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URGE UNA LEY DE RECICLAJE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 17 de noviembre de 2017

En las últimas semanas me he dedicado a observar detenidamente cómo se recoge la basura en los barrios de la ciudad y vuelvo sobre un tema que ya ha ocupado mi atención varias veces, pero que no por eso está obsoleto ni resuelto.  Es el de la urgencia que tiene este pequeño país de contar con una legislación que obligue a los ciudadanos a ser responsables extendidos de producción (REP), con la que ya cuentan unos 36 países en el mundo.

La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor es una Ley de Fomento al Reciclaje y obliga a las empresas productoras -fabricantes e importadoras- de productos prioritarios a hacerse cargo de sus productos una vez terminada su vida útil.  Hasta donde tengo conocimiento, en Panamá solamente se ha avanzado con un proyecto de ley para eliminar el uso de bolsas plásticas, pero hay que empezar por lo que llevan esas bolsas de basura antes que prohibirlas.

Es tan fácil reciclar que se puede empezar desde el hogar, tomándolo como un patrón cultural y a la larga, uno se acostumbra y todos los miembros de la familia lo adoptan.  En un tambucho de basura se colocan las latas, en otro los envases plásticos, en un tercero el papel y en un cuarto los recipientes de vidrio.  Hay lugares dedicados a recibir el reciclaje particular en los supermercados Riba Smith, a la entrada de Costa del Este (se llama Costa Recicla), y en la Ciudad del Saber (son los que conozco, pero seguro hay más).  Ésta debería ser una práctica doméstica que se extienda en las escuelas, en una materia como la que nosotros teníamos de educación para el hogar.  Una clase de reciclaje y qué hacer con todo lo que alegremente botamos a la basura.  En una oficina, una industria, el asunto se hace más interesante pues los volúmenes crecen y también se esparciría la costumbre entre los colaboradores que allí laboran.

He estado viendo con gran perplejidad cómo recogen la basura los que trabajan en la autoridad de aseo.  Van sin guantes, sin ninguna protección y cuando retiran las bolsas que irresponsablemente dejan los que vivimos en edificios, hay vidrios, cajas de cartón, foam, papeles, de todo, menos lo único que se debería botar, que son los desechos orgánicos y aún éstos pueden usarse para abono de las plantas.  Los manipuladores de basuras se exponen así a cortarse con un vidrio, a pincharse con una jeringuilla o a contraer una infección por alimentos en descomposición, por decir lo menos.

Hay países que ya tienen la mencionada ley como un instrumento efectivo para la gestión de residuos.  En el mapa que consulté están los países sombreados y entre ellos está Canadá y Estados Unidos, Argentina y Colombia y una pequeña sombra en Centro América, que seguro será Costa Rica.  Toda Europa está sombreada, así como Noruega y Finlandia, Turquía e India, Sudáfrica, Australia y un par de países de Asia entre los que están China y Japón.

Debería establecerse una normativa con metas para la recolección y valorización de los residuos, que crearía nuevos negocios y disminuiría la disposición final, en el caso de la ciudad de Panamá, en el vergonzoso Cerro Patacón.  Adicional, la ley debería obligar a los productores a considerar los costos para el manejo de sus productos al momento de convertirse en residuos, generando un incentivo de prevención. Si la basura es de por sí un negocio, y el reciclaje aún más, no entiendo cómo, en un país de grandes emprendedores y comerciantes como es Panamá, no se ha creado aún un hub de reciclaje.

En Europa lideran el tema Austria, Alemania, Bélgica y los Países Bajos, y España avanza con fuerza para colocarse entre los países que más reciclan.  Aquí hay un nicho de negocios que puede ser interesante explotar con los representantes de esas naciones.  Suiza es el país que más recicla, con una tasa apabullante en el trato de residuos.  Ojalá que la diplomacia tuitera que tan bien ha implementado el embajador de Holanda, y que destaca el uso de materiales reciclados, se haga realidad en un apoyo al Ministerio de Ambiente y la Asamblea Legislativa para que pronto tengamos una ley de fomento del reciclaje.

NOS HACE FALTA UN RÍO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 24 de julio de 2017

     En casi todas las grandes (y pequeñas) ciudades del mundo hay un centro neurálgico que lo ofrece la naturaleza, casi siempre es un río, por eso el transporte pluvial fue tan importante en tiempos pasados.  Paris tiene el Sena, Londres el Támesis, Madrid el Manzanares, Praga el Moldova, San Petersburgo el Neva y así nos vamos, por Lisboa el Tajo, Oporto el gran Duero y Santiago de Chile el Mapocho.  La bella población de Salamanca tiene un Tormes algo reducido por la gran sequía, Sevilla el Guadalquivir, Valencia el Turia y por Budapest, Hungría, pasa el Danubio, que también lo hace por ciudades de Alemania, Austria, Eslovaquia, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania. Montreal, en Canadá, gira alrededor del río San Lorenzo y Boston en torno al Charles. El gran poeta español Jorge Manrique, en una de sus más célebres obras decía “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar”… (Coplas a la muerte de su padre).

Aquí solamente podemos decir que, para la ciudad de Panamá, donde se concentran la mayoría de la población y la actividad comercial, tenemos el río Matasnillo, que fue desde su primera referencia en la historia panameña, piedra angular en la construcción de la ciudad.  Pero hoy nadie escapa a su mal aspecto, a su nauseabundo olor y la vista patética que ofrece, la basura que arrastra, contrario a los ríos que son emblemáticos de otros países.

Nos seguimos llenando de concreto, invertimos fortunas en adecuar los espacios de la ciudad con mucho cemento, acero y vidrio y poca vegetación, pero estamos descuidando algo tan valioso como podría ser el rescate del río Matasnillo, sanearlo, darle espacio, construirle un puente que sea emblemático de la ciudad y donde hasta los enamorados pongan sus candaditos de amor eterno.

Salvemos nuestros atractivos naturales y no sigamos haciendo íconos artificiales que al final no nos identifican como nación.