Archivos de la categoría Facetas

PICTURA MUNDI: UN LIBRO SEDUCTOR

Por Mariela Sagel, Facetas, 19 de marzo de 2017

A fines del mes de noviembre del año pasado se presentó, en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla primero y posteriormente en la prestigiosa Casa de América, de Madrid, España, el libro “500 años de la cuenca del Pacífico, una historia global”, cuyo autor es el historiador, geógrafo y diplomático panameño Omar Jaén Suárez. Este panameño, que le da lustre a nuestra intelectualidad, estuvo presente en ambos actos y finalmente la publicación se encuentra al alcance de todos en las librerías panameñas.

El libro es una publicación de Editorial Doce Calles de impecable factura, esmerada impresión e inmejorable reproducción de imágenes, con un contenido de 637 páginas, en un formato manejable. Su editor, Pedro Sánchez Moreno destaca en el prólogo que “se trata de un texto que sintetiza de forma ejemplar cinco siglos del devenir humano en una amplia zona del planeta que se está convirtiendo en el principal protagonista durante este siglo, y que sin duda nos ayudará a comprender las claves de su desarrollo y de su futuro.  Un texto inteligente, que unido a una selección de casi 800 ilustraciones, gráficos y mapas, nos va a seducir”.

SU AUTOR, OMAR JAEN SUAREZ   

Dr. Omar Jaén Suárez

Omar Jaén Suárez es el único panameño que ha obtenido el doctorado de Estado en Letras y Ciencias Humanas en la Universidad de Paris I, Panteón-Sorbona, el más elevado título otorgado por la universidad francesa, y el doctorado en Geografía (equivalente al Phd) en la Universidad de Aix-Marsella, con cursos de doctorado en Sociología y Demografía. Humanista y experto en ciencias sociales, con especialidad en Geografía, fue parte del equipo negociador de los Tratados Torrijos Carter y fungió como delegado en varias iniciativas internacionales alrededor del tema del derecho al mar y fronteras marítimas.  Ocupó varias posiciones en los Ministerios de Planificación y Política Económica y Relaciones Exteriores, y fue embajador de Panamá en Francia, Suiza y Andorra y delegado permanente ante la UNESCO.

Suma a su incomparable ejecutoria pública la de promotor de los proyectos del Museo del Canal, de la Ciudad del Saber y de la integración al Registro Civil de registros demográficos históricos.  Tiene a su haber importantes publicaciones que giran alrededor de geografía, historia social, historia diplomática y geohistoria de Panamá y el Pacífico, entre los que se encuentran La Población del Istmo de Panamá del siglo XVI al siglo XX, Análisis Regional y Canal de Panamá, Hombres y Ecología en Panamá, Geografía de Panamá, La Región de los Llanos del Chirú, Las Negociaciones sobre el Canal de Panamá 1964-1970, La Saga de los Arias en Panamá, La Recuperación de la Zona del Canal 1903-2003, Dimensiones de la Historia de Panamá 1903-2003, Las Negociaciones de los Tratados Torrijos-Carter 1970-1979, Diez Años de Administración Panameña del Canal 2000-2010, Impactos del Descubrimiento del Océano Pacífico, ensayo de conclusión y Panamá Soberana El 9 de enero de 1964, entre otros.

500 años de la cuenca del Pacífico

Ganó en 1991 el Premio Ricardo Miró, sección ensayo. Es titular de la Academia de la Historia de Panamá y correspondiente de la Academia de Historia de Colombia, y Miembro de Honor de la Société de Géographie, la más antigua y prestigiosa del mundo. Es comendador de la Legión de Honor, de la Orden del Mérito y de las Palmas Académicas de la República Francesa, y ostenta las insignias de las órdenes del Águila Azteca de México y de Francisco de Miranda de Venezuela.

LA HISTORIA GLOBAL DEL OCEANO PACÍFICO

En este libro imprescindible, España se coloca como el primer protagonista de lo que es el Océano Pacífico de hace 500 años hasta hoy.  Desde esa fecha entra este inmenso mar, –que de pacífico no tiene nada–, en la historia universal, en la historia global, porque hasta ese momento no existían sino historias parciales.  Había historias nacionales, continentales, pero no se sabía que existía este mar, que ocupa 40% del planeta, por lo que era completamente desconocida su relación con América por los europeos.

Relata el autor de esta obra monumental, que en solamente diez años se produjeron acontecimientos trascendentales que comprobaron la redondez de la Tierra: la llegada de los portugueses a las islas Molucas, en el archipiélago indonesio en 1512, el avistamiento del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa, que lo logra atravesando del Istmo de Panamá en 1513 y en 1520 Fernando de Magallanes muere en el intento y Juan Sebastián Elcano logra alcanzar las islas indonesias, tan apreciadas por sus especies como la nuez moscada y clavos de olor, pasando por debajo del continente americano, lo que le da nombre al estrecho al sur de Chile.  También se demuestra que toda la tierra está unida por mar.

Aquí se destaca que el primer acontecimiento crucial fue el establecimiento de la ruta del oro y la plata desde el puerto El Callao, una vez que se conquistó el Perú, lo que permitió el crecimiento de la economía europea con su correspondiente expansión. Partiendo del Perú, esa ruta pasaba por Nombre de Dios y Portobelo, y llegaba hasta Sevilla, en 1597.  Unos años después, a fines del siglo 16, se estableció otra ruta, desde las Filipinas hasta Acapulco, y de allí desde Veracruz, atravesando México, y así se creó un vínculo entre las grandes economías del mundo, (India y China) con Europa. El Pacífico fue el detonante de la evolución del comercio entero y de la prosperidad de Europa, y de España en concreto.

Presentación del libro en Casa de América por el autor, la embajadora de Panamá en España y el Presidente del Instituto Cervantes, Rafael Rodríguez Ponga, Presidente de la Asociación Española de Estudios del Pacífico

En “500 años de la cuenca del Pacífico” se puede entender cómo fue que otras naciones europeas se acercaron al Pacífico, por el comercio, lo que propició la necesidad de aumentar el intercambio entre el lado oriental y occidental. El vínculo con China, India, Tailandia y las Filipinas fue importante para que otras naciones europeas se acercaran a esas regiones.

Así mismo, el Pacífico fue importante, desde el momento en que fue descubierto y comenzaron los intentos para llegar a las Indias, lo que aspiraba Cristóbal Colón. Hubo durante siglos esfuerzos descomunales entre el Atlántico y el Pacífico, para facilitar el comercio entre Europa y el Oriente.  En 1520 descubrieron el paso de Magallanes e   ingleses, holandeses, franceses y españoles, continuaron esos esfuerzos.

En 1906 un noruego de nombre Amundsen atravesó el Ártico, culminando una búsqueda que se dio durante siglos.  Desde hacía unos años se había gestado la idea de que había que construir un paso entre los dos mares.  Uno de los primeros en sugerirlo fue el célebre barón alemán Alexander Von Humboldt.  Los franceses empezaron en 1876 los estudios y las obras en esa búsqueda de la unión de los dos mares y la culminaron los estadounidenses, después del fracaso económico que tuvo la compañía francesa que había establecido Ferdinand de Lesseps. Este hecho, a juicio de Jaén, es el mayor esfuerzo que ha hecho la humanidad y el resultado fue el Canal de Panamá: Una conexión fluvial entre los dos océanos.

Tanto el estrecho de Malaca entre Singapur y Malasia como el Canal de Panamá –ahora triplicado en su capacidad por la ampliación — son referencias fundamentales.  Todavía hoy siguen siendo los mismos lugares los que tienen el peso del mayor transporte marítimo a nivel mundial. Allí está el embudo donde llega todo el comercio e intercambio. El estrecho de Malaca tiene que ver con el despertar de China, ya que ese país ha jugado un importante papel en la geopolítica.

Para comprender aún más la importancia del Océano Pacífico, solamente hay que señalar que la II Guerra Mundial terminó allí y por ese hecho los Estados Unidos, habiendo ganado la Guerra del Pacífico, emerge como la gran potencia mundial  También hay otro mensaje, y es que es en la ciudad de San Francisco que se constituyen la Organización de Naciones Unidas, para un nuevo orden internacional a fin de  asegurar la paz y la seguridad de todo el planeta, en 1945.

No escapan a este importante análisis los peligros que existen, como el caso de los litigios que tiene China con Japón y otros países, como Tailandia, Brunei y lo que acontece en Corea del Norte.  El Océano Pacífico es el principal mar de relaciones en el planeta, donde se han establecido las mayores ciudades, los puertos más grandes.  El Pacífico es un lugar crucial. En Asia hay mares interiores, mediterráneos asiáticos, rodeados de islas (Indochina por ejemplo).  Es un área más compleja desde el punto de vista geopolítico.  Ha sufrido toda clase de tensiones desde el siglo XX hasta hace poco.  Después de la guerra de Vietnam ha tenido conflictos menores.  La importancia que le da China al mar es novedosa. El comportamiento díscolo de Corea ha creado todo un revuelo.

La idea de este libro fue la de estudiar qué sucedió desde que llegaron los portugueses a las islas Molucas en 1512 hasta hoy, ver lo que se desarrolló en todo el Pacífico, y estimar que el destino del mundo se puede jugar en este inmenso océano.  El autor invita, al final del libro, a tener una visión de los orientales, –hasta de los australianos–. Los orientales nos deben mostrar su visión de lo que es ser parte de esta cuenca.

Omar Jaén nos urge a integrarnos en una historia global, no aislada, como demandan los tiempos. Que vayamos reconociendo el pasado, evaluando el presente y sobre todo, confiando en el futuro.  Necesitamos acercarnos.  El Pacífico se convierte en más multipolar, lo que disminuye la posibilidad de conflictos.  Si los Estados Unidos, como ha amenazado, se sale de la Alianza del Pacífico sería otra metida de pata más que crearía un desbalance y eso solamente beneficiaría a China y los países que la integran.

___________________________________________________________________________

500 años de la cuenca del Pacífico” es parte de la misión que tiene Editorial Doce Calles, de difundir las obras que constituyen la memoria histórica del patrimonio científico y social español e iberoamericano, y contribuir a él con nuevos análisis y enfoques: sociales, etnográficos, naturales, tecnológicos, éticos. El libro es considerado como un objeto de valor, por ello, la editorial se caracteriza por sus cuidadas y esmeradas ediciones, tanto en los contenidos como en las presentaciones.

“Este libro intenta dar una mirada global de cinco siglos al mayor de los océanos y a los países que están en sus riberas continentales e insulares, abordándolo bajo diversos enfoques, con predilección hacia el geohistórico. Se quiere aprender lo que sucedió durante quinientos años en una mitad del planeta, que permaneció desconocida para la otra mitad, y que desde el siglo XVI se vincula para formar parte de una historia común, al fin, universal. Se trata de una síntesis que aspira a mostrar a un amplio número de lectores las líneas principales de una historia que ocurre en una geografía singular, diversa y enorme. De un espacio geográfico de la tierra definido por su relación con el océano Pacífico, que baña los más importantes continentes habilitados, Eurasia y América, y el insular fragmentado, Oceanía, con sus dos accesos más concurridos, el estrecho de Malaca y el Canal de Panamá. Abarca los descubrimientos, conquistas, colonizaciones y exploraciones científicas que se iniciaron a finales del siglo XV hasta los hechos históricos más actuales de la geopolítica”.

VIENE JON LEE ANDERSON

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 5 de marzo de 2017

El próximo mes de abril estará en Panamá, lugar que conoce bastante bien pero que tiene algún tiempo sin visitar, el periodista estadounidense Jon Lee Anderson, mítico escritor a quien se considera el heredero de Ryszard Kapuściński, el escritor polaco fallecido en 2007 que los periodistas serios lo tienen como referencia de cabecera.

Jon Lee es una curiosa mezcla de reportero de guerra, escritor y periodista y a pesar de ser gringo, vive en Inglaterra.  Hijo de padre diplomático y madre escritora, vivió parte de su infancia en Colombia, donde aprendió el español, y también estuvo con su familia en Corea, Taiwán e Indonesia.  Su casa era un laboratorio de sabores de todas partes ya que su madre incorporaba en la cocina los ingredientes de todos los lugares donde vivían.  El trabajo de su padre estaba directamente relacionado a la supervisión del New Deal en el campo agrícola.  A pesar de tantos cambios de países, idiosincrasias y gustos, la familia tenía la vocación de ser felices donde fueran y el resultado es que Jon Lee es un entusiasta de los viajes y un fanático de la geografía y los mapamundis.

Este escritor y periodista, que disecciona en sus perfiles hasta los gestos que hace el objeto de su estudio, ganó renombre mundial al publicar la biografía del Che Guevara, labor para la que se instaló con su familia en Cuba por tres años, con la colaboración de la esposa del guerrillero argentino, Aleida March, pero vigilado por la seguridad del estado.  Esa biografía “Che Guevara, una vida revolucionaria” es considerada la mejor y más documentada, porque se aleja del fanatismo o fascinación para mostrar un personaje con sus claroscuros.  Recientemente se ha publicado en forma gráfica, en tres tomos, y a la presentación del primero tuve la oportunidad de asistir, en 2015, y allí le empecé a hablar de venir a Panamá a dictar un taller y a “embullarlo”.

Jon Lee Anderson empezó su carrera de periodista en Perú, como reportero de “The Lima Times”.

TALLER DE PERIODISMO INVESTIGATIVO

El taller de Anderson va a tener una duración de tres días, y para el mismo se tiene que postular el interesado,  someter un trabajo, que será evaluado por un jurado internacional y de aceptarse, podrá participar. Lo que se busca es que el maestro trabaje con los autores de los trabajos seleccionados, mediante charlas magistrales, sesiones de debate, clínicas individuales y análisis de textos, con el objetivo de reflexionar y trabajar la carpintería del oficio.

Los estudiantes de periodismo también podrán escuchar al maestro Jon Lee Anderson en una charla en la Universidad de Panamá, abierta al público, donde podrán hacerle preguntas tanto de los temas que ha tratado en sus magníficos artículos en la revista The New Yorker y otras publicaciones, como en sus libros Zonas de guerra, que escribió junto a su hermano, Scott, Guerrillas, La tumba del león: partes de guerra desde Afganistán y la muy bien documentada La caída de Bagdag.  Y por supuesto, de las coyunturas actuales por las que atraviesa Panamá y los países involucrados en los escándalos de los PanamaPapers y Odebrecth.

El periodista Jon Lee Anderson

La visita de Jon Lee Anderson es posible gracias a los esfuerzos del Fórum de Periodistas por las libertades de expresión e información y el Taller Editorial Concolón, además el respaldo de entidades y empresas entre las que se destaca el Centro Cultural de España.  La insistencia de que viniera es parecida a la que tuvieron los organizadores del seminario en Huesca, en 2005, donde pronunció este aforismo: “Si algo se vuelve cotidiano, nos olvidamos de los detalles”.  “El cronista depende de la capacidad de asombro; su peor adversario es la rutina, lo que se da por sentado”.

Y como Jon Lee está acostumbrado a estar reporteando en los lugares donde no puede haber rutina, últimamente ha estado yendo y viniendo a México, Reino Unido, Colombia, Cuba y Estados Unidos, gracias al impertinente presidente de su país, que trae a todo el mundo de cabeza.

EL OFICIO DE JON LEE

En una de las muchas entrevistas que le han hecho confesó que “escribo porque es lo único que sé hacer”.  También que es un escritor y periodista que a veces va a la guerra.  Los perfiles que ha hecho de personas en el poder han sido precisos y llenos de detalles, porque él domina los datos, se basa mucho en su instinto, en el ambiente que rodea a sus “perfilados” y disecciona hasta el más mínimo aspecto con que cuenta al personaje.  Son famosos los que hizo del Rey Juan Carlos de España, de Augusto Pinochet, Hugo Chávez, Fidel Castro, García Márquez y situaciones como la exhumación de los restos de García Lorca, entre muchas otras de sus crónicas.  Llama la atención la conjunción de adjetivos que hacen sublimes sus descripciones, por ejemplo: decepcionantemente modesto, inquietamente parecido, irresistiblemente atento o discretamente buena.

Che Guevara, una vida revolucionaria, en edición gráfica

Siente una infinita curiosidad por el poder y cómo éste afecta la vida de millones de personas y le interesa entender la esencia del poder y cómo hace para cambiar a la gente.  De esa manera, alega, explora y comprende un poco mejor el mundo en que vivimos, donde todo es una lucha de poder.  En defensa de los periodistas ha dicho que son los únicos intermediarios entre el público, que no tiene poder, y los que lo tienen (sean políticos o millonarios).  Ellos tienen un deber con los demás a cambio de ese poder que han obtenido y que deben ejercer bien.

Donde va lo atienden como un “rock star”, porque la gente sabe el poder que tiene su pluma y él mismo puede sentir en determinado momento simpatías con un bando u otro, pero siempre se ha esforzado porque ellas no tiñan sus reportajes.  Así como hizo la biografía del Che escribió un perfil de Pinochet, con el mismo rigor profesional en uno y en otro.

Su método de trabajo es bastante empírico, le gusta observar tanto el lenguaje corporal como los entornos, los gestos, acumular cuanta más información pueda, incluyendo la rumorología, tan predominante en algunos países (como en España).  Es un gran admirador de George Orwell y de Graham Greene, y usa las técnicas del periodismo en directo que practicaban Orwell y John Reed.  Sus perfiles son concisos y sencillos, sin andarse por las ramas pero destacando la agudeza de las descripciones y comentarios, en hábil conjugación con el contexto y siempre está presente un detalle que ilumina y le da un barniz literario al trabajo periodístico que realiza.

El periodista Jon Lee Anderson

En cuanto al acto de escribir, lo describe como muy solitario, el de reportear muy egoísta pero enseñar le permite salir de sí mismo.  Insiste en la importancia en nunca dejar de aprender y él lo hace de sus estudiantes y también de los lugares que visita. Más que un maestro, comparte algunas cosas que ha aprendido.  Es parte del equipo de la Fundación de Nuevo Periodismo Latinoamericano, que fundó Gabriel García Márquez, cuya sede está en Cartagena.  Ha recibido los premios José Couso de Libertad de Prensa (2007) y María Moors Cabot (2013).

En el libro “El dictador, los demonios y otras crónicas”, prologado por Juan Villoro, periodista y escritor mexicano, destaca la aseveración de que “Anderson se adentra en las entretelas del poder para registrar abusos.  Un relato transversal recorres estas crónicas: la mayoría de las veces, los autócratas de América Latina logran su cometido con el apoyo de los Estados Unidos”.  En este libro están recogidos varios de los reportajes que han aparecido en The New Yorker, como su estancia en Cuba para hacer la biografía del Che, el perfil del Rey Juan Carlos, el poder de García Márquez, una de Fidel Castro, otra de Hugo Chávez, la vida en las favelas brasileñas, el litigio por exhumar los restos de García Lorca y una muy interesante titulada “Carta desde Panamá: Parcelas en venta con vistas al mar”, donde relata una visita que hizo en los tiempos del gobierno de Mireya Moscoso y se entrevistó con Nicolás Ardito Barletta, que estaba al frente de la Autoridad de la Región Interoceánica (hoy Unidad de Bienes Revertidos) y también con el entonces alcalde, Juan Carlos Navarro.

El dictador, los demonios y otras crónicas

Para Jon Lee Anderson, la información es poder, pero siempre que sea buena información.  Las urgencias de internet o la falta de recursos económicos no son excusas para un mal periodismo.  La salud de la profesión no vendrá de la banda ancha con que se cuente, sino del ejercicio del periodismo, de la buena práctica de su razón de ser, mirar, ver y contar lo que pasa por delante, cada día y en cualquier situación.

En una entrevista que leí, Jon Lee manifestaba que la novela Nostromo, de Joseph Conrad lo había impactado muchísimo y que todavía le sirve de metáfora para muchas situaciones que encuentra en América Latina y alrededor del mundo.  Esa novela fue escrita en 1904 y se refiere a un país, en teoría ficticio, convulso, con líderes corruptos y dictatoriales, caciques de guerra, revolución y lucha de clases y de razas en torno a una mina de plata.  Ese país, al que Conrad nunca visitó, es supuestamente Panamá y ojalá que su visita al istmo le sirva para esclarecer muchas interrogantes que aún tiene este pequeño istmo, donde se venden parcelas con vista al mar.

___________________________________________________________________________

En la era actual, donde estamos expuestos a una sobre saturación de noticias, algunas verídicas y otras falsas, tenemos más una mezcla de información y entretenimiento y los medios visuales endulzan la noticia (o la catapultan) para que los televidentes la asimilen con más facilidad.  Muchas veces, y dependiendo de la agenda del medio, hasta se manipula al público.  Podríamos asimilar las noticias si tuviéramos el tiempo para discutirlas, digerirlas, pero vivimos en un mundo en permanente conflicto, donde todos los días hay un escándalo y donde la globalización también ha incluido a la corrupción.