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MES DE PREMIOS

Por Mariela Sagel,, El Siglo, 16 de octubre de 2017

 El mes de octubre es un mes de premios literarios, tanto en Panamá como en otros países, especialmente los otorgados a nivel mundial, como son el Premio Nobel y el Premio Planeta, que por el monto del que está dotado es comparable al Nobel. Este año, en el que participan un récord de 634 obras, 317 procedentes de América, su tradicional gala se ve empañada por la decisión de esta casa editorial de mover su sede original de Barcelona a Madrid, por la incertidumbre que ha creado el intento separatista de Cataluña, amparado en un referéndum celebrado el pasado 1 de octubre. A inicios del mes supimos a quien le daban el Nobel de Literatura, que después de la polémica del año pasado al otorgárselo a Bob Dylan, ha retomado su cauce tradicional y le ha dado el premio a un escritor japonés radicado en Inglaterra, Kazuo Ichiguro.

En Panamá también se premia el concurso literario Ricardo Miró, el más importante de este país, y que este año celebra sus bodas de diamante, 75 años desde que el poeta Moisés Castillo realizó las gestiones para que se instituyera este galardón en homenaje al gran poeta nacional Ricardo Miró.  La otra semana se conocerá su fallo y se entregará durante la misma semana con la presencia de los jurados extranjeros que hayan venido a prestigiar este certamen.

Otro premio que aunque no se falla en octubre se premia este mes es el convocado por IPEL, Instituto Panameño de Estudios Laborales, que bajo el lema “El trabajador del conocimiento” recayó este año en los talentosos Carlos Fong, Gloria Melania Rodríguez y Klenya Morales de Bárcenas, todos talentosos y dedicados escritores panameños.

Los premios literarios, tanto aquí como en otros países y a nivel mundial, les dan un gran empuje a los autores y muchas veces se dan a conocer gracias al mercadeo que se hace de ellos.  Enhorabuena por las letras.

DESPUÉS DE ALCANZAR LA VICTORIA  

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 13 de octubre de 2017

 Esta semana se cumplió un sueño largamente acariciado por los fanáticos panameños del fútbol, que año tras año, desde que este deporte sustituyó al béisbol como el favorito entre los ciudadanos, desata verdaderas pasiones, al punto de que cuando se celebran las copas mundiales el pais queda medio paralizado.

En mi artículo de El Siglo del lunes señalaba que era un desacierto (otro más) del gobierno el ordenar el cierre de las oficinas públicas a las 2 de la tarde para que las personas pudieran desplazarse a sus casas a ver el partido que se verificaría el martes, contra la vecina Costa Rica en tierras panameñas.  Poco es lo que entiendo de este deporte, pero si sabía que ese partido sería decisivo para que nuestra selección (llamada con cariño “la sele” o la “marea roja”) pudiera ir por primera vez a un campeonato mundial de fútbol, que el otro año será en Rusia.

Debido a mi desapego por ese deporte y también por no estar en el país no volví a acordarme del asunto hasta que el martes, cuando en Panamá era el mediodía caí en cuenta que esa noche se jugaba nuestra participación en Rusia.  Como ni en Panamá ni donde esté ese deporte me va quitar el sueño, me dormí tranquilamente y cuando el equipo panameño se alzó con el triunfo, me empezaron a llegar noticias, “memes”, comentarios y todo lo que enriquece un acontecimiento. Como estaba amaneciendo para mí dije por bromear que seguro que al gobierno se le ocurría dar el día libre, y fue eso precisamente lo que hizo, como si no estuviéramos en la antesala del mes que más días libres tiene y la productividad por ende va en descenso hasta el fin del año.

No quiero sonar anti patriota ni anti sele.  Si el fútbol es irrelevante para mi no lo ha sido para muchos escritores que admiro, como Eduardo Galeano, uruguayo ya fallecido, o el gran ensayista mexicano Juan Villoro y muchos otros más. Lo mismo pasa con la hípica, cuya pasión la comparten Fernando Savater y Antonio Skármeta. A Joaquín Sabina, el canta autor español tampoco le es indiferente el fútbol, y en sus letras menciona al Atlético de Madrid, que es su equipo preferido y creo que hasta su himno le compuso y en cualquier caso, los hinchas del fútbol son más.  Esta “Sele” nuestra ha logrado sacarnos de la apatía y la impotencia en que nos habíamos ido sumiendo, desde que las peleas del Cholo Manos de Piedra Duran o la causa del Canal de Panamá nos había unido como en una religión.  Pero de eso a partir en dos la semana y dar el día libre porque sí es descabellado.  ¿Se podrán contabilizar las pérdidas económicas que tuvo el país por ese arrebato triunfalista presidencial?

Ví escenas de caravanas que recorrieron con vítores la ciudad y también vi escenas de la basura que dejaron a su paso y cómo ciudadanos independientes y llamados por su propia pasión por el fútbol se fueron a las calles por donde pasaron los cochinos que celebraban, ensuciando a su paso, para ellos recoger, con lágrimas en los ojos el resultado de una población que no tiene cultura ciudadana.

Felicitaciones a los muchachos de la selección y un llamado para que expongan, alto y claro, si el gobierno apoya ese deporte de la manera tan entusiasta como aparenta, con espacios adecuados para entrenar, recursos para que no nos dejen mal en el primer campeonato mundial al que se enfrentan.  Al gobierno, recordarle que el himno nacional dice: “Alcanzamos por fin la victoria, al trabajo sin más dilación”.  No nos distraigamos de lo que es importante y lo que es urgente.  Importante es apoyar la cultura y el deporte mediante la implementación de programas culturales que los enaltezcan.  Urgente es que nos digan de una vez por todas la verdad completa del caso Odebrecht, para que no se salgan otra vez con la payasada del año pasado, que no se darían a conocer detalles para celebrar las fiestas de fin de año en paz.  Ya el país no puede esperar más.