Archivos de la categoría Cultura

¿CULMINA LA SAGA?

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, 2 de noviembre de 2018, La Estrella de Panamá

Muchos saben que yo tengo absoluta devoción por los libros (y los artículos y tuits) de Arturo Pérez Reverte, el escritor español que creó ese personaje mítico llamado El Capitán Alatriste.  También que formo parte de una selecta cofradía de hinchas del autor que se llama el Círculo Alatriste, que algún día, tarde que temprano, lograremos que el ex reportero de guerra venga a Panamá, donde no recala desde que cubría en Centroamérica los conflictos armados, especialmente en El Salvador.

Hace dos años don Arturo, que además de navegante y defensor de los perros, es académico de la Real Academia Española de la Lengua, inició una serie con un personaje un tanto diferente a Diego Alatriste.  Su nombre: Lorenzo Falcó y contrario del primero, no tenía escrúpulos, era un vil canalla.  Pero era guapísimo, todas las mujeres querrían irse a la cama con él y los hombres tomarse una copa.  La primera novela de la serie, titulada “Falcó”, se ubicaba en Salamanca y regiones aledañas de la geografía de España, en medio de la guerra civil y espiando para uno y otro bando, pero no era sobre ese conflicto por el que atravesó ese país.  Le siguió “Eva”, que se escenifica en Tánger, puerto estratégico de Marruecos, donde convergen el Océano Atlántico con el Mar Mediterráneo, en medio de una disputa entre unos barcos que contenían materiales invaluables para uno y otro bando: los franquistas y los soviéticos.  Aquí Falcó da una muestra de debilidad al perdonarle la vida a una rusa (que ya venía desde la primera novela) porque respeta su absoluta convicción en lo que está haciendo y también porque le ha generado una especie de amor demoledor.

SABOTAJE

Ahora continúa (no me atrevo a decir que concluye) la saga con “Sabotaje”, que se lo lleva a Paris, en los finales de los años treinta, cuando Picasso estaba pintando el cuadro Guernica para la exposición internacional de Paris y esa obra era el motivo principal de protesta por parte de los republicanos españoles, que se lo habían comisionado.  Acababa de ocurrir el bombardeo del pueblo vasco Guernica (1937) y de allí la inspiración sobre el tema. Falcó logra hacerse amigo de Picasso al punto de que éste le regala un dibujo y en forma subrepticia atenta contra el cuadro.

Sabotaje

Esto definitivamente que ha causado un revuelo en el mundo literario, porque como a Pérez Reverte no le pica la lengua en decir lo que piensa, ha asegurado que Picasso no era el artista comprometido que todos pensamos que era, sino un pesetero que cobraba caro por su arte.  Mujeriego y maltratador, la concepción del Guernica lo pilló en un momento crucial de su vida: acababa de tener un hijo con su mujer y tenía a su amante embarazada.  Muchas tormentas ocurrían en su vida al mismo tiempo.  Eso se explicó hasta la saciedad en su retrospectiva del año pasado de 70 años del Guernica en el Museo Reina Sofía, que después ha viajado a otros sitios.

Pérez Reverte también se saca el clavo poniendo a algunos personajes a los que le tiene tirria en medio de ese mundo de glamour y apariencia como era Paris, incorporando a Marlene Dietrich, André Malraux y Ernest Hemingway (aunque a estos últimos nos los llame por su nombre) y vengándose, en cierta forma, de ciertos aspectos que no le gustaban del francés y del gringo, a quien le dan una paliza.  También reencarna a Peggy Guggenheim en una atractiva viajera con la que Falcó se engarza en apasionados “mènage á trois”.  No faltan las escenas de buen sexo con antiguos amores que va encontrando en el camino.

Uno de los aspectos más interesantes del libro son las descripciones.  Pérez Reverte no escatima en detalles de los pliegues en el pantalón, el sombrero Panamá bien colocado o el pitillo para el cigarrillo, mucho menos en la gomina del pelo o su rectísima raya a la izquierda o derecha, como la use el personaje en su cabellera. Yo pensaba que esos detalles eran “flecos”, como él los llamaba, de otros libros en los que no había podido desplegarlos, pero que en este contexto ayudan a que uno recree el ambiente donde se desarrolla la historia, la huela, la siente.

EL AUTOR

En la presentación que hizo el autor en la Feria Internacional de Guadalajara, la presentadora que seleccionaron no estuvo a la altura, y se pasaron el poco tiempo hablando del amor que definitivamente Pérez Reverte siente por los perros (de hecho, publicó este año otro maravilloso libro titulado “Los perros duros no bailan”, donde el protagonista, que habla en primera persona, es un perro) y la felicidad que le produce su oficio: escribir.  No hay un día, según él, que no disfrute la elaboración de sus historias y se acueste pensando en qué va a escribir al día siguiente.

Arturo Pérez Reverte

Yo me quedé con la interrogante de si Falcó va a continuar y cuál es el próximo proyecto del prolífico escritor.  Seguramente el personaje da para un par de historias más, en el contexto que le tocó vivir (y apuesto a que el autor tiene otro montón de flecos guardados que utilizar).  Mencionó que van a hacer una segunda serie de “La reina del sur”, libro que fue llevado a la televisión y que se convirtió en un fenómeno en su momento. O quizás nos sorprenderá con un tema nuevo, producto de sus muchas vivencias como reportero de guerra y como navegante.

De igual forma me quedé con la pregunta del infundado antifeminismo que profesa, que no es tal sino todo lo contrario: las mujeres en los libros de Pérez Reverte son fuertes, decisivas y con ello nos rinde un homenaje a todas las mujeres que tomamos nuestras propias decisiones.

“Sabotaje” de Arturo Pérez Reverte es definitivamente una de las novelas de la serie “Falcó” pero espero que no sea la última. Para un hombre que es feliz escribiendo y cuya única ideología es su biblioteca, el seguir encantándonos con sus historias es imprescindible y urgente.  A nosotros nos hace feliz leerlo.

DIVERTIMENTO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 2 de diciembre de 2018

Falto a mi promesa de listar los desaciertos, siguiendo en el orden de señalar los del Órgano Legislativo, –porque los sobresaltos ocurren generalmente al fin de la semana, cuando yo escribo esta columna–, ya que todavía me hace falta digerir todo el “destape” que el jueves, en un informe al país, revelaron las fiscales sobre el caso Odebrecht.  Mientras pasa el alboroto, (y uno lo entiende y digiere) voy a relatarles una serie de cosas divertidas, curiosas y también censurables que me ocurrieron en apenas una semana.  Adelanto que este “divertimento” no lleva música, como debería.

Viajé a Guadalajara para cumplir con mi cita anual de la Feria Internacional del Libro y como siempre, me embriagué de literatura, de debates de altura y de temas fascinantes.  El país invitado de este año era Portugal y se debatió mucho sobre la vida y obra de José Saramago, el escritor portugués que en el año 1998 ganó el Premio Nobel de Literatura y allí estuvo su viuda, Pilar del Río, sevillana, periodista y traductora, ofreciendo testimonios invaluables sobre su marido.  También se le rindió un sentido homenaje a Fernando del Paso, que iba a presentar la re edición de una obra de teatro sobre Federico García Lorca y murió apenas 10 días antes de la apertura de la FIL.  Ida Vitale, una poeta uruguaya, de 95 años, recibió el Premio de Lenguas Romances y lo fue a recoger, mostrando una vitalidad que muchos jóvenes quisieran tener. Y con días de diferencia también le fue conferido el Premio Cervantes, el nobel de las letras españolas, que irá a recoger en abril a España, coincidiendo con el Día del Libro.  Vitale estuvo casada con el también uruguayo Ángel Rama, ensayista y crítico literario, que después se casó con la historiadora de arte Marta Traba.  Ambos murieron en un accidente de aviación ocurrido en 1983 en el aeropuerto de Barajas, cuando viajaban al “Primer Encuentro de la Cultura Hispanoamericana” que se celebraría en Bogotá.

Y para que esta columna no parezca un cotilleo diplomado de revista del corazón, quiero comentar la grata experiencia que siempre me causan los conductores de taxi mexicanos.  Independientemente de que sean de extracción humilde, son muy respetuosos y tienen muy claro el panorama nacional, y en esta ocasión a solo días de que el nuevo mandatario, Andrés Manuel López Obrador (AMLO)asumiera el cargo, algunos mostraban desesperanza, otros, entusiasmo y la mayoría, una gran interrogante.  Y es que no le va a ser nada fácil al nuevo ocupante de Los Pinos, residencia de los presidentes de ese orgulloso y envidiable país, no ceder a los grandes intereses que siempre han manejado los hilos del poder, así como tampoco rescatar a la población marginada de las garras de la violencia y el narcotráfico.

Mencionaba el famoso periodista Jorge Ramos, en ocasión de la presentación de su último libro y donde mostró el video en el que Trump lo echó de una conferencia de prensa, que ya han empezado los desaciertos de AMLO (y cuando lo decía aún no había tomado posesión, acto que fue ayer 1 de diciembre).  Pero el colmo del saliente y cosmético presidente Enrique Peña Nieto, fue la concesión de la Orden del Águila Azteca a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, lo que fue criticado airadamente por mucha gente.

Algo que admiro de los mexicanos es haber logrado unir la cultura con los atractivos turísticos, así como la gastronomía, lo que siempre ha resultado en una marca ganadora para atraer visitantes y en un sólido producto de venta.

Y vuelvo a Panamá, donde las correas de avance del aeropuerto no funcionan, no hay ningún puesto de revista o de medicamentos básicos en todo ese portentoso “hub” del que estamos tan orgullosos y lo peor, cuando uno va a pagar por el uso de los carritos para cargar las maletas, hay que hacerlo en efectivo y en dólares.  Le pregunté a uno de los maleteros que qué pasaba si alguien no traía dólares y me contestó que había uno de ellos que andaba con una cangurera para darles cambio (seguro entendió que traía billetes de mayor denominación). Le insistí que qué tal que llegara alguien con euros, o libras esterlinas, o liras turcas y no supo decirme que lo ideal fuera que se pudiera pagar con tarjeta de crédito, como se hace en todos los aeropuertos del mundo donde estos carritos no son gratis.

Y revolviendo nuestro patio, tan pasivo y letárgico, con paciencia a cuenta gotas homeopáticas, la noche de las declaraciones de las fiscales sobre las coimas pagadas por Odebrecht debimos haber salido en protesta y sitiar tanto la sede del Ministerio Público como la Corte Suprema.  Otros países, con menos evidencias, han hecho renunciar a presidentes.  Después nos quejamos.