Archivos de la categoría Articulos publicados en 2015

LA HEREJIA DE PADURA

Por Mariela Sagel, publicado en FLACSO, España, en agosto 2015

Leonardo Padura no es un escritor incómodo.  No lo ha sido para el régimen de los hermanos Castro, en su Cuba natal, al menos no lo ha sido como como el recientemente fallecido autor alemán Günter Grass, cuya intromisión política lo hizo merecedor de la etiqueta de ser un intelectual incómodo para muchos.  Tampoco ha corrido la misma suerte que Reinaldo Arenas, ni le ha hecho prometer a sus amigos que no pisarán La Habana hasta que Fidel muera –como Guillermo Cabrera Infante— o ha salido de Cuba como Abilio Estévez. Sus referentes obligados son Virgilio Piñera y José Lezama Lima, aunque también es un gran defensor de los que integraron la llamada “generación perdida”, que si bien no incluía a ningún cubano, enarbola a Hemingway como el que más quiso a la isla.

Pero Leonardo Padura es mucho más que un escritor galardonado recientemente con el Premio Princesa de Asturias. Es un periodista probado en publicaciones como Juventud Rebelde y El Caimán Barbudo en su Cuba natal, donde sigue viviendo en el barrio de Mantilla, en la misma casa en la que nació hace 60 años.  Estudió literatura latinoamericana en la Universidad de La Habana y escribió sus primeros temas de este género en 1983 –Fiebre de Caballos— tres años después de empezar a laborar como periodista.  Esa primera obra es una historia de amor, de la cual no se arrepiente de haber escrito ni publicado.  De férrea voluntad y disciplina de trabajo, ha incursionado en los guiones audiovisuales y logrado un notable renombre como escritor, primero de novelas policíacas y después con los resonantes éxitos “El hombre que amaba los perros” y “Herejes”.

Leonardo Padura en su casa de Mantilla, La Habana, en 2013

Su serie de novelas policíacas, donde Mario Conde es un inspector detectivesco medio burlesco, lo podrían identificar como su alter ego, aunque lo niegue.  En todas hay una crítica a la sociedad cubana, pero no solo en lo político, sino también en la denuncia o referencia a realidades concretas.  Esas novelas le sirvieron de calistenia y de revisión, la primera para su obra mayor hasta ahora, que es la historia del asesinato de León Trotski por Ramón Mercader en México, y la segunda, para asumir que su experiencia como periodista le habían dado una profunda vivencia con la que no contaba y una comprensión de la realidad, además de elevarlo estilísticamente.

El hombre que amaba los perros es un libro que le ha merecido reconocimiento internacional y hace un aporte fundamental a la historia contemporánea cubana y arroja luces sobre ese enigmático personaje que fue el asesino de Trotski. El gran mérito que tiene esa novela histórica es que rellena las lagunas que existen alrededor de todos esos años de polarización política, mediante elaborados recursos literarios creíbles y de cierta forma, gratamente disfrutables.  Para llegar a su publicación, en 2009, Padura investigó por años los personajes en cuestión y aunque nunca pudo conversar personalmente con los familiares de Mercader, sí conserva documentos que sustentan esa portentosa obra.

Pero La novela de mi vida, una obra que no ha recibido la atención mediática que ha tenido Herejes o El hombre que amaba los perros, es la más representativa y evocadora de su novelística que, buscando orígenes de lo cubano, consigue revelar algunas de las constantes más dramáticas y dolorosas de esa nacionalidad. Publicada en 2001 por la misma editorial que le ha editado todos sus libros, Tusquets, ganó al año siguiente el Premio Internacional de Novela Casa Teatro en Cuba y el Premio de la Crítica, pero más importante aún, lo fue llevando al lugar que hoy ocupa en el panorama de la literatura cubana y contemporánea. En ella contrapone tres situaciones que son fundamentales para entender el quehacer de este autor: la vida del primer poeta cubano de importancia, José María Heredia (autor del Canto al Niágara y criado entre la República Dominicana y México a principios del siglo 19), la masonería y la realidad de los que abandonan la isla y el desarraigo que ello conlleva.  Esta magnífica combinación permite no solo comprender los vericuetos históricos que han atravesado los cubanos, –incluyendo a José Martí –, sino arrojar una esclarecedora visión hacia el presente, tanto de manera poética como humana.  Es quizás su trabajo más ambicioso y menos conocido, bien logrado, escrito con compleja y elaborada exquisitez.

Portada del libro “El hombre que amaba los perros”

Con motivo de recibir el Premio Princesa de Asturias y rememorando una pasadita que dio por España el año pasado, país del que ostenta su nacionalidad desde 2011, le dijo al ex editor de Alfaguara, Juan Cruz, que Cuba es hoy día un país desmesurado.  Y eso fue antes del anuncio de la reanudación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y el inminente fin del bloqueo a la isla, una acción que ha probado ser el fracaso más grande que en materia de política exterior ha tenido el poderoso país del norte de América.

Leonardo Padura es un escritor periodista, o un periodista escritor, que tiene un fuerte sentido de pertenencia, que está seguro de no poder escribir fuera de Cuba y en la que la isla caribeña se convierte casi siempre –o siempre— en una protagonista importante de sus historias.  La recopilación más reciente de sus reportajes, titulada El viaje más largo, reconstruyen personajes pero en forma literaria y no tiene ningún reparo en decir que  esa construcción de referentes de la realidad llevados al periodismo pero a través de la literatura me ayudó mucho a trabajar luego personajes históricos en mis novelas”. Si ahora no vive del periodismo, es un oficio que sigue practicando (es corresponsal de la agencia italiana IPS) porque la creación periodística ha sido su escuela. Y es que como lee el prólogo de El viaje más largo, Padura hace una reflexión sobre el periodismo en Cuba a partir de una frase que expresó Paco Ignacio Taibo, el escritor español-mexicano: “Cuba es el país con mejores periodistas y con peor periodismo que alguien pueda imaginar”.

Portada de “La novela de mi vida”

Analizando este tema y desgranando lo que significa la prensa oficial en un país socialista, es hora, dice, que cambie y se ponga al ritmo de los tiempos.  Esto mismo ha dicho Raúl Castro, que a juicio de Padura es quien ha impulsado en los últimos años los cambios estructurales necesarios para la apertura del mercado en la que ahora se aboca.  Es valioso el análisis que ofrece este documento porque estudia el impacto que sobre toda la estructura de las ciencias sociales tuvo el llamado período especial y la desaparición de la Unión Soviética.  Según el escritor cubano, a pesar de que la cultura de su país es un referente mundial, aún no se ha recuperado del hueco en que se hundió en ese momento.  Por eso hace falta que regrese la práctica del debate, de la discusión de las ideas y solamente eso se lograría con vivir en una cultura de diálogo y la prensa permita que se comente, se cree un espacio desde el que las personas emitan juicios y puedan tener respuestas a esos juicios.

Cuba merece vivir tiempo mejores, con respeto y sin avasallamiento ni imposiciones.  Que salga de la mediocridad oficializada a la que la ha llevado la falta de disenso.  A Padura le gustaría que se convirtiera en un país normal, en el que las personas trabajaran y tuvieran un resultado de su trabajo que les permitiera vivir dignamente. Eso significa que haya una sociedad que logre armonizar sus componentes que ahora están alterados, hay un problema de base económica que el gobierno ha reconocido que se necesita cambiar. Actualizar es la palabra que se utiliza en Cuba para que las relaciones sociales también se normalicen.

 

 

 

 

 

UN PREMIO PARA LOS PAISES DEL PACIFICO AMERICANO

Mariela Sagel/La Estrella de Panamá, Facetas 27 de diciembre de 2015

Los novelistas de la cuenca del Pacífico Americano, que viene desde Canadá hasta Chile, están de plácemes: a inicios de diciembre se presentó en la FIL de Guadalajara (Feria Internacional del Libro) el premio Novela del Pacífico Americano en Español, que no solamente cuenta con una interesante bolsa de $50 mil dólares, sino que tendrá un jurado presidido por Leonardo Padura (cubano), e integrado por Rosa Beltrán (mexicana), Sergio Ramírez (nicaragüense), Noé Jitrik (argentino) y Darío Jaramillo Agudelo (colombiano).  Casi a la par del sustancioso premio, está la edición de la obra impresa por Editorial Siglo XXI y su posterior comercialización.

En el acto de lanzamiento de este importante premio en Guadalajara estuvieron presentes dos de los cinco jurados, Rosa Beltrán y Leonardo Padura, éste último se ha convertido en poco menos que un “rock star” de las letras, recibió el premio “Princesa de Asturias” este año y es considerado uno de los 50 intelectuales iberoamericanos más influyentes en la actualidad.

Dos semanas posteriores al lanzamiento del premio en la FIL (anteriormente, en septiembre, se hizo la presentación en Colombia) se realizó una interesante reunión en la ciudad de Cali, que es el epicentro de este premio, con el fin de evaluar los alcances de lo anunciado hasta ahora y los caminos que hay que tomar para reposicionar a esa ciudad, que fue eje y dínamo hace unos 30 años de las manifestaciones culturales de Colombia, en un centro cultural de excelencia.

Museo La Tertulia, en Cali, Colombia, ciudad donde se dará a conocer el Premio Spiwak

FILANTROPISMO SIN ESTRIDENCIAS

Detrás de todas estas iniciativas está la familia Spiwak, que han creado una fundación con su nombre y que en conjunto con importantes intelectuales y reconocidos artistas de la ciudad de Cali, se consolida a través de este premio, que será altamente significativo para la literatura en primer lugar, y posteriormente para las artes plásticas, el urbanismo y otras manifestaciones artísticas.  Ángel Spiwak, presidente de la fundación, y su hijo Boris, vicepresidente financiero, quien estuvo presente en Guadalajara, son fieles creyentes en que a través de las artes y la cultura es que crecen los pueblos y han puesto sobre la mesa esta apuesta que ha sido aceptada por todo los que han tenido conocimiento de ella.

La semana pasada se llevó a cabo otra reunión en Cali, Colombia, donde asistimos Juan Camilo Sierra Restrepo, crítico de arte, editor, gestor cultural y gerente hasta hace poco del Fondo de Cultura Económica; Darío Jaramillo Agudelo, que será jurado del premio, y quien es abogado, poeta, ensayista y novelista, con una vastísima cultura y la que suscribe, que fui a aportar mis conocimientos en el campo y con el entusiasmo de que de Panamá participen muchos novelistas.

Cali ha sido siempre un sensorium de la diversidad cultural que es Colombia, en ella se dan cita las más disímiles manifestaciones del arte y la creación, y sobre todo, es el puerto de intercambio fecundo con las culturas del continente y del mundo.  La fuerza que tuvo hace 30 años en las artes gráficas fue tanta que llegó a Panamá, pero para quedarse, pues el taller fundado por Pedro Alcántara Herrán, renombrado artista plástico y maestro grabador, hoy director de la fundación, todavía funciona y muy bien, en el Museo de Arte Contemporáneo.

Con la guerra de los narcos y el incremento del poder adquisitivo de éstos en torno a las obras de arte, Cali entró en una especie de lumpenización que dejó a un lado la calidad y excelencia por las tendencias de ostentación y decoración sin gusto que prevalecieron por un tiempo.  Se pretende, con esta iniciativa liderada por la Fundación Spiwak, devolver a la ciudad sus tradiciones históricas y su vocación democrática y festiva, que son un patrimonio intangible de los caleños, tanto en las artes, dramaturgia, cine así como en otras manifestaciones culturales.  Y no hay mejor manera de iniciar este rescate que con este proyecto de valoración positiva de la palabra, a través de la novela, de lo que se quiere volver a ser como ciudad y de lo que proyectan los caleños como creadores y gestores ante el país y el mundo.

PLAZOS Y BASES

La novela en español que concursaría para este importante premio debe tener un mínimo de 150 páginas, ser inédita y deberá ser entregada antes del 30 de marzo de 2016.  Solamente se permite una obra por participante.  El jurado, presidido por Leonardo Padura, se reunirá en Cali del 5 al 9 de agosto para ese día dar el veredicto y la entrega formal del premio, en su versión editada, corregida e impresa, se verificará en el marco de un magno evento que se planea hacer en el mes de octubre de 2016.  La editorial Siglo XXI será la responsable de editar, imprimir y distribuir en todos los países la obra ganadora.

En esta reunión del fin de semana pasado se hicieron visitas a medios de comunicación importantes como El País y El Tiempo, así como reuniones con la Fundación Carvajal y el rector de la Universidad del Valle, al igual que con la Gerente de Cultura de la Alcaldía, con una nueva gestión que tomará posesión el próximo 1º de enero.  Todos de manera unánime respaldaron la magnífica iniciativa de la Fundación Spiwak al diseñar y estructurar este premio con un jurado de tanta calidad y una bolsa de tan valiosa cuantía.

Los interesados en participar y que no tengan aún las bases del premio pueden descargarlas en www.premiospiwak.org.

 *El premio Spiwak lo ganó el colombiano Miguel Botero con su novela “Sueño Blanco”