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BUSCANDO UNA NEURÓTICA ANÓNIMA

Por Mariela Sagel, Facetas, 19 de febrero de 2017

Hace un par de semanas estuvo en Panamá, de visita particular, la actriz cubana de renombre internacional Mirtha Ibarra, protagonista de películas como “Fresa y Chocolate”, y “Guantanamera”, y compañera de vida (hasta que la muerte los separó) del reconocido director de cine Tomás Gutiérrez Alea, mejor conocido como Titón, cuya desaparición física cumplió 20 años el año pasado.

Mirtha es una mujer de 71 años muy guapa y mejor conservada, con un sentido del humor muy típico de los cubanos.  Estudió literatura latinoamericana y se inició en obras de teatro en 1967.  Impartió clases de actuación (también las recibió durante cinco años) y ha estado en giras promoviendo por España su obra “Obsesión habanera”, de la que es autora y en la que actúa. En 2008 realizó el documental, “Titón: de La Habana a Guantanamera”.

Tomás Gutiérrez Alea y Mirtha Ibarra

Tomás Gutiérrez Alea fue un cineasta cubano que influyó mucho en la industria de ese país. Escribió y dirigió más de 20 largometrajes, documentales y cortos.  Estuvo muy activo en la Cuba post-revolucionaria, y representa el movimiento de la década de 60-70 que hasta hoy día se conoce como Nuevo Cine Latinoamericano.  Siempre mantuvo un balance entre la dedicación a la revolución y la crítica sobre la situación social, económica y política del país.  Las ideas de estos cineastas eran basadas en el rechazo a la perfección comercial del estilo de Hollywood y el cine de autor europeo, buscando la realización de un cine creado como herramienta de cambio social y político.

Junto con otros cineastas de su tiempo, lograron la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) en la creencia de que las películas podían ser la forma de arte moderno más importante y el mejor medio para difundir el pensamiento revolucionario entre las masas.  De amplia filmografía, de Gutiérrez Alea podemos destacar “Muerte de un burócrata” (1966), “Memorias del Subdesarrollo” (1968), “Una pelea cubana contra los demonios” (1971), “La última cena” (1976) “De cierta manera” (1977), “Los sobrevivientes” (1979), “Hasta cierto punto” (1983) “Cartas del parque” (1988), “Fresa y chocolate” (1993) y “Guantanamera” (1995) – éstas dos últimas co-dirigidas con Juan Carlos Tabío.

Mirtha Ibarra en Panamá

Con Mirtha Ibarra conversamos sobre muchas cosas, empezando por su amistad y co-protagonismo con Jorge Perugorría:

MI: Tengo muchos años de amistad y de trabajar con él. Trabajamos en “Fresa y Chocolate”, después en “Guantanamera” y después en “7 días en La Habana”.  Como director me dirigió en “Se vende” y en “Fátima”. Él actúa en Kimura, que se está estrenando, y en la serie de Netflix de la serie Mario Conde, de Leonardo Padura.

  1. ¿Qué proyectos llevas ahora mismo adelante?

MI: Hace unos años escribí una obra de teatro que presenté en La Habana y en España, que se llama “Neurótica Anónima”, con Juan Carlos Tabío y él está interesado en que la hagamos con Jorge Perugorría y ojalá con Joel Angelino (que es el que hace de escultor en “Fresa y Chocolate”) y vive en Tenerife. El argumento es sobre una acomodadora de cine que sueña con ser una gran actriz.  Estamos buscando productor porque él no quiere hacer el guion sin tener el respaldo económico.

MS: ¿Pero en Cuba no hay incentivo para la producción?

En estos momentos no. Lo más que te pueden dar cuando tú buscas un productor es ofrecer servicios.  Se necesita un adelanto para hacer el guion y después quien asuma la producción.  El ICAIC apoya pero el cine es una industria sumamente cara, te preta cámaras y otros recursos, pero uno tiene que buscar otros insumos y garantizar la comercialización, que es fundamental. 

MS: Estudiaste literatura, ¿cuéntame cómo te ha servido esta carrera para tu posterior desarrollo como actriz?

MI: Me ha dado una cosmovisión del mundo más profunda y a la hora de analizar un guion, me ha servido de guía. Haber estudiado esa carrera ha sido fundamental.  Mi objetivo no era hacer algo con esa especialidad sino que me sirviera para lograr mis objetivos.  Estudié 5 años de actuación, en la Escuela Nacional de Arte y también impartí clases de esta materia. Yo estuve en la campaña de alfabetización en Oriente y cuando se fundó esa escuela, tenía 5 ejes fundamentales, pintura, música, ballet, danza moderna y actuación.  El edificio es patrimonio de la humanidad por su belleza arquitectónica.  En ella te enseñan inclusive filosofía, ballet clásico, canto, esgrima.  Fue un momento de apogeo de la revolución en toda Latinoamérica, por ejemplo el grupo El Galpón de Uruguay venía a intercambiar con nosotros.  Teníamos hasta profesores de expresión corporal.  Todos se volcaron a dar clases en la escuela. 

He escrito dos obras de teatro y un documental sobre mi marido.  Además, la película “Bailando con Margot”, que es una superproducción y está hecha con nada. 

MS: Estás ahora mismo concentrada en la divulgación de la obra de Titón:

MI: Titón murió a los 67 años, de cáncer. Le decían así desde chico.  Estuve casada 23 años con Titón, que fue fundamental en mi carrera artística y también crio a mi hijo, que yo había tenido con mi primer marido.  Yo hacía antes teatro, mi carrera cinematográfica empieza con Titón.  Era muy exigente.  En “La Última cena” hago una aparición breve.  Yo aprendí mucho con él.  A él le gustaba mucho meter documentales dentro del contexto y la ficción (como en Memorias del Subdesarrollo) y en Muerte al invasor (que no es de Santiago Álvarez, como se cree).  Yo hice un epistolario de Titón, desde los 60 hasta que muere.  Se llama “Tomás Gutiérrez Alea: volver sobre mis pasos”.  Allí hay cartas a Robert Redford, a los Goytisolo, Carlos y Antonio Saura, Alfredo Guevara, Julio García Espinoza, Alejo Brauer, es muy interesante porque te da una idea muy intimista de la forma de pensar de Titón sobre la revolución y lo que él hubiera querido que fuera.  Y las contradicciones que tenía con el director del organismo.  Fue muy bien acogido. Revelaba aspectos desconocidos, polémicos. Hay edición cubana y española  pero está fuera de circulación. 

Hay otras personas que se han inspirado en la vida de Titón, como Juan Antonio García Borrero que está haciendo un libro en el contexto de los hechos culturales que ocurrieron durante la vida de Titón.

MS: Como pregunta obligatoria, le pregunto a Mirtha qué esperan los cubanos del Presidente Trump

MI: Pues no tengo ni idea.  Mucha gente se alegró de la ley que sacó Obama (de los pies mojados). Pero no ha pasado nada.  La persona que Trump nombró para atender los asuntos cubanos es pro Cuba.  Hay una espera a ver qué pasa, si cambian las medidas, si no las cambian. Entran todos los días aviones, cruceros, etc. La Habana es un hervidero.

La vida se ha encarecido pero han despegado muchos negocios que no se conocían. Se pueden conseguir en los mercados estatales vegetales, a unos precios accesibles y hay de todo.  Toda la producción agrícola es cubana, la agricultura ha resurgido y abastece a todo el país. Hay algunos productos que no hay o se pierden y como son de temporada, no se almacenan. 

El acceso a internet se ha ampliado, ahora te conectas en los parques, en muchos puntos en la ciudad, pero va lento. 

MS: ¿Y cuáles son tus planes inmediatos?

MI: Voy para un festival de mujeres directoras el 28 de febrero a Portugal.  El Instituto Cervantes de Lisboa le quiere hacer un homenaje  de 4 películas y el documental a Titón, y en abril le hacen otro homenaje en Viena, por los 20 años de muerto que cumplió en 2016.  También quiero crear un centro de investigación que se llame “Tomás Gutiérrez Alea” para donar toda la biblioteca de él y la mía, la papelería, las fotos, promover becas, y Jorge Perugorría me está ayudando a buscar un lugar en la Habana Vieja.

 

 

 

UN FENÓMENO EDITORIAL

Por Mariela Sagel, Facetas, 5 de febrero de 2017

Hija de la escritora y editora Esther Tusquets, ha convertido su propia vida en material narrativo de éxito.

Una de las “enfant terrible” de las letras españolas le ha quedado en herencia a Milena Busquets, hija de otra rocambolesca dama catalana que en su momento causó revuelo: Esther Tusquets, que fundó las editoriales Lumen y Tusquets y que se abrazó a Mafalda y a Umberto Eco cuando Lumen se iba a pique y logró posicionarse en el prestigioso lugar que hoy está.  Milena Busquets publicó en 2015 un libro precioso, mezcla de novela y exorcismo, autobiografía y homenaje al amor de una hija por la muerte de su madre: También esto pasará.  Tal fue su éxito al momento del lanzamiento, que la novela ha sido traducida a 33 idiomas y ha recibido adelantos de hasta 500 mil euros para el mercado editorial estadounidense.

El primer escenario, donde causó furor su novela, de apenas 172 páginas, fue la feria del Libro de Fráncfort.  El segundo fue la FIL Guadalajara, donde fue presentada por otra “enfant terrible”, la escritora cubana Wendy Guerra.

Milena Busquets, la ex editora de la revista RqueR e hija de la célebre editora fallecida Esther Tusquets fotografiada durante la presentacion a la prensa de su segunda novela, en Barcelona el 14 de Enero del 2015. FOTO: Joan Manuel Baliellas.

Antes de esta rotunda novela, Milena Busquets había publicado “Hoy he conocido a alguien”, en el año 2008, que si bien fue su iniciación, ya coqueteaba con las contradicciones del ser humano, la búsqueda de la felicidad y la libertad, que deben ser los objetivos fundamentales de la vida.  Profundizaba sobre la dificultad de crecer y las limitaciones del amor.

TAMBIÉN ESTO PASARÁ

El título es el referente de un cuento chino que le contó su madre al momento de sufrir la pérdida de su progenitor: un poderoso emperador convocó a los sabios y les pidió una frase para todas las situaciones posibles.  Después de muchas deliberaciones los sabios le entregaron al emperador la propuesta de “también esto pasará”.  Su madre le agregó “el dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad”.

La novela de Milena Busquets es un desgarramiento interno que empezó a escribir un año después de la muerte de su madre, que ya tenía años de sufrir de un Parkinson doloroso y con la que tuvo una relación de amor-odio y con la que se escribía cartas, más que hablar.  La protagonista, igual que la autora, tiene dos hijos de padres diferentes, y ama los perros.  La trama de la novela se desarrolla en un sitio muy querido para la autora (y para su difunta madre) que es Cadaqués, en un verano en el que se entregan al sol, al mar, las copas, la amistad y el sexo.

También esto pasará

La autora es una maestra en transformar las vivencias personales en literatura.  Además de homenaje a su madre muerta, con quien fundó un sello editorial “que las llevó a la quiebra”, el tema rompe fronteras porque trata con ligereza pero profundamente, las relaciones con las ex parejas, con las amigas, los hijos y también aborda el sexo como reafirmación de vida.  Para la protagonista, Blanca, “la ligereza es una forma de elegancia, pero vivir con ligereza y alegría es muy difícil”.

La historia empieza y termina en un cementerio y refleja mucho del dolor y la pérdida, pero sobre todo la ausencia del ser querido y la revalidación de que aquellos a los que amamos no desaparecen a menos que los olvidemos.

SOBRE LA AUTORA

Milena Busquets Tusquets es una rebelde joven mujer de 45 años, que creció en medio de editores, escritores e intelectuales.  Cuenta que Carlos Barral, otro mítico editor, le preguntó en una ocasión en las tertulias que se hacían en su casa, si le había venido la regla.  Y también recuerda a Umberto Eco, con su imponente humanidad, sentado en un sillón haciéndole dibujitos.

A pesar de su renombre y de proceder de una familia de la alta burguesía, confiesa que a veces no llegaba a fin de mes con sus cuentas y le cortaban la luz o tenía que devolver cosas en el supermercado –para vergüenza de sus hijos— porque no le alcanzaba lo que tenía para pagar.  Ahora goza de una bonanza económica que le permite tener propiedades inmobiliarias y después de su éxito con “También esto pasará” ha podido dedicarse a dar entrevistas y conferencias y a hacer presentaciones.  Su madre le dejó como sentencia el que nunca la mantuviera un hombre.

Su libro testimonio autobiográfico, como le han señalado algunos críticos, le ha traído algunos problemas familiares, especialmente con su único hermano.  Milena se defiende alegando que nunca menciona en el libro que su madre era editora ni que sufría del mal que se la llevó.  También establece muy claro que los lectores actuales andan en busca de historias que cuenten experiencias vividas, de allí que su libro haya sido tan bien aceptado y tenido tanto éxito.  Juan Marsé, novelista español, ganador del Premio Cervantes en 2008 (a quien le debemos esa maravillosa obra “Últimas tardes con Teresa”) y que es de la generación de Manuel Vásquez Montalbán, Terenci Moix y Eduardo Mendoza dijo, sobre “También esto pasará”, que transmitía la verdad. Ese parece ser el secreto de su éxito: Es un libro sobre cómo una mujer sola se enfrenta a la muerte, al amor y a la amistad.

Sus historias las fue vertiendo por años en un blog y a partir de ellas, que alguna vez miró su madre y le dijo que era hora de que se pusiera a trabajar en serio, fue su editora, que leyó las primeras páginas de “También esto pasará y la exhortó a escribir un libro. En literatura, está segura de que en este momento la gente quiere verdad, realidad. Quiere que lo que les cuentas hayas ido a buscarlo en tu interior. Que te arriesgues.

Milena Busquets cree rotundamente en el humor, que es una virtud que está al nivel de la inteligencia y de la belleza.  Es más, dice que es la forma más sofisticada de inteligencia.  Como niña rebelde, cree que los hijos de familias más convencionales llevan mejor la edad adulta, porque los otros quieren alargar la juventud.  A su generación, asegura, no le han dejado aportar mucho, ya que la anterior todavía está muy activa.  En una entrevista para Gregori Civera de El País, dijo que “los de la anterior generación todavía están muy activos. Habla Felipe González y se callan todos, cuando debería callarse él y dedicarse a dar vueltas al mundo en barco sin bajarse, como en la novela de García Márquez. La generación de nuestros padres no sabe ver que llega un momento en el que ya no eres pertinente. A veces pienso que me quedan 15 años de tener algo que decir”.