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ENTENDIENDO EL MENSAJE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 5 de agosto de 2018

Ahora que todo el mundo se cree que puede opinar sobre cualquier tema, siempre y cuando tenga un teléfono inteligente (pareciera una contradicción, porque el inteligente debe ser uno para saber cómo usarlo, y no como abusar de él) me llegó un video muy atractivo producido por la Casa del Cultura Ecuatoriana, titulado “Cría cuervos”.  Es subyugante el mensaje porque empieza estableciendo que “La cultura es el eje transversal de toda transformación revolucionaria”.  El video dura unos 4 minutos y su planteamiento es, básicamente, que el expresidente ecuatoriano Rafael Correa no atendió lo que esa institución de gestión cultural, que es autónoma, le planteó en su momento.

La Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) funciona desde el año 1944 y tiene su sede principal en la ciudad de Quito.  También tiene sedes en casi todas las provincias del país y sus objetivos son el de coadyuvar al desarrollo de los derechos culturales y principios programáticos, enmarcados en la política pública cultural del Estado ecuatoriano.

Como en Panamá estamos en pañales en temas culturales, y ahora que se acerca la Feria del Libro, evento cultural de excelencia en nuestro país, me puse a indagar qué hace esa institución. Fue fundada por Benjamín Carrión, cuyo nombre aparece al inicio del video, y entre sus funciones, la más importante a destacar es “Orientar el desarrollo de la cultura nacional y universal, estimular su conocimiento y difundir los valores de la cultura ecuatoriana en el ámbito nacional e internacional”.  Benjamín Carrión fue un escritor, político, diplomático y promotor cultural.

La CCE no es parte del Ministerio de Cultura y Patrimonio, y sin embargo de ella dependen varios museos, teatros, salas de cine, convoca premios, organiza conciertos y toda una variedad de actividades culturales.  Algo muy importante es que tiene valiosos archivos de documentos, películas, videos y temas relacionados.  Carrión tenía la firme creencia de que en la cultura hay una fuerza superior que podría levantar la moral del país.

Pero el mensaje que quería mandar el video, de impecable factura, era un reclamo del anterior director de la CCE al expresidente Rafael Correa y su llamada Revolución Ciudadana, pues aparentemente éste no le hizo caso a sus sugerencias y no le dio al pueblo “la oportunidad de abrir su corazón a la cultura” y por tal razón, los cuervos que crio le sacaron los ojos.

Según lo que pude leer en torno a la polémica que se suscitó en torno a ese video, la noción de cultura que todavía maneja la CCE es trasnochada, excluyente y paternalista, similar a la que maneja el Ministerio de Cultura y Patrimonio, de acuerdo con los polemistas.  Llama la atención que ese país tenga dos instituciones poderosas que lidien temas culturales y nosotros no llegamos a tener ni una.  La ley que rige al Instituto Nacional de Cultura nuestro (INAC) es de 1974 y urge que sea replanteada, revisada y actualizada.  Si en Ecuador señalan que la noción de cultura que se maneja es trasnochada, excluyente y paternalista, no quiero ni intentar definir la panameña, de repente no es ni noción.  El INAC tiene a cargo varios museos y teatros y todos se están cayendo, además que sus funcionarios carecen, en su gran mayoría, de la formación para conducir tan importantes instituciones.  Solamente recordemos lo señalado por una señora que fungía (espero que ya no) como directora del Museo Nacional de Historia, que decía categóricamente que allí se enseñaba sobre la Guerra de los Dos Mil Días (la guerra duró mil días) y que los tratados fueron firmados en 1968 (la firma se efectúo en 1977).

Urge que nos replanteemos nuestra noción de cultura, lo que entendamos de ella y para qué sirve.  Especialmente en este año preelectoral, cuando ya han empezado las campañas proselitistas y cuando es muy fácil prometer para no cumplir después.  En la gestión del preso del Renacer se aprobó en la Asamblea Nacional una Ley de Cultura, con la idea de crear un Ministerio de Cultura.  Es muy bonito decirlo, exigirlo y pedirlo, todos los días aparece cualquier/a cantamañanas alegando que es la solución a nuestros males, pero la mayoría no saben ni se imaginan qué es ni para qué sirve.  Seremos capital cultural iberoamericana el año entrante y ni siquiera tenemos la infraestructura para realizar una mínima cantidad de eventos que esto involucra.

VOLANDO EN CÍRCULOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 25 de junio de 2018

El título de este artículo es similar la autobiografía que publicó John Le Carré, autor de “El Sastre de Panamá” hace dos años. En realidad, el título original, en inglés es “The pigeon tunnel”.  Lo tomo prestado para tocar hoy el tema de cómo nos comportamos como país.

Con esto de nuestra participación en la Copa Mundial de Fútbol hemos ido del primero al cuarto mundo, pero en sentido inverso.  Ayer que perdimos 6 a 1 contra Inglaterra, el país que inventó ese juego, los presentes no dejaron de estar alegres, no se pusieron agresivos y recogieron los desperdicios de refrescos y comidas que habían consumido.  Los tuits a nivel internacional, hasta de comentaristas conocidos como Carlos Montero dan cuenta de este fenómeno.  Era la primera vez que Panamá metía un gol en un campeonato mundial y nos comportamos civilizadamente, quizás porque estábamos en un país civilizado.

En cambio, en octubre pasado, cuando el equipo de Panamá clasificó para ir al Mundial, me cuentan (no estaba en el país en esas fechas) que nos comportamos como unos bestias y la presión de que dieran el día libre al día siguiente fue tanta, que el Presidente, siempre alejado de sus responsabilidades como mandatario alegremente lo decretó, causando un daño irreparable a muchas empresas, escuelas y actividades, hasta diplomáticas, porque fue tal la confusión que no se sabía a ciencia cierta qué se desarrollaría a pesar del feriado.  Coincidió con la Fiesta Nacional de España, que la organizaron para un día antes de lo establecido por razones de disponibilidad del sitio y fue un enredo que ayudó a que mucha gente no asistiera.

Con ese comportamiento nos acercamos al cuarto mundo, ese de los países en estado de marginalidad y precariedad absoluta, muy alejados de los países en vías de desarrollo y de los emergentes, entre los que nos consideramos no sin cierto orgullo.

Espero que lo que falta de la Copa Mundial cuidemos nuestro comportamiento y escojamos qué imagen damos, dentro y fuera de Panamá.