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PATRIA O MUERTE, CONSIGNA Y PREMIO

Por Mariela Sagel, Facetas, 17 de enero de 2016

El prestigioso sello editorial Tusquets, parte del mega Grupo Planeta, otorgó en 2015 su premio de novela al venezolano Alberto Barrera Tyszka, con el título Patria o Muerte.  El jurado estuvo presidido por Juan Marsé e integrado por Almudena Grandes, Juan Gabriel Vásquez, Juan Trejo (que fue el galardonado del año pasado) y un representante de la editorial y el premio fue entregado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) en diciembre.  El jurado valoró “la valentía de contar sin complacencias la realidad venezolana, así como el absorbente ritmo narrativo a la hora de reflejar las angustias y complicaciones de unas vidas condicionadas por la histeria y las tensiones de un país pendiente de un líder carismático”.

Este libro, que tiene de título una consigna revolucionaria acuñada en la Cuba de Fidel Castro, es una fascinante novela coral que lleva un ritmo vertiginoso y envolvente, y es la conjugación de las historias de varias familias y personas a partir de que se conoce de la enfermedad del entonces mandatario de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, hasta el día de su entierro.  La falta de transparencia en la información que se le daba a la población, las suspicacias que levantaba el manejo de la misma, convirtió a un país de 30 millones de personas en una inmensa sala de espera. Todas las historias son de personas normales y comunes, de familias divididas, algunas chavistas, otras anti chavistas, infantes víctimas de la paranoia de sus padres, las crisis que la deteriorada e incierta situación económica empuja a profesionales desempleados a actos desesperados. Se viven los estertores de una vida que había sido, y en muchos casos sigue siéndolo, el accionar de todo un país.

Libro ganador del premio Tusquets, Patria o muerte

EL AUTOR

Alberto Barrera Tyszka es novelista, poeta, cuentista y en 2005 publicó la primera biografía documentada del ex presidente de Venezuela: Hugo Chávez sin uniforme, una historia personal, en colaboración con su esposa, la periodista Cristina Marcano. Pertenece, de acuerdo a sus propias palabras, a la generación de egresados de la escuela de letras que se negaron a vivir del estado, un estado petrolero donde acabarían de funcionarios o relacionistas.  Por el contrario, él se ha dedicado a escribir guiones de telenovela por más de 20 años y ha podido desarrollar su carrera literaria y vivir del oficio de escritor.  Es además colaborador permanente de la revista Letras Libres, de El País y columnista dominical del periódico El Nacional.  En 2006 ganó el premio Herralde de Novela con su libro La Enfermedad. 

El libro que anteriormente escribió Barrera Tyszka sobre el fallecido presidente le dio una base sólida de referencia, pues conocía detalles de su infancia.  Esa biografía era totalmente imparcial, una investigación periodística seria sin atisbos de tomar partido de uno u otro lado. Pero la biografía quedaba en suspenso, faltaba el desenlace y era en este caso, la muerte. Barrera emprendió la escritura de esta novela coral que gira en torno a la figura de un hombre fascinado por la ilusión de poder, que no quería morir, y que hizo de su existencia un espectáculo estridente, verbal y cuya voz no se volvió a escuchar mientras la población entera estuvo pendiente de su salud, entre noviembre de 2012 y marzo de 2013.

Si bien el escritor es crítico del actual gobierno y eso lo deja plasmado en sus columnas dominicales, no quiere dejar de vivir en Venezuela y guarda una sana esperanza que las elecciones que recién se dieron hagan un cambio pues fue la primera oportunidad que tuvo la oposición de ganar.  En el libro no se menciona al actual presidente, Nicolás Maduro.  La selección del título juega con la cosa dicotómica de la revolución cubana, o aquello que decía el comandante Chávez: o estás conmigo o estás contra mí, como si la vida no fuera más compleja.

El escritor venezolano Alberto Barrera Tyska

La figura de Hugo Chávez es el hilo conductor de todas estas historias, es como una sombra detrás de todas ellas, el autor juega con la tensión, indaga en la complejidad de los sentimientos que levanta este carismático presidente y pretende indagar en el cambio profundo que ha supuesto la dirigencia chavista para ese país.  Al ser una novela coral, debe mantener el tono y logra que no pierda interés ninguna de las historias.  Su ambientación es muy cerrada: apartamentos, cuartos, calles agresivas y televisores permanentemente encendidos pendientes de las últimas noticias. Todos fragmentados en múltiples formas de miedo.

No pude contener mi curiosidad, al estar frente a un guionista de telenovelas venezolanas y mexicanas, y preguntarle sobre el fenómeno de la “turco manía”.  Alberto Barrera aduce que los turcos han rescatado y puesto de moda la novela rosa, los paisajes exóticos, para la televisión abierta, porque los jóvenes ya no son su público, ellos descargan todo de internet y lo bajan en sus dispositivos.

En El Nacional de Caracas el periodista y comunicador Pablo Antillano escribió a inicios de este mes un artículo titulado ¿Por qué es tan bueno el libro Patria o Muerte? Y concluye, después de valiosas y didácticas aportaciones con lo siguiente: Porque no es una novela histórica, no es un ensayo político, es el cuento, absolutamente vívido, de cómo unos ciudadanos “corrientes” afrontaron las vicisitudes de una realidad prácticamente mágica, ahorcada por una suerte de demencia compartida. La asombrosa confeccionista de ojos artificiales, el periodista despedido, el oncólogo retirado y su familia, la propietaria, “las invasoras”, los funcionarios, la conserje, y especialmente unos niños cuya historia conmoverá –y hará lagrimear– al más “pecho peludo” de los lectores, son los sujetos, de terneza extrema, que habitaron –solo en silencio e indirectamente– las páginas de los periódicos y telediarios durante estos aciagos años que nos dejan una pregunta, la misma que se hacen los niños al final de todo:

–Y entonces,  ¿qué vamos a hacer? ¿A dónde vamos a ir?

LA NOVELA, HISTORIA PRIVADA DE LAS NACIONES

El autor, al manejar magistralmente varios géneros, como el cuento, la poesía, la crónica, la opinión en columnas y los guiones, ha pulido el lenguaje al punto que es como un bisturí afilado que corta y recorta los personajes, en un lenguaje llano y cercano a todos los lectores.  Se lee con avidez y con interés y se queda uno con las ganas de saber qué pasó en la vida de todos ellos que ven un desfile fúnebre que para unos, lleva un ataúd vacío.

Desde el principio se nos siembra la curiosidad por saber cómo desembocarán todos esos escenarios, aun conociendo que el final va a ser la muerte del presidente. Sus sencillos aforismos y asertivas reflexiones acercan a los lectores a un intento de reinterpretación poética (o filosófica) de la manera de entender, de la que dicen los venezolanos haber estado ausentes por siglos.

UN PREMIO PARA LOS PAISES DEL PACIFICO AMERICANO

Mariela Sagel/La Estrella de Panamá, Facetas 27 de diciembre de 2015

Los novelistas de la cuenca del Pacífico Americano, que viene desde Canadá hasta Chile, están de plácemes: a inicios de diciembre se presentó en la FIL de Guadalajara (Feria Internacional del Libro) el premio Novela del Pacífico Americano en Español, que no solamente cuenta con una interesante bolsa de $50 mil dólares, sino que tendrá un jurado presidido por Leonardo Padura (cubano), e integrado por Rosa Beltrán (mexicana), Sergio Ramírez (nicaragüense), Noé Jitrik (argentino) y Darío Jaramillo Agudelo (colombiano).  Casi a la par del sustancioso premio, está la edición de la obra impresa por Editorial Siglo XXI y su posterior comercialización.

En el acto de lanzamiento de este importante premio en Guadalajara estuvieron presentes dos de los cinco jurados, Rosa Beltrán y Leonardo Padura, éste último se ha convertido en poco menos que un “rock star” de las letras, recibió el premio “Princesa de Asturias” este año y es considerado uno de los 50 intelectuales iberoamericanos más influyentes en la actualidad.

Dos semanas posteriores al lanzamiento del premio en la FIL (anteriormente, en septiembre, se hizo la presentación en Colombia) se realizó una interesante reunión en la ciudad de Cali, que es el epicentro de este premio, con el fin de evaluar los alcances de lo anunciado hasta ahora y los caminos que hay que tomar para reposicionar a esa ciudad, que fue eje y dínamo hace unos 30 años de las manifestaciones culturales de Colombia, en un centro cultural de excelencia.

Museo La Tertulia, en Cali, Colombia, ciudad donde se dará a conocer el Premio Spiwak

FILANTROPISMO SIN ESTRIDENCIAS

Detrás de todas estas iniciativas está la familia Spiwak, que han creado una fundación con su nombre y que en conjunto con importantes intelectuales y reconocidos artistas de la ciudad de Cali, se consolida a través de este premio, que será altamente significativo para la literatura en primer lugar, y posteriormente para las artes plásticas, el urbanismo y otras manifestaciones artísticas.  Ángel Spiwak, presidente de la fundación, y su hijo Boris, vicepresidente financiero, quien estuvo presente en Guadalajara, son fieles creyentes en que a través de las artes y la cultura es que crecen los pueblos y han puesto sobre la mesa esta apuesta que ha sido aceptada por todo los que han tenido conocimiento de ella.

La semana pasada se llevó a cabo otra reunión en Cali, Colombia, donde asistimos Juan Camilo Sierra Restrepo, crítico de arte, editor, gestor cultural y gerente hasta hace poco del Fondo de Cultura Económica; Darío Jaramillo Agudelo, que será jurado del premio, y quien es abogado, poeta, ensayista y novelista, con una vastísima cultura y la que suscribe, que fui a aportar mis conocimientos en el campo y con el entusiasmo de que de Panamá participen muchos novelistas.

Cali ha sido siempre un sensorium de la diversidad cultural que es Colombia, en ella se dan cita las más disímiles manifestaciones del arte y la creación, y sobre todo, es el puerto de intercambio fecundo con las culturas del continente y del mundo.  La fuerza que tuvo hace 30 años en las artes gráficas fue tanta que llegó a Panamá, pero para quedarse, pues el taller fundado por Pedro Alcántara Herrán, renombrado artista plástico y maestro grabador, hoy director de la fundación, todavía funciona y muy bien, en el Museo de Arte Contemporáneo.

Con la guerra de los narcos y el incremento del poder adquisitivo de éstos en torno a las obras de arte, Cali entró en una especie de lumpenización que dejó a un lado la calidad y excelencia por las tendencias de ostentación y decoración sin gusto que prevalecieron por un tiempo.  Se pretende, con esta iniciativa liderada por la Fundación Spiwak, devolver a la ciudad sus tradiciones históricas y su vocación democrática y festiva, que son un patrimonio intangible de los caleños, tanto en las artes, dramaturgia, cine así como en otras manifestaciones culturales.  Y no hay mejor manera de iniciar este rescate que con este proyecto de valoración positiva de la palabra, a través de la novela, de lo que se quiere volver a ser como ciudad y de lo que proyectan los caleños como creadores y gestores ante el país y el mundo.

PLAZOS Y BASES

La novela en español que concursaría para este importante premio debe tener un mínimo de 150 páginas, ser inédita y deberá ser entregada antes del 30 de marzo de 2016.  Solamente se permite una obra por participante.  El jurado, presidido por Leonardo Padura, se reunirá en Cali del 5 al 9 de agosto para ese día dar el veredicto y la entrega formal del premio, en su versión editada, corregida e impresa, se verificará en el marco de un magno evento que se planea hacer en el mes de octubre de 2016.  La editorial Siglo XXI será la responsable de editar, imprimir y distribuir en todos los países la obra ganadora.

En esta reunión del fin de semana pasado se hicieron visitas a medios de comunicación importantes como El País y El Tiempo, así como reuniones con la Fundación Carvajal y el rector de la Universidad del Valle, al igual que con la Gerente de Cultura de la Alcaldía, con una nueva gestión que tomará posesión el próximo 1º de enero.  Todos de manera unánime respaldaron la magnífica iniciativa de la Fundación Spiwak al diseñar y estructurar este premio con un jurado de tanta calidad y una bolsa de tan valiosa cuantía.

Los interesados en participar y que no tengan aún las bases del premio pueden descargarlas en www.premiospiwak.org.

 *El premio Spiwak lo ganó el colombiano Miguel Botero con su novela “Sueño Blanco”