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OBRIGADA PELA TUA AMIZADE

Por Mariela Sagel, 22 de diciembre, La Estrella de Panamá

     El viernes 20 de diciembre se marcharon del país la pareja portuguesa que tuvo el honor de abrir la primera embajada de ese país en el nuestro.  Pedro Pessoa e Costa y su esposa Ana, fueron agasajados en muchas fiestasy el gobierno nacional lo condecoró. Este diario publicó una magnífica entrevista al amigo, calificándolo de “un diplomático atípico”.

     Los que disfrutamos de su amistad y su permanente entusiasmo lo vamos a echar de menos.  Al momento de su partida era el vicedecano del cuerpo diplomático, que lo ocupan aquellos embajadores que tienen más antigüedad en el país, (el decanato lo ocupa tradicionalmente el Nuncio Apostólico, por ser el representante del Papa).

     Después de cuatro años de misión, no podemos dudar de que el embajador Pessoa levantó una conciencia sobre el país que vino a representar y una marca país.

     Pedro y Ana no fueron embajadores solamente de cócteles y cenas.  Se involucraron con la comunidad de El Chorrillo, el barrio mártir que sufrió los peores bombardeos durante la invasión a Panamá, hace 30 años, porque allí hay una parroquia de la Virgen de Fátima, que tiene tantos devotos.  Incluso, cuando el presidente luso visitó Panamá, en enero de este año con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), estuvo en la iglesia y conoció la obra social que ha llevado a cabo la embajada.  Dice, sin titubeos, que ellos han recibido mucho más del Chorrillo que lo que les han dado.  Cuando la imagen de la Virgen de Fátima estuvo en Panamá en su peregrinar por la JMJ, la primera visita fue allí.

     Esa jornada fue muy importante para el gobierno portugués ya que nos visitó el Presidente de la república, el ministro de la juventud, el alcalde y el Cardenal de Lisboa, 6 obispos, la Virgen peregrina, 300 peregrinos y recibieron la designación como la siguiente sede de la JMJ.

     Sus efemérides, cuando el embajador convocaba a la comunidad, fueron inolvidables:  La del año 2017 estábamos todos congregados en una recepción y la gente pendiente de los celulares porque el expresidente Varela anunció esa noche que rompía relaciones con Taiwán y las establecía con China y, en Miami, Ricardo Martinelli era apresado por los guardias federales.  Al año siguiente, coincidió con la extradición de este individuo y el inicio del juicio que se le siguió en la Corte Suprema.  Definitivamente que cuando Pedro invitaba siempre pasaba algo.

     Ana, que presidió en 2017 la Asociación Diplomática de Panamá, organizando sendos eventos, trabajó 8 meses en los andamios de la Catedral, cuando se estaba restaurando.  Ella tiene formación de la Universidad de Guildhall, de Londres, así como para capacitación de personas para cuidar del patrimonio, sobre todo en madera y pan de oro.  También estuvo muy activa para la consecución de fondos para restaurar la pintura mural original de la hoy Basílica.

     Los Pessoa también trajeron espectáculos de Fado, la expresión más conocida internacionalmente de la música portuguesa. En el fado se expresan las experiencias de la vida a través del canto. La famosa cantante de fado, Mariza, nombre artístico de Marisa dos Reis Nunes, que es una de las cantantes más populares de Portugal y de las de mayor proyección internacional, estuvo en 2017. 

     La diplomacia vinícola fue otra de sus permanentes actividades.  También apoyó los festivales de danzas, de artes escénicas, el festival de cine y, por supuesto, la Feria del Libro, este año en el pabellón que montó la Unión Europea y donde se presentaron conferencias sobre el escritor más emblemático que tiene su país, Fernando Pessoa, que comparte con el embajador apellido y pasión por la cultura.

     Su dinamismo es inagotable, introdujo muchos productos portugueses en el mercado, como textiles, vajillas (porcelana Vista Alegre), corcho, aceite de oliva, materiales de construcción y como siempre dice, el papel higiénico más sexy del mundo, marca Renova.  Hoy día algunas empresas grandes de Portugal están haciendo obras en Panamá, tanto en tecnología como infraestructura, energías renovables, productos farmacéuticos, etc.

     Con un pequeño equipo, logró abrir la embajada, hacer conocer su país, que hoy es uno de los destinos preferidos para hacer turismo, y apoyar a los más de 5 mil portugueses que hay en Panamá.  Pero, sobre todo, los Pessoa, desde su apartamento frente a la bahía, se empeñaron en entender a Panamá, no solo la ciudad, sino el interior.

     Antes de abrir la embajada, los asuntos portugueses se atendían desde Colombia.  La apertura de una sede aquí fue una señal muy fuerte que el gobierno de su país envió para darle importancia a la región centroamericana e incluso el Caribe, donde la presencia sefardí portuguesa es muy relevante.

     Su incesante labor alcanzó la enseñanza de la lengua portuguesa, estableciendo el Primer Centro de Lengua Portuguesa en la Universidad Tecnológica de Panamá.  Hay actualmente unos 80 estudiantes panameños en Portugal.  De forma categórica dice: “Solo los grandes hombres dejan legados. Yo soy un humilde embajador que vivió Panamá de forma intensa. Que hizo la diplomacia clásica y otras, pero que no me limité a ver el país por una ventana. La verdad es que Panamá me deja un enorme legado en mi corazón, nuestro corazón, sobre todo por la calidad de su gente”.

EN EL MISMO BARCO

Por Mariela Sagel, 8 de diciembre de 2019, La Estrella de Panamá

     Guadalajara, Jalisco, México – En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que cierra hoy su versión 33 y que ha tenido de país invitado a India, se realizó un evento inédito: la presentación del libro del ex presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, titulado “La batalla por la paz ” en diálogo con Rodrigo Londoño, que en sus años de jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llevó el alias de Timochenko, y moderado por las sagaz y aguda periodista mexicana Carmen Aristegui.  La sala estaba a rebosar, hasta Mario Vargas Llosa se quedó a escucharla (el evento inmediatamente anterior había sido la conmemoración de los 50 años de la publicación de “Conversación en la catedral”) y estuvieron presentes las máximas autoridades de la FIL y de Jalisco.  Incluso el senador colombiano Iván Zepeda estaba sentado en primera fila.

     No hay duda de que Santos es un orador erudito y brillante, contrario a Timochenko, muy sincero y sencillo en su forma de expresarse.  Parte de los asistentes, de todas las tendencias, explotó en aplausos cuando el exjefe guerrillero inició dando las gracias a Hugo Chávez por ser el gestor de los diálogos de paz.  La otra parte abucheó.  Más adelante, en el desarrollo de la presentación, el mismo presidente Santos contó una anécdota muy simpática sobre su encuentro con Chávez una vez asumió la presidencia, habiendo sido enemigos acérrimos cuando éste era Ministro de Defensa de Colombia y las relaciones con la vecina Venezuela se fueron yendo por el despeñadero.

     Bajo la hábil conducción de Carmen Aristegui ambos personajes, que jugaron un rol tan importante en los acuerdos de paz alcanzados en 2016, -que después fueron rechazados por estrecho margen en un referéndum-, relataron cómo llegaron a entenderse y lograr ponerse de acuerdo, si hasta entonces ambos querían acabar con la vida del otro, y así lo repitieron.  Desgranaron las interminables reuniones en La Habana, el gran apoyo que prestó Noruega y la campaña que hicieron en contra de los acuerdos los pastores evangélicos y los curas católicos.  Incluso Santos contó que, durante la modificación de los textos, que posterior a la derrota en el referéndum fueron al congreso, los altos jerarcas religiosos reconocieron que habían hecho una campaña en contra de la trillada “ideología de género” que no estaba contemplada y que ellos se dejaron llevar por la ceguera y venganza del expresidente, Álvaro Uribe.  Cuando los acuerdos fueron modificados, el 98% de los cambios solicitados por quienes los adversaban fueron aceptados.

     Entre uno y otro, enemigos y políticos antagónicos en el pasado y ahora aliados en busca de paz para un país que ha sufrido más de 50 años de violencia, se explicó en detalle la razón de lograr acuerdos que fueran garantía para todos.  Timochenko relató cómo operaban ellos (estuvo 40 años en la guerrilla) y hasta los dispositivos que usaban, algunos que nunca fueron detectados por las fuerzas de seguridad o los gringos que apoyaban.  De igual forma cómo fueron asesinados algunos de sus dirigentes, que pudieron detectarlos por “chips” que les colocaban en sus botas sus propios parientes. 

     En un momento de la presentación, que se extendió por más de la hora y media estipulada en el programa y enriquecida por preguntas de los asistentes, la mayoría de ellas relacionadas a cómo acabar con el tráfico de drogas, la relación de las FARC con los cárteles colombianos y temas vinculantes, Juan Manuel Santos dijo que cuando ya se habían dejado de odiar él y Timochenko le había dicho que ambos estaban “en el mismo barco” y que por tal razón ese día, en el pabellón infantil había comprado un libro con ese título y que se lo daba para su pequeño hijo (después de abandonar la guerrilla Londoño formó una pareja y tuvo un hijo).  Se levantó y fue a entregárselo y al jefe guerrillero se le saltaron las lágrimas (y a algunos de los presentes también).  Ya superada la emoción, Timochenko le entregó a Santos un pin con el logo del partido que formaron, que es una rosa roja, con la advertencia de que se la daba blanca por el significado que el color tiene para los propósitos de paz.  El expresidente también se emocionó y le dijo que por obvias razones él no podría ponerse ese pin en la solapa pero que se aseguraría de que su nieta (la pareja Santos está estrenando nieta) lo llevaría algún día.  De igual forma, ante la pregunta de Aristegui sobre conversar con Uribe, insistió que de todas las formas posibles le ha hecho saber al también expresidente sus intenciones de doblegar esfuerzos para conseguir que los acuerdos se cumplan.  Abordó el asunto de las protestas que se están dando en Colombia como saludables, quizás las primeras que se dan por temas ajenos a la violencia que ensangrentó a ese país por más de medio siglo.

     Fue un diálogo inolvidable, una presentación aleccionadora y una reiteración sobre cómo alcanzar la paz sin violencia.