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EL PUEBLO MÁGICO DE TLAQUEPAQUE

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 23 de diciembre de 

2018

Las calles de Tlaquepaque

     La noticia tenia menos de un mes de haberse divulgado y señalaba que Tlaquepaque había sido declarado “pueblo mágico”.  Con éste sumarían ocho los pueblos mágicos en Jalisco, junto a Tapalpa, Mazamitla, San Sebastián del Oeste, Mascota, Talpa de Allende, Tequila y Lagos de Moreno.  Sin embargo, y a pesar del interés y entusiasmo con que abordé mi visita, aún no se le había notificado oficialmente a la municipalidad. 

     Mi viaje a Guadalajara, en ocasión de la celebración de la famosa y multitudinaria Feria Internacional del Libro me llevó a la capital jalisciense, cuna del mariachi y el tequila y, aunque ya había visitado Tlaquepaque en ocasiones anteriores, lo había hecho de noche, para cenar en alguno de sus atractivos restaurantes.  Gracias a las gestiones de la embajada de México en Panamá y concretamente, de Olivia Rodríguez, agregada cultural, me estaban esperando en el Centro de Orientación Turística, engalanado con sendas catrinas y con abundante información donde ir.  Me acompañó un guía de lo más versado, conocedor tanto de la historia como de las costumbres, y amigo de los artistas que tienen allí sus talleres y salas de exhibición y guardan los secretos que todo sitio turístico bien llevado se reserva.

Esculturas de bronce

PUEBLOS MÁGICOS

     El término “pueblo mágico” es privativo de México, desde que en 2001 se adoptó esta definición para denominar a un programa desarrollado por la Secretaría de Turismo (SECTUR), en conjunto con diversas instancias gubernamentales, que reconoce a quienes habitan estas ciudades y el trabajo que han desarrollado para proteger y guardar su riqueza cultural.

Hay pueblos mágicos a lo largo y ancho de la geografía mexicana y se toma en cuenta, al declararlo como tal, el entorno en que se desarrollan, la influencia que tiene en ellos el pasado indígena, el legado del antiguo imperio colonial español, la preservación de tradiciones seculares y ancestrales y, no podía faltar, la ubicación de lugares donde se han llevado a cabo acontecimientos históricos en la vida del país azteca.

En San Pedro de Tlaquepaque, como se llama este pueblo mágico que está estrenando su denominación, se conjugan todas estas cualidades, y de qué manera.  El día de mi visita estaba decorado con las banderas de papel agujereado que son tan características de las fiestas mexicanas y hacía un clima espectacular, soleado y fresco.  En un marco de unas 40 cuadras hay unas 16 galerías, cientos de restaurantes que se destacan (solo en el Parián, un antiguo mercado municipal, hay unos 20), muchos hoteles de lujo y una decena de sitios históricos de interés.

Santuario de Nuestra Señora de la Soledad

Abundan las figuras a tamaño real de bronce con los próceres de la patria, los curas emblemáticos y otros personajes de la historia, así como las esculturas de nuevo cuño que atraen la atención del visitante.  Frente a un grupo de ellas se lee, en una placa, “El grito continúa”.

SITIOS HISTÓRICOS

     En este pueblo mágico se erige una casona donde el cura Miguel Hidalgo y Costilla, padre de la patria y precursor de la primera etapa de la Guerra de Independencia de México con el acto que se conoce como el Grito de Dolores, llegó en 1810, donde se le agasajó por los visitantes más ilustres, tanto de gobierno como de la iglesia.  De allí prosiguió hacia Guadalajara.  La casa en mención se conserva como un monumento histórico.

Museo Nacional de la Cerámica

     El 13 de junio de 1821, en ese mismo inmueble, se firmó la consumación de la Independencia de México bajo el nombre de Plan de Iguala, que fue proclamado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, refrendado por el general Pedro Celestino Negrete.

     Como en todos los pueblos colonizados por los españoles, las iglesias son sitios importantes, y es así como la Parroquia de San Pedro Tlaquepaque y el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad son lugares de interés.  Este primer templo estaba destinado para la población indígena y de bajos recursos y el Santuario para los pudientes.  Comparten una misma plaza, el Jardín Hidalgo y están uno diagonal al otro.  También hay una gran plaza de toros, un surtido mercado municipal y varios centros culturales. 

     La arquitectura colonial se ha mantenido y las fachadas no se pueden alterar.  Pero dentro de las instalaciones la creatividad se hace patente, especialmente en los sitios que se dedican a las artes.  Unas de las manifestaciones más representativas que me encantaron fueron las esculturas en cerámica y los trabajos en este material.  Tuve el privilegio de visitar la galería de Rodo Padilla, que tiene una exquisita producción artística, de gran avanzada, su hermana hace joyería y su hermano Paco, además de tener un bien montado taller de cerámica, en los que confecciona vajillas, es cantautor.

Nacimiento en la entrada de la galería Agustín Parra

     Como el clima les es tan benévolo, los restaurantes tienen hermosos patios.  En uno de ellos, el Chai, pude apreciar árboles centenarios que tienen además unos troncos muy grandes (de nombre zapote).  También visité el Museo del Premio Nacional de la Cerámica “Pantaleón Panduro”, un antiguo sanatorio para enfermos mentales que se ha acondicionado para desplegar las hermosas piezas que en cada certamen se muestran.  No puede faltar “el árbol de la vida”, iconografía tradicional mexicana, pero había una muy particular, con los pintores Frida Kahlo y Diego Rivera frente a él.  Este museo, en particular, manejado por la municipalidad, estaba impecable, hasta en los baños, lo que dice mucho de la administración que la rige.

El árbol de la vida, con Frida y Diego

     La galería Agustín Parra es de arte católico, con inmensas figuras religiosas, y donde se muestran las sillas que han usado los papas de Roma durante sus visitas a México (casi todos los últimos papas han mostrado una particular devoción por la Morenita, la Virgen de Guadalupe).  Aunque no se permite tomar fotografías, gracias al recursivo guía que me acompañó pude hacer unas fotos sobre todo del precioso nacimiento que estaba en la entrada.

     San Pedro de Tlaquepaque es un “must go” en una visita a Guadalajara, para ir con calma, saborear una nieve, comprar arte y artesanías, dulces, mini tequilas y comer en alguno de los muy ambientados restaurantes y cantar junto a los mariachis brindando con tequila.

LA MUJER DEL PELO ROJO

Por Mariela Sagel, Vida y Cultura, La Estrella de Panamá, 16 de diciembre de 2018

     En la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL),la más importante de habla hispana, la apertura del salón literario “Carlos Fuentes” estuvo a cargo del escritor turco Orhan Pamuk, que ganó el premio Nobel de Literatura en 2006.  El escritores un hombre apuesto de 66 años, locuaz y extrovertido y que presentó su más reciente novela, “La mujer del pelo rojo” en el auditorio Juan Rulfo, el salón más grande de la Expo Guadalajara, espléndido edificio que alberga los congresos y exposiciones que se realizan en esa ciudad.

     Su interlocutora en esta magnífica presentación fue la autora estadounidense-mexicana Jennifer Clement, presidenta del PEN International, la primera mujer que llegó a esa posición desde la fundación de esa agrupación en 1921.  Mujer erudita, con un perfecto inglés y español, conversó de todas las aristas que esta novela, de apenas 288 páginas con el escritor turco, lo que resultó una delicia para los asistentes,especialmente los que, como yo, ya nos habíamos leído el libro.

El autor, Orhan Pamuk, con sus presentadores, Jennifer Clement.

     Tuve la dicha de sentarme al lado de mi admirado escritor colombiano Héctor Abad Faciolince en el avión hacia Guadalajara y él iba releyendo el libro de memorias de Pamuk, “Estambul, ciudad y recuerdos”, que yo también me había releído en abril, cuando estaba visitando Turquía.  Los libros de este ganador del premio Nobel casi siempre redundan en una de las capitales de lo que fuera el imperio otomano y se anclan generosamente en las vistas al Bósforo, las mezquitas y sitios de interés, como la Hagia Sophia, y los parques y plazas donde se reúne la gente común.

HISTORIA DE AMOR Y PARRICIDIO

     Si bien el libro no tiene la estatura de los otros libros de Pamuk, quizá por su extensión, como pueden ser “Nieve”, “Me llamo rojo” o “El museo de la inocencia”, para mí resultó sumamente interesante el mezclar fábula, relato mitológico y tragedia contemporánea con tan buen resultado. La fusión y confrontación de las culturas oriental y occidental entran en colusión y el resultado es desgarrador.

     Se recrea en el Estambul de los años 80 y transcurre por 30 años, con su crecimiento desmedido y la adopción de culturas occidentales que van dejando de lado las tradiciones turcas. Se basa en dos mitos fundacionales como son Edipo Rey, tragedia de Sófocles (cultura griega) y la historia de Rostam y Sohrab, que fue inmortalizada por el poeta persa Ferdousi en la epopeya del Shahname o Libro delos Reyes.  Absorbentes las dos, se entrelazan como fondo de esta novela de ideas que profundiza en temas familiares y, sobre todo, en la figura paterna.

La mujer del pelo rojo

     El protagonista, de joven, se va a un pueblo a buscar agua con su maestro, Master Mahmut, y tras arduos días de trabajo y sin encontrar agua(aunque el maestro pocero era un experto) se asoma al pueblo y se enamora a primera vista de una mujer que tiene el pelo rojo y que forma parte de una compañía de teatro.  En las noches el chico y su maestro (especie de padre adoptivo) solían contarse fábulas y,debido a una relación tormentosa con su padre, que era farmacéutico y además político incómodo –que abandona finalmente a la madre— tenían siempre en el repertorio la tragedia de Sófocles, en la que Edipo mata a su padre, se casa con su madre (sin saberlo) y tiene hijos con ella.  Como castigo, al enterarse, se saca los ojos.

     En cuanto a la fábula de Rostam, es un héroe iraní muy poderoso y contiene la historia y el folclore persa antes de la adopción del islamismo(cuando su religión era la zoroástrica). De forma recurrente, Rostam es el gran héroe y su llegada al mundo se vio dificultada por su gran tamaño, lo que hizo sufrir mucho a su madre hasta que le practicaron una cesárea (lo que era casi inusual).  Rostam poseía una fuerza extraordinaria,llegando a matar, con solo un golpe, un elefante blanco de un rey.  Pero la historia más famosa y popular en ese libro, el Shahnameh es en la que mata a su propio hijo Sohrab.  No saben que son padre e hijo, se dan cuenta cuando ya el hijo está herido.

Un día Cem,el chico que fue a trabajar al campo a buscar agua se encuentra desesperado porque no encuentran agua, obsesionado con la mujer del pelo rojo y porque el inversionista que pagaba sus estipendios no desembolsará ni una lira más hasta que no obtengan agua de un pozo, y huye del sitio, dejando al maestro en lo más profundo del mismo, sin saber si está herido de gravedad.  Trata de pedir ayuda, pero al no obtenerla se marcha.

     En “La mujer del pelo rojo”, como una invocación a lo que tanto conversó con Master Mahmut, Cem se regresa a casa, estudia, se casa, pero su mujer no puede concebir.  No logra entrara la carrera que aspiraba, -quería ser escritor– sino que estudia comercio y establece, por su habilidad, un imperio de construcción.  Casualmente llama a la empresa Sohrab, por el hijo que no ha logrado tener. Cem no hurga en el pasado, como Edipo, trata de olvidar, pero siempre tiene presente la interrogante de qué destino habrá corrido su maestro.

     Y por esas casualidades de la vida, vuelve al lugar donde hace 30 años estuvo cavando un pozo, Öngören, y se da cuenta de que ha prosperado,es casi parte ya de Estambul (del otro lado del Cuerno de Oro) y se reencuentra con algunas personas que conoció en su breve periplo por allí.  Siente aprehensión de preguntar por Master Mahmut pero resulta que el pocero logró encontrar agua y de allí la prosperidad del pueblo y la veneración que por él sienten. Y también lo bien que habló siempre del joven ayudante que tuvo.

     Casi al mismo tiempo se entera de que tiene un hijo y su abogado, así como su mujer le previenen de que seguramente lo que quieren es extorsionarlo pues ahora es un próspero empresario de la construcción.  Se reencuentra con la mujer del pelo rojo,que coincidentemente fue amante de su padre. El desenlace es más que demoledor,la magia de repetir las historias si uno se apega demasiado a ellas se hace evidente. Como se dice, la vida sigue al mito. En este libro se hace patente.

ORHAN PAMUK

     El escritor turco Pamuk ganó el Premio Nobel de Literatura con54 años.  En algunas de las reseñas que leí de este libro, “La mujer del pelo rojo”, señalaban que era una obra menor,incluso de que no debieron darle el premio tan joven o con una obra literaria tan breve.  Pamuk estudió cuatro años de arquitectura y pinta, y su constante es la melancolía y la añoranza.  También es un duro crítico político.

Orhan Pamuk

     En muchos casos, los escritores que han llegado a obtener el preciado galardón son criticados por las siguientes obras que publican, como ha sido el caso de García Márquez, Vargas Llosa, por hablar de algunos de los latinoamericanos.  Con Pamuk pasa igual,se espera demasiado de él y en cambio, el libro no deja de tener sus recovecos interesantes y sus claves sicológicas que toca desentrañar.

     Con esta historia, dura y desgarradora, pone de manifiesto la colusión de dos culturas colindantes, la griega y la iraní y en lo personal, el resultado es muy interesante.