplen con la Normativa Ambiental existente, y que no conllevan riesgos Ambientales y se sustentan apenas con una declaración jurada debidamente notariada) o los que le dieron luz verde a la tala de los árboles (ANAM en 2008 y 2009 en el primer caso y Municipio en 2010 en el segundo), sino también de las manos oscuras de los promotores, arquitectos, socios y “ facilitadores ” de todo este entramado.

El arquitecto del flamante Hotel Las Américas Golden Tower es un uruguayo de nombre Carlos Ott, que hizo la mayor parte de su carrera en Canadá y la coronó diseñando para los jeques árabes que residen en Dubai. De allí que piense que todo lo que brilla es oro. Su momento de fama le llegó en 1983, cuando obtuvo un premio en una competencia internacional para la realización de la Ópera de la Bastilla, que conmemoraba la Revolución Francesa.

Otra persona aparentemente involucrada en este descollante mamotreto es el español Jesús Barderas, que tomó relevancia en las páginas de nuestros diarios hace un par de años por haber estado impulsando el tristemente recordado Centro Energético de las Américas y catalogado por un informe que en su momento levantó el Consejo de Seguridad como un “ magnate de los bienes raíces ”. Sus no muy transparentes ejecutorias nos llevan a negocios que ha hecho en la República Dominicana, donde, en su momento, conoció a importantes funcionarios del gobierno anterior.

Otro nombre que saltó a la vista —y sin que yo forme parte de ninguna unidad investigativa— es el de Henry Mizrachi, quien aparentemente ha estado en el ojo del huracán por quejas que ha recibido de parte de compradores insatisfechos de otros proyectos inmobiliarios que ha estado impulsando.

Lo malo de esto no es que lo talado ya talado está, lo peor es que el gobierno actual alega rampantemente que no puede hacer nada porque estas aprobaciones —menos la de la tala indiscriminada— fueron dadas en el gobierno anterior, pero no pasan la oportunidad para deshacer cualquier cosa que les cause inconveniente, como sacar en menos de cinco horas a la procuradora o mandar a un ex presidente a su casa en un caso donde se violan todas las garantías constitucionales.

Doble moral y doble arboricidio que seguiremos condenando mediante acciones de protesta y sembrando no solo ideas, sino también árboles para demostrar que ni las unas ni las otras las pueden abolir acciones de ignorancia supina y mucho menos intereses mezquinos que no tienen que ver con los de mejorar la calidad de vida de los panameños.

La manzana de Obarrio totalmente devastada
La manzana de Obarrio totalmente devastada