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DOBLE DISCURSO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 16 de julio de 2018

Las protestas de la semana pasada, por el aumento de la tarifa que pagamos todos en consumo eléctrico, fueron parcialmente sofocadas por un anuncio a última hora de que se suspendía el aumento.  Ojo, dijeron se suspendía, pero no que se eliminaba, esta disposición trasnochada no ha salido en Gaceta Oficial y el gobierno sigue buscando desesperadamente los 300 millones de dólares para cubrir su déficit y aparecen otra serie de irregularidades.

Cuando empezaron a salir las cifras de los sobornos y malos manejos del gobierno anterior mi amigo Claudio Paolillo, periodista uruguayo fallecido prematuramente a inicios de este año, me dijo que en Panamá sí que se robaba porque había de dónde.  Esto quiere decir que, si se puede coimear, ejecutar y hacer obras millonarias es porque hay dinero, el país tiene los recursos para hacerlo.  Lo malo que es están mal utilizados, malversados y como nadie da cuenta, sigue la fiesta.

Vemos que se le adelanta al presidente $100 mil para su viaje a Rusia (que seguro costó más que eso) de un plumazo, que el subdirector del Instituto Nacional de Cultura (INAC) se gasta $19 mil en roaming durante sus viajes y que se compran $87 mil dólares en licor para una fiesta en la presidencia.  Mientras tanto, el resto del país está preocupado por llegar a fin de mes.  Estos tres ejemplos son apenas los corrientes, los pasados seguramente ya se pagaron con dinero del estado, dinero que bien puede emplearse en mejorar los caminos de los pueblos olvidados, reconstruir las maltrechas escuelas o capacitar mejor a los docentes.  Los servidores públicos son los llamados a dar el ejemplo y esto está lejos de que suceda.

Ahora que pasó la euforia futbolística, concentrémonos en exigir que se concluya la investigación del caso Odebrecht, Blue Apple, Financial Pacific y que no se tape con un tupido velo la corruptela que ha desbaratado la institucionalidad del país.

 

 

 

 

PAREN EL MUNDO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 15 de julio de 2018

La frase “Paren el mundo que me quiero bajar” es clásica de Mafalda, la niña filósofa que nos ha traído de cabeza desde que el ingenio de su creador, Joaquín Salvador Lavado, Quino, la inventara hace más de 50 años.  Además de odiar la sopa, Mafalda no deja de sorprendernos y ésta, la de querer bajarse del mundo, es una que no pierde vigencia.  Con lo que vivimos a diario provoca repetir esa frase en un altavoz.

Paren el mundo

Estas semanas, en las que el clima panameño no se decide a dejarnos disfrutar de un atrasado “veranillo de San Juan” y las inundaciones de la Vía Argentina la convierten en la Venecia del Istmo, están aderezadas por el circo mediático de las audiencias que se llevan a cabo sobre el caso del expresidente Martinelli, las entreveradas explicaciones que pretenden justificar un incremento en la tarifa eléctrica y el final de la Copa Mundial de Fútbol.  Encima, murieron el mismo día dos grandes de las artes, el pintor Guillermo Trujillo, artista integral, que cultivó todas las técnicas, se caracterizó por ser un cascarrabias adorable y dejó el nombre del país muy en alto desde que decidió, hace más de 30 años, arriesgarse a hacerse conocer entre los grandes coleccionistas del mundo.  Guillermo fue mi profesor de pintura y de paisajismo y su huella en la plástica panameña es imborrable.

El mismo día murió el médico, académico y poeta José Guillermo Ros Zaneth, otro valioso intelectual panameño, esos que se desdeñan porque, según los sabidos burócratas que tiene el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no aportan al Producto Interno Bruto.  No se preocupan por saber el impacto que tiene la cultura en un pueblo, que cada día está más alienado y desconcertado sobre el rumbo del país.

Afortunadamente, en el pleno de la Corte Suprema de Justicia votaron 5 a 2 por mantener dentro de su competencia el juzgamiento de Martinelli.  Ya todos sabemos quiénes fueron esos dos que votaron en contra, de quiénes son suplentes y los intereses que representan.  Como dice la canción de Rubén Blades “Cipriano Armenteros”: “Cipriano en la memoria sus caras fotografiaba”.*  Eso provocó el soponcio del presidiario –otro más – que como si fuera el único y no uno más del tercio de la población que sufre de hipertensión o como si no fuera suficiente el agobio y la tensión que por 5 años que estuvo en el gobierno y estos 4 más que mucho se le parecen, que este señor y todos sus abyectos adláteres nos han sometido.

Lo del incremento en la tarifa eléctrica es más complicado que la muela, la diarrea o la taquicardia del señor Martinelli.  Es el resultado de dos gestiones de gobierno negligente, irresponsable, sin norte, sin escrúpulos y sin planificación.  La población ha respondido en forma airada y, ¡ya era hora! ¡Basta de tuits y cadenas de WhatsApp…!   ¡Pa’la calle…!  Y que no venga la cándida canciller a alegar que el 75% de la población no se verá afectada pues al aumentar el coste del consumo eléctrico en industrias y comercios, todo sube, y eso sí afecta al panameño de a pie, ese que supuestamente está recibiendo $58 mensuales por el control de precios que se ha estado aplicando a productos de la canasta básica, productos que, en la mayoría de los casos, son de muy mala calidad, como el arroz.  Como apuntó el Dr. Eloy Alfaro, “Al fin en este país gremios y estudiantes despiertan de su letargo para defender derechos sociales y frenar abusos del gobierno”.  Yo añadiría, a letargo, el adjetivo “digital”.

Y llegamos a las finales de campeonato mundial de fútbol, que ha tenido a la mayoría de la población enajenada por todo el mes, pero ha sido la única manera de sobrellevar por un lado las audiencias, con las tétricas comparecencias del presidiario y su séquito de abogadillos, enarbolando un libro como si fuera el gran lector. Y por otro, no nos pudieron meter el gol del aumento de la tarifa de electricidad porque tuvimos buenos porteros.  Nos sentimos muy bien el domingo pasado con el apagón de una hora y la tocadera de pailas.  Así se empieza.  Francia o Croacia será el campeón. Complace que un país con una población parecida en cantidad a la de Panamá alcance el primero o el segundo puesto y qué diferencia la presencia de su presidenta, la croata, en los juegos donde participó la selección de su país, pagándose ella sus gastos.  Lamentablemente no podrá estar en el partido de hoy porque ha tenido que asistir a la cumbre de la OTAN en Bruselas, pero le regaló tanto a Trump como a la Primera Ministra británica Theresa May sendas camisetas con sus nombres.

*La letra original de esta canción es de Ismael Miranda y Rubén la adaptó a escenarios panameños.