Archivos de la categoría Familia

OPUS 90

MARIELA SAGEL
La Estrella de Panamá, 20 de enero de 2013
Hace veinte años recibí una invitación que de manera muy formal me informaba que el comité organizador del primer centenario de Tony Fergo, reunido en sesión extraordinaria, invitaba a una celebración con treinta años de anticipación. Fue una de las mejores fiestas que he asistido y mi parejo en esa ocasión fue mi inolvidable amigo Fernando ‘Ñopo’ Eleta, que no dejó que se le escapara una sola pieza de baile. Hace unos días, Tony volvió a convocar a sus amigos, a sus discípulos, a su familia, a celebrar sus 90 años y otra vez la velada fue inolvidable.

Tony Fergo es una leyenda viviente tanto para la publicidad panameña como para los músicos, ya que ha compuesto más de 500 canciones, entre ellas la incomparable Luna Lunera. Su fama trasciende fronteras y es una referencia permanente para las asociaciones de compositores de habla hispana. La noche de su celebración varios cantantes nacionales y extranjeros se unieron en un coro de voces a rendirle un merecido homenaje, interpretando algunas de sus canciones, y se alternaban en forma individual, para cantar otras. Realmente algunos eran muy buenos y el sentimiento que transmitían era tan intenso que se sentía en la muy nutrida audiencia. Al final del espectáculo, todos le cantaron un happy birthday al estilo Tony.

Con su permanente sentido del humor, Tony agradeció la presencia de tantos amigos y la de su familia diciendo que estaba muy emocionado porque era la primera vez que cumplía 90 años. No hubo detalle que se le escapara, tiene una memoria prodigiosa y mencionó instancias de su vida en Panamá que pocas personas recuerdan y muchos han vivido.

Antonio Fernández Gómez es cubano de nacimiento pero hace más de 50 años llegó a Panamá, donde ha hecho una vida realmente admirable. Es autor de 20 libros de humor y a él se le deben los jingles musicales de muchos comerciales que recordamos con cariño y que esa noche Marianela Hassán se tomó el micrófono para cantárselos. El de Fumigadora Nacional y de las nueve provincias de la cadena de supermercados Gago están entre esos jingles inolvidables. Todos los cantamos a coro, con gran sentimiento.

Hilda, su fiel esposa, que le sigue los pasos en edad y que ha estado un poco delicada de salud, también estaba emocionada de la celebración, recordando cada instancia y cada amigo que se acercaba a saludarla. A Tony se le puede escuchar todos los meses el día de luna llena, en un programa radial al que acude cuando coincide en esa fecha, con su permanente sentido del humor y su memoria privilegiada.

Otros músicos le rindieron sendos honores, como Colaquito Cortés y la misma Marianela, que no paró de bailar, demostrando que el baile es terapia, libera endorfinas y estrés y que a todas las edades es realmente placentero. Erica Enders y Paulette Thomas testimoniaron su agradecimiento de que Tony las guiara en sus carreras profesionales e Idania Dowman, la ‘dama del jazz’ hizo un número fabuloso interpretando una de las canciones que compuso el cumpleañero.

Tony ha tenido una vida envidiable, que él alega ha sido posible gracias a los amigos que lo han inspirado y motivado. Siempre ha sido agradecido, que es la mejor virtud del ser humano, y en respuesta, ha recibido el agradecimiento de tantas personas que ha tocado con su humor, con sus canciones, con su orientación y sobre todo, con su calidez humana e incondicional amistad. Realmente ha sido un privilegio haber estado en ese selecto grupo que por tantos años ha celebrado, la vida de Tony Fergo y esperemos la próxima reunión que, como la de hace veinte años y la de hace unos días, seguramente será inolvidable.

‘Noblesse oblige’

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 11 de abril de 2012

Esta frase, en francés, señala que uno debe comportarse de acuerdo a la posición que tenga, y de acuerdo a su reputación. Viene a tono con la precipitada y anticipada muerte de nuestro querido amigo Frank Kardonski, que a sus 66 años se fue sin aspavientos, de pronto, para sorpresa de todos y dolor de los que tuvimos una relación de amistad con él.

Frank era un visionario. Se le atribuye la creación de la Bolsa de Valores de Panamá, junto a Ricardo Alberto Arias y Nicolás Ardito Barletta, entre otros, y fue su primer presidente a inicios de los años 90. Posteriormente estableció la primera empresa que se anticipó en brindar servicios de telecomunicaciones en un mercado que aún no se había abierto, proveyendo circuitos dedicados al Ejército de los Estados Unidos desde las antiguas bases militares que quedaban en lo que fue la Zona del Canal y después de la apertura, incursionando en otros servicios. Recientemente había regresado a vivir a Panamá donde había establecido un próspero negocio de administración de propiedades, siempre en asocio con reputadas transnacionales.

Frank, hijo único y gran amigo de sus amigos, tuvo una extensa descendencia, sus cuatro hijos mayores ya profesionales y casados, los dos menores entrando en la adolescencia, que seguramente tendrán las mismas oportunidades de sus hermanos y éstos velarán porque así sea. Siempre que conversaba con Frank me repetía que lo mejor y más valioso que uno podía dejarle a sus hijos era una buena educación.

El día que trajeron sus restos a Panamá y los depositaron en el Jardín de Paz, como era su deseo de reposar en su última morada al lado de su madre, nos congregamos una gran cantidad de sus parientes, amigos, empleados, personas que lo tratamos durante años y que sentíamos una auténtica sorpresa y dolor por su partida repentina. No olvidaremos su estilo, liderazgo y, sobre todo, ese don de hacerse querer por todos.

Hasta luego Frank.