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Al fin nos llega la Nueva gramática

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com
Facetas, La Estrella de Panamá, 4 de julio de 2010

El próximo 8 de Julio se presentará en la sala panameña de la Biblioteca Nacional la Nueva gramática de la lengua española, un esfuerzo que involucró a veintidós Academias de la Lengua Española de España, América y Filipinas. Esta edición es la primera gramática académica desde 1931, y ofrece un mapa de la unidad y variedad del español que refleja nuestro rico idioma y dicta las normas de corrección.

La presentación de esta edición estará a cargo de Don Ignacio Bosque, miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense, a quien le correspondió coordinar este esfuerzo.

La Doctora Berna de Burrel, Presidenta de la Academia Panameña de la Lengua, ha hecho realidad esta presentación con el apoyo de la Embajada de España y la editorial Espasa.

Para conocer de viva voz el trabajo que realizaron los académicos panameños, ofrezco los testimonios de los profesores Margarita Vásquez y Rodolfo de Gracia, ambos académicos de número, para quienes la experiencia resultó muy valiosa.

El profesor De Gracia describe así su experiencia:

‘Haber pertenecido a la Comisión de Gramática que trabajó en la validación del texto final de la Nueva Gramática de la lengua española supuso no solo un gran honor, sino una experiencia realmente invaluable, porque exigía no solamente poner en práctica conocimientos adquiridos durante la formación gramatical que adquirí con esa gran lingüista que es Carmen Sanguinetti de Perigault, sino (y sobre todo) consultar, reaprender, estar a la expectativa del caso panameño que, por ser una gramática panhispánica, tenía que estar allí’.

‘Revisando la publicación con los archivos que desde 2007 empezamos a recibir, me doy cuenta de que muchas de las observaciones y sugerencias hechas fueron tomadas en cuenta por la comisión redactora, tal es el caso del apartado del sufijo –ción y sus variantes, cuyo texto original decía: ‘En cuanto al sustantivo profesión, cabe señalar que no se suele relacionar con profesar en la conciencia lingüística de los hablantes’.

‘Pero eso no es nada frente al monumental y sesudo trabajo realizado por Ignacio Bosque Muñoz (ponente de la obra). Con la colaboración de todos, incluidos becarios y catedráticos universitarios, en contacto con la lengua viva, se logró un texto que es, por primera vez, mucho más descriptivo que normativo, pues recoge las variantes de todos los países hispanohablantes y de todos sus estratos’.

‘La Gramática es un libro que voltea su mirada a América, en ella la voz de Bello, la de Rufino Cuervo, la de Rodolfo Oroz, Rodolfo Lenz, Ofelia Kovacci, Henríquez Ureña y muchos otros hispanoamericanos se deja escuchar y se une a la sinfonía peninsular, de la que son bastiones Alarcos Llorach, Dámaso Alonso, Manuel Seco, Fernández Ramírez, Gili Gaya, Ignacio Bosque y el propio Nebrija.

‘Es una Gramática que me atrevo a llamar atrevidamente ‘Gramática geográfica’, porque en el mapa dialectológico de Hispanoamérica y España se han representado de norte a sur y de este a oeste los lugares que en él hay a través de las palabras vivas, que no es de otra cosa de lo que está hecha la gramática’.

Por su parte la profesora Margarita Vázquez refirió su participación en los siguientes términos:

‘En 1998 en el XI Congreso de Academias de la Lengua celebrado en México, cuando fue aprobada una moción para que las 22 academias de la lengua, conjuntamente, elaboraran una nueva gramática, se dio el primer paso para la Nueva gramática de la lengua española cuya edición celebramos en el 2010. Creo que si yo hubiera estado en esa reunión, la idea me hubiera parecido una utopía, pero hoy confieso que me equivoqué. Para que estas grandes empresas tengan éxito no se necesita más que conocimiento, medios y modos para organizarse, entusiasmo y deseos de trabajar. Se necesita, fundamentalmente, una buena dirección científica y técnica y una entusiasta dirección administrativa. La Real Academia Española tuvo el buen tino de proponer como ponente al Dr. Ignacio Bosque, quien fue aprobado de inmediato. El tiempo ha dicho que tuvieron razón’.

‘Si algún interesado hojea las primeras páginas de la Nueva gramática, verá que aparece una Comisión académica de Gramática de la Academia Panameña de la Lengua. Allí están Dª. Elsie Alvarado de Ricord, fallecida en 2006, D. Pablo Pinilla Chiari y D. Demetrio Fábrega, quienes cubrieron la primera etapa del trabajo. Ingresé a la Academia Panameña en septiembre de 2006, y entonces fui nombrada por el Dr. José Guillermo Ros-Zanet en la Comisión de la Gramática, coordinada por Dª. Berna de Burrell. Más tarde, ingresó a la comisión D. Rodolfo De Gracia’.

‘¿Qué se hacía en esa comisión? En la Academia Panameña recibíamos el capítulo correspondiente, es decir, el que se preparaba, y hacíamos nuestras lecturas y observaciones individualmente. Al final, nos reuníamos los académicos comisionados para mandar una sola versión de la Academia Panameña a la Asociación de Academias, ubicada en Madrid’.

‘Teníamos claro que la Nueva gramática debía ofrecer una descripción de la unidad y variedad del español actual. Estas tres palabras son básicas para entender la magnitud del trabajo. Había que poner de manifiesto en la descripción que la norma de corrección no la proporciona un solo país, sino que tiene un carácter policéntrico, y que, por lo tanto, sin perder la unidad de español, había que describir los usos de las diversas regiones. Pero también había que valorar la corrección y la propiedad de los usos, porque en las gramáticas los lectores ubican un aspecto normativo que no puede dejarse de lado. Además, había que considerar que explica tanto el español escrito como ciertas variantes conversacionales, de las que queda ya un registro y una explicación; responde a las dudas; ilustra construcciones precisas. En fin, presenta una síntesis del español total, y por eso es nueva’.

Adiós a un Maestro

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

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Foto de Mónika HerránLa muerte no debería sorprendernos, ya que es lo único seguro que tenemos en la vida. Pero cuando se va una figura icónica, como fue Manuel Chong Neto en Panamá, hace unas semanas, y apenas el lunes 7 de junio Omar Rayo, en Colombia, siempre nos deja una sensación de vacío.

Omar Rayo era un pintor, escultor y grabador colombiano cuya obra es emblemática de la geometría abstraccionista. Oriundo de Roldanillo, una pequeña comunidad de apenas 70 mil habitantes, localizada en el Valle del Cauca, al pie de la cordillera Occidental, tomó un curso de dibujo por correspondencia a la temprana edad de 16 años de una academia argentina y al año siguiente, ya graduado, se fue a vivir a Cali donde se ganó la vida haciendo caricaturas e ilustrando periódicos locales. La academia de bellas artes caleña no pudo enseñarle nada que él no supiera.

Su siguiente paso fue la capital colombiana, donde conoció a muchos intelectuales que lo apoyaron, entre ellos el gran amigo de Gabriel García Márquez y también escritor y mecenas, Álvaro Mutis. De esa época es lo que se le conoce como ‘maderismo’ y que son retratos de los bohemios asiduos a un café de moda y también otra patente llamada ‘bejuquismo’, creaciones de figuras artísticas hechas con bejucos.

Trabajó como caricaturista en casi todos los diarios de Bogotá y luego empieza un largo peregrinaje por Sur América, donde convive con las culturas indígenas que lo van llevando hacia la geometría que distinguió su obra posterior. Obtiene una beca para estudiar grabado en México y de allí logra la Guggenheim que lo traslada a residir en Nueva York y le permite catapultarse a la fama.

Era una especie de Omar Shariff pero más alto, con un porte muy elegante y una forma cautivadora de ser. En 1981 abrió las puertas al público el Museo Rayo de Grabado y Dibujo Latinoamericano, una obra de arquitectura tan avanzada que parecía que hubiera aterrizado un platillo volador en la mitad de Roldanillo.

Me tocó asistir a la inauguración de su museo y compenetrarme con el avanzado concepto que el arquitecto mexicano Leopoldo Gout incorporó al mismo y luego regresé, siempre hospedándome en la acogedora casa del Maestro Rayo y su esposa, la poetisa Águeda Pizarro. En ese museo varios fueron los panameños que tomaron cursos de grabado e hicieron trabajos valiosos que hoy muchos coleccionistas cuelgan orgullosos de sus paredes.

A Omar Rayo no se le puede catalogar de artista abstraccionista, su obra es puramente geométrica, lineal, precisa, con cuadros, rectángulos y líneas en zigzag. Sus conceptos unían los dibujos ancestrales con la imprecisión del futuro. Sus grabados llamados intaglios se definen como un juego de impresión y de pliegues sobre papel mojado, con la finalidad de producir relieves. Una técnica aparentemente simple, pero sin duda innovadora en la que Rayo expuso toda su genialidad, su sutil finura y creatividad. Éstos, a diferencia de las obras geométricas, incorporaban elementos de la vida real.

En Panamá solamente recuerdo los intaglios que Mónica Kupfer hizo en su momento.

La importante crítica de arte Marta Traba, argentina de nacimiento que residió en Colombia, desde donde ejerció una crítica punzante e ingeniosa, y quien falleció junto a su esposo, el escritor y crítico literario uruguayo Angel Rama en un lamentable accidente aéreo ocurrido en 1983, dice de Omar Rayo en su libro ‘Arte en América Latina 1900-1980 que ‘abraza la experiencia óptica y la sigue de modo inalterable hasta el presente’. También se refirió a él de forma no tan elogiosa en una entrevista donde señala que ‘Rayo plantea un arte con una conducta singular, que viene del neoplasticismo de Piet Mondrian y del húngaro Vasarely, pero me parece demasiado analítico’.

La obra de Omar Rayo podría confundirse con las experiencias ópticas que le son privativas hasta ahora a los venezolanos Carlos Cruz Diez y Jesús Rafael Soto, pero su fidelidad a la geometría pura y simple lo distancia de ellos.

Pero Omar Rayo fue también un gran filántropo, además de famoso artista internacional, con más de 200 exposiciones en las principales capitales del mundo. Proveyó a su pueblo natal de un museo del primer mundo, donde hoy día se exponen allí más de dos mil cuadros y grabados de su producción, y más de quinientos de diferentes artistas latinoamericanos que hacen parte de su colección personal.

En ese majestuoso edificio modular en forma de pirámides truncadas funcionan también diferentes salones para exposiciones permanentes, itinerantes, una biblioteca y el taller de artes gráficas, además de un teatro con capacidad para 150 personas.

Su deceso y posterior entierro han sido lamentados por miles de personas, tanto los que los conocimos como los que de lejos lo admiraron. Roldanillo se vistió de luto el miércoles 9 de junio para despedir sus restos, con arrullos de las cantadoras y más de 2,000 asistentes. En ese mismo pueblo nació el padre de Omar Torrijos Herrera.