Archivos de la categoría El accionar público

De frustraciones,las que no son

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 7 de Octubre de 2010

La semana pasada, mi vecino de página, Ebrahim Asvat, publicó una serie de artículos que fueron ‘in crescendo’ hasta culminar el viernes con el titulado La Banda de los Locos, en el cual parodiaba a Pedro Navaja en cómo mataron a Expresión Libertad a la vuelta de donde está ubicado este periódico. No hubo persona cuerda (que somos muchos) que no comentara esa entrega, radioemisora que se respetara que no lo leyera y, lo más increíble, en Facebook se formó un verdadero zaperoco con personajes ficticios que han creado identidades de burla a singulares personas, como Paco Gómez Nadal, insultando a diestra y siniestra a quien se atreviera a comentar el artículo en mención.

Lo que sí es válido resaltar y reafirmar es que la libertad de expresión –y los que la ejercemos— en Panamá estamos en peligro. No solamente se trata de veladas amenazas, sino de mensajes subliminales y algunos no tanto en que te advierten que te cuides, que eres valiente, que estos locos no perdonan y no resisten críticas. Pues a todos les tengo una mala noticia: no tenemos miedo y mientras se hagan mal las cosas, por lo menos yo seguiré señalándolas.

Otra crítica que usualmente hacen en forma anónima y a veces no tan anónima, cuando no les gusta un artículo o alguna posición, es rápidamente rematarnos con la etiqueta de estar frustrados. Si alabo una gestión gubernamental, soy una política frustrada; si señalo el desacierto de una ex presidenta, estoy frustrada. La verdad es que estos defensores de oficio deberían esmerarse en esgrimir argumentos de peso y no repetir, como papagayos, que uno está frustrado.

Frustrados estamos todos los que a diario vemos cómo nos desinforman, nos meten cuentos de crecimiento de la economía, nos irrespetan y tratan como si fuéramos niños. Frustrados deberían estar todos los que se comieron el cuento de que vendría un cambio, que habría oportunidad para todos, que los que entraban limpios no saldrían millonarios y que los corredores serán gratis una vez se los recompren a los mexicanos. Igualmente, frustrados deben estar todos los que fuimos alguna vez civilistas y arriesgamos nuestro pellejo para que retornara la democracia a Panamá y hoy nos vemos a un tris de que este gobierno se convierta en una dictadura, pero de derecha, inclemente e indolente, como ya casi lo es.


Teorías de manipulación mediática

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 3 de Octubre de 2010

El famoso lingüista y filósofo Noam Chomsky, quien en el año 2005 fue considerado el intelectual más influyente del planeta, y es un abierto crítico al consumismo y al sistema imperialista de su país, Estados Unidos, elaboró recientemente una lista de las diez estrategias de manipulación mediática que resultan más efectivas. Esta lista ha circulado en Internet, pero vale la pena que las repasemos, para los que no lo hayan recibido. Adelanto que cualquier parecido es mera coincidencia.

1. La estrategia de la distracción: Para controlar a las masas, se desvía la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. ‘Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas’)’. En julio ocurría el Mundial de Fútbol y aún así se alzó Bocas del Toro. Después han sido otros elementos los que se toman la atención del público y lo alejan de la realidad que estamos viviendo, que inducen a olvidar que la canasta básica está impagable y que la libertad de expresión está en serio peligro en nuestro país.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado ‘problema—reacción—solución’. Se crea un problema, una ‘situación’ prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: Dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: Crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos. ¿No se ha creado toda clase de complots en contra del presidente y se han inventado conspiraciones para justificar traerse una cantidad de agentes israelíes y se han hecho cambios inusuales en los estamentos de seguridad?

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Precariedad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez. En ésta gestión neoliberalismo se está conjugando con la dictadura de derecha y se impone. Y gradualmente se han ido tomando todos los estamentos de poder.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como ‘dolorosa y necesaria’, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que ‘todo irá mejorar mañana’ y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento, i.e. reformas económicas y el 7%.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ‘Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad’. Ejemplo: Los cierres de las cuñas televisivas con un locutor que no tiene licencia.

Continuará…