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LOS RETOS DEL CLIMA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de septiembre de 2016

Panamá ratificó, la semana pasada, mediante la sanción de una ley que ampara el Acuerdo de Paris, suscrito por la Ministra del Ambiente el año pasado, su responsabilidad con el ambiente.  Es así como Panamá se convierte en el país No. 28 en suscribir este acuerdo, que requiere que al menos 55 países que sean los emisores del 55% de los gases de efecto invernadero, lo ratifiquen.  Es un gran paso, pero también un gran compromiso.  Los países que nos adherimos a este acuerdo debemos contribuir a reducir, al menos, 2 grados de la temperatura de los océanos, causante del cambio climático y de tantos desastres naturales que hemos estado viendo recientemente.

Es una tarea difícil pero no imposible.  Requiere fundamentalmente de una alta dosis de educación, que le indique a la población los daños de contaminar, sea tirando la basura en los ríos, donde va a desahogar en los ríos y quebradas que trancan las alcantarillas; también si bota indiscriminadamente los desperdicios que se producen normalmente en un hogar, como cajas de cartón, envases de tetra pak, botellas de plástico y de vidrio.  Todo esto tiene un uso y un valor de reciclaje y el no haberlo aprovechado nos ha hecho una sociedad de consumo, desperdicio e irresponsable.

Estamos corriendo contra el tiempo. Estados Unidos, que junto a China son los mayores contaminantes del mundo, apenas suscribieron el acuerdo a inicios del mes en la reunión del Grupo G20 y esta semana, en Naciones Unidas, su Secretario General hará importantes pronunciamientos, en caso de que se logre alcanzar la meta de países que respaldan esa iniciativa, que no es nueva, pero que ha ido desenvolviéndose con una lentitud impresionante.

Unámonos todos en una sola voz que ponga un alto al abuso del ambiente, a ese entorno del cual hemos sido bendecidos en esta pequeña tierra, pero que maneja una de las obras más importantes de ingeniería, el Canal de Panamá y que para su funcionamiento requiere de un gran equilibrio ambiental.

UN COMPROMISO EN SERIO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 18 de septiembre de 2016

Panamá ratificó recientemente su compromiso con la disminución de gases de efecto invernadero, que ahora se llama acuerdo de París, y que emergió posterior al Protocolo de Kioto, adoptado por las naciones industrializadas en diciembre de 1997 en la ciudad japonesa que lleva su nombre, pero que no entró en vigencia hasta el 16 de febrero de 2005.  En noviembre de 2009, eran 187 los estados que habían ratificado el protocolo.  Estados Unidos, mayor emisor de gases de invernadero mundial, tenía una gran moratoria en el tema. El Presidente Clinton lo aprobó pero el Senado no lo ratificó. Su sucesor, el Presidente Bush lo descartó y el actual Presidente Barack Obama finalmente anunció, en la cumbre del G20, la adhesión a este pacto, así como lo hizo China, a principios de este mes.

La Ministra de Ambiente de Panamá, Mirei Endara, había firmado el acuerdo el año pasado en una ceremonia en la sede de Naciones Unidas y para que fuera ley debía recibir la sanción presidencial.  En el acto donde se dió a conocer este importante compromiso el presidente de Panamá señaló que el país está decidido a implementar “acciones climáticamente inteligentes” en los sectores de energía, sanidad básica, forestal, agrícola y movilidad.

Para que todo esto se lleve a cabo con seriedad y compromiso debe existir una política muy estructurada de coordinaciones tanto estatales como privadas que involucren la generación de energías limpias, reciclaje y recolección de desechos sin desperdicio, conservación de los eco sistemas ya existentes y la creación de otros –especialmente por la obligación que tenemos de preservar la cuenca del Canal de Panamá– , el uso inteligente de suelos para sembrar y sobre todo, y más difícil, reducir el abuso de combustibles y la circulación de automóviles.

No es una tarea fácil, especialmente porque vivimos en una sociedad donde estamos acostumbrados a botar sin criterio de reutilizar, a “tumbar palos” a diestra y siniestra, desperdiciar el agua que tenemos y movernos a todas partes en carros que usan gasolina.  Todas estas acciones llevan un enorme componente de educación, de hacer con el ejemplo y de cambiar totalmente nuestros patrones de consumo.

Al ratificar mediante una ley, Panamá se compromete a limitar la temperatura global a un máximo de dos grados centígrados con respecto a lo que se entiende como niveles pre  industriales, que eran los que estaban vigentes en 1990. Panamá se convirtió en el país número 28 en ratificar este Acuerdo, que fue adoptado por 195 países, pero que requiere de la ratificación de 55 de los países que lo firmaron y que sumen el 55% en promedio de las emisiones.  Esta semana, de lograrse esa meta, el Secretario General de Naciones Unidas hará importantes señalamientos en el Día Especial sobre el Ambiente.

Recientes publicaciones han causado estupor entre los ecológicamente conscientes, en torno a un parque vehicular que se ha estado construyendo a orillas del Canal y que muestran una devastación de más de 8 hectáreas sin que se logre señalar la autoridad que revisó el estudio de impacto ambiental, que deben haber aportado sus propietarios para la obtención de permisos.  Como el proyecto está dentro del área de incidencia de la Autoridad del Canal de Panamá debió haber recibido su visto bueno, así como la aprobación del Ministerio de Ambiente, pero no queda claro si tiene todos estos permisos en orden.  Se habla que le impondrán una multa a sus promotores o responsables de 5 mil dólares, lo que es una ridiculez que a lo mejor la pagan y siguen devastando.  Cuando las multas por devastar sean superiores a los 100 mil dólares o se multe con un mínimo de 5 mil dólares por cada árbol talado se acabará este abuso a la naturaleza tan prodiga que se nos ha dado.

Confío que esta ley y compromiso a nivel de país se maneje con responsabilidad, no de la forma tan ambivalente y desordenada que en meses recientes nos han llevado a caer en las listas de todos los colores de los organismos internacionales. Tenemos costas en dos océanos, no olvidemos lo que escribió Joseph Conrad, el escritor polaco-inglés, a principios del siglo pasado, en su novela Tifón, “ el que quiera conocer la historia del mundo debe mirar el mar en una noche de tormenta”.