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TERRA ALTA

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 23 de febrero de 2020

     El domingo pasado reseñé la novela “Alegría”, de Manuel Vilas, que fue finalista del Premio Planeta 2019, el más prestigioso y de mayor dotación en lengua española y cuyo jurado estuvo compuesto por Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regás y Belén López Celada.  El autor Javier Cercas, nacido en Cáceres, región occidental de Extremadura, España, y ya famoso por sus anteriores obras, fue el gran ganador con su novela “Terra Alta”, que se lee sin descanso y con asombro, por los muchos recursos de los que hace mano el escritor, que apela desde las grandes obras de la literatura universal hasta los acontecimientos históricos que han marcado la zona donde se desarrolla el relato.

     Coqueteando un poco con la novela negra, más bien la novela criminal, parece que tuviera una trama convencional donde se enmarca la infancia y la juventud del joven Melchor Marín y su vida descarriada hasta que encuentra, pagando condena en la cárcel, a un preso que lo induce a la lectura y la literatura, empezando con la obra “Los Miserables” de Víctor Hugo.  Su permanente sospecha de a lo que se dedicaba su madre, la interrogante de quién era su padre y su posterior decisión de hacerse policía, cuando saliera de prisión, le dan un aire muy misterioso a este héroe que nos entrega Cercas con “Terra Alta”.

     Desplegando sus acciones primero en Barcelona, con los escenarios típicos que le son afines a la ciudad condal, para después desplazarse a la Terra Alta, un sitio perdido en la zona catalana que lindera con Aragón, donde en 1938 se libró la batalla del Ebro, un enfrentamiento en el que más combatientes participaron, la más larga y una de las más sangrientas de toda la guerra civil española y duró 5 meses, el protagonista se erige en casi un héroe tanto en su papel de policía como de esposo y padre y uno le llega a tener un cariño muy especial, sobre todo por las duras circunstancias a las que se tiene que enfrentar

TERRA ALTA

     No me compete comparar esta obra con las anteriores del autor, porque en su mayoría éstas no han estado a la disposición de los lectores panameños.  Pero para los que hemos seguido de cerca o de lejos su narrativa, con Terra Alta ocurre un giro que ciertamente le ha dado un aire de frescura.  Novela criminal o novela negra, es una narración trepidante que se llena de personajes memorables que irá desgranando en la medida que se traslada de un escenario a otro.  Existe una construcción del héroe como reivindicación personal y la urdimbre moral que acompaña sus vicisitudes.

     Melchor Mirán, después de estudiar para ser policía y bajo la protección del abogado que su madre contrató para sacarlo de la cárcel por la vida disoluta que llevaba, es un lector voraz, y lleva a extremos los personajes de “Los Miserables”, especialmente al llamar a su hija Cosette. 

     La primera parte de la novela arranca con el crimen que durante todo el libro la policía tiene que resolver, y que tiene toda clase de aristas que me sería imperdonable revelar, cuando una pareja de esposos y la criada es torturada y asesinada de forma violenta en su residencia.  Después de este planteamiento, la novela toma el giro de irse a los antecedentes de Melchor y la razón de su llegada a ese lugar perdido que se llama la Terra Alta, donde pareciera que nunca pasa nada pero ese hecho conmociona a toda la comarca, puesto que los muertos son dueños de muchas tierras y negocios del área y, por ende, muy adinerados.

     Intercalando capítulos de un tiempo con otro, vamos hilvanando la razón de la urgencia de justicia que tiene Melchor, sobre todo por vengar la muerte de su madre, con el desarrollo de la investigación de la masacre a los esposos Adell.  La recurrente referencia a la casa donde habitaban en ese pueblo perdido como la “masía” nos da una idea del tipo de población rural que es la Terra Alta.

     Melchor, antes de ser trasladado a la Terra Alta por razones de seguridad, ya que se enfrentó a terroristas islamitas, sigue empeñado en investigar la muerte de su madre y logra contactar a una de sus amigas, con la que mantendrá una cercana relación durante años, llegando a ser ella la madrina de su boda.

Javier Cercas

     Regresando de conocer a esa amiga, Melchor se tropieza con un incidente que a ojos vistas era un atentado, donde murieron dieciséis personas y hubo más de cien heridos.  De los seis terroristas que fueron abatidos, Melchor mató a cuatro de ellos y llegó a conocérsele como “el héroe de Cambrils”, en mención al lugar donde en 2017 ocurrió este hecho.  Por la exposición mediática y temor a represalias, sus superiores lo trasladan a la Terra Alta, se involucra en la investigación del asesinato de los Adell y conoce a Olga, la bibliotecaria con que inicia una relación por su afición a la lectura y con la que se llega a casar y tener una hija.

     Hay un homenaje permanente durante todo el libro a la obra de Víctor Hugo “Los Miserables”, así como a autores como Boris Pasternak, Günter Grass, Albert Camus y otros.  A Olga y a Melchor los une la literatura y sus ratos de ocio juntos se dedican a leer en alto pasajes de sus obras favoritas y a hacer el amor.  El ingrediente de misterio y novela negra con investigación criminal, que gusta a muchas personas, lo logra Javier Cercas con esta obra.

     El desenlace, si bien es previsible, también toques desconcertantes, pero lo lleva a uno casi sin aliento a ese lugar donde quiere llevarnos el escritor, el de una historia de amor, a la madre, a la esposa, a la hija, al abogado que lo apoyó toda la vida, en una zona que estuvo plagada de víctimas de aquella sin razón de odios de pueblo, de crímenes impunes que dejó la Guerra Civil en la zona catalana que colinda con Aragón. 

     En la literatura de Javier Cercas el héroe nunca deja de ser el resultado de un imperativo moral que le sobrepasa, en este caso superado por una juventud desenfrenada pero una vida adulta donde busca a toda costa la justicia y el ajuste de cuentas.

JAVIER CERCAS

     Con 58 años y varias obras a su haber, se licenció en Filología hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona ​ y más tarde se doctoró en la misma especialidad en la Universidad de Barcelona. Trabajó durante dos años en la Universidad de Illinois en Urbana, Estados Unidos, y en esa​ época escribió su primera novela.  Trasladado con su mujer e hijo a Gerona, siguió ejerciendo la docencia además de publicar artículos y reseñas para varios periódicos, hasta hoy, donde es habitual del suplemento dominica del diario “El País. 

Javier Cercas junto a Ángeles Mastretta, quien le presentó el libro Terra Alta, ganador del Premio Planeta

     Tiene, con ésta, diez novelas publicadas, la más conocida “Soldados de Salamina”, que fue llevada al cine, dirigida por David Trueba.  Su obra ha sido traducida a más de treinta lenguas y recibido honrosos premios en España y otros países.  Escribe libros de ensayo y misceláneos, en catalán y en español.

     En la pasada Feria del Libro de Guadalajara (FIL) su novela premiada con el Premio Planeta fue presentada por la escritora mexicana Ángeles Mastretta, lo que resultó en una velada excepcional por el enriquecedor diálogo entre dos grandes de la pluma y la literatura.

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ALEGRÍA DE MANUEL VILAS

Por Mariela Sagel, 16 de febrero de 2020, Vida y cultura, La Estrella de Panamá

     El Premio Planeta es uno de los más importantes de habla hispana, no solo por su dotación, sino por la promoción y divulgación que hace la editorial de las obras ganadoras.  Hay un principal y un finalista y se otorga desde 1962.  Fue creado por el fundador de la editorial, José Manuel Lara Hernández y lo han recibido autores que hoy día son referentes de la literatura mundial, como Manuel Vásquez Montalbán, Mario Vargas Llosa, Antonio Skármeta, Gonzalo Torrente Ballester, Eduardo Mendoza, Santiago Posteguillo, Carmen Posadas, Jorge Zepeda Patterson, Javier Moro y Javier Sierra, entre otros.  El año pasado estuvo en Panamá para la feria del libro, la finalista de la versión 2018 Cristina López Barrio por su libro “Niebla en Tánger” y tanto Skármeta como Moro, Posadas y Zepeda Patterson también nos han visitado.  Ni qué decir de Vargas Llosa, que fue galardonado con el Nobel de Literatura en 2010 y que ha venido varias veces, por diferentes razones, siempre en torno a algún libro suyo.

     El año pasado el ganador fue Javier Cercas, autor de la muy conocida novela “Soldados de Salamina”, que fue llevada al cine, y otras más y el finalista fue la obra “Alegría” de Manuel Vilas, español, autor de varias novelas y poesías, la más famosa “Ordesa”, un libro que fue considerado el mejor libro publicado en el año 2018.  Del libro anterior, que ha maravillado a tantos lectores, puedo resumir que es la novela más personal de Manuel Vilas (hasta que publicó “Alegría”), y se convirtió en un libro de referencia para el público y la crítica.  Muchos la han leído con absoluta veneración, especialmente aquellos que se identifican con lo narrado, porque han vivido la Guerra Civil Española, la transición posterior a la muerte del dictador Francisco Franco o sienten la idiosincrasia de los nacidos en España.  Es una novela que fue escrita a veces desde el desgarro, pero siempre desde la emoción.  Un retrato de su país durante las últimas décadas entremezclado con relatos que siempre nos recuerdan que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacer que eso sea posible. Un desamparo que nos aleja de los que han estado presentes en nuestras vidas ya sea porque han desaparecido o las relaciones con ellos se han roto. Pero sobrevivimos.

     Ese libro, con el que muchos se identificaron, es la crónica de una orfandad, que se desencadena con la muerte de la madre, casi diez años después de que el padre muriera de un cáncer.  Coincide ese luto con el divorcio del narrador, que lo escribe en primera persona, oriundo de Barbastro, en Huesca, cerca de Zaragoza, colindante con los Pirineos, región de Aragón.  

     Pretende ser una carta a sus progenitores, pero está estructurada en breves capítulos en forma un poco caótica, haciendo énfasis en el desamparo y el desarraigo, no exenta de recuerdos y reflexiones políticas y sociales sobre la historia española que le tocó vivir al autor.  Es profunda y auténtica, no hace concesiones y está dispuesta a develar todo, desde lo humillante y vergonzoso, exponiendo la vulnerabilidad que todos tenemos, especialmente ante la pérdida de los que amamos.

ALEGRÍA

     Con este libro, finalista del Premio Planeta 2019, Manuel Vilas sigue el relato empezado en “Ordesa”, ya con sus padres muertos, a los que recuerda todos los días.  Desde la obra anterior los llama Bach y Wagner, en honor a los famosos músicos, así como a sus hijos les dice Bra (por Johannes Brahms) y Valdi (por Antonio Vivaldi) y a su nueva pareja Mo, por Mozart.  Es otro canto a la vida, a esa vida a la que se refirió Violeta Parra en “Gracias a la vida” y que está en la primera página de “Ordesa”.  También es un canto de alegría, se lee con gozo, con ternura, porque este narrador, que es el mismo Vilas, ya es conocido sobre todo por su libro anterior, vive en otras ciudades por los traslados que Mo tiene que hacer debido a su trabajo como docente.  Al ángel de la melancolía, que lo acompaña siempre, le llama Arnold Schönberg, el fundador del ruido contemporáneo y lo invoca a cada vuelta de hoja en su desesperanza.  Asevera que su vida es historia de la música.

     “Alegría” es una crónica confesional, que puede verse como una continuación de “Ordesa” o leerse en forma independiente.  Es el mismo narrador que usa un recurso cervantino que une las dos historias.  Desde el corazón de la memoria, este hombre, arrastra tantos años de pasado como ilusiones de futuro y va iluminando, mediante sus recuerdos, su historia personal, la de su generación y la de todo un país, que no siempre es la más edificante.

     Para Manuel Vilas, que es poeta y a eso se dedicaba, la muerte de sus padres le abre una ventana de luz para que sus hijos se conviertan en la piedra angular sobre la que se va a basar su necesidad impostergable de encontrar la felicidad.  En el fondo, entre la auto confesión y la ficción, el autor se impulsa en su pasado, incluso su niñez, y elucubra en su futuro.  Es una búsqueda esperanzada de la alegría, la que produce pequeñas cosas o actos, sin confundirla con la felicidad.

     Dice la solapa interior del libro “Todo aquello que amamos y perdimos, que amamos muchísimo, que amamos sin saber que un día nos sería hurtado, todo aquello que, tras su pérdida, no pudo destruirnos, y bien que insistió con fuerzas sobrenaturales y buscó nuestra ruina con crueldad y empeño, acaba, tarde o temprano, convertido en alegría”.

MANUEL VILAS

     Con 58 años y dos hijos, estudió Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza. Tiene una larga y robusta obra poética reconocida en España, que ha compilado en “Amor”, sus poemas publicados hasta 2010 y “Poesía completa”, de 2016.  En narrativa se inició con “España”, en 2008 y de allí siguieron cuatro libros, para posteriormente reunir un conjunto de sus estados de Facebook en “Listen to me”.  “Ordesa” fue el detonante de su fama, de la cual vendió más de 100 mil ejemplares y ha sido traducida a 14 lenguas.  Es colaborador permanente tanto de publicaciones como el Heraldo de Aragón y El Mundo como de suplementos culturales como La Vanguardia, Babelia (El País) y ABC Cultural. Es muy activo en redes sociales, especialmente en Twitter.

Manuel Vilas

     Es un maestro en combinar los estados anímicos por los que atraviesa cualquier mortal ante la cotidianidad de la vida con las circunstancias políticas y hasta las figuras políticas y monárquicas de su país.  Su libro “Alegría”, además de ser muy interesante, lo hace a uno sentir alegría, por pequeñas cosas, como las zapatillas que se compra su hijo, o la preferencia que tienen en comer, cuando están en Estados Unidos, en determinado restaurante.  Cosas cotidianas que a veces no le damos importancia pero que, en el fondo, son la razón de ser de muchas familias.

     Según el escritor Juan José Millás, “Hay libros que lees boqueando, como si acabaran de sacarte de la atmósfera, o que te arrastran a las profundidades del océano.  Libros como “Ordesa”, al que Dios confunda con rompernos el alma”.  “Alegría” lo que produce, por la candidez con que el autor narra sus afectos y el desarrollo de su vida, es alegría.