Archivos de la categoría Educación

En honor a Sarmiento y a Panamá

La Estrella de Panamá, 19 de Diciembre de 2010

El nombre y la trayectoria de Domingo Faustino Sarmiento no me es ajena, toda vez que en mi casa, mi madre, siendo educadora, tenía varios libros del que ha sido justamente llamado el ‘Maestro de América’. Argentino de nacimiento, fue un político, escritor, docente, pedagogo, militar que ocupó varios cargos públicos. Su nombre sale a relucir con gran relieve en estos momentos por la reciente adecuación y remodelación que hizo la Embajada de Argentina de cinco aulas y dos baterías de baños, en el marco del compromiso adquirido por esa misión diplomática para cerrar, con broche de oro, las celebraciones del Bicentenario de la independencia de ese país y llevar adelante el programa insignia de la Asociación de Amistad Argentino — Panameña.

Hace unos cinco años tuve la oportunidad de conversar con el embajador Jorge Arguindegui, recién llegado al país, quien me dijo enfáticamente que él no venía a jugar al golf ni a pasarla bien. Que venía a reforzar las relaciones empresariales entre las dos naciones, a que se concretaran negocios y a apoyar iniciativas que acercaran a los dos países. Esa conversación la recuerdo como si fuera hoy, porque en todos estos años, el embajador Arguindegui no ha dejado ni un minuto de trabajar y de incentivar el intercambio entre Argentina y Panamá, especialmente con la creación de la Asociación de Amistad.

Este proyecto, recientemente inaugurado en la escuela que lleva el nombre del Maestro de América, ubicada en San Isidro, distrito de San Miguelito, tiene una población docente de 788 alumnos. También se lleva adelante un esfuerzo similar en el centro educativo con el nombre del general José de San Martín, otro prócer de Argentina y apoyado por la Embajada y por la Asociación de Amistad Argentino — Panameña, donde hay 1,086 alumnos y en ese centro el énfasis ha sido el orientar a los estudiantes hacia el valor del reciclaje.

La responsabilidad social empresarial, que tanto se menciona y que muchos empresarios persiguen para lavar un poco su cara, se ve más que superada con el compromiso que adquirió esta misión diplomática que titula ‘Una empresa, una aula’. Con este proyecto se demuestra que se pueden encontrar formas novedosamente revolucionarias (así lo definió el presidente de la Asociación, Enrique de Obarrio) que buscan alcanzar mejores condiciones y calidad educativas para quienes más lo necesitan.

‘Una fórmula de Responsabilidad Social completa, que combina la motivación y visión, con la disposición y asignación de recursos y el voluntariado diplomático, corporativo y personal, para concretar las soluciones en beneficio de la comunidad, hacia una sociedad más buena. Así definimos, vivimos y hacemos realidad palpable el espíritu solidario’, dijo De Obarrio.

Es muy representativo que una responsabilidad social diplomática enfoque sus esfuerzos, y contagie a sus coterráneos en la dirección de orientar a un país a caminar en la dirección correcta, para que alcancemos los grados de desarrollo humano y social que nos permitan el crecimiento económico con equidad social que todos debemos perseguir.

La velada, donde participaron con mucho entusiasmo los alumnos que se ven beneficiados por esa feliz iniciativa, estuvo salpicada de momentos emocionantes, sobre todo el de una niña, entrando en la adolescencia, que después de pasar por toda la prosopopeya protocolar de llamar a todos por su nombre, incluyendo al Nuncio Apostólico, a quien se le cantó feliz cumpleaños con las estupendas notas de la Banda Republicana, dijo de forma categórica que ellos, los alumnos, son los responsables que las cosas funcionen, que tienen que cuidar lo que han recibido, porque solo con ese compromiso es que van a salir adelante.

El presidente de la Asociación de Amistad Argentino — Panameña le señaló a la ministra de Educación que en el último libro de Andrés Oppenheimer, al cual me he referido en anteriores ocasiones, los cambios en la educación no los hacen los ministros de Economía sino los de Educación. Esto no es del todo cierto. Los cambios en pro de una mejor educación los hacemos todos, cada uno con su compromiso como el de Una Empresa, Una Aula, que es el que conlleva la firme adopción de la creencia de las convicciones sociales que tenemos como país.

Talleres para amar

Una reseña sobre la escritora mexicana BEATRIZ ESCALANTE

MARIELA SAGEL  

Generalmente no soy lectora de este tipo de libros, pero me llegó, por la gentileza de un amigo, ‘La escuela del amor’, de la escritora mexicana Beatriz Escalante, hace ya un año, cuando se celebró la Feria de Guadalajara del 2009. Me leí el libro gozosa porque es una historia de amistad, de lealtad, de solidaridad y también de mucha picardía. Pregona, en su contraportada, que el amor sí se puede conquistar……el enigma es saber cómo.

El libro me lo enviaron dedicado por la autora, sin que nos conociéramos. Indagué sobre ella e hice ingentes esfuerzos para que su país natal la invitara a la pasada feria del libro, puesto que además de escritora, imparte talleres de narrativa que estoy segura serían de gran relevancia para nuestros escritores, así como también para los aficionados, entre los que me cuento. Ni qué decir de los periodistas, muchos de los cuales por la presión en entregar la noticia, a veces no cuidan la mejor forma de redacción.

La embajada de México ya tenía un escritor invitado y a pesar que toqué otras puertas, no pude conseguir quién la invitara al evento panameño. Un buen día, finalizando el mes de octubre, ya pasada la feria, recibo un mensaje electrónico de la autora, que se encontraba aquí en Panamá pues había venido como jurado del Concurso Ricardo Miró, así que nos citamos para conversar y conocernos, ya que habíamos intercambiado varios mensajes y más o menos sabíamos una de la otra.

Beatriz Escalante tiene a su haber más de 15 libros, entre novelas, cuentos, antologías de literatura mexicana y también estadounidense, donde ha sido docente en centros universitarios, además de haber escrito libros de redacción y de ortografía. La constante en su obra de ficción siempre es la mujer y en el libro que leí, la trama es inusual, una institución en la que se enseña el arte y la ciencia de enamorarse, seducir, elegir pareja, técnicas para besar y muchos otros detalles fundamentales para que una relación tenga éxito.

Por su obra, Beatriz Escalante ha recibido innumerables reconocimientos y premios. Su actividad es frenética: tiene un programa de radio que titula Gramática Inolvidable y ha diseñado métodos para hacer más fácil y ameno el aprendizaje de la lengua española. Su libro de redacción para escritores y periodistas es un texto obligatorio en universidades de México, Estados Unidos y América Latina.

Algunos de los títulos de sus libros, además de La Escuela del Amor, son tan sugestivos como ‘Cómo ser mujer y no morir en el infierno’. ‘Júrame que te casaste virgen’, ‘El Marido perfecto y otros cuentos para mujeres’ y ‘Atrapadas en el erotismo’.

En nuestra reunión-almuerzo, cuando finalmente nos conocimos, además de escucharle la descripción de las actividades que realiza, me contó la fabulosa experiencia que ha tenido impartiendo cursos en universidades estadounidenses, donde incluye también métodos para hablar en público, redacción laboral y escritura creativa. Muchos de estos cursos se los imparte a los conductores y redactores de la televisión, tanto en México como en los Estados Unidos, y los mismos están enfocados a empresas e instituciones que se dedican a la comunicación.

Beatriz también es una fanática de la alimentación, la adecuada ingestión de nutrientes y el balance que éstos deben conllevar y es muy consciente de la forma en que, sobre todo las mujeres, debemos tanto comer como ingerir suplementos vitamínicos, tema que es uno de mis favoritos, es decir coincidimos en muchos aspectos. Adicionalmente, por su pasión relacionada con la alimentación, es chef, y ahora mismo prepara un libro de ensaladas para conservarnos delgadas. Toda una ‘renaissance woman’.

Entiendo que cuando estuvo en Panamá, por cuenta de ser parte del jurado del Concurso Miró, aprovechó a dictar algunos de estos talleres en la Universidad de Panamá. Pero nadie se enteró, o solamente los vinculados a esos círculos. Yo la hubiera llevado al programa Viva la Tarde, al segmento de los libros más vendidos de Telemetro Reporta Matutino, además de organizarle en algún centro cultural, sea Huellas, Exedra, Gran Morrison o la Biblioteca Nacional o hasta en Sanborn’s, unas sendas conferencias y tertulias, donde todos los que sentimos verdadera pasión por la escritura y la lectura nos hubiéramos recreado con la experiencia de esta mujer joven (no alcanza los 50 años) que ha convertido su oficio en un verdadero apostolado.