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EL PARQUE OMAR

Por Mariela Sagel, El Siglo, 16 de enero de 2017

El parque Omar, ubicado en el corregimiento de San Francisco, ha sido últimamente motivo de mucha atención por los planes de hacerle remodelaciones por 35 millones que no se sabe en qué consisten.  Se realizó una primera consulta ciudadana sin casi ninguna resonancia en la comunidad para que se conociera de qué iba esa remodelación.  La segunda, organizada para el viernes 13, a las 4 de la tarde (anterior al Desfile de las Mil Polleras que se realiza en la provincia de Los Santos, al que asisten miles de personas) estuvo muy concurrida, con una asistencia que abarcó no solo a todas las clases sociales y edades, desde las más encumbradas hasta las más bajas, y todos los asistentes gritamos al unísono NO a una inversión exorbitantemente alta, sin justificación. Lo que necesita el parque es mantenimiento.

La historia de ese icónico parque es tanto interesante como curiosa.  Fue un antiguo y exclusivo Club de Golf, al que el General Omar Torrijos quiso devolver a la ciudad en 1973.  Él inició conversaciones con los socios para adquirir estos terrenos, para que fueran usados por todos los ciudadanos, sin importar que fueran residentes del área de Altos del Golf, de Carrasquilla –con los que colinda – o se trasladen allí para hacer uso de sus facilidades.  Tiene senderos que permiten a los corredores o caminadores hacer más de 3.5 km de ejercicio sin interrupción, con suaves colinas, además de juegos para niños, canchas de tenis, piscina, una casa club y otras infraestructuras de uso público.  La Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, tiene su sede en medio del verdor del parque, llamado el pulmón de la ciudad.

Después de la invasión estadounidense, como todo lo que se llamara Omar quería ser eliminado, se le puso Parque Héctor Gallegos, pero la gente ya lo había aceptado como Omar, y fue tal la confusión que hubo quien dijera que se llamaba Omar Gallegos.  La sensatez volvió cuando se decidió que volviera a su nombre original, y así es aceptado por locales y extranjeros. El parque lo administra el Despacho de la Primera Dama y ahora se pide que su responsabilidad sea del Municipio.

NO TENEMOS DERECHO A OLVIDAR

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de diciembre de 2016

El título de esta columna es el del libro que publicó este año el ex Embajador cubano Lázaro Mora sobre su experiencia en los trágicos momentos que los panameños sufrimos cuando fuimos invadidos inmisericordemente por los Estados Unidos la noche del 19 de diciembre, amaneciendo el 20. Mañana se cumplen 27 años de este acto imperialista deleznable que tuvo un nombre cándido para el mundo, “Just Cause” pero que en realidad significó para los Estados Unidos, “Just because”.

El diplomático Mora expone, sin tapujos, todas las situaciones a las que se vieron expuestos los que integraban esa misión y los que allí buscaron refugio y asilo.  Debemos recordar que hasta ese momento, y desde que Omar Torrijos restableciera las relaciones con la isla, en 1974, ambos países mantenían una cordial amistad, que se profundizó con el respaldo irrestricto que le dio el recién desaparecido líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro, a la causa por la recuperación del Canal de Panamá.

Tuvieron que pasar más de 25 años para que pudiéramos conocer muchas cosas que nos eran desconocidas, de los aciagos días que empezaron con la caída de las bombas la madrugada del 20 de diciembre.  Ahora se abre una luz de esperanza para que sepamos toda la verdad, con el trabajo que está haciendo la Comisión 20 de diciembre, que rendirá un primer informe el día de mañana.

La invasión fue vista por una minoría como una liberación pero independientemente de las preferencias políticas partidistas de cada uno, fue un acto que todos los panameños debemos rechazar porque no se justificaba enviar 26 mil soldados para capturar a un solo hombre, que había sido agente de sus agencias de inteligencia y que seguramente sabe muchas cosas que no ha dicho sobre el gobierno gringo.  De la misma manera, impedientemente de nuestra ideología o inclinación partidista, todos debemos estar alerta a que, todavía, no podemos olvidar esta acción vil que muestra a un país por sus acciones, que muchas veces van en contra de sus postulados de libertad y respeto.