Archivos de la categoría Artículos publicados en 2018

RÉQUIEM POR LOS FAMOSOS

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 3 de junio de 2018

Mañana 4 de junio se cumple un año de la muerte del escritor español Juan Goytisolo, ocurrida en Marrakech, Marruecos, a los 86 años. En ese país árabe, en el norte de África, fue enterrado en el cementerio de Larache, una localidad próxima a Tánger, la ciudad puerto que une dos mares y dos continentes, el Mediterráneo con el Atlántico y Europa con África.

Goytisolo es considerado uno de los mejores narradores de la generación del 50 y ganó varios premios en su larga y productiva vida intelectual, como el Premio Nacional de las Letras Españolas (2008) y el Premio Cervantes (2014), entre muchos otros.  Nacido en Barcelona y educado en instituciones católicas, cultivó varios géneros, como el ensayo, la novela, los reportajes, literatura de viajes y las memorias.  Desde los catorce años escribía novelas, pero no fue hasta que tuvo 23 que publicó la primera, “Juego de manos”, misma que fue adaptada al cine en Italia.

Juan Goytisolo

Desde mediados de la década de los 50 se trasladó a vivir a Francia, donde conoció a su esposa Monique Lange, y fue asesor de la prestigiosa editorial Gallimard. Fue un referente de la literatura española desde todas las ópticas, un intelectual a carta cabal y a partir de los años 60 se enamoró del mundo árabe, e inició un análisis crítico de la civilización occidental, plasmada sobre todo en ensayos.

En el año 2012 dijo categóricamente que no iba a escribir más porque ya lo había escrito todo, pero se decantó por la poesía, y de esa época hay varios poemarios y también ensayos.  Sus relatos de viaje son exquisitos y muestran facetas de las ciudades de las que escribe que nadie se imagina.

PHILLIP ROTH

     Tratándose de réquiems de escritores famosos, el pasado 22 de mayo murió en la ciudad de New York un eterno aspirante al Premio Nobel de Literatura, el estadounidense Phillip Roth.  Mayormente conocido por sus novelas, también cultivó la ensayística y los cuentos.  Era de origen judío, pero prohibió que durante sus funerales se realizaran rituales religiosos.  Su muerte ocurrió a los 85 años.

Se le considera el novelista más dotado de su generación y era, a su vez, un voraz lector.  Que quede claro que no todos los escritores leen mucho, y no todos los lectores son escritores, pero para él era primordial la lectura y el aprendizaje que deviene de ella.  A raíz de su muerte hemos podido conocer sus encuentros con escritores famosos por la inmensa curiosidad que sentía en conocer los motivos que tenían otros como él para escribir. Juan Cruz, en El País, relata el encuentro que tuvo Roth con Milán Kundera en París, y la primera pregunta que le hace al escritor menos locuaz del mundo es: “¿Cree que llegará pronto la destrucción del mundo?” A lo que ese escritor de la risa, la levedad y el silencio le responde: “Depende de lo que entienda usted por pronto”.

Phillip Roth

Fue un escritor que jugó a cotas extremas con el sentido del humor, traslucía una ironía descarnada hacia los judíos y la sexualidad era un argumento en su narrativa de ficción.  Como muchos escritores, ejerció de periodista y son memorables sus entrevistas y reportajes.

De las obras más memorables de Roth, y por las que se le conoce mayormente están “El lamento de Portnoy”, “Pastoral Americana” y “La conjura contra América”, entre más de 25 novelas.  Publicó memorias y antologías y ocho de sus novelas fueron adaptadas al cine.  Recibió el Premio Príncipe de Asturias en 2012 además de otros importantes galardones como el Pulitzer y varios de los que otorga el PEN Club.

Igual que Goytisolo, y el mismo año, 2012, anunció que dejaba de escribir, y su última novela fue “Némesis”.  Vale la pena repasar “El oficio. Un escritor, sus colegas y sus obras”, publicado en el año 2001, es una obra antológica donde relata sus encuentros con grandes escritores. En inglés este libro se llama Shop Talk.

El Premio Nobel le fue esquivo, todos los años estaba en las quinielas de los posibles ganadores. Se marchó sin que se lo concedieran y tal parece que este año no se entregará por razones de malos manejos de la Fundación Nobel en el tema literario.

TOM WOLFE

El llamado padre del nuevo periodismo murió a los 87 años el 14 de mayo en la capital de los rascacielos, New York.  Fue una figura icónica de la cultura pop de los años 60 y vestía unos trajes blancos que le daban un toque personal que eran difíciles de emular.  En una última entrevista que dio al ABC dijo que “el periodismo te vuelve más valiente de lo que eres”.  Su desenfado y acrobacias contextuales le otorgaron un sitial en la narrativa, además de que se hizo millonario con sus novelas, la más famosa de ellas “La hoguera de las vanidades”, publicada en 1987.

Tom Wolfe

Wolfe había nacido en Richmond, Virginia, que se considera parte del sur de los Estados Unidos, y estudió literatura y periodismo, pero cuando estaba a punto de entrar en la lista de desempleados para recibir el seguro pertinente tuvo un golpe de suerte al hacer una crónica sobre fanáticos de automóviles para la revista Esquire que su editor le publicó íntegra, sin editar, 49 páginas con detalles insólitos.

Otro de sus grandes momentos ocurrió cuando el afamado pianista Leonard Bernstein, autor, entre otros, de West Side Story y casado con una hermosa actriz costarricense, organizó una fiesta a la que acudió la alta sociedad newyorkina en honor de los Black Panthers, un grupo radical de resistencia afroamericana.  Los Black Panthers (Panteras negras) llegaron a ser un partido político y entre sus miembros se destacaba Angela Davis.  A pesar de ser considerados una guerrilla urbana, impusieron elegancia y moda, lo que los hacía distintos a los típicos muchachos del ghetto.

Este peculiar coctel ofrecido por Bernstein fue el motivo de una crónica de Wolfe que lo catapultó al estrellato porque, además, se coló en la fiesta.  El New York Magazine publicó seis meses después las 25 mil palabras de su texto Radical Chic y le dedicó un número especial con tres mujeres con puños negros en portada y un título irónico: Free Leonard Bernstein!

Portada del New York Magazine que publicó la crónica “Radical Chic” de Tom Wolfe

Su escritura estaba llena de onomatopeyas, que se definen como “la imitación que se hace de sonidos reales a través del lenguaje y, asimismo, el término designa a la palabra que resulta de la mencionada imitación de los sonidos y que terminará por emplearse para denominarlos”.

Wolfe fue un transgresor y un representante de la contra cultura, que tuvo sus etapas, desde ser un liberal confeso para declararse posteriormente admirador de George W. Bush, por quien votó para su reelección.  Quería reivindicar a Honoré de Balzac y llegaron a apodarlo “el Balzac de Park Avenue”.  Rechazó entrar a la Universidad de Princeton a estudiar y lo hizo en una de menor prestigio.  Es un referente importante para el periodismo que practicó donde siempre estuvo presente el uso de ese oficio en la literatura.  “Creó un periodismo nuevo para un país transformado por los disturbios raciales y la guerra de Vietnam. Sus artículos buscaban deslumbrar al lector y bebían del habla de la calle. No eran análisis fríos sino perfiles de excéntricos, historias de pequeñas venganzas, sátiras de las inseguridades que todavía hoy quitan el sueño a las élites de Nueva York”, escribió Eduardo Suárez en la revista Letras Libres de México.

POR LA BOCA MUERE EL PEZ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 3 de junio de 2018

Este refrán marinero es muy usado, sobre todo cuando se constata que a los que se adelantan a decir cosas, por bocones, les pasa aquello que no debieron expresar.  Igual se dice que alguien no deja de sorprendernos, pero en el caso del expresidente Martinelli, tomando prestado lo expresado por el Dr. Eloy Alfaro en un tuit reciente, el tipo no deja de avergonzarnos.

El miércoles se verificó una conferencia de prensa desde Estados Unidos, con las nuevas integrantes del equipo legal del preso de Miami.  Encima de que el traductor era malísimo (la misma abogada le corregía) yo no daba crédito a lo que estaban diciendo, el descaro y el desparpajo con que estas abogadas señalaban circunstancias en Panamá que, seguramente, no se han molestado en constatar.

El nuevo paquete de pruebas que presentaron consta de 432 páginas y ellas señalaban que Martinelli era odiado por su sucesor (y vicepresidente), lo que no creo que sea prueba contundente ante ningún tribunal, y que eso lo exponía a que, si era extraditado, violarían sus derechos humanos e iría a parar a una cárcel que no tenía las condiciones mínimas que exigían las instituciones internacionales que velan por las garantías penitenciarias.

Para empezar a rebatir cada uno de estos alegatos, que me revuelven el estómago, basta recordar varias instancias que desvirtúan todos los miedos del expresidente.  Primeramente, él no inventó ni instauró la corrupción, pero la llevó a niveles nunca vistos, por lo que señalar que regresar a este país, con instituciones corruptas, es por su culpa.

La exministra de Gobierno, María Luisa Romero, que era parte del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Stanford en 2013, me confirmó que se les negó el acceso a los centros penitenciarios, así que mal puede estar diciendo la abogada de Martinelli que las instituciones que velan por las condiciones en las cárceles reportaron que estaban muy mal.

De igual manera, el 9 de enero de 2011 ocurrió uno de los sucesos más trágicos que podamos recordar, cuando se incendió el Centro de Cumplimiento de Tocumen, fuego causado por los mismos custodios y los guardias que se regodeaban afuera de que siete muchachos, que no querían participar en el motín que habían organizado sus compañeros, se encerraron en su celda.  Hasta allí les llegaron las bombas lacrimógenas y los quemaron vivos.  Solamente dos sobrevivieron y con quemaduras extremas. El estado fue indiferente a esta realidad y nunca se responsabilizó por la suerte de estos dos chicos, ni por las familias de los muertos.  La ministra de gobierno de ese momento se mostró indolente ante el sufrimiento de estas personas.  Gracias a la acción solidaria de un grupo de ciudadanos fue posible que los dos jóvenes pudieran recibir los tratamientos que sanarían las quemaduras y sus secuelas y atendieron a sus familiares.

De igual forma, el gobierno de Martinelli no implementó el mecanismo de prevención de la tortura, a pesar de tener la obligación internacional en virtud de que había firmado el protocolo facultativo contra la tortura de la Organización de Naciones Unidas.  Ahora este mecanismo se ha convertido en la Ley 5 de 2017 y se está trabajando en su implementación.

Postergó la entrada en vigor del Sistema Penal Acusatorio (SPA), que es una herramienta que ayuda a disminuir la mora judicial, esa de la que las marisabidillas abogadas se quejaban en su patética conferencia de prensa.

A pesar de que se había establecido que se crearía la carrera penitenciaria en el plazo de un año de acuerdo con la ley penitenciaria del 2003, al gobierno de Martinelli no le dio la gana de hacerlo.  En el año 2016 ésta se estableció mediante la Ley 42 de 2016.

Como para su gobierno lo más importante era construir mega obras, hizo el intento de que Italia construyera cárceles modulares, un tema que seguramente iba a terminar — como los radares y el mapa digital de Finmeccanica–, en un escándalo.  Pero sí se preocupó por construir la Gran Joya, una mega prisión que es demasiado grande y requiere mucha inversión en equipo y enseres, así como personal capacitado para operarla.  Esa cárcel fue inaugurada en abril de 2014, un mes antes de las elecciones en las que el candidato de su partido perdiera las elecciones, las que él se corría a robo que ganaría.

Habrá que verificar si fue verdad lo que el exembajador Feeley expresó en la entrevista que le dio a Jon Lee Anderson, de que él presionó para que fuera capturado.  Ese es otro al que se le aplica el refrán.