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EL ARTE QUE INTEGRA

Por Mariela Sagel, Facetas, 16 de abril de 2017

En todas las disciplinas, desde la seguridad hasta la limpieza se habla de integración o del concepto integral.  Mucho se nos ha repetido que se han implementado planes de seguridad integral, o de que la salud debe ser integral (que lo abarca todo).  En las manifestaciones artísticas, en el arte, también se puede aplicar este concepto, integrando la música, la danza y el diseño junto a otras, como puede ser la pintura, la escultura, el teatro o las letras.  El próximo 19 de abril, en el Teatro Anita Villalaz, a las 7:30 p.m la Asociación Diplomática en Panamá presentará una función bajo el título de este artículo, pero lo más interesante son los generadores de estas manifestaciones.

Es un evento cultural solidario, con un concepto innovador en Panamá, que tiene como propósito apoyar y promover la increíble labor de tres importantes programas locales de integración social a través del arte que son:

La Escuelita del Ritmo (Música), ubicada en Portobelo, provincia de Colón,  por medio de la cual se fomenta la música y el arte como instrumentos de desarrollo, buscando el mejoramiento de la calidad de vida y la inclusión social de niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad. www.laescuelitadelritmo.org

Enlaces (Danza Contemporánea), es un programa preventivo para niños y adolescentes en riesgo social, de 9 a 18 años, de la Comunidad de San Felipe y áreas aledañas, que a través de la danza contemporánea busca el desarrollo de su potencial artístico y brindarles herramientas de auto-cuidado y de habilidad social.  www.fec.org.pa/enlaces

IntregARTE (Taller de Moda): es la primera marca penitenciaria de Panamá registrada por el Ministerio de Gobierno, que trata de respaldar los mejores productos elaborados por mujeres privadas de libertad que con sus manos y talento pueden crear y construir una nueva realidad, que es la clave para contribuir al desarrollo de sus familias y al proceso de su propia reintegración social. Esta  marca recientemente fue promovida por las principales figuras del gobierno, que las lucieron en actos públicos en respaldo a esa iniciativa https://www.facebook.com/integrartepa/

La Asociación Diplomática en Panamá se enfoca en brindar un mejor futuro a niños, adolescentes y mujeres, y la señora Ana Pessoa e Costa, Presidenta de esta asociación y esposa del Embajador de Portugal nos cuenta:

En todos los países hay una asociación diplomática y siempre he estado involucrada en ellas.  Es una forma de integrarnos y facilita el poder conocer el país donde llegamos.  En Lisboa tenemos una Asociación de Diplomáticos Portugueses y como somos de carrera, siempre he colaborado en ella.  Es una misión, un compromiso con nuestra labor.  Creo que ahora tengo la madurez de enfrentar estos retos, porque he acumulado conocimientos y experiencias que me permiten apoyar las iniciativas que impulsen la inserción social.

Es importante que la asociación genere confianza y que todos los países que la forman aporten a los proyectos, y que éstos perduren.  Nosotros estamos poco tiempo, debemos actuar con rapidez y asertividad para hacer un trabajo solidario.

Propusimos una estrategia de retos, para que todos nos enfocáramos e identificamos esos proyectos en forma puntual, que fueran diferentes, especialmente en lo que concierne a las reclusas o privadas de libertad.  Hicimos una donación de telas a IntegrArte, el proyecto del Sistema Penitenciario, y a partir de allí analizamos cómo darle continuidad a esa donación, para que tuviera continuidad, que no quedara solo allí.

En Mozambique tuve una experiencia parecida, y pensé que se podía iniciar un concepto innovador en Panamá.  Estaba segura de que se podía lograr algo visionario, y como conozco al chico que maneja la escuelita en Portobelo (es portugués) que hace arte e integración a través de la música lo sumamos.  Así empezó a evolucionar el concepto, buscando visibilidad a estas dos ramas del arte.

Ana Pessoa e Costa en el comedor de su residencia, frente a una imponente reproducción del Palacio Real de Queluz, antigua residencia de los reyes.

Entonces me puse a buscar la danza, y conocí a la directora de Enlace.  Así nació ese concepto diferente y de allí el título “El arte que integra”, para que perdure, para que quede el concepto y evolucione.  Ojalá que se realice una vez al año y dé paso a otras manifestaciones.  Esta es la semilla y es la primera vez que se hace en Panamá.  Es una gran oportunidad de crear un evento cultural solidario para dar visibilidad a estas organizaciones, donde cada uno va a hablar de su proyecto.  Se necesitan becas y otras cosas y que las empresas que tienen responsabilidad social apoyen.

La asociación tiene como misión apoyar proyectos sociales.  Tenemos una obligación moral con ellos.  El evento del 19 de abril es gratuito, es una tarima para las organizaciones que hemos escogido para esta primera presentación, y nosotras, la Junta Directiva, vestiremos los diseños de IntegrArte.

Va a ser un evento elegante, un poco intimista pero busca ser una donación de la asociación a la sociedad, a la vez que es una promoción de estos tres proyectos, de lo que poco se conocen.

IntegrArte es más que vestido, es una forma de resocializar a estas mujeres que están presas, para que salgan de allí y sean útiles, descubran un talento.

Durante mi carrera he estado involucrada en proyectos que ofrecen oportunidades a individuos que son drogadictos, alcohólicos, buscando la reinserción social, allí donde están las situaciones más difíciles.  La vida personal se hace más completa si seguimos lo que Fernando Pessoa señaló: Todo vale la pena cuando el alma no es pequeña, y eso es algo que tengo muy presente.  Es un pensamiento que resume mucho, porque hay resistencia cuando uno quiere hacer cosas diferentes.  Tengo fé que ese evento se va a hacer por muchos años, cada vez mejor y sumando otras manifestaciones.

Estoy muy contenta, feliz de representar a mi país y abrir la misión portuguesa en Panamá.  Siempre trato, cuando hago proyectos, que echen raíces y que perduren, más allá de nuestro paso por Panamá.  De allí nuestro lema: Vivir, sentir, compartir Panamá.  Ese lema lo resume todo. Es importante que los que están en la asociación sigan esa conducta, que nos involucremos.  Hay que compartir nuestras culturas, conocimientos y experiencias de nuestros países.

La esposa del Embajador de Portugal ha unido su profesión al buen gusto y su vivienda es una muestra de ello, con la mezcla ecléctica de diferentes estilos y objetos de arte.

Es una obligación moral, de mi parte, y del resto de las que integran la asociación y las acciones que ha hecho así lo atestiguan.  Seguiremos haciendo actividades vinculados con el arte y la cultura, porque son los que integran.  En Panamá hay muchos recursos y se pueden hacer muchas cosas.

Esta dinámica dama, que une a su vocación de servicio como esposa de diplomático una carrera profesional en el campo de la publicidad y mercadeo, ha servido a su país en Inglaterra, Austria, España y ahora en Panamá, como los primeros Embajadores de Portugal que se establecen aquí.  Su esposo, compañero y amigo, el embajador Pedro Pessoa e Costa, ha sido el pionero en establecer una misión portuguesa en este país y su casa es un despliegue del arte que caracteriza ese país, reconocido mundialmente por su cerámica, porcelana y cristalería, y por sus vinos y gastronomía.  La Asociación Diplomática en Panamá tiene más de 20 años de estar vigente pero solamente obtuvo su personería jurídica hace 7 años y en la directiva acompañan a la señora Pessoa e Costa las esposas de los embajadores de Chile, Perú, Israel, Italia, Brasil, Unión Europea, Parlatino y también una diplomática panameña, que se han sumado de manera entusiasta a las iniciativas trazadas por la señora Pessoa e Costa.

Fernando Pessoa decía: “Todo vale la pena cuando el alma no es pequeña”

BUSCANDO UNA NEURÓTICA ANÓNIMA

Por Mariela Sagel, Facetas, 19 de febrero de 2017

Hace un par de semanas estuvo en Panamá, de visita particular, la actriz cubana de renombre internacional Mirtha Ibarra, protagonista de películas como “Fresa y Chocolate”, y “Guantanamera”, y compañera de vida (hasta que la muerte los separó) del reconocido director de cine Tomás Gutiérrez Alea, mejor conocido como Titón, cuya desaparición física cumplió 20 años el año pasado.

Mirtha es una mujer de 71 años muy guapa y mejor conservada, con un sentido del humor muy típico de los cubanos.  Estudió literatura latinoamericana y se inició en obras de teatro en 1967.  Impartió clases de actuación (también las recibió durante cinco años) y ha estado en giras promoviendo por España su obra “Obsesión habanera”, de la que es autora y en la que actúa. En 2008 realizó el documental, “Titón: de La Habana a Guantanamera”.

Tomás Gutiérrez Alea y Mirtha Ibarra

Tomás Gutiérrez Alea fue un cineasta cubano que influyó mucho en la industria de ese país. Escribió y dirigió más de 20 largometrajes, documentales y cortos.  Estuvo muy activo en la Cuba post-revolucionaria, y representa el movimiento de la década de 60-70 que hasta hoy día se conoce como Nuevo Cine Latinoamericano.  Siempre mantuvo un balance entre la dedicación a la revolución y la crítica sobre la situación social, económica y política del país.  Las ideas de estos cineastas eran basadas en el rechazo a la perfección comercial del estilo de Hollywood y el cine de autor europeo, buscando la realización de un cine creado como herramienta de cambio social y político.

Junto con otros cineastas de su tiempo, lograron la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) en la creencia de que las películas podían ser la forma de arte moderno más importante y el mejor medio para difundir el pensamiento revolucionario entre las masas.  De amplia filmografía, de Gutiérrez Alea podemos destacar “Muerte de un burócrata” (1966), “Memorias del Subdesarrollo” (1968), “Una pelea cubana contra los demonios” (1971), “La última cena” (1976) “De cierta manera” (1977), “Los sobrevivientes” (1979), “Hasta cierto punto” (1983) “Cartas del parque” (1988), “Fresa y chocolate” (1993) y “Guantanamera” (1995) – éstas dos últimas co-dirigidas con Juan Carlos Tabío.

Mirtha Ibarra en Panamá

Con Mirtha Ibarra conversamos sobre muchas cosas, empezando por su amistad y co-protagonismo con Jorge Perugorría:

MI: Tengo muchos años de amistad y de trabajar con él. Trabajamos en “Fresa y Chocolate”, después en “Guantanamera” y después en “7 días en La Habana”.  Como director me dirigió en “Se vende” y en “Fátima”. Él actúa en Kimura, que se está estrenando, y en la serie de Netflix de la serie Mario Conde, de Leonardo Padura.

  1. ¿Qué proyectos llevas ahora mismo adelante?

MI: Hace unos años escribí una obra de teatro que presenté en La Habana y en España, que se llama “Neurótica Anónima”, con Juan Carlos Tabío y él está interesado en que la hagamos con Jorge Perugorría y ojalá con Joel Angelino (que es el que hace de escultor en “Fresa y Chocolate”) y vive en Tenerife. El argumento es sobre una acomodadora de cine que sueña con ser una gran actriz.  Estamos buscando productor porque él no quiere hacer el guion sin tener el respaldo económico.

MS: ¿Pero en Cuba no hay incentivo para la producción?

En estos momentos no. Lo más que te pueden dar cuando tú buscas un productor es ofrecer servicios.  Se necesita un adelanto para hacer el guion y después quien asuma la producción.  El ICAIC apoya pero el cine es una industria sumamente cara, te preta cámaras y otros recursos, pero uno tiene que buscar otros insumos y garantizar la comercialización, que es fundamental. 

MS: Estudiaste literatura, ¿cuéntame cómo te ha servido esta carrera para tu posterior desarrollo como actriz?

MI: Me ha dado una cosmovisión del mundo más profunda y a la hora de analizar un guion, me ha servido de guía. Haber estudiado esa carrera ha sido fundamental.  Mi objetivo no era hacer algo con esa especialidad sino que me sirviera para lograr mis objetivos.  Estudié 5 años de actuación, en la Escuela Nacional de Arte y también impartí clases de esta materia. Yo estuve en la campaña de alfabetización en Oriente y cuando se fundó esa escuela, tenía 5 ejes fundamentales, pintura, música, ballet, danza moderna y actuación.  El edificio es patrimonio de la humanidad por su belleza arquitectónica.  En ella te enseñan inclusive filosofía, ballet clásico, canto, esgrima.  Fue un momento de apogeo de la revolución en toda Latinoamérica, por ejemplo el grupo El Galpón de Uruguay venía a intercambiar con nosotros.  Teníamos hasta profesores de expresión corporal.  Todos se volcaron a dar clases en la escuela. 

He escrito dos obras de teatro y un documental sobre mi marido.  Además, la película “Bailando con Margot”, que es una superproducción y está hecha con nada. 

MS: Estás ahora mismo concentrada en la divulgación de la obra de Titón:

MI: Titón murió a los 67 años, de cáncer. Le decían así desde chico.  Estuve casada 23 años con Titón, que fue fundamental en mi carrera artística y también crio a mi hijo, que yo había tenido con mi primer marido.  Yo hacía antes teatro, mi carrera cinematográfica empieza con Titón.  Era muy exigente.  En “La Última cena” hago una aparición breve.  Yo aprendí mucho con él.  A él le gustaba mucho meter documentales dentro del contexto y la ficción (como en Memorias del Subdesarrollo) y en Muerte al invasor (que no es de Santiago Álvarez, como se cree).  Yo hice un epistolario de Titón, desde los 60 hasta que muere.  Se llama “Tomás Gutiérrez Alea: volver sobre mis pasos”.  Allí hay cartas a Robert Redford, a los Goytisolo, Carlos y Antonio Saura, Alfredo Guevara, Julio García Espinoza, Alejo Brauer, es muy interesante porque te da una idea muy intimista de la forma de pensar de Titón sobre la revolución y lo que él hubiera querido que fuera.  Y las contradicciones que tenía con el director del organismo.  Fue muy bien acogido. Revelaba aspectos desconocidos, polémicos. Hay edición cubana y española  pero está fuera de circulación. 

Hay otras personas que se han inspirado en la vida de Titón, como Juan Antonio García Borrero que está haciendo un libro en el contexto de los hechos culturales que ocurrieron durante la vida de Titón.

MS: Como pregunta obligatoria, le pregunto a Mirtha qué esperan los cubanos del Presidente Trump

MI: Pues no tengo ni idea.  Mucha gente se alegró de la ley que sacó Obama (de los pies mojados). Pero no ha pasado nada.  La persona que Trump nombró para atender los asuntos cubanos es pro Cuba.  Hay una espera a ver qué pasa, si cambian las medidas, si no las cambian. Entran todos los días aviones, cruceros, etc. La Habana es un hervidero.

La vida se ha encarecido pero han despegado muchos negocios que no se conocían. Se pueden conseguir en los mercados estatales vegetales, a unos precios accesibles y hay de todo.  Toda la producción agrícola es cubana, la agricultura ha resurgido y abastece a todo el país. Hay algunos productos que no hay o se pierden y como son de temporada, no se almacenan. 

El acceso a internet se ha ampliado, ahora te conectas en los parques, en muchos puntos en la ciudad, pero va lento. 

MS: ¿Y cuáles son tus planes inmediatos?

MI: Voy para un festival de mujeres directoras el 28 de febrero a Portugal.  El Instituto Cervantes de Lisboa le quiere hacer un homenaje  de 4 películas y el documental a Titón, y en abril le hacen otro homenaje en Viena, por los 20 años de muerto que cumplió en 2016.  También quiero crear un centro de investigación que se llame “Tomás Gutiérrez Alea” para donar toda la biblioteca de él y la mía, la papelería, las fotos, promover becas, y Jorge Perugorría me está ayudando a buscar un lugar en la Habana Vieja.