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EINSTEIN EN PELIGRO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 29 de mayo de 2017

Desde el año 2012 el peculiar representante de Bella Vista decidió “acondicionar” el triángulo que sirve para que sobresalga la cabeza de Albert Einstein, el genio judío que en alguna ocasión dijo que “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”.  Su diseño y confección tienen 50 años, de manos del ya nonagenario escultor Carlos Arboleda y en aquella ocasión solamente le faltó ponerle una corona de espinas: puso unas veraneras que a falta de poda lo tapaban, grama artificial, mortal para los climas cálidos, y unas bancas en las que se acuestan los orates a dormir sus pegas o alguno que otro anciano a descansar.  Las luces adornan los árboles que plantó y la cabeza ni se vislumbra en la oscuridad.

Plaza Cabeza de Einstein

El grupo de la comunidad hebrea –o sus descendientes — que encargó este monumento debería tomar cartas en el asunto.  Ahora le quieren poner quién sabe qué adefesio –debe ser así porque el mismo representante dijo que no tenía idea quién había hecho la escultura – y una de las peticiones que a lo largo de los años ha hecho el escultor Arboleda es que no se pinte de blanco para que reluzca la marmolina con que fue esculpida, pero ni pizca de caso le han hecho.

Los trabajos se adelantan a tambor batiente.  Se ha citado a una consulta para los que tengamos dudas con respecto al proyecto, el miércoles 31 de mayo a las 6 de la tarde en la Junta Comunal de Bella Vista.  Pero ya la plazoleta está cerrada y quien sabe, derrumbada.  Los comercios vecinos, como la Casa de la Carne, la lavandería la farmacia y otros se ven seriamente afectados y hay que pasar a firmar en defensa de ellos. No dejemos que otra de las lapidarias frases de Einstein nos reviente en la cara: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

 

ARTESANOS DEL LENGUAJE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 23 de abril de 2017

 Hoy 23 de abril se conmemora el Día del Libro, celebración que tiene gran relevancia en muchos países y que cada año adoptamos con mayor entusiasmo en Panamá.  Se designó esta fecha para rendir homenaje a esos compañeros necesarios e inseparables, que son fuente de conocimiento, entusiasmo, relajamiento y que curan muchas heridas, los libros.

El 23 de abril de hace 401 años murieron, en diferentes lugares del mundo, el padre de la novela moderna, Miguel de Cervantes, autor de Don Quijote de La Mancha, William Shakeaspere, el escritor más importante de la lengua inglesa, y el Inca Garcilaso de la Vega, el «primer mestizo biológico y espiritual de América», que supo conciliar su herencia americana con la europea.  Gracias a una iniciativa del gobierno español, en 1995 la UNESCO designó este día con el objetivo de rendir tributo universal a los libros y sus autores.

En Cataluña, donde es una verdadera fiesta con que se celebra el Día del Libro, se regala una rosa, y coincide con el día de San Jorge, porque Jorge de Capadocia, primero mártir y después un santo, también murió un 23 de abril  pero del año 303.  Según la leyenda, el caballero Jorge defendió a una princesa contra un dragón  clavándole una espada que lo mató y de la sangre que brotó del cuerpo sin vida del mountruo nació una rosa roja que le ofreció a la princesa.  En las Ramblas es un verdadero carnaval el día del libro y la tradición se mantiene en regalar rosas y libros.

En Alcalá de Henares, lugar del nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, se entrega tradicionalmente el Premio Cervantes, el galardón que otorga el Ministerio de Cultura de España a las propuestas de candidatos que les presenta las Academias de la Lengua de los países de habla hispana.  Si bien nos es el de más cuantía, es muy prestigioso. Fue instituido hace 41 años, y solamente 4 mujeres lo han recibido: María Zambrano, Dulce María Loynaz, Ana María Matute y Elena Poniatowska.  Este año lo recibió el escritor catalán Eduardo Mendoza, célebre por su libro “La verdad del caso Savolta”, “La ciudad de los prodigios” y “Riña de gatos”, con el que ganó el Premio Planeta en el año 2010, entre otros muchos títulos.

Los reyes de España entregaron en una ceremonia muy concurrida y elegante el premio el pasado 20 de abril, revestida de toda la solemnidad que merece celebrar la lengua de Cervantes.  El Rey Felipe VI se refirió al ganador, Eduardo Mendoza, como un “verdadero artesano del lenguaje” y el Ministro de Cultura español le dedicó sendos elogios.  Eduardo Mendoza dijo que había leído el Quijote cuatro veces, la primera por obligación en la escuela y las siguientes por devoción, y en cada ocasión encontró diferentes lecturas.  A quien se le ha llamado el escritor serio más divertido de la literatura española le asaltó la duda de si verdaderamente Don Quijote estaba loco y se respondió, en esa pieza que fue su discurso:   “es que don Quijote está realmente loco, pero sabe que lo está, y también sabe que los demás están cuerdos y, en consecuencia, le dejarán hacer cualquier disparate que le pase por la cabeza”. Y añadió con el mismo tono zumbón y melancólico, sin subrayados, que usó durante todo el discurso, bromeando en cada párrafo pero sin anunciar las bromas: “Es justo lo contrario de lo que me ocurre a mí. Yo creo ser un modelo de sensatez y creo que los demás están como una regadera, y por este motivo vivo perplejo, atemorizado y descontento de cómo va el mundo”.

En Panamá celebramos a Cervantes y a Shakeaspere y al Inca Garcilaso.  En años anteriores tanto la Universidad de Panamá, como la Biblioteca Nacional y la Cámara del Libro han organizado lecturas continuadas de El Quijote en estas fechas en años anteriores.  Este año, en el Centro Cultural de España-Casa del Soldado, en las Bóvedas, arrancará la lectura del Quijote por todo el que quiera pasar y recrearse con esta obra esencial y fundamental para nuestra lengua, mañana lunes desde las 9:30 am.  Una hermosa forma de hacer la diferencia hacia los indigentes intelectuales que abundan en este país.