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Entre Jazmines

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 14 de Febrero de 2011

La semana pasada estuvo llena de acontecimientos tanto a nivel nacional, como internacional. Las reformas al Código Minero vigente en Panamá lograron pasarse, a tambor batiente aún cuando una encuesta esa misma semana arrojó que más del 60% de las personas entrevistadas no querían para este pequeño país la minería a cielo abierto. A los Buneau Varilla del Palacio Justo Arosemena no les importó con las protestas de las poblaciones indígenas –que siempre son las que ponen su cuota de dolor y sangre, y luego nos olvidamos de ellas – sino también de los ambientalistas, de la mentada sociedad civil y de los partidos políticos. ¿Cuándo va a entender la sociedad civil que su reticencia a vincularse con figuras políticas lo que hace es más fuerte al adversario?

Tuvimos la II Vigilia por el Rescate a la Dignidad Humana, en apoyo e insistencia para que el gobierno nacional acepte su responsabilidad y asuma lo concerniente a la recuperación de los dos jóvenes que sobrevivieron a la masacre ocurrida en el Centro de Cumplimiento de Tocumen. Precisamente en esos días salió un reportaje de una señora que sobrevivió al accidente del bus en octubre del 2006 y cómo ha sido tratada tanto en Panamá como en el exterior, al punto que está ya reintegrada a su trabajo. El gobierno nacional asumió el costo de los tratamientos que ella necesitaba, aunque el bus no era propiedad del Estado. En el caso de los quemados, ellos estaban bajo su custodia, así que por fuerza le corresponde a ese Estado, asumir su restablecimiento, aunque hayan sido jóvenes que estaban privados de su libertad por cometer actos que afectaban a otros, pero ninguno estaba allí por asesinato.

La semana cerró con la claudicación en Egipto del presidente Mubarak y la sanción de la ley de minería. Una de cal y otra de arena. El pueblo egipcio se cansó de no tener oportunidades para crecer y a punta de mensajes cibernéticos logró hacer una revolución, que se ha denominado ‘de los jazmines’. Hoy es el día de los valentines, donde todo el mundo demuestra su amor hacia sus compañeros y amigos. Pensemos por un solo momento en nuestra patria, tan azotada por tanto desatino gubernamental y elevemos el discurso, para que se rescate la dignidad humana en esta sociedad, que parece tan indiferente a los serios problemas que enfrentan las poblaciones marginadas y las clases que menos tienen.

Debacle en este lado del mundo

MARIELA SAGEL*

La Estrella de Panamá, 6 de Junio de 2010
CAMBRIDGE, MA. En el mundo entero todos los fenómenos naturales andan manga por hombro. Los terremotos en Haití y posteriormente en Chile, la erupción del volcán con nombre impronunciable en Islandia, que trastocó el tráfico aéreo entre Europa y el resto del mundo e hizo perder millones de dólares a miles de compañías y afectó a individuos que debían estar de uno u otro lado del Atlántico o de allende los mares, hasta el deplorable derrame totalmente antinatural, que hoy afecta el Golfo de México, no sabemos si la naturaleza se ha ensañado con los humanos por el abuso al que la hemos sometido.
Acá en Massachusetts amanecimos un día con una neblina un poco sospechosa y resulta que era el humo que se producía por unas quemas en Quebec, que a su vez habían sido causadas por descargas eléctricas, que provocaron incendios forestales tan fuertes que su humareda se sintió a kilómetros y kilómetros de distancia.

El derrame del Golfo de México es todavía más preocupante, porque si bien todos los fenómenos naturales son parte de la factura que nos pasa la madre naturaleza por el maltrato y el abuso, la culpa de esta tragedia es entera responsabilidad del contubernio de las petroleras con el gobierno, para decirlo de una manera elegante.

Si por el golfo llueve, en Centro América no escampa. El huracán Ágata se estrenó con fuerza antes que se iniciara oficialmente la época de huracanes y sus secuelas están dejando muchas víctimas en esas empobrecidas regiones y muy malos tiempos en nuestros países, donde está lloviendo más que nunca. Agréguenle a esto las erupciones de volcanes en Guatemala (otro fenómeno natural más) y en Ecuador y vamos sumando desastre tras desastre.

Ayer, 5 de junio, se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Mientras las entidades promotoras de la conservación y adscritas al protocolo de Kyoto —que todavía está vigente, pero que nunca lo firmó Estados Unidos— y tantas otras preocupadas por los recursos naturales de nuestro planeta exhortan a las buenas prácticas ambientalistas, en Panamá estamos dando alegremente concesiones mineras a cielo abierto que son altamente dañinas, no estamos siguiendo las pautas para que las represas hidroeléctricas se apeguen a un verdadero plan de desarrollo del área y seguimos sin solucionar los problemas elementales que abruman a los habitantes del pequeño istmo, como son el alcantarillado, el saneamiento de la bahía y la disposición de los desechos.

El gobierno, tal como si fuera Harry Houdini, se saca ahora de la manga una nueva autoridad de aseo, sumando más burocracia a la ya inoperante existente y todo empieza a caminar como la procesión de Taboga (tres pasos para adelante y dos para atrás).

Me preocupa qué va a hacer el señor alcalde ahora que ni la basura va a recoger. De repente se le ocurre organizar un concurso de bailar por un sueño en la Cinta Costera y allí sí que la acabamos de rematar. Creo que además de una abierta degradación para la posición del burgomaestre, es una gran bofetada para los que votaron por él, porque se burlan de esa confianza que depositaron en quien ni de sus mentores ahora la merece. Tal como dice mi admirado periodista y excelente columnista, —de los pocos buenos que quedan en La Prensa—, Paco Gómez Nadal, ‘hoy es la misma mierda que ayer, multiplicada por 1000. Mejor sinceremos esta basura de planeta’.