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Que siga la rumba

Ahora que todos pensábamos que nuestras vidas volverían a la rutina —los últimos dos años no hemos tenido una tregua en política— nos despertamos a diario con camarones, langostas y hasta escoltas que pretenden hacernos los días finales del mandato de Martín Torrijos unos de sobresalto.

Tal parece que los medios de comunicación y los diputados no quisieran que este año del Hidalgo —como le dicen en México— no pase sin que siga la rumba, llámese ésta los salarios de los diputados, el pago de escoltas a los presidentes de la Asamblea y, por qué no, la impunidad de Ingeniería Municipal ante el caos urbanístico que ha hecho que hasta el frente de la Avenida Balboa se colapse sin que aún se inaugure la Cinta Costera.

La batalla desatada contra algunos nombramientos del gobierno electo ha puesto en la palestra lo que todos esperábamos que pasara: que se formara la rebatiña por los puestos públicos. Si seguimos así, creo que habrá cambios de Gabinete antes de que los designados asuman sus cargos.

Ya está pasando la euforia —léase pánico— sobre la gripe A H1N1, que por razones inentendibles, se ha armado en nuestro país. ¿Será porque no tenemos nada que hacer o queremos que siga la rumba, una danza oscura que lo que puede hacer es convertirnos a todos en pesimistas y en detractores?

Todo el rollo de las acreditaciones de la Carrera Administrativa, y la luna de miel de la transición que se va agriando poco a poco, por aquello de los puestos que hay que llenar, descartando a los funcionarios comprometidos como si fueran desechables, crea un ambiente de confrontación y tensión que no se verá contrarrestado hasta que felizmente el presidente electo tome posesión, en una ceremonia que se adelanta faraónica. Como si estuviéramos para eso, pero que siga la rumba.

El tema de las escoltas a los últimos presidentes de la Asamblea no tiene ni pies ni cabeza. Cuando yo terminé mi gestión ante un ministerio tan sensitivo como es Gobierno y Justicia, el 31 de agosto, a las 12 de la noche, se retiró la unidad que fungía como seguridad y solamente me quedé, por gentileza del ministro entrante, con un conductor en horas laborables, por espacio de un mes. Es más, el 1º. de septiembre salí a pasear sola a mi perrita por el barrio sin ningún tipo de aprehensión y al día siguiente, nos fuimos mi hija y yo a Chiriquí, solas en nuestro auto, sin ninguna prebenda. Y la cartera de Gobierno y Justicia es la que maneja las cárceles, migración, seguridad del país y muchos temas más, hasta la Banda Republicana, que seguramente lo único que me traerían hubiera sido una buena serenata.

Hay demasiados gastos innecesarios en la maquinaria del gobierno y demasiadas personas que se han acostumbrado a recibir un salario sin hacer nada. También hay un ego-apetito insaciable.

Destinar casi cinco millones de dólares para unos deslucidos carnavales, que aún no sabemos cómo se gastaron —ni tampoco las sumas otorgadas en años anteriores—, otro montón de dinero para escoltas sin sentido y una fiesta de toma de posesión que más va a parecer la asunción de un emperador parece traducir el sentir de que no va a haber cambio, sino que siga la rumba.

¿Hubo necesidad?

bush-pisoteado105-17-2009 | MARIELA SAGEL
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Es la pregunta que nos hacemos muchos, especialmente los que mantenemos cierto nivel de cordura y decencia. ¿Hubo necesidad de tanto trapo sucio, de tanta verborrea, de tantos ataques y sacaderas de tablas? Me refiero a la reciente campaña política, que además de larga fue desgastante, descalificadora, poco edificante y nada positiva para construir un mejor país. Dirían los expertos en comunicación que no somos políticamente cultos.

La gestión del presidente Torrijos caduca en menos de cuarenta y cinco días. Era casi un hecho que en Panamá apostamos a la alternancia del poder y el gran fenómeno fue que el mismo no recayera en uno de los dos partidos tradicionales —si no mayoritarios— que a la fecha han practicado esto. No voy a entrar en detalles estadísticos ni en sumatoria versus votantes. Lo importante es seguir avanzando y mantener el ritmo de crecimiento que llevábamos. Tampoco voy a cuestionar los nombramientos hasta ahora hechos, porque a todos les doy el beneficio de la duda. Sí debo referirme a la tendencia que muestra el gobierno por asumir.

Es obvio que la parte económica y financiera va a estar bien enfocada, así como los aspectos de seguridad y las relaciones internacionales. Los funcionarios designados van a tener que ser coherentes con las promesas de campaña, lo que en algunos casos será difícil de cumplir. En el aspecto de infraestructura y obras, no puedo emitir una opinión cuando no conozco a las personas que dirigirán este importante rubro, pero insisto en que hay que mantener la báscula en equilibrio, para que no venga una debacle. En la salud pareciera que la gripe nos está enseñando a estar preparados, pues hemos podido reaccionar rápidamente, porque ya se estaban haciendo estudios sobre la mutación de los virus.

Preocupa que los aspectos ambientales no sean prioridad para el presidente electo. Creo que esto es imperdonable, especialmente porque los próximos años son clave para este tema. Y en lo cultural, social y educativo, las señales son un poco contradictorias, porque pareciera que se dejará en manos de líderes mediáticos la orientación de valores vitales cuya ausencia ha erosionado nuestra identidad o a circunscribirse a actos caritativos. A falta de una política cultural pasarán a ser sueños imposibles un cambio de actitud en el manejo, reducir el nivel de ruidos, adoptar la cortesía y matizar la hostilidad rampante. Y esto parece que será a todos los niveles, desde el municipal hacia arriba.

Amanecerá y veremos. La transición parece desarrollarse con gran cordialidad. Y las reacciones no se han hecho esperar, sorpresas y halagos de parte de los designados para con sus predecesores. Enhorabuena. No hay tiempo para revisar lo bueno, simplemente, como en el relevo olímpico, tomar la antorcha y seguir la carrera.

Lamentablemente, uno es amo de sus silencios y esclavos de sus palabras. Todo lo dicho, ventilado, amenazado y vituperado en campañas queda allí, para algunos con grandes resentimientos y dudo que para otros olvidado y sepultado. En silogismo con las campañas de antes, no quedó reputación de mujer incólume ni masculinidad cuestionada. Dimos muy mal ejemplo para las generaciones que nos pisan los talones, ahora toca dar ejemplo de gobernabilidad y de entereza, de unos y de otros