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SIDI QAMBITUR

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, 6 de octubre de 2019

     La última novela del escritor español Arturo Pérez Reverte, “Sidi, Una historia de frontera”, como se lee en su portada, es sencillamente magistral.  Para muchos, la legendaria figura del Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, que se remonta al siglo XI es bastante ajena.  Pero la magia revertiana nos acerca a este inspirador personaje, en la época del Al-Ándalus, que es el nombre que en la Edad Media dieron los musulmanes a la península Ibérica, territorios que estuvieron bajo su control. 

     Esta novela tiene una historia intrínseca fascinante, pues el autor, que era un hurgador de las bibliotecas de sus padres y abuelos, encontró el libro de José Zorrilla y Moral, “La Leyenda del Cid”, que había adquirido su bisabuela Adéle Replinger Gal en 1883 y él leyó setenta y seis años después.  Zorrilla es más conocido por su obra “Don Juan Tenorio”.  “La leyenda del Cid” la publicó en 1882 y era considerado un poema narrativo.

     Para muchos nos suena “El Cantar del Mío Cid” y seguramente en la escuela, cuando se nos enseñaba historia como debían, entramos en contacto con esa gesta anónima que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que datan del año 1200.  El Cid fue un caballero castellano que estuvo al servicio del rey Alfonso VI y después estuvo al frente de su propio ejército (mesnada en lenguaje de la Edad Media) en el Levante de la península ibérica.  Conquistó Valencia y estableció allí un señorío independiente.  Es considerado un héroe nacional, especialmente castellano y un cruzado que promulgaba la reconquista, que combatió del lado tanto de cristianos como de musulmanes.  Para algunos fue un mercenario, un soldado profesional, que prestaba sus servicios a cambio de un emolumento.

La nueva novela de Arturo Pérez Reverte

     Campeador significa “experto en batallas campales” y Cid, del árabe Sidi, significa señor.  Con estos elementos el académico, escritor y periodista Arturo Pérez Reverte ha hecho un coctel explosivo.  El lanzamiento de la novela ha sido todo un acontecimiento de mercadeo, lo que siempre se monta cuando el autor presenta un libro y eso aumenta la urgencia de leerlo y de comentarlo.

EL CID CAMPEADOR REVERTIANO

     El libro de Pérez Reverte no es una biografía o compendio de la agitada vida que tuvo Ruy Díaz, como también se le decía al Cid, solamente un relato de algunas de sus batallas.  Se escenifica entre los que se llamaban reinos de Valencia, Córdoba, Zaragoza y las reminiscencias que en su momento asaltaban al personaje, su antiguo patrón el rey Alfonso VI y también la figura del rey Sancho.  Como es su característica, el autor cuida con esmero el lenguaje de la época, así como los vestuarios que llevaban los guerreros.  De igual forma, la portada es de su amigo, el pintor Augusto Ferrer-Dalmau Nieto, el pintor de batallas. En resumen, el Cid de Pérez Reverte es su Cid, “saqueando sin escrúpulos tanto la leyenda como la realidad” como dijo Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara, el día que se presentó el libro en la Real Academia Española, en la que el autor ocupa la silla T desde hace trece años.

     Desde su apoteósico lanzamiento el escritor no ha dejado de ofrecer entrevistas y el tema no se agota.  Han calificado la historia como un western español del siglo 21.  La leyenda del Cid es muy poderosa, y sobre sus batallas hay miles de versiones, pero ésta es la de Pérez Reverte.

Orgulloso de su biblioteca

     Hace poco reveló por primera vez el lugar donde escribe, durante ocho horas diarias, porque se considera un obrero de su oficio.  Se rodea de enciclopedias, no tiene acceso a internet, no consulta Wikipedia y no usa –mientras trabaja— su teléfono móvil.

     Este libro bien puede adaptarse a una película, y si tiene una segunda o tercera versión, a una serie.  El autor le da créditos a Alberto Montaner Frutos, un filólogo a quien le dedica el libro, que es heraldista y arabista especializado en literatura e historia hispánica medieval y, más concretamente, en estudios cidianos tanto históricos como literarios.  Agradece también a Julio Mínguez la parte ecuestre y a Federico Corriente el vocabulario árabe fronterizo y, sobre todo, guerrerista de la época y no se escapa lo exquisito de las descripciones de las cotas de malla y las urgencias amatorias que asaltaban a estos guerreros, que no veían mujeres en meses.  Ruy Díaz estaba casado con Jimena, a quien describe como poseedora de una personalidad de hierro y dos hijas, a las que evoca cada vez que iba a la batalla. La única mujer “revertiana” que aparece en la novela es Raxida, la hermosa hermana de Mutamán, Rey de Zaragoza.

Rodrigo Díaz de Vivar, un modesto infanzón burgalés llegó a convertirse, incluso para los musulmanes, en Sidi Qambitur: el señor que campea, que cabalga.  Era tan solo un hombre con su espada y su caballo, un desterrado que, acompañado por un puñado de mercenarios leales, peleaba en territorio enemigo por su vida buscando, al otro lado de la frontera, el horizonte y el mar.

EL FENÓMENO REVERTIANO

     “Sidi” es el segundo libro que este año publica Arturo Pérez Reverte.  Le tomó año y medio escribirlo y se nota una minuciosa investigación, un cuidado y pulido lenguaje, así como unas licencias que bien valen la pena tomarlas para hacer más atractiva la saga.

     El anterior, “Una historia de España”, que en su momento reseñé, es un maravilloso recorrido por la historia del país ibérico desde el punto de vista crítico agudo que caracteriza al autor, con muchos guiños hilarantes que hacen muy amena su lectura. 

     El día de la presentación en el salón de la Real Academia de la Lengua, el presentador, Carlos Ansina le preguntó: “¿Escribirás alguna vez una novela que no sea revertiana, Reverte?” a lo que el autor contestó: “Buena pregunta, Alsina. Mira, hay escritores que poseen un territorio y se mueven por él con soltura, y en realidad siempre escriben la misma novela. Yo soy uno de esos escritores que son felices con su trabajo, entre otras cosas porque escribir es una manera singular de vivir al acecho de cualquier cosa que sea útil para la historia que estás contando en ese momento. Unos zapatos, una línea de sol, una sonrisa… Todo sirve. Y también es una excusa para leer cosas nuevas y releer a los viejos amigos, que siempre ayudan cuando los reclamas. Tengo en casa treinta mil libros, pero sé dónde buscar el que necesito en cada momento. Vivir alternando el mundo con la biblioteca y usar todo eso para escribir es la felicidad. Por otro lado, como novelista no me interesa contar una historia completa ni narrar un mundo. No soy Thomas Mann, ni Proust o Tolstoi. Solo pretendo contar una historia eficaz, para que el lector la lea y la viva y siga queriendo comprar mis libros.

Arturo Pérez Reverte

“Narrativamente, por la vida que llevé, hay una serie de mecanismos humanos que me interesan más que otros y que en esta novela están, creo, muy bien representados: la lealtad, la valentía, la camaradería singular entre hombres que batallan juntos, el liderazgo… Los hombres de esta historia de frontera se mueven en ese territorio revertiano del que hablamos. Y son los hombres que me interesan, capaces de dejarse matar por lealtad. Luchar y saber morir; sobre todo esto último. Quizás porque viví en lugares de frontera, aprendí desde muy joven que saber morir es muy importante. El líder que consiga que uno de los suyos muera con naturalidad es el mejor de los líderes. En el mundo occidental ya no sabemos morir. No sabemos aceptar las reglas implacables de la naturaleza, nos negamos a aceptarla, rodeamos la realidad de una costra edulcorada para olvidar. Con esta novela yo también quería recordar al lector que el mundo sigue siendo eso, y que la gente que acepta morir vive de otra manera. Aceptar las reglas del juego te hace ser mejor.

“Así pues ­—concluye Arturo Pérez-Reverte— con todo lo leído y lo vivido he construido mi Cid saqueando sin escrúpulos tanto la leyenda como la realidad y prestándole mi mirada”.

     Para Arturo Pérez Reverte, en este relato de una de las muchas batallas que libró el legendario Cid   se funden de un modo fascinante la aventura, la historia y la leyenda. “Hay muchos Cid en la tradición española, y éste es el mío”.

EL PINTOR DE ALMAS

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, 29 de septiembre de 2019. La Estrella de Panamá

     El escritor catalán Ildefonso Falcones, que ha vendido más de 10 millones de libros desde que empezó a publicar novelas (2006) cuando se estrenó con “La catedral del mar”, ha irrumpido con fuerza otra vez con su nuevo libro “El pintor de almas”, que salió a fines de agosto en España y Latinoamérica bajo el sello Grijalbo.  Afectado por un cáncer que le ha demorado la finalización del libro ya que recibe tratamiento de quimioterapia, duda si éste será su último libro.

     Tal como “La Catedral del Mar”, donde el protagonista es la ciudad y la Basílica de Santa María del Mar, en “El pintor de almas” Barcelona vuelve a ser el escenario y el modernismo, movimiento que le dio a la ciudad condal su sello inigualable en el campo de la arquitectura y la decoración, el telón de fondo de esta historia entre un artista, pintor y ceramista y una combativa mujer y todos los imponderables que se levantan entre ellos.

     La historia empieza a inicios del siglo XX, en 1901 y se desarrolla por unos 30 años, pero su énfasis es en la lucha obrera que se dio durante la época en que estalló con fuegos de magia y creatividad el modernismo, por los arquitectos Antoni Gaudí, llamado el arquitecto de Dios, y otras figuras tan importantes como él, como Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch, Josep Maria Jujol y otros que adoptaron el lenguaje de la naturaleza y el empleo abundante de las líneas curvas y asimétricas.

EL PINTOR DE ALMAS

     Los personajes de Falcones son generalmente muy potentes, enfrentan situaciones en extremo complicadas y hasta tristes, y en este caso, no hay excepción.  Dalmau Sala es un pintor que inmortaliza el alma de aquellos que posan para él y su mujer, Emma, es una líder social, codiciada por los hombres a su alrededor por su voluptuosidad.  Se desarrolla en una Barcelona donde la lucha obrera y reivindicativa está en su punto máximo, explota el modernismo, y la iglesia católica se distancia de la realidad de los más necesitados, aliándose con la burguesía.

Ildefonso Falcones y su libro El pintor de almas

«Siempre me pareció una idea tremendamente atractiva escribir sobre el modernismo que se desarrolló en esa Barcelona a caballo de dos siglos, planteando una trama que no se centrara en una obra concreta, sino que ofreciera una visión de conjunto de ese estallido de magia y creatividad”, ha destacado el autor en una entrevista en medios españoles cuando el libro salió a la venta.  Una ciudad convulsionada por los reclamos de los obreros, inundada de “trinxeraires” (niños mendigos), y una febril actividad en torno a la construcción de los íconos arquitectónicos con que hoy se identifica. Dalmau es protagonista activo de esas construcciones, pues trabaja en un taller de cerámica cuyo dueño, un ultraconservador contratista que lo pone en contacto con la Barcelona del lujo y la ostentación, también pinta y su maestro, además de librarlo del servicio militar, exhibe los dibujos que hace de los rostros de los “trinxeraires”. 

Su lectura es adictiva porque es muy ágil la secuencia de situaciones que se van dando, y en ella podemos recrear la construcción de la Casa Batlló, la Pedrera y del Palau de la Música, que se trató de desvirtuar posteriormente como que era inadecuado para escuchar conciertos allí.  También incorpora otras obras emblemáticas de la ciudad condal, como el hospital de Sant Pau, obra de Lluís Domènech i Montaner. Es importante la descripción de cómo llega el artista a dominar la técnica del “trencadís”, característica del movimiento modernista que consiste en armonizar pedazos de cerámica entre sí.

Casa Batló

La trama se desarrolla entre pasiones personales de Dalmau y Emma, su madre y afectos, y una insistente trinxeraire, Maravillas, que en cierta forma se enamora del artista y al tiempo que le roba, pretende protegerlo.  Cuando Dalmau y Emma dejan de verse, él, capturado por su maestro, se desatan pasiones que llevan a ambos a sucumbir al mismo infierno (en el caso de Dalmau, se entrega a la bebida y las drogas).

Maravillas lo rescata llevándolo a un antro donde todo tiene precio, a cambio de que el pintor le haga un cuadro al contrabandista que maneja ese lugar que se conoce como Pekín.  Mientras tanto, se cura de su adicción a la morfina por la abstinencia y en cierta forma, por su fuerza de voluntad.  Al regresar a la vida de la Barcelona del trabajo, y por causa de un daño irreparable que causó involuntariamente a su maestro, se ve impedido de trabajar como ceramista y llega a ser hasta cargador de materiales, cuando la ciudad se preparaba para la gran Exposición Universal de 1929.  Vuelve a pintar y vuelve a destacarse, siempre perseguido por la sombra del maestro que le cierra todas las puertas para que no exponga, no consiga trabajo, para que no se haga famoso.  En un acto de desesperación, Dalmau le roba un objeto sagrado al maestro para pagar la cuenta que tiene pendiente con él, por haberlo librado del ejército, y que fue la causa de que le embargaran hasta la máquina de coser de la madre, que era su instrumento de trabajo y que generaba su sustento.

La historia de Emma no es menos dramática, es una mujer de carácter y fortaleza, cocinera, líder nata que se encarga de la capacitación de los obreros y que, después de perder al marido y ya teniendo una hija (en el lapso en que Dalmau se desapareció de su vida) se va a vivir con la madre de éste, porque su familia la desahucia.

Palau de la música

DESPUÉS DEL MODERNISMO

     Tras la explosión del modernismo, caracterizado por una imaginación exuberante, Barcelona se fue al extremo del racionalismo estricto, el “noucentisme”, que exigió reflejar los ‘valores de orden’ de los catalanes.  La historia, por la extensión que abarca la novela, nos lleva a leer lo que representó la “Semana Trágica” que se desarrolló entre julio y agosto de 1909 y durante la cual se quemaron templos, conventos y seminarios católicos. Hay escenas dignas de la caída del imperio romano, con Barcelona en llamas vista desde la azotea de la Pedrera “porque las iglesias ardían mientras los burgueses estaban de fiesta”. Se relatan los conflictos que existían entre los bereberes (de Marruecos) que desembocó en la guerra del Rif. Poco después, antes de que terminase ese año de 1909, el 18 de diciembre, las autoridades españolas firmaban un tratado de paz con el que ponían fin a ese conflicto.

Casa Mila (La Pedrera) by Antoni Gaudi. Barcelona, Spain.

     Como todos los relatos de Falcones, en esta poderosa novela no faltan las escenas de erotismo, de ternura y de venganza.  La descripción de la ciudad bien merece volver a recorrerla con todos sus monumentos, sus recovecos y sus sitios emblemáticos.  De la misma forma, los detalles de vestuario de los protagonistas (hasta de los “trinxeraire”) están muy bien tratados.  Emma no es una protagonista secundaria, es tan importante como el pintor de almas, y su fuerte personalidad, su determinación y los sacrificios que tiene que hacer para mantener su trabajo y de esa manera ayudar a la madre de Dalmau y criar a su hija, Julia, son inmensos.

     Al final, uno termina el libro maravillado de la magnífica novela que ha podido escribir Falcones, especialmente en momentos por los que atraviesa, que le es hasta doloroso teclear.

     Su primera novela, “La Catedral del Mar” fue llevada a serie y se puede ver en Netflix, y ahora está a la espera de la culminación de la producción de la serie de su último libro, “Los herederos de la tierra”.  Falcones es también autor de “La mano de Fátima” y “La reina descalza”, todas novelas poderosas, que tienen protagonistas fuertes, recios, decididos y las mujeres son muy feministas, decididas e íntegras.