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80 años del palacio subterráneo

Domingo 18 de octubre de 2015 

El Metro de Moscú tiene una historia fascinante. Sirvió de refugio antiaéreo cuando estaba en su apogeo la Guerra Fría

El metro de Moscú fue inaugurado el 15 de mayo de 1935. Tiene 197 estaciones y una longitud de tendido subterráneo de 329, 2 kilómetros. Es el tercero en el mundo con 12 líneas.

Mariela Sagel
marielasagel@gmail.com


Una visita al Metro de Moscú es casi tan obligatoria como ir al Kremlin o al mausoleo de Lenin. Y bien le puede llevar a uno varios días, ya que son 197 estaciones en 12 líneas que mueven 10 millones de pasajeros al día, equiparable a la población de la capital de la Federación Rusa.

Hay que tomar en cuenta que muchas personas, como en todas las grandes ciudades, viven en poblaciones aledañas que se denominan dormitorios y se trasladan al centro en horas laborables.

El Metro de Moscú tiene una historia fascinante, como fascinantes son las historias que se representan en las más importantes estaciones a través de vitrales, murales en mosaiquillo o manifestaciones de arte bizantino. Su construcción se inició en 1935, o sea, en el período entre guerras, y en algún momento, por la profundidad en la que están algunas de las estaciones (algunas bajan a casi 100 metros –lo que toma unos 3 minutos en escaleras mecánicas–) sirvió de refugio antiaéreo cuando estaba en su apogeo la Guerra Fría y se temía un bombardeo nuclear.

De las 12 líneas hay una circular que sirve como alimentador de las demás y permite los trasbordos de una manera más razonable y con menos distancias que recorrer, inclusive de trasbordo para los tranvías y buses que sirven a la ciudad y cercanías. Su arquitectura es espectacular e inesperada, ostenta columnas de mármol, lámparas de araña de cristal, mosaicos que tienen miles de piedras y esculturas de bronce.

Los trenes pasan con intervalos de 45 segundos (en las estaciones más concurridas) y algunos vagones están pintados de manera temática, de acuerdo a las tendencias del momento. Casi todos tienen servicio de WiFi. En la línea que tiene forma de anillo y que conecta con todas las otras, las indicaciones a los viajeros -en el sentido en que viaja el tren- utiliza voces masculinas cuando avanzan en el sentido de las agujas del reloj, y voces femeninas cuando van en sentido anti-horario. A su vez, en las líneas radiales se utilizan voces masculinas cuando los trenes se acercan al centro de la ciudad, y voces femeninas cuando se alejan.

El cirílico, que es el abecedario que usa el alfabeto ruso en vez del latín, es el que prevalece en los avisos del Metro, por lo que si no lo entendemos es mejor que miremos al piso, donde hay pegatinas en inglés y por supuesto, mejor ir con alguien que sepa y entienda para no ir a parar donde no queremos llegar.

Estaciones del Metro de Moscú, elegantes y limpias

Además de la opulencia que rezuman las estaciones, construidas dentro del mejor estilo del ‘realismo socialista’, la limpieza es algo que llama la atención porque en este metro, el tercero más grande del mundo (a la par del de Nueva York y Londres) no hay ni un papel, ni una goma de mascar ni mucho menos comida o desperdicios abandonados, ni tampoco grafiti. Es un museo bajo tierra digno de estar a la par de muchos de los que están sobre la superficie. Se le llama el ‘palacio subterráneo’ y compite con las decoraciones de los palacios de los zares que también se pueden visitar en Moscú y el resto de Rusia.

LAS MEJORES ESTACIONES DEL METRO

La presencia de estatuas de soldados, azulejos con aviones pintados, mosaicos que conforman escenas de campesinos trabajando, la imagen omnipresente de Lenin y alegorías de la guerra en múltiples formas de expresión, dan cuenta del estilo denominado ‘realismo socialista’.

Hay 50 estaciones que han sido declaradas patrimonio histórico, y algunas de ellas se destacan por su decoración y su belleza. La mayor parte de estas estaciones están ubicadas en la línea circular o muy cercana a ella. Aquí están los nombres de las que más me impresionaron: la estación Mayakovskaya de la línea verde es una típica estación de la época estalinista, con estilo futurista e imágenes que resaltan el rol de la aviación rusa y sus paracaidistas. Los mosaicos en el techo muestran los combates aéreos, aviones y paracaidistas y narran la guerra desde el punto de vista de los aviadores.

Escultura en bronce en una estación del Metro de Moscú

La estación Novoslobodskaya, en la línea circular, es una estación que resalta la importancia que en la época soviética se le daba al pueblo y lo muestra a través de los vitrales, como en las tradicionales catedrales europeas, pero en lugar de santos e imágenes religiosas, hay imágenes de campesinos y de trabajadores realizando diferentes oficios. Soldados, formaciones militares en bajo relieve, composiciones de azulejos que conforman escenas de batallas e imágenes de Lenín decoran esta estación.

Exalta al pueblo y el movimiento soviético y los vitrales fueron hechos por artistas lituanos y rusos, una verdadera recreación visual que se asemeja a la que estamos acostumbrados a ver en las catedrales europeas. Novoslobodskaya está situada en el anillo entre las paradas de Belorusskaya y Prospekt Mira. Uno cree estar en el interior de una iglesia. Allí está el enorme mural que exalta la ‘Paz por el Mundo’, con miles de piedritas incrustadas en la pared abovedada. En cada una de las columnas de la estación hay un vitral rodeado de un marco dorado e iluminado por atrás.

Algo similar sucede en la estación Novokuznetskaya, donde el colorido de los cristales y las escenas que se componen con ellos son apreciados, y se destaca por estar suntuosamente decorada con decenas y decenas de murales e imágenes en las que se representan los principales símbolos de la época soviética. Esta estación se encuentra en el cruce de la línea verde con la naranja en dirección al parque de la Zarina, y es una galería repleta de mosaicos, estatuas en forma de murales y vitrales con motivos soviéticos, alumbrado gracias a farolillos de bronce.

Mural en mosaiquillos que muestra a Lenín

La estación Ploschad Revolutsii impresiona por la presencia de decenas de estatuas de bronce que representan al pueblo y los sóviets en tamaño real y en situaciones diversas de la vida cotidiana. La ambientación de luz de baja intensidad le da a esta estación un toque místico.

La estación Komsomolskaya es una de las más opulentas del metro por su techo con estilo barroco, pintado de amarillo y con incrustaciones de mosaicos y moldes florales. El techo es soportado por 68 columnas octagonales de mármol blanco con capiteles jónicos. El tema que representa la estación es la lucha del pueblo ruso por la independencia y sus esfuerzos históricos contra los invasores.

Kievskaya se encuentra en la línea azul con el anillo. Esta estación conecta con los trenes cuya línea principal une Moscú con Kiev. Esta línea tiene una rica historia ya que Kiev fue en una época capital de Rusia, además fue fundamental en la era comunista. Los diferentes mosaicos que decoran toda la estación muestran símbolos del hermanamiento entre el pueblo moscovita y los ucranianos.

Teatratnaya es de las estaciones más grandes y con más cruces. En el cruce con la línea azul se encuentra un corredor con decenas de estatuas de bronce que representan al pueblo y los sóviets. Una de las estatuas es la de un hombre con su perro, una especie de pastor alemán que tiene el hocico gastado de tanto ser acariciado, ya que según la tradición trae buena suerte pasarle la mano por encima. Es la estación que hay que tomar para ir al teatro Bolshoi.

Vitrales

Kurskaya pertenece a la Línea 3, aunque también tiene conexión con la Línea Circular y la Línea 10. Se toma para ir a la terminal de tren de corta y larga distancia que lo lleva a uno a varios puntos de Rusia, entre ellos Vladimir y Keliningrado.

Belorusskaya es una estación que pertenece a la Línea 5 circular y en la que resaltan la blancura de sus techos y pilares, las cenefas perfectas y geométricas que se forman en el techo tubular y las lámparas, sustituidas en este caso por farolas de piedra en cada una de las columnas.

Park Kultury, estación que pertenece a la Línea 5 circular y es muy popular por sus 26 bajorrelieves de forma circular que representan diferentes deportes, bailes o juegos propios de la sociedad rusa, como patinaje sobre hielo o ballet.

Park Pobedy pertenece a la línea 3 y es la estación más profunda de Moscú y sin lugar a dudas, su panel al final del andén y su suelo brillante de ajedrez, le dan el mérito de estar entre las mejores. Slavyansky Bulvar, en la línea 3, tiene un aire parisino por su estilo art-nouveau, las farolas parecen hechas por Dalí y las bancas recuerdan el metro de París frente a Monmartre.

Para sacar más provecho de una visita al Metro es importante obtener un mapa, que los dan con hermosas ilustraciones en las taquillas, y también descargar una aplicación que hay para teléfonos móviles, con muy buena resolución y donde se puede leer los nombres e indicaciones en cirílico y latín.

Es tan importante como visitar la Plaza Roja, la Iglesia de San Basilio y todos los monumentos icónicos de esta hermosísima capital rusa, recorrer las estaciones del Metro, que nos dejan asombrados, embelesados y regocijados de ver el respeto que tienen sus ciudadanos por la historia, sean de la ideología que sean.

El Metro celebra este año 80 años de haber sido construido, con visión, planificación y buen gusto. En ninguna estación ha sido eliminada la hoz y el martillo ni las imágenes de Lenin y Stalin. Es un canto a los forjadores y protagonistas de la historia que hacen lo que el pueblo ruso es hoy.


Educación, la base más sólida

Domingo 4 de octubre de 2015 

 

La pasión pedagógica de Andrés Bello, iniciada en su adolescencia caraqueña, lo llevó a dar clases privadas de derecho romano

Mariela Sagel
marielasagel@gmail.com


La pasión pedagógica de Andrés Bello, iniciada en su adolescencia caraqueña, lo llevó a dar clases privadas de derecho romano y de orden constitucional en su propio domicilio, a partir de 1831. Bello siempre estuvo convencido de que la instrucción y el cultivo espiritual son la base del bienestar del individuo y del progreso de la sociedad, razón por la cual nunca dejó de fomentar el estudio de las letras y de las ciencias; propuso la apertura de Escuelas Normales de Preceptores y la creación de Cursos Dominicales para los trabajadores.

Otra de las facetas en las que se destacó fue la crítica teatral, dando un gran impulso al teatro chileno desde las páginas de El Araucano y fomentando la adaptación de obras extranjeras. Venía de unas escuelas imbatibles, la griega y la latina, además de poseer un vasto conocimiento de los escritores españoles como Lope de Vega y Calderón de la Barca.

Chile le ha estado siempre agradecido, y el reconocimiento que le dio lo llenó de satisfacciones en vida, sobre todo las que motivan a un ser humano por un proyecto civilizador que resumió sabiamente su compatriota, escritor y político Arturo Uslar Pietri para aquilatarlo: ‘Un empeño tenaz de reunir ciencia y conocimiento para decirle a los pueblos hispanoamericanos de dónde venían, con cuáles recursos contaban y el panorama del mundo en que les tocaba afirmarse y actuar’.

A diferencia de tantos de sus más ilustres contemporáneos americanos, Bello no fue un hombre que ambicionara acumular honores y poder, y en cambio veía en el avance de la educación y las luces de las jóvenes repúblicas americanas, así como en la consolidación de las instituciones reguladoras de su recién conquistada libertad, el mejor servicio que podía rendirle a América.

También Uslar Pietri lo dijo a su manera: ‘En su bufete de Chile, en su cátedra, en su poesía, en su prosa, en su palabra, estaba haciendo una América, una Venezuela, un Chile, un México más perdurables y grandes que los demagogos y los guerrilleros pretendían alcanzar en la dolorosa algarabía de sus revueltas y asaltos’.