Archivos de la categoría Devastación y Deforestación

EL LLAMADO DEL AMBIENTE

Por Mariela Sagel, 9 de noviembre de 2020, El Siglo de Panamá

Si bien se le atribuye a una cola de un huracán este desastre natural, no deja de preocuparnos que cada día es más el daño que causan los terremotos

Las vistas y vídeos que llegan a través de amigos, los telediarios y las muchas narraciones son realmente aterradoras. La naturaleza se ensañó con la noble tierra chiricana, que se considera “el granero del país” por ser de las provincias que más producen para servir en la mesa: vegetales, arroz, carnes, leche. Deslaves en tierras altas, ríos embravecidos, muchas vidas perdidas, cosechas inservibles y carreteras bloqueadas. La comarca Ngobe fue afectada de manera fulminante.

Si bien se le atribuye a una cola de un huracán este desastre natural, no deja de preocuparnos que cada día es más el daño que causan los terremotos, huracanes, tifones, aguaceros, y fenómenos parecidos y es porque no hemos respetado nuestro medio ambiente, y el llamado “cambio climático” se está manifestando cada vez con más fuerza.

Los panameños nos hemos manifestado en forma solidaria, como siempre lo hacemos, en forma inmediata. Las gestiones de la Primera Dama, coordinando las donaciones en especie y en metálico se han hecho inmediatas y Yazmín de Cortizo ha estado al frente recibiendo personalmente todos los que van a dejar donaciones al Parque Omar. Una primera dama a la que le ha tocado una pandemia y ahora un huracán, que no ha hecho más que trabajar sin estridencias y sin posturas glamorosas en beneficio de los que más necesitados están, que cada vez son más.

Nos toca repasar algunas tareas: qué estamos haciendo para tomar consciencia de que el cambio climático es una realidad y que debemos contribuir a mitigar las afectaciones que cause, respetándolo. Y a las entidades responsables, adelantarse a los desastres, como ocurre en otros países, y advertir a la población a que salga de los sitios vulnerables con anticipación. Otros países lo hacen y de alguna forma mitigan el impacto de estos inevitables golpes de la naturaleza. No veo por qué no podemos hacerlo los panameños.

LA AMENAZA DEL AGUA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 20 de enero de 2020

     Hace varios años mi hija me compartió una conferencia de un afamado experto en el tema del agua, John Briscoe, nacido en Sudáfrica, que trabajó en el centro de investigación del cólera en Bangladesh, fue profesor en la Universidad de North Carolina y en los últimos años ocupó una posición en el Banco Mundial que lo llevaba a analizar las políticas operativas que se implementaban en el campo del financiamiento de generadores de energía.  Dictaba una cátedra en la Universidad de Harvard y tuvo como misión crear un Instituto Interdisciplinario para el Agua.  Se le conocía como “Mr. Water”.  Murió a edad muy temprana por causa del cáncer.

     En dicha presentación, exhaustiva y además muy bien estructurada y animada, el Profesor Briscoe lanzaba un reto al Massachusetts Institute of Techonology (MIT) (donde mi hija obtuvo su maestría) a unirse a lo que él llama “Water Security” (aseguramiento del agua) y detallaba cómo economías emergentes asumen los retos para asegurar el agua en regiones pobres, toda vez que la ayuda financiera de parte de países desarrollados e instituciones internacionales disminuye considerablemente.

Inicia la presentación con enumerar la forma en que el común de los mortales enfrenta el reto del agua: primero, en un contexto cultural e histórico.  Lo tradicional ha sido contar con un recurso (ríos), hacer una represa, y el resultado, el orden político (comenta cómo la famosa represa de las Tres Gargantas de China es una demostración de poder y no una simple represa).  Lo segundo, las amenazas externas, en el que puso por ejemplo que el agua de Pakistán viene de países vecinos con los que no ha mantenido relaciones muy cordiales.  En tercer lugar, las herramientas internas, identificadas como la selección, muchas veces, de tecnologías básicas para enfrentar los problemas.

En Panamá el agua ya no es un reto sino una real amenaza, que afecta no solo la vida diaria sino el manejo de nuestro más importante recurso: el Canal de Panamá.  Todos debemos coadyuvar a que este verano, inclemente por lo que parece, no afecte demasiado el funcionamiento no solo de nuestros hogares sino del paso transístmico.