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LO QUE NECESITAMOS PARA SUPERAR LA CRISIS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 23 de marzo de 2020

     Ya llevamos dos semanas desde que explotó la crisis del COVID-19 y a diario vemos cómo evoluciona en personas contagiadas y en lamentables decesos.  Algo que nos tiene reconfortados es que vemos una estrategia clara que une en un solo puño todas las entidades, tanto de seguridad como de sanidad y de justicia, bajo el liderazgo del presidente Cortizo.

     En apenas este corto tiempo hemos pasado de ser un país bullanguero en pleno verano, a uno que debe quedarse en casa, saludar sin efusividad, de lejos y bajo toque de queda.  También hemos sido elogiados como el país que, después de China y Corea del Sur, mejor ha manejado la crisis, por parte de la Organización de Naciones Unidos (ONU).  Las noticias que nos llegan de países altamente desarrollados, como España o Italia, son desgarradoras, cada día se suman cientos de muertos a las estadísticas ya escalofriantes.

     Pero no podemos bajar la guardia y, sobre todo, debemos tener disciplina, lo que es un poco difícil por nuestra idiosincrasia, espíritu de sacrificio, porque definitivamente nuestros patrones de conducta se deben ajustar al confinamiento y el que no esté acostumbrado a quedarse en casa sino a matar el tiempo en un mall le va a costar.  Y más importante, la moral de victoria, de que venceremos esta plaga y saldremos airosos.

     Es una oportunidad de oro para revisar nuestros patrones de comportamiento, nuestras prioridades y también, nuestra responsabilidad como opinadores.  Evitemos reenviar las noticias falsas, alarmistas, no nos prestemos para divulgar “fake news” que perjudican el ánimo de quien las recibe.  Las redes sociales y mensajería instantánea se han convertido en el refugio de aquellos que no tienen el hábito de la lectura o tienen otros patrones de consumo, y es un arma letal para difundir falsedades.

     Debemos ser optimistas de que de esta crisis saldremos fortalecidos en solidaridad con nuestro prójimo, respeto a las autoridades que con tanta decisión y liderazgo han asumido responsablemente llevar al país a enfrentar de frente esta crisis y valorar lo que realmente necesitamos.

TAMBIÉN ESTO PASARÁ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 22 de marzo de 2020

     Hay un cuento chino sobre un poderoso emperador que convocó a los sabios y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles.  Tras meses de deliberaciones, los sabios se presentaron ante el emperador con una propuesta: “También esto pasará”.  Milena Busquets, hija de la mítica editora Esther Tusquets, tituló así su última novela, y agregó algo que le dijo su madre cuando ella lloraba a su padre “El dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad”.

     Llevamos casi dos semanas en confinamiento, pendientes del avance del COVID-19 que en otros países ha causado estragos, abarrotándonos de víveres y papel higiénico, apoyando la campaña de #QuédateEnCasa y sintiendo los efectos económicos que esta peste del siglo 21 está causando al país, de los que nadie se escapa.  Es importante resaltar varios puntos que son importantes:

     El gobierno nacional, uniendo fuerzas con los sectores productivos del país y, sobre todo, con los especialistas sanitarios, ha tomado firmemente las riendas del asunto, con información puntual, medidas en su mayoría con grandes costos económicos y políticos, pero necesarias y, sobre todo, de cara al problema.  No quiero ni imaginarme cómo abordaría un escenario semejante el gobierno anterior, desmembrado y vengativo, enfocado en el revanchismo y egoísmo al extremo de regatearle el nombre a los tratados que nos devolvieron el usufructo del Canal de Panamá en un discurso ante Naciones Unidas.

     Esto no es solo mi opinión sino el testimonio público de la Organización Panamericana de la Salud, quien en la figura de su representante, Gerardo Alfaro, ha manifestado alto y claro que nuestro pequeño país ha ido un paso por delante del resto de los países del área, al iniciar las pruebas temprano, llevar el servicio de detección a todo el territorio nacional, adaptando los equipos que hacen las pruebas (que ya existían para otras enfermedades, como el VIH o el dengue) y la atención a domicilio de los que se sientan con síntomas, guardando las medidas de protección que se ameritan en estos casos. Igualmente ha nombrado un coordinador de unidades de cuidados intensivos, para conocer la infraestructura existente que se puedan adaptar, y tomando medidas de reconversión de servicios de los hospitales. Se ha adoptado el teletrabajo, se ha organizado la atención a domicilio de muchos sitios de expendios.  Se ha reinventado el servicio a todo nivel: supermercados, farmacias, restaurantes.

Es un país, sigue diciendo la nota de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que enfrenta el problema bajo el liderazgo del propio presidente, quien ejerce el control en el puesto de mando unificado.  Eso se nota en la alineación del gabinete, de las entidades sanitarias y en los mensajes que se han difundido en todos los medios. Nos aplauden por la seriedad con que se ha asumido esta crisis y la agilidad con que se aplican las medidas de prevención y mitigación.  Se han cerrado las fronteras temporalmente, siendo el nuestro un país de tránsito. Se han suspendido los vuelos internacionales a partir de hoy.  Se coordina entre los países vecinos.  Lo que deje de hacer un vecino afecta a todos.  La ONU está apoyando en las carencias que existen en nuestro sistema sanitario.

Vemos lo que pasa en otros países, donde las medidas del gobierno van por un lado y las urgencias médicas van por otro.  Los ejemplos de España, Italia y, sobre todo, Estados Unidos, son desgarradores y la afectación que hay en hospitales es imponderable. El abandono de los adultos mayores es demencial, al igual que la creencia de que las mascotas, –perros y gatos–, pueden ser portadoras del virus y por eso los abandonan. 

Este esfuerzo debe reflejarse en que todos, indistintamente de la afinidad política, rememos hacia una sola dirección, para que esto “también pase”.  Es nuestro deber no divulgar noticias falsas, bulos o rumores.  El teléfono celular y el WhatsApp se han convertido en una extensión de las manos y es tan fácil reenviar lo que no se ha comprobado que el daño que se hace es inconmensurable.

Tal como pasó durante la invasión, las crisis sacan lo mejor y lo peor de cada uno.  En esa ocasión la mayoría nos hermanamos, pero hubo los que reaccionaron con el saqueo indiscriminado.  Ahora hemos visto acciones mezquinas contra personas que tienen parientes contagiados, o contra trabajadores de la salud que están arriesgándose por nosotros para que no seamos afectados. Pero también se ha demostrado una inmensa solidaridad por parte de instituciones y comercios e individuos que respaldan las acciones del gobierno.  Es lógico que sintamos miedo, incertidumbre, angustia, pero debemos confiar en la magnífica labor que está haciendo el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, respaldado por el Instituto Conmemorativo Gorgas y la Organización Panamericana de la Salud que informan, a diario, cómo evoluciona el virus en nuestra pequeña población.  China y Corea superaron la crisis, y Panamá es líder en la región en esta batalla que también pasará.