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MOCTEZUMA


Por Mariela Sagel, Vida y cultura, 7 de abril de 2019

     En el marco del 1er. Foro de Novela Histórica que se estará celebrando en el Museo de la Plaza Mayor, ubicado a un costado de la torre del conjunto monumental de Panamá Viejo, participará el escritor mexicano José Luis Trueba Lara, quien a su vez presentará su más reciente novela, Moctezuma, un libro sobre el poder y la ambición en torno el mítico guerrero que fue el Tlatoani (jefe supremo) de la ciudad de Tenochtitlan. 

     Esta novela, que según los expertos en el imperio mexica llena muchos vacíos que tenía la historia oficial del emperador azteca se divide en dos partes, una imaginativa, la de sus orígenes y su llegada al poder, por encima de todos los otros hijos con otras tantas mujeres que tenía su padre, y la otra, que tiene un estricto rigor histórico, cuando confronta a los teúles (así llamaban los mexicas a los conquistadores españoles, que vestían unas aparatosas armaduras, eran rubicundos, estaban desdentados y olían mal) y al final pierde el imperio que había heredado y engrandecido, la gran Tenochtitlan.

MOCTEZUMA, LA NOVELA

     Moctezuma fue el gran jefe o “Tlatoani” de los mexicas, nacido en 1466 y que llega al trono del imperio azteca en 1502.  Vivió apenas 54 años, pero de manera intensa, en medio de un mundo lleno de intrigas, y estuvo obligado a matar, a destruir a sus oponentes y a engrandecer su imperio, sumando a la ciudad mexica de Tenochtitlan las ciudades de Texcoco y Tlatelolco.  La historia oficial, conocida hasta ahora, se distancia de lo que José Luis Trueba nos presenta en esta novela y es gracias a su rigurosa investigación, que uno puede aprender y entender, primeramente, los difíciles años que tuvo desde su nacimiento hasta que llega a convertirse en el gran Huey Tlatoani.

     José Luis Trueba divide su novela en cinco capítulos, y apenas en el cuarto aparece Hernán Cortés, que fue quien lo venció en 1520.  Su nacimiento es narrado vívidamente y la entelequia que se tejía en el palacio de su padre, que tenía numerosas mujeres contra las que su madre debía protegerse y proteger a su hijo, resulta en una narrativa fascinante, ofreciendo un vasto conocimiento de las intrigas de los mexicas, las costumbres de los partos, las creencias en el corte del cordón umbilical y el entierro de la placenta y los usos de los diferentes metales como la obsidiana, y la constante del maíz, así como las heridas que los guerreros debían infringirse para probar su fortaleza.

     El joven Moctezuma crece y se va haciendo hombre, siempre en busca de la aprobación para llegar a ser el jefe, lo que logra después de una complicada estrategia en la que resaltan fascinantes relatos de guerra, alcoba, infidelidades, alcohol y muerte.  A los 36 años alcanza su deseo: igualarse a los dioses.  Trueba no escatima recursos narrativos para mostrarnos desde su hablar hasta su manera de ejercer el poder y la política.  En una entrevista publicada en Milenio, el autor expresó que “Moctezuma fue un gran gobernante que vivió en un mundo que no pudo entender, y ese mandatario estaba obligado a hacer cosas horribles, como conquistar, matar y destruir a sus oponentes, porque en la guerra y en la política así eran las cosas, sólo el más fuerte sobrevivía, y sobrevivía quien lograba acabar con sus enemigos”. Añade el autor que “fue un tipo brillante y poderoso, pero muy incomprendido”. Con la lectura de este libro, a los que nos gusta la novela histórica podemos asomarnos al mundo azteca y a escenarios poco conocidos de su realidad.  Siempre se ha tenido la creencia que Cuauhtémoc, el Tlatoani que lo sucedió, ha sido el único héroe a la altura del arte y el nacionalismo mexicano estigmatizó a Moctezuma.

     Durante el mandato de Moctezuma llega Hernán Cortés con sus conquistadores españoles al imperio mexica, en 1519, hace 500 años.  De allí se desata un cruento enfrentamiento con la población y también conoce a Malintzin, la famosa “Malinche”.  Van avanzando en territorio mesoamericano y recibe, de los mensajeros de Moctezuma, regalos, como era la tradición.  Tras pasar por Cintla y pactar una alianza con los tlaxcaltecas, arriban a Cholula, donde perpetran una matanza y finalmente entran en Tenochtitlan, tomando preso al Tlatoani.  Cortés, sin embargo, había salido de Cuba en desacuerdo con el gobernador Diego Velásquez y éste respalda la expedición de Pánfilo de Narváez en contra de Cortés en 1520.  Los últimos días de Moctezuma son angustiantes por ver en forma impotente que los mejores tiempos de esplendor del imperio mexica van en declive ante sus ojos.

     El libro tiene, al final, una cronología de los hechos reales del mundo mexica, desde el año 1100 hasta la muerte de Moctezuma (1520), de Malintzin (1527) y de Hernán Cortés (1547) en su España natal.

     Gracias a esta magnífica novela, conoceremos a un personaje fascinante, con muchos matices, que incluso entregó a su hija Isabel a Cortés, con la que tuvo una hija, Leonor.  El extremeño también había tenido un hijo con la Malinche, que era su intérprete durante la conquista.  Este relato se nutre de la historia, pero no es historia en estricto derecho.

EL AUTOR

     José Luis Trueba es un escritor y editor de 59 años que ha dedicado su vida a la docencia, y que cuenta con numerosas publicaciones, entre ensayos, reportajes, novelas, cuentos y antologías. Es colaborador asiduo de suplementos culturales y revistas especializadas.  Algunos de sus libros son de lectura obligatoria en el sistema de educación básica de su país.  Recibió el Premio Nacional de Fomento a la lectura y en los días posteriores a la celebración del foro le otorgarán el grado de profesor emérito y honoris causa de la Universidad Tecnológica de México.

El escritor José Luis Trueba Lara

     En el libro que presentará en Panamá, y sobre el tema que ha escogido para debatir en el foro de novela histórica, hay una amplísima explicación sobre el por qué escribió una novela en torno a un personaje tan presente en el inconsciente mexicano.  En un inciso al final del libro José Luis Trueba explica que la figura de Moctezuma le había perseguido por diez años y se dedicó a leer todos los libros que trataban sobre él, pero fue el de un historiador francés, Michel Graulich, (“Moctezuma:  Apogeo y caída del imperio azteca”) el que posiblemente más luces le dieron en su inconmensurable esfuerzo de escribir esta novela. 

     Trueba domina el subgénero de novela histórica de una manera magistral y nos lleva de la mano al preciso momento en que el poder y la ambición se amalgaman.  A pesar de que al principio pareciera que estamos leyendo un libro del siglo XVI (el autor retoma el lenguaje del soberano) desemboca en la conclusión de que (también según Milenio) “Moctezuma fue el fanático que tembló ante las profecías, el traidor que entregó el poder al invasor, y el cobarde que sólo mereció la muerte más ignominiosa. ¿Cómo explicar que la caída de Moctezuma haya ocurrido en el momento de mayor esplendor del mundo mexica?”.  Moctezuma es un personaje complejo, fascinante y la novela de José Luis Trueba nos entrega la visión de un imperio que pasó de la apoteosis a la derrota.José Luis Trueba es un escritor dicharachero, ameno y cautivante en persona, por lo que su presentación promete una velada inolvidable.

     El 1er. Foro de Novela Histórica es parte de los muchos eventos que organiza el Patronato de Panamá Viejo para conmemorar los 500 años de la fundación de la ciudad de Panamá, la primera que establecieron los españoles en el litoral Pacífico, que había avistado Vasco Núñez de Balboa en 1513 y al que llamó Mar del Sur.

TOMANDO EN CUENTA LA CULTURA


Por Mariela Sagel, El Siglo, 8 de abril de 2019

     Durante la semana que recién terminó se realizó una interesante actividad en la Biblioteca Nacional, organizada por la Cámara Panameña del Libro (CAPALI) y la Academia Panameña de la Lengua, a la que se invitó a los candidatos a presidente a debatir sobre la importancia de la cultura en nuestra sociedad y la urgencia de que el nuevo gobierno que se instale a partir del 1º. de julio de este año la tome en cuenta.

     El formato estuvo muy bien pensado porque en vez de que los candidatos debatieran en torno al tema, se les expuso, en forma magistral, cuatro puntos de vista desde diferentes disciplinas, y al final, cada uno de los representantes de los candidatos (solo asistieron Lombana y Gómez en persona, los demás enviaron a alguno de sus más cercanos colaboradores y Ameglio ni se molestó en mandar ni a una rata, así debe de importarle el asunto) ofrecieron su parecer en torno el tema.

     Las cuatro presentaciones estuvieron, como mencioné, magistrales.  La primera, de Katti Osorio, especialista en Patrimonio Histórico, hizo un recuento de esta materia en el devenir de nuestra república, recalcando la fundación del INAC y otras instancias.  Sobresalió la ponencia de la Dra. Ela Urriola, filósofa e historiadora, galardonada en sendos certámenes, en la que destacó lo invaluable que es la inversión en cultura para el desarrollo de los pueblos y cómo un pueblo sin cultura es un pueblo sin identidad, lo que nos está pasando a los panameños.

     También vale la pena mencionar el tema expuesto por un tecnócrata sobre la economía naranja y el del representante del Consejo Panameño de las Artes (COPARTE), que expuso su pliego de peticiones.  Cultura, un reto de todos, no puede perder un quinquenio más sin que se adopte como política de estado y se le destine un presupuesto digno.  Como bien dijo el poeta y patriota cubano José Martí, “ser cultos para ser libres”.