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La Feria Internacional del Libro de Guadalajara

Una industria con mucho para dar

MARIELA SAGEL, ENVIADA ESPECIAL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 5 de Diciembre de 2010

La XXIV versión de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara abrió sus puertas el pasado 27 de Noviembre con un programa general de eventos que confirman por qué es la feria más importante que se realiza en el Continente Americano. Este año el invitado de honor es Castilla y León, cuna del idioma español, y la grandilocuente explanada de entrada impacta a los que asistimos por el impresionante montaje que ha desplegado esta región. A diferencia de nuestra feria, en ésta el público solamente entra después de las 5 de la tarde y durante el fin de semana (es hasta hoy domingo).

Pero la feria desborda gente desde las 9 de la mañana, personas que vienen de todas partes del mundo a reunirse con editoriales, profesionales en temas como edición, derechos de autor, actividades académicas y toda clase de eventos relacionados que elevan esta celebración al alto rango que tiene.

RECUENTO DE UNA CITA LITERARIA

La feria arrancó el sábado 27 de noviembre con la entrega del premio FIL de Literatura en Lenguas Romances a Margo Glantz, y la presentación del libro Vlad, del mexicano Carlos Fuentes (nacido en Panamá por carambola).

También se inició una reunión de las veintidós academias de la Lengua Española, en la que participaron Víctor García de la Concha, su presidente, e Ignacio Bosque, académico que tuvo a cargo el documento Nueva Gramática de la Lengua Española, que se presentó recientemente en Panamá. Se le rindió homenaje por su primer siglo de existencia a la UNAM.

El domingo 28, un día cumbre para la feria, se dio la apertura del Salón Literario, con la conferencia magistral ‘La literatura intercultural’ del ganador del premio Nobel de Literatura Jean-Marie Gustave Le Clezio, quien residió en México por un tiempo y debe sus musas precisamente a esa interculturalidad que existe en la literatura y otras manifestaciones artísticas. Se rindió un merecido homenaje al escritor y dramaturgo mexicano recientemente fallecido Carlos Monsivais, en el que participaron, entre otros, Sergio Pitol, y también un homenaje a otro que partió este año, Tomás Eloy Martínez, argentino.

Se dio un foro de encuentros con la presentación de americanismos y de mexicanismos y una conferencia magistral del ex alcalde de Bogotá, Sergio Fajardo en torno a ‘La cultura como factor de cambio social: el caso Medellín’.

En la explanada se realizaban presentaciones de conciertos, bailes y no dejaban de resonar en el magnífico espacio de la feria los mariachis. Es de resaltar que en esta feria no hay obstáculos en el idioma. Están presentes una amplia representación de libros y publicaciones en inglés, así como de regiones tan remotas como Corea y los países árabes, Francia, Alemania y Canadá. Las Cámaras del Libro de Argentina, Chile, Brasil, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela tienen sus bien montados ‘stands’, así como hay representaciones del Banco Mundial, la Unicef y también algunas editoriales universitarias, no solo de México sino de otros países.

Se inauguró el Salón del Libro Africano, se le rindió un homenaje al bibliófilo y hubo una conferencia sobre ‘Los beneficios de invertir en las ferias del libro’ dentro del Foro Internacional de Edición.

La feria sirvió de escenario también para un encuentro de expertos en turismo congregados alrededor de ‘El turismo rural como herramienta de desarrollo regional’. Otra conferencia que fue muy estimulante fue la que estuvo a cargo del agente literario Guillermo Schvalezon, donde se debatió ‘Para qué sirven los agentes literarios’.

Hubo innumerables presentaciones de libros, y entre las que asistí estuvo la del libro ‘Basta de Historias’, del periodista argentino Andrés Oppenheimer, ‘En Busca de Bolívar’ de William Ospina (colombiano) y ‘El sueño del celta’, del Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa. Los autores Laura Restrepo (‘La multitud errante’) y Juan José Millas (‘Lo que sé de los hombrecillos’) tuvieron su sesión de firmas en el módulo diseñado para ello, así como lo hizo Xavier Velasco, Carmen Aristegui, Almudena Grandes y Paco Ignacio Taibo II, entre muchos otros que presentaron sus nuevas obras literarias.

Me cuentan, porque no llegué a tiempo para presenciarlo, que el domingo Arturo Pérez Reverte firmó sus libros posterior a la presentación de su magistral obra ‘El Asedio’, una novela que te tiene en jaque hasta el final.

HOMENAJE A UN NOBEL

El prometido homenaje a José Saramago, el escritor lusitano fallecido este año, que fue Nobel de Literatura, fue el viernes, día en que Gioconda Belli presentó su libro ‘El país de las mujeres’, fascinante historia de un país gobernados por mujeres (una matria) que pertenecen al PIE (Partido de la Izquierda Erótica).

Si bien el esperado encuentro con el Nobel de Literatura dejó a muchos decepcionados, porque Mario Vargas Llosa no asistió a la presentación, los que tuvieron a cargo la misma tuvieron una participación tan extraordinarios que me pregunto si de haber estado el peruano presente, se hubieran destacado tanto las intervenciones de José Miguel Oviedo, peruano, docente y crítico literario, y del mexicano Xavier Velasco, que dice se ha leído siete veces ‘La guerra del fin del mundo’. Fue un deleite escuchar a estos dos expertos hablar sobre la obra de Vargas Llosa.

Al encuentro literario de Guadalajara han llegado personas de todas partes del mundo, valorando aquello que el libro es un asunto serio y que la industria, por muchas amenazas que reciba por el avance de la tecnología, tiene mucho más que dar.

En un momento me dijo el librero más importante de la República Dominicana, que si bien la Feria de Guadalajara es la más importante de América Latina, la Feria del Libro de Panamá, con apenas seis versiones (veinte menos que la celebrada en México) ha ido ganando terreno paulatinamente, al punto que él la catalogó como el ‘orgasmo de las ferias’.

El primer día

Otro gran libro de Marc Levy

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 28 de Noviembre de 2010

“El Primer Día” es la novela que siguió a ‘Las cosas que no nos dijimos’,que reseñé el año pasado cuando descubrí a este apuesto escritor francés que además es un hombre romántico. Y lo demuestra en cada uno de los escenarios y los temas que abarca en esta fascinante historia que nos lleva desde la meseta de Atacama en Chile hasta el Valle de Omo, en el oriente africano, pasando por la nativa Francia de una de las protagonistas, el Londres oscuro de otro de ellos y en un albur, recorriendo el mundo entero preguntándose ‘¿Dónde empieza el alba?’.

Marc Levy es un autor de moda, pero ni así su narrativa decae y con esta novela, nos entrega una maravillosa historia donde habla de la fuerza de los propios sueños y, por supuesto, del amor, la mayor de todas las aventuras. A pesar que se anuncia en su tapa como ‘La aventura de amar como nunca te la han contado’, es en realidad la historia de una pareja que se reencuentra tras varios años, y retoma su romance con altas dosis de aventuras y ficción científica por medio de la cual buscan la fuente de la vida y el origen del universo.

Con este libro, cuyas ventas ya colocan a Levy en los 20 millones de libros vendidos, no hay lugar en el mundo que escape a la fantasía y la capacidad de ensoñar de los protagonistas. Uno se traslada a través de 100,000 kilómetros de distancia, alrededor del planeta, a los lugares más fascinantes del mundo, de la mano del astrofísico inglés y la arqueóloga francesa que habiendo tenido un romance juvenil, se reencuentran para perseguir, sin tregua, el darle sentido a su existencia a través del estudio del universo.

Debió haber sido muy difícil escribir este libro por parte del autor porque la descripción de la gran cantidad de lugares que recorre esta tenaz pareja es infinita, al punto que sería bueno poder ir trazando sus desplazamientos en un mapa para entender la intensidad de su pasión por llegar a conocer o descifrar esa gran incógnita.

LOS PROTAGONISTAS

Keira es una arqueóloga que es sacada a la fuerza del Valle de Omo, por unos deslaves que allí ocurren y que de cierta forma malogran el trabajo que hasta ahora estaba haciendo. Vuelve a su natal Francia a convivir con su única hermana, pero echa mucho de menos a su padre, ya muerto, que era inglés. Su solidaria hermana, con quien no comparte precisamente la forma en que cada una lleva la vida, pero que se respaldan mutuamente, entra en contacto con un profesor de la Academia de Ciencias que descubre que desde el remoto Valle del Omo ella ha traído un pedazo de lo que puede ser el origen de la vida o la fuente de energía vital para generarla.

Adrian es un astro físico que se encontraba inmerso en una investigación en la meseta de Atacama, trabajando para la Organización Europea para la Investigación Astronómica. La falta de oxígeno que prevalece en ese lugar donde parece haberse detenido el tiempo hace mella en su salud y en un momento de crisis, tiene que ser evacuado y devuelto a la burocracia del trabajo de escritorio en la sede de la academia londinense.

Ambos, Keira y Adrian, coinciden un buen día en Londres cuando los dos se postulan para aspirar a una beca que les permitirá volver, cada uno por su lado, a retomar sus investigaciones. A Keira la empuja su hermana a presentarse ya que nota que decae anímicamente añorando día a día el Valle de Omo. A Adrian lo mueve su amigo y colega Walter, con quien establece una amistad a prueba de fuego, que recrean con visitas a la madre de Adrian, en las islas griegas.

LA TRAMA

Las aventuras de esta pareja, una vez se unen, hacen que cualquier historia palidezca, pero no es una trama mística estilo Dan Brown sino rutilantemente romántica, porque para el autor, el romance es el carburante más explosivo. Lo más frágil en el ser humano es el sentimiento del amor.

El Primer Día es un viaje a lugares insospechados. Dice el autor que visitó la mayoría de ellos y los que no, se documentó debidamente, y se nota, pues toda la trama está debidamente cuidada, hasta en los aterrizajes en avionetas clandestinas en sitios profundos del continente asiático. Quien se atreva a leerla no se arrepentirá de emprender un viaje por los cuatro puntos cardinales del planeta.

Al final, la historia queda como en una pausa expectante, y ahora me entero que vendrá una segunda novela que sigue a ésta, lo que me regocija porque pocas plumas son tan lúcidas y ligeras, a la vez que te elevan tanto en cuanto a los sentimientos humanos (amistad, amor filial, romance y lealtad, sobre todo) como la de este autor francés que trata el constante tema de la búsqueda tan antigua y arraigada en todas las generaciones, como es el origen del ser humano y los más novedosos hallazgos astronómicos, hasta las leyendas sobre los textos arcaicos, pirámides escondidas y objetos misteriosos e imposibles de comprender.