Archivos de la categoría Cultura

LO MUCHO QUE TE AMÉ

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 22 de mayo de 2020

     El nombre de Eduardo Sacheri no es desconocido para los que estamos inmersos en la literatura, sobre todo cuando parte de la fama se le debe a que ganó el premio Alfaguara en el año 2016 por su obra “La noche de la Usina”.  El año pasado presentó su última novela, “Lo mucho que te amé, en la Feria del Libro de Guadalajara, que viene a sumarse a su bibliografía, en la que además de sus seis novelas, hay cuentos y compilaciones.

     Con esto de reunirse en plataformas digitales, estuve participando en un conversatorio con el autor organizado por las librerías mexicanas Gandhi, y confirmé la gran humildad que traduce este escritor argentino en su forma de dirigirse al público, y que se refleja en la narrativa que cultiva.

     Eduardo Sacheri estudió historia en su país natal, más concretamente en la Universidad Nacional de Luján, y ejerce como profesor de esa materia en escuelas secundarias.  Su trajín narrativo lo inició en los años ´90, enfocándose, por supuesto, (como buen argentino) en temas futbolísticos, algunos de los cuales se transmitieron en radio.

     Su primera novela, “La pregunta de sus ojos”, publicada en 2005, saltó al estrellato porque el director Juan José Campanella la llevó al cine con el nombre “El secreto de sus ojos” y recibió el Oscar a mejor película extranjera en 2009.  Campanella es un reconocido director que ahora mismo está dirigiendo la última temporada de “Ley y orden” en Nueva York, donde lo sorprendió la pandemia.  Junto a Sacheri escribió el guion de la película animada Metegol, inspirado en el cuento “Memorias de un wing derecho”, de Roberto Fontanarrosa, humorista gráfico también argentino, ya fallecido.

     La novela premiada con el Alfaguara fue llevada al cine como “La odisea de los giles”, que dirigió Sebastián Borenztein, otro director y guionista argentino.

     Su compromiso con la educación se le nota en la forma con la que aborda los temas educativos, tanto en novelas como cuentos, así como su pasión por el fútbol se evidencia por sus columnas sobre ese deporte, que publica en revistas especializadas.  También escribe sobre literatura en revistas de su país.

LO MUCHO QUE TE AMÉ

     La historia está situada en las décadas de 1950 y 1960 en el gran Buenos Aires donde una familia de clase media, los Fernández Mollé, compuesta por los padres, cuatro hijas y una tía solterona, comparten una casa, aparentemente cómoda y amplia. El padre, don José, ha prosperado en los últimos años en el negocio del aserradero y fabricación de muebles.  Entre Rosa y Mabel, las dos primeras hijas, y Ofelia y Delfina, las dos últimas, hay un tiempo suficiente para que existan diferencias de conceptos entre ellas.

     Es muy evidente que en esa familia se respira armonía y una gran solidaridad entre las hermanas, independientemente de que la tía Rita, hermana del padre, sea como un cuervo en la oscuridad, husmeando y criticando todo.  Pero la madre, doña Luisa, siempre se impone, no dejando que semejante bruja se apodere del control familiar.  Las chicas, a las que encontramos casadas las dos primeras en la novela, tienen diferentes personalidades, pero son muy unidas y usualmente salen juntas, con las dos más jóvenes y sus respectivos novios, al cine y a cenar casi todas las semanas.

     Son muy enriquecedores los diálogos que se dan en esta novela.  La sombra de las diferencias políticas no se ausenta de la temática, y es así como el marido de Mabel es un peronista recalcitrante, mientras que el resto, incluyendo al patriarca, critican su gobierno.  A inicios de los años ´50 se verifican los dos mandatos de gobierno que presidió Juan Domingo Perón, tres veces presidente, y también muere su mujer, Evita, elevada a casi una santa por sus compatriotas.

     Es en estos años en que se desenvuelve la novela y la protagonista, Ofelia, quien narra en primera persona, se debate en un dilema amoroso que le hará vivir momentos muy difíciles hasta el final de la historia.  Dilemas de los que no están exentas muchas parejas, que las enfrenta a conflictos muy penosos que se deben abordar y tomar decisiones, o simplemente, vivir con ellos llevando una doble vida.

     Mabel, una de las hermanas mayores, tiene una visión pesimista del amor, dice él que “el amor es dolor y poca cosa más” y en su pasado hay algo que no se llega a aclarar pero que todo el mundo asume qué fue, aparte de un desengaño.  También tiene una percepción ultrasensible para darse cuenta de los sentimientos de sus hermanas.

     Como un retrato de familia, que reside en el barrio de Palermo Viejo transcurre la narrativa, en perfecta armonía y familiaridad, todos se apoyan y se unen en momentos difíciles, salvo las discusiones políticas que confrontan a Pedro, el marido de Mabel, que es afín a Perón.  Lo interesante es que las discusiones, ya sean de sobremesa (todos se reúnen a comer los domingos) o cuando veranean en una casa de campo, se llevan con respeto y muchas veces contención para no llegar a agresiones verbales.  Ofelia está comprometida con Juan Carlos y Delfina, la más pequeña, se empareja con Manuel, el último en entrar en escena, quien, como buen arquitecto, se convierte en una especie de árbitro de las discusiones cuando se llevan al campo político.  Llama la atención que las mujeres, a pesar de ser profesionales, no se meten en las discusiones políticas, salvo rarísimas excepciones.

Eduardo Sacheri

     Es muy útil para Sacheri el devenir político para enmarcar su novela en un tiempo preciso e integrar el marco histórico de manera muy fresca y espontánea.  Las cuatro parejas acostumbran a salir al cine y debatir sobre las películas que ven, cuyos títulos también se constituyen en una referencia a los tiempos en que vivían en una ciudad que siempre ha rebosado de cultura y de oportunidades de ver buen cine, teatro, conciertos.  Muy buena técnica del autor sin tener que explicar mucho (o nada) de lo que pasaba en esos tiempos en la Argentina.

     Ofelia y Manuel, a pesar de no ser pareja, tienen gustos parecidos, en libros y películas.  Se va construyendo una afinidad que no le es ajena a la observadora Mabel y que al principio asusta a Ofelia, quien un día decide no seguir en esa especie de coqueteo involuntario con el que pronto será su cuñado.  Demasiado tarde, porque Manuel le declara su amor y Ofelia se da cuenta de que ella también le corresponde.  Pero siguen su vida y, en el caso de Ofelia, decide poner fin a esa especie de amor prohibido que siente por el novio de su hermana.  Se casa con Juan Carlos y tienen dos hijos.

     A pesar de que transcurren varios años durante la novela, no es tediosa ni lenta, y ese devenir le añade tensión para saber qué puede pasar entre ellos dos, una vez que Delfina le dá el sí a Manuel. A mí en lo particular, me gustó la lentitud a la que se aboca el desenlace, que es el menos esperado, pero que no deja de sorprendernos.  Me llama la atención de que los protagonistas se hablen de usted, a pesar de la familiaridad que existe entre ellos.

     Ofelia se debate entre el dilema moral que la atraviesa, porque, por un lado, quiere a su marido, pero no deja de amar a su cuñado.  Lo mismo le pasa a Manuel.  Mabel le cuestiona, antes de enfermarse, si ellos fueran capaces de construir una relación feliz sobre la infelicidad de Delfina y Juan Carlos.

     Si bien el libro es una sucesión de temas románticos, una hermosa historia de amor y pasiones, las referencias históricas le dan un valor agregado a la novela, reconstruyendo una época convulsa en la historia argentina.  El final queda abierto, muy abierto, debatiéndose entre el amor lícito y el prohibido, entre los que pareciera que no puede haber victorias ni claudicaciones o sacrificios.  El autor le da un remate neutral, en el que nadie debiera salir lastimado al amor secreto entre Ofelia y Manuel, llevado hasta sus últimas y más profundas consecuencias.

LOS LIBROS DE LEILA SLIMANI

Por Mariela Sagel, Vida y Cultura, La Estrella de Panamá, 15 de mayo de 2020

     Hace dos años y por pura casualidad, encontré en la Librería de Panamá Viejo una novela de Leila Slimani titulada “Canción dulce”, editada por Cabaret Voltaire, un sello de la Editorial Gallimard.  Justo hacía unos días la había puesto en mi lista de deseos de Amazon, pues me llamó la atención la temática y de que la autora fuera una mujer relativamente joven (ahora tiene 39 años).  Mi alegría fue inmensa de encontrarla, pero la sorpresa fue mayor que apenas la empecé a leer, no la pude soltar.  La fajita del libro decía que había ganado el Premio Goncourt 2016 (año en que se publicó).  Este premio, que es una especie de Nobel de las letras francesas, se instituyó en 1903 y más que valor crematístico (su dotación es mínima), tiene inmenso prestigio y el mercadeo que se le hace es una garantía de ventas exitosas.  Se premia una obra publicada en el año que se otorga.

     Y es que Slimani, además de muy joven, de padre marroquí y madre franco-argelina, solamente tiene a la fecha cinco obras publicadas, y fue con su segunda novela, Canción Dulce, que se alzó con el galardón.  La primera, “En el jardín del ogro” es otro libro que donde lees la primera página, ya no puedes soltarla.  También es autora de un comprometido libro de testimonios sobre la vida sexual en Marruecos titulado “Sexo y mentiras”, publicado por la misma editorial.  Estos dos libros los conseguí en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en diciembre pasado, donde la autora estuvo presente.

LEILA SLIMANI

     Nacida en Rabat, capital del Reino de Marruecos, se crio en una familia de habla francesa.  Apenas terminó su educación secundaria en el Liceo Francés se trasladó a París a estudiar en el Instituto de Estudios Políticos de la capital francesa.  Aspiraba a ser actriz de teatro, pero se decantó por complementar sus estudios en el ESCP Europe Business School, orientada a los medios de comunicación.  Empezó con una pasantía en L’Espress y de allí tomó un curso de creación literaria en la editorial Gallimard.  A partir del año 2008 laboró en la revista Jeune Afrique, responsable de los temas relacionados con el norte de África y en 2012 decidió dedicarse por entero a la escritura, aunque hace trabajos free lance para la revista.

     Su primera novela, “En el jardín del ogro” ( Dans le jardin de l’ogre) fue adquirida para una adaptación cinematográfica. Por su temática, fue finalista del premio de Flore, de París.  La novela vendió 15,000 ejemplares en Marruecos y al año siguiente le fue concedida el Premio Literario de la Mamounia, que se otorga a un autor marroquí en lengua francesa y se convirtió en la primera mujer en recibirlo.

Leila Slimani

     Con su segunda novela, “Chanson douce”, obtiene el Premio Gouncourt.  Al año siguiente publica el ensayo al que me referí.  En la actualidad es la representante francesa en el Consejo de la Francofonía.  También ha participado en política, ya que apoyó, junto a un grupo de personalidades, a Emmanuel Macron para evitar el ascenso de Marine Le Pen.  Ese año de elecciones francesas recibió el premio “Out” de oro por su condena a la penalización de la homosexualidad en Marruecos y al control del cuerpo de las mujeres

EN EL JARDIN DEL OGRO

     Es un libro de 279 páginas y me lo leí en 2 días porque no lo podía soltar.  Trata del tema de la adicción sexual femenina en un personaje representado por Adele, periodista, que tiene una vida holgada, casi perfecta, un esposo cirujano, y un hijo de tres años.  Viven en Montmartre en un amplio departamento y aspiran a mudarse a la campiña, donde su marido es requerido para dirigir una clínica.  Detrás de la apariencia de cotidianidad y armonía, Adele tiene la necesidad insaciable de coleccionar conquistas o, mejor dicho, ir tras hombres para sostener una relación sexual casual.  El “leit motiv” de la novela es la de un cuerpo esclavo de sus pasiones o urgencias, lo que convierte la narrativa en una novela feroz y visceral sobre la adicción sexual y sus implacables consecuencias.

     Según el médico argentino Walter Ghedin, psiquiatra y sexólogo, la adicción al sexo se define como “la presencia de impulsos, fantasías, pensamientos recurrentes de índole sexual que llevan a conductas compulsivas, ocasionando malestar subjetivo y deterioro en las distintas áreas de su vida”.  Es tan peligroso como la adicción que tienen los opiómanos o los ludópatas.  Adele desdobla su personalidad por esas conquistas fugaces las que, según mi lectura, nunca llegan a darle completa satisfacción por el simple hecho de que las escoge para un momento y no disfruta o se hace adicta a un hombre, sino al hecho de caer en la tentación.

     Al enterarse su marido no la repudia, la trata como una paciente y le va cortando las alas, en un intento, al parecer, de que se cure.  Al fin y al cabo, es médico.  Adele tiene una sola amiga que sabe de su adicción y la que le sirve de coartada para cuando se va a perseguir hombres en medio de la noche.

CANCIÓN DULCE

     Esta es otra novela feroz y hasta devastadora, y tampoco la puedes soltar.  La historia es la de una familia que tiene dos niños, y el anhelo de la madre, de reemprender su carrera laboral como abogada, a pesar de la reticencia de su marido, los hace buscar una niñera.  Después de un minucioso examen de candidatas, entra en la vida de ellos Louise, que se convierte rápidamente en una figura imprescindible en esa familia.  Así, poco a poco, la trampa de la interdependencia va a convertirse en un drama.

     Esta novela es un thriller que está narrado de manera directa, incisiva y tenebrosa, y va develando los problemas de la sociedad actual, con su concepción del amor y de la educación, del sentimiento y del dinero, de los prejuicios de clase y culturales.

     De ella anotó el escritor español Jesús Ferrero en Babelia, suplemento de El País, “Esta espléndida novela envuelve al lector desde el principio, con su atmósfera sofocante y sus personajes perfectamente configurados y analizados”.  El Cultural, suplemento de El Mundo, bajo la pluma de Rafael Narbona dictaminó “Excelente novela, que aborda sin miedo la frustración, la soledad, el resentimiento y la locura.  Es verdadera literatura, porque duele y perdura en la memoria como un eco helado y persistente”.  También se ha dicho de ella que “Es una de esas obras maestras que hay que leer, releer, y tener en casa para volver a ella cada cierto tiempo.  Si piensas leer un solo libro en este año, piensa en Canción Dulce”.

     Dos novelas imperdibles de una autora que todavía tiene mucho que darnos, para deleite de los que gozamos la buena literatura.  Leila Slimani es además una mujer guapísima y muy agradable y los temas que ha escogido para estas dos novelas y el ensayo “Sexo y mentiras”, donde demuestra cómo la sexualidad es un poderoso medio de control político son deslumbrantes.  Para ella “Una mujer cuyo cuerpo se somete al control social no puede cumplir plenamente su papel de ciudadana”.