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MI TIO MACO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 8 de octubre de 2018

     Después de una batalla campal contra un cáncer que a cualquiera que le dé se lo lleva en 6 meses, el fin de semana murió mi tío Maco Rosas.  Jesús Lisímaco, como era su nombre, era el menor de los hermanos de mi madre y vino a vivir con nosotros cuando terminó su escuela primaria en Tolé.  Para mí fue un hermano, porque apenas le llevaba a mi hermana mayor 10 años.

Siempre fue muy guapetón y en el bus de la escuela nos decían cuñadas, pensando que éramos sus hermanas.  Después se quedó a vivir con nosotros y tuvo con mi papá una relación entrañable, más allá de la de cuñados, eran como hermanos.  Yo fui cómplice de muchas de sus andanzas (y vaya que las tuvo) y testigo de todos sus logros profesionales y políticos.

Su vida la gozó al máximo, en todos los sentidos, no dejó que nada se le escapara.  Gozaba de los mariachis y era generoso con sus amigos. Sus sobrinos aprendimos de él que la vida está para gozarla, todo lo contrario del resto de sus hermanos, que son tan estrictos.  Cuando supo que tenía un cáncer en el páncreas se enfrentó a él con entereza, decidido a vencerlo y estuvo dos años y medio en esta lucha, hasta que perdió su última batalla.

En el último mes, siempre pendiente de la situación del país y de lo delicado de las decisiones partidistas, me llamó a su lecho de enfermo para indicarme cuál era su lectura de lo que ocurría y redactó un documento que le entregué a su destinatario.  Mantuvo esa lucidez hasta el final, cuando reunió a sus hermanos a fin de despedirse de ellos, reiterando el amor que les había inculcado mis abuelos y que él prodigaba a todos, sobrinos, amigos, parientes.

Se nos fue un guerrero mayor, pero nos deja su ejemplo de valentía y entereza.  Lo menos que podemos es celebrar su vida y sentirnos afortunados que fuimos tocados por su amor y amistad.

CHIRIQUÍ EN LAS PÁGINAS DE SU HISTORIA

Por Mariela Sagel, Facetas, 30 de octubre de 2016

Gracias al apoyo de varias personas e instituciones interesadas en preservar la historia, y con el respaldo irrestricto del Municipio de David y la empresa Petroterminal de Panamá, se publicó recientemente el libro “Chiriquí en las páginas de su historia 1720-1920”, investigación monumental que por más de 20 años llevó a cabo el Doctor Mario Molina Castillo.  Este acto tan significativo para esa importante provincia panameña se llevó a cabo en la Casa Municipal de Bellas Artes de la capital chiricana, y a él acudieron las personas interesadas en conocer su historia.  Estuvo amenizado por el grupo de cuerdas de la Universidad Autónoma de Chiriquí, interpretando piezas de los pasillos de Vicente Gómez Gudiño, cuya obra más celebrada fue “El suspiro de una fea” con el que nos deleitaron esa noche.

Portada del libro Chiriquí en las páginas de su historia (1720-1920)

Chiriquí en las páginas de su historia 1720-1920” es un enjundioso estudio referencial sobre las estirpes y familias que han ido labrando el intrincado tejido social que ha hecho pujante esa provincia, remontándose a la familia Gallegos, como semilla de la historia de Chiriquí, que empiezan a ser portaestandartes de la historia regional de la región desde mediados del siglo XVIII hasta el primer cuarto del siglo XX.  Cómo a través del fortalecimiento de las redes hegemónicas se fue consolidando el poder político y económico, que basó su fortaleza en la ganadería y el comercio de cabotaje.  La familia Gallegos, objeto de este estudio, procedía directamente del Perú, aunque fueran descendientes de españoles, concretamente de Sevilla.  De igual forma, a Diego de Almagro, conquistador de Chile, le unían lazos a esa familia, según las pesquisas que llevó a cabo el profesor Molina.  Un libro urgente y necesario que resplandece por contar la historia regional, disciplina que se gestó en la escuela de Annales, nacida en Francia a mediados del siglo XX, según nos señala oportunamente el Dr. Juan David Morgan en el prólogo del libro y quien fue uno de los que condujo el ameno conversatorio que se llevó a cabo la noche del 20 de octubre pasado.

Los propulsores del estudio de la historia regional subrayan la importancia de estudiar y analizar lo regional para una mejor comprensión de la historia general, que es lo que ha venido haciendo el Doctor Molina en su dedicada labor de investigador e historiador en todos los archivos donde puede obtener fuentes que respalden sus sólidas investigaciones.

EL AUTOR

Dr. Mario Molina, autor de la monumental obra

El Doctor Molina posee tres licenciaturas, una en historia y geografía y otra en pedagogía, así como un post grado en docencia y un doctorado en Historia de América, de la Universidad de Sevilla, España, graduado con la máxima calificación en su tesis doctoral.  Ha escrito varios libros que lo acreditan como un sólido investigador, tales como el reciente titulado Chiriquí en sus fronteras de producción. Otros son: Migraciones y evolución urbana e industrial; José María Carrillo Tamayo, en la historia de Chiriquí, 1880-1980; La tragedia del color en el Panamá colonial, 1501-1821; Panamá, una sociedad esclavista en el período colonial. Hijos del campo. Bijagual y Cochea en la historia de Chiriquí (una sociedad rural). También sobresale la muy conocida obra Veragua: la tierra de Colón y de Urracá, un estudio geo histórico, urbanístico, económico, político, social y cultural de las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y Veraguas y “David, Historia y Sociedad. Orígenes y evolución pre urbana 1602-1890”. Tiene también un poemario titulado Desnudos en el silencio, y ha sido expositor, conferencista y participante en numerosos eventos relacionados al tema.

Su enorme disciplina investigativa, algo que en otros se ha ido perdiendo en el tiempo, la ejerce de forma ordenada y comprometida en los archivos nacionales de Panamá, Lima, Bogotá, Sevilla y San José, pero sobre todo, es acucioso investigador de los archivos parroquiales.  Comentaba que una de sus fuentes más interesantes las ha encontrado en los archivos de los mormones tanto en Panamá como en David.

El día de la presentación hizo una caldeada defensa en rescate de la investigación, de ese oficio que ahora se ha ido perdiendo por el acceso fácil a la información por medio de un click (a la Internet).  Él es un fervoroso practicante de hurgar en los periódicos viejos y que casi se deshacen en las olvidadas salas de los Archivos Nacionales.

LAS PÁGINAS DE LA HISTORIA DE CHIRIQUÍ

Este libro representa un gran esfuerzo del Dr. Molina para mostrar una nueva rama de la historia social conocida como microhistoria, que no es más que el estudio, con lupa en mano, de acontecimientos y personajes de la historia que usualmente pasan inadvertidos, pero sin cuya existencia resulta muy difícil comprender todo.

De su mano y por medio de intrincados malabarismos, podemos descubrir cómo las élites chiricanas fueron absorbidas por particularismo partidistas emanados, en el fondo, de ambiciones de poder político y personales entre dos bandos, los Gallegos y los Calancha.  Esta búsqueda por la hegemonía política regional la basó el profesor Molina en la obra España invertebrada, de José Ortega y Gasset, en la que alude a esos particularismos políticos regionalistas como el prototipo del divisionismo nacional.  Es así que de la familia Gallegos descienden o están emparentadas las familias De Obaldía, Agnew, Sagel, Venero, Araúz, Franceschi, Lambert, Randolph entre otros que trascendieron en la vida histórica y política chiricana y de Panamá del siglo XIX y comienzos del siglo XX, y que tuvo su principal exponente en José de Obaldía Orejuela, vicepresidente y presidente de Colombia, del Departamento de Panamá, congresista, ideólogo nacional, y otros destacados parientes, como lo fue Carlos Manuel Gallegos, rector del Instituto Nacional, siendo uno de los valores educativos de importancia.

El Dr. César Elías Sanjur, el Dr. Juan David Morgan, Mariela Sagel y el Dr. Mario Molina

Como uno de los mayores aportes que nos brinda este tratado de historia chiricana están las muchas tablas genealógicas que detallan la red social, hegemónica que fue reforzándose por los enlaces matrimoniales entre primos y parientes, especialmente en la tercera y cuarta generación, lo que aseguraba mantenerse en la cúspide social, mediante alianzas de fortunas como un recurso efectivo al usufructo del poder, ya sea por familiares consanguíneos o políticos.  Este proceso endogámico ha sido tratado con singular profundidad y elegancia por el historiador y geógrafo Omar Jaén Suárez en su teoría de “la república de los primos”.

El estudio de redes familiares da como resultado una estructura que tienen un eje conductivo raizal, en este caso la familia Gallegos-Cañoli, que se estableció en Santiago de Alanje y a partir de allí fueron consolidando su poder económico y político a través de los enlaces nupciales con las familias Fernández Ríos, Fernández de Estribí y otros.  Después deviene una historia fascinante que conduce al concerniente o al curioso por un bosque genealógico sin fin donde los protagonistas son las ramas de los árboles que ha ido construyendo y reconstruyendo el Doctor Molina en “Chiriquí en las páginas de su historia 1720-1920”.

Un documento necesario para la comprensión del desarrollo de esa altiva provincia, de sus orgullosos representantes, muchos de los cuales se dieron cita el día de la presentación para escuchar atentos lo que con tanto esfuerzo y con una importante crítica social tiene que decir y sigue diciendo, a través de las páginas de sus libros el Dr. Mario Molina.