Archivos de la categoría Convivencia

EL CASO DE LAS BOLSAS DE BASURA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 18 de septiembre de 2017

Hace una semana corrió como pólvora en las redes sociales que una señora, de buena casta –si así se puede llamar— estaba tirando bolsas de basura en varios puentes sobre ríos.  Como las redes más que un medio de información o denuncia, se han vuelto una entretención, la cosa se puso viral, al punto que tomaron foto de la placa, dieron con la identidad de la señora, y su foto y generales fueron divulgados con pelos y señales.  Luis Casis, ese reportero de Telemetro que siempre anda detrás de las causas perdidas, se dio a la tarea de ver qué había en esas bolsas, sobre las que se tejieron toda clase de conjeturas: que si prendas de vestir del marido, enseres, etc.  Lo cierto del caso es que no bastó el escarnio público, la aseveración que se hizo de los puestos que había ocupado (directora de un museo) para que se le impusiera una irrisoria multa de $75.00.

Estoy segura de que el haber sido asoleada en todas las redes, con nombre y apellido, y señalada como una puerca ha sido suficiente para que la fulana no se sienta cómoda ni asomando la cara a la calle, pero me dice un amigo que vive fuera que la multa debió haber sido por lo menos de $500.00, su foto en los principales diarios, que limpie el río o la bahía de Panamá por un año, a la vista de todos.

Pero esto no acaba aquí.  Ese video o quien la siguió registrando su cochinada tenía una intención, pero todos los días vemos gente tirando latas, papeles, cajas de foam y plásticos a diestra y siniestra.  Que esto sirva de punta de lanza para empezar una campaña de concientización sobre la mala costumbre de disponer de los desechos de esa manera y que se adopten multas ejemplarizantes.  A ver si la Autoridad del Aseo y la Alcaldía, que están desbaratando nuestra ciudad, hacen algo al respecto.

 

EINSTEIN EN PELIGRO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 29 de mayo de 2017

Desde el año 2012 el peculiar representante de Bella Vista decidió “acondicionar” el triángulo que sirve para que sobresalga la cabeza de Albert Einstein, el genio judío que en alguna ocasión dijo que “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”.  Su diseño y confección tienen 50 años, de manos del ya nonagenario escultor Carlos Arboleda y en aquella ocasión solamente le faltó ponerle una corona de espinas: puso unas veraneras que a falta de poda lo tapaban, grama artificial, mortal para los climas cálidos, y unas bancas en las que se acuestan los orates a dormir sus pegas o alguno que otro anciano a descansar.  Las luces adornan los árboles que plantó y la cabeza ni se vislumbra en la oscuridad.

Plaza Cabeza de Einstein

El grupo de la comunidad hebrea –o sus descendientes — que encargó este monumento debería tomar cartas en el asunto.  Ahora le quieren poner quién sabe qué adefesio –debe ser así porque el mismo representante dijo que no tenía idea quién había hecho la escultura – y una de las peticiones que a lo largo de los años ha hecho el escultor Arboleda es que no se pinte de blanco para que reluzca la marmolina con que fue esculpida, pero ni pizca de caso le han hecho.

Los trabajos se adelantan a tambor batiente.  Se ha citado a una consulta para los que tengamos dudas con respecto al proyecto, el miércoles 31 de mayo a las 6 de la tarde en la Junta Comunal de Bella Vista.  Pero ya la plazoleta está cerrada y quien sabe, derrumbada.  Los comercios vecinos, como la Casa de la Carne, la lavandería la farmacia y otros se ven seriamente afectados y hay que pasar a firmar en defensa de ellos. No dejemos que otra de las lapidarias frases de Einstein nos reviente en la cara: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.