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RICARDO MIRÓ, PROTAGONISTA DE NUESTRA HISTORIA CULTURAL

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 23 de octubre de 2018

       El Patronato de Panama Viejo, que desde su instauración en 1995 ha venido de manera consistente no solo haciendo una labor de rescate de las ruinas que quedaron de la primera ciudad que fundaron los españoles en el Océano Pacífico, sino que ha dado valor a este sitio histórico, que hoy no solo es Patrimonio de la Humanidad sino un lugar donde se aprende de nuestra historia colonial, inauguró en días pasados una magnífica exposición dedicada al poeta panameño Ricardo Miró, autor de la afamada poesía “Patria”.

Esta exhibición es parte de las actividades que, en camino a la celebración de los 500 años de fundación de este asentamiento, que fue atacado en 1671 por el pirata Henry Morgan, lo que obligó a su traslado a lo que hoy se conoce como el Casco Antiguo o Casco Viejo, y se titula “Recuerdos de un poeta”.  La comisión constituída para la conmemoración de esta importante efeméride, que se verificará el 15 de agosto de 2019 no ha descansado un segundo en conformar una serie de exposiciones, publicaciones y actividades que lleguen a todos los estratos de la población panameña, así como al extranjero que nos visita, a fin de que se conozcan los protagonistas de nuestra historia.

Estas actividades buscan divulgar tanto nacional como a nivel internacional, de forma académica y educativa, lo más destacado del conocimiento histórico y científico que pueda resaltarse, de cara a la celebración del otro año.  De esta manera se fomenta la formación de públicos que están versados en el conocimiento y se refuerza el valor y la identidad nacional.  En alineación con este objetivo, el eje Dejando Huellas, Protagonistas de nuestra historia cultural busca destacar a ilustres panameños que fueron autores de la historia de nuestra ciudad desde varias ópticas: el arte escrito en letras, así como al compás de la música, la pintura y la plástica, así como desde la antropología y la ciencia.

Dentro de este eje temático encaja la exposición Ricardo Miro, recuerdos de un poeta, que fue inaugurada el pasado 19 de septiembre y estará abierta al público hasta enero del año entrante.  Anteriormente se mostró la exposición Reina Torres y Amado Arauz, descubriendo nuestros orígenes.

Ricardo Miró Denis

 RECUERDOS DE UN POETA

Ricardo Miró fue una de las figuras de la intelectualidad más importante de nuestra cultura. Nacido en 1883, cuando éramos parte de Colombia, murió en 1940, ya estrenada nuestra república. La muestra ha sido posible gracias al coleccionista Mario Lewis Morgan, que heredó del hijo de Miró, Rodrigo, la mayoría de los documentos que se muestran.  A través de ella se puede apreciar la historia de un creador que siempre apeló al conocimiento de su pasado y presente para hacer frente a los desafíos culturales y políticos de su época y de las venideras.

         La exhibición se divide en cuatro partes: la primera repasa su vida de infancia y formación artística y la inserta en su tiempo para reconocer diferentes lugares de la ciudad de Panamá, sus bocetos, sus primeras composiciones, su matrimonio, la revista literaria “Nuevos Ritos”, de la que fue fundador y director.  La segunda parte se ocupa de su producción poética, mostrando el primer poema en la revista literaria “El Heraldo del Istmo” en 1904, así como sus poemarios más representativos como “Preludios” (1908); “Los segundos preludios” (1916) o “La leyenda del Pacífico” (1925). No sólo se exhiben sus obras poéticas más importantes, sino también algunos de sus manuscritos. La tercera está orientada a recordar publicaciones, cartas y manifestaciones por su muerte. La última parte de la exhibición nos recuerda las referencias surgidas por el desarrollo del Centenario de su Nacimiento realizado en 1983 y la creación del Premio Nacional de Literatura en su honor en 1942, y que otorga anualmente reconocimiento en los géneros poesía, cuento, novela, teatro y ensayo”. (Boletín de prensa del Patronato de Panamá Viejo)

Exposición de documentos de Ricardo Miró

          Al decir de Silvia Estarás, curadora y responsable del montaje de la muestra, junto a Mario Lewis: “Esta exposición me ha permitido conocer a un Miró comprometido, sensible, entregado a las letras y a la lucha por construir en aquellos primeros años del país, algo que después lo destrozó también”.

 RICARDO MIRÓ

          Nuestro admirado poeta, en cuyo nombre se celebra el certamen literario más importante de nuestra era republicana, nació en la ciudad de Panamá en 1883.  Su padre murió cuando él era muy joven.  Apenas a los 15 años fue enviado a estudiar a Bogotá, pero no pudo culminar sus estudios porque en 1899 se desató la Guerra de los Mil Días, que fue el preludio a la posterior separación de Panamá de Colombia.

Después de algunas iniciativas literarias se marchó a España, donde ocupó el cargo de Cónsul en Barcelona (1908-1911) y es desde esta distancia que escribe su más emblemático poema, “Patria”, que resume no solo la nostalgia por su país sino su sentimiento nacionalista.

Su obra se enmarca dentro del modernismo y también escribió cuentos, que no fueron publicados en forma de libro sino en diarios locales.  Uno de los documentos más importantes que se destacan en esta exposición en la que se le rinde homenaje es un poema dedicado a Belisario Porras, tres veces presidente de Panamá, manuscrito y que nunca fue publicado, del poemario “Fuente sin cristal”.  También hay dos cartas escritas por Porras y una foto de Miró dedicada a su compatriota.

Vista de la exposición

             La Academia Panameña de la Lengua presentó en la pasada Feria del Libro una compilación de sus poemas en una publicación elegante y comprensiva de su obra.  El intelectual Pedro Luis Prados, quien tuvo a su cargo un texto especial para esta exposición y al que le tocó decir el discurso de fondo el día de la inauguración destaca que Miró fue “Hombre y artista de su época, conocedor del arte de la poética y habitante de lo imaginario, Ricardo Miró es una figura singular en la trayectoria de la poesía panameña y un innovador que no escatimó recursos para motivar con su arte el amor por un país, que en esos momentos se debatía entre la transitoriedad como entidad política, la precariedad de sus instituciones y la falta de fe de muchos de sus iniciadores. Al igual que otros patriotas, que no dudaron en abandonar sus cómodos estudios de arte, salas de conciertos, prestigiosas academias y universidades allende del Atlántico, Miró se vuelca a esta tierra de incertidumbres y desasosiegos con una idea única, compartida por algunos de sus idealistas contemporáneos: Construir una nación”.

Poesía selecta, publicación de la Academia de la Lengua

         También destaca Prados en su enjundioso texto las influencias irremediables y positivas que tuvo Ricardo Miró en América y España, empezando por el nicaragüense Rubén Darío y siguiendo por los poetas románticos españoles José de Espronceda y José Zorrilla (autor de Don Juan Tenorio) al señalar, con gran propiedad que Miró era “Conocedor de esas ambigüedades resultantes del intento por fusionar lenguaje e imaginación para proponer un mundo de exóticas manifestaciones y nostálgicas remembranzas,  y elabora un discurso poético en el cual conjuga el brillo y la sonoridad de las palabras que ofrece la poética de Rubén Darío y el intimismo romántico heredado de Espronceda y Zorrilla. El resultado es una poesía coloquial que se desplaza sutil en un juego de interioridades que de forma recurrente convoca al lector a participar en una red de emociones y motivos; pero, por otro lado, hace gala de un recurso formal de un orden poético que exalta la sonoridad, brillo, orden y caudal rítmico que le permite alcanzar altos niveles de empatía y estados subliminales”.

Otros documentos de la muestra

          Para conocer a Ricardo Miró, su legado poético, patriótico y de amistad a toda prueba vale la pena acercarse a ver esta magnífica exposición que nos revela con gran profesionalismo uno de los más importantes protagonistas de nuestra historia cultural.

 

           

UNA CORONA CON CANTÁRIDAS

Por Mariela Sagel, Vida y Cultura, 16 de septiembre de 2018, La Estrella de Panamá

La escritura de novelas cortas es uno de los géneros que ha sido tradicionalmente cultivada por grandes novelistas y está en medio del cuento y la novela como la conocemos.  De novelas cortas tenemos de las mejores plumas, como F. Scott Fitzgerald (“El Gran Gatsby”), Albert Camus (“El extranjero”) y el irremplazable Juan Rulfo con su “Pedro Páramo”.  Gabriel García Márquez escribió una muy buena, “El coronel no tiene quien la escriba” y hasta los rusos, dados a las novelas muy largas tienen sus estrellas rutilantes, como “Noches blancas”, de Fiódor Dostoievski y “La tormenta en la nieve” de Leo Tolstoi.  “El amante”, de Marguerite Duras solamente tiene 128 páginas, lo que le bastó para catapultarla a la fama.  Tristán Solarte con “El ahogado” y Ramón H. Jurado con “El desván” son los mejores ejemplos que tenemos de novelas cortas panameñas.

Desde el año 2014 el Taller Editorial Sagitario convoca a un concurso de novela corta y la ganadora del 2018 fue la obra “Una corona con cantáridas” del panameño Rogelio Guerra Ávila, un escritor que tal parece que gana en cada certamen en el que participa, pues este año se ha hecho merecedor de dos premios, el Centroamericano Rogelio Sinán y el Sagitario de Novela Corta.  Anteriormente ha ganado en dos ocasiones el José María Sánchez en cuento, tres veces el Premio Ricardo Miró en novela, y una vez el Premio Joaquín Beleño, también de novela, que otorga la Universidad de Panamá.

Portada del libro “Una corona con cantáridas”

Esta versión del premio es la quinta desde su instauración y anteriormente lo han ganado Allen Patiño, con “Casa de David”, Eduardo Soto, con “El colmillo de los dioses”, Carlos Fong, con “Aviones dentro de la casa” y María Laura De Piano con “El color de las buganvillas”.  Consta de un premio único de $2,000.00 y el jurado está integrado por tres eruditos.  La edición del libro fue presentada recientemente en la Feria del Libro de Panamá.

El Taller Editorial Sagitario fue una evolución de la editorial 9 Signos, que dirigía Enrique Jaramillo Levi, y publica periódicamente otros libros, el más reciente “Complicidades”, 18 asedios al cuento y la poesía de Jaramillo Levi y el destacado poeta Salvador Medina Barahona, una asociación entre la editorial y el grupo “El duende gramático” que comanda Medina Barahona, que también presentaron en la FIL.

UNA CORONA CON CANTÁRIDAS

Con apenas 150 páginas, el escritor Guerra Ávila logra engarzarnos en la historia de una pareja, desde que se conocen hasta que uno de ellos muere, y todas las vicisitudes que pasan a lo largo de sus vidas.  Exenta de dramas nacionalistas, toca el tema de la invasión a Panamá (1989) y también a la República Dominicana (1965) por los Estados Unidos y la forma en que gente común las vivieron.  Es una bella historia de amor teñida de dolor, que enseña los valores de los vecinos, los parientes y también las tragedias que a lo largo de una vida pueden empañar la existencia.

Jerónimo Chirú, el protagonista, se casa con una hermosa dominicana a quien conoce en su remoto pueblo de San Juan de la Maguana que destaca por su gracia y, sobre todo, por sus ojos verdes.  Se la trae a vivir a Panamá, contra la voluntad de su madre, que le hace la vida imposible despojándolo, incluso, de su parte del patrimonio familiar.  Tienen dos hijos, al mayor lo matan y el segundo se entrega al vicio.   Con el tiempo, su reina, Mahuampi, se precipita al fondo de la demencia senil y allí también recae una enseñanza:  el trato que se le dispensa a los pacientes con este tipo de enfermedad y la comprensión a las personas mayores.

Durante la invasión de Estados Unidos a Panamá Chirú cava un hoyo para esconder un arma, en vista de que su barriada, cerca de las ruinas de Panamá Viejo, es visitada constantemente por los “marines” que andan detrás de Noriega. Encuentra, por esos azares del destino, un cofre con las joyas de la Virgen de la Asunción, entre ellas una corona con esmeraldas, el color de los ojos de su mujer.

Cómo llega a ser enterrado ese cofre también lo narra el autor en un capítulo donde reproduce documentos de la época en la que los españoles colonizaron el Istmo, con su castellano ancestral y el hecho de que el que enterró el cofre desapareció en la revuelta que se creó ante el ataque inminente que se cernía sobre la primera ciudad fundada en el Océano Pacífico.

Las cantáridas son insectos que se conocen también con el nombre de “mosca de España” y se destacan por su intenso color verde.  Son usadas medicinalmente para laceraciones de la piel y también se usó –lo que se extrae de ellas — como afrodisiaco hasta el siglo XVII, cuando cayó en desuso porque causaba envenenamientos.  En literatura se le encuentra en la obra “El general en su laberinto”, de Gabriel García Márquez, que narra los últimos días de Simón Bolívar y al que se le aplicaron parches de cantárida.  Hay una novela titulada “La mosca española” del autor valenciano Lorenzo Galiana Gallach que narra un viaje a principios del siglo XIX para establecer una nueva ruta para el tráfico de la cantaridina, el alcaloide que se extrae del escarabajo.

La obra “Una corona de cantáridas” cobra aún más valor en vísperas de la celebración de los 500 años de la fundación de Panamá Viejo, que se celebra el próximo año, ya que su relato acontece en esa área y tiene relación directa con el ataque que perpetró el pirata inglés Henry Morgan, antes del cual fue enterrado ese cofre con joyas que engalanaban a la virgen.  Tal como dictaminó el jurado “la obra encuentra fortaleza en su coherencia literaria, su excelente y enriquecedor manejo del lenguaje, por la prevalente claridad y sencillez de la forma, así como por el extraordinario enfoque social y humano que nos induce a refrescar la ocurrencia de hechos como la invasión norteamericana a Panamá”.  A fines del próximo año también se cumplen 30 años de esa infame acción militar contra nuestro país.

SOBRE EL AUTOR

     Rogelio Guerra Ávila no es de los escritores que andan en grupitos de unos contra otros, como bien los señaló Priscilla Delgado en una reciente entrevista que le hizo Luis Pulido Ritter, con el que me honro compartir este espacio una vez al mes.  Contador de profesión, me contó, en un ameno encuentro, que había dejado de escribir durante más de diez años.  Bastante tímido, recibió con agrado mi valoración de la obra, señalándole que al texto le hacía falta edición, aunque estaba bien impreso y diagramado y con pocos errores tipográficos.  De igual forma me llevó otro de sus libros y me confesó que le gusta escribir novelas largas, por lo que el ejercicio de hacer ésta le exigió mucha disciplina.

El escritor Rogelio Guerra Avila

Es un autor que merece ser conocido en el extranjero, que las editoriales extranjeras se fijen en él por la solidez de su talento narrador (sus fuertes son los diálogos) y que sus novelas sean promovidas y leídas a todos los niveles.  Ya pasó la época en que solamente los adinerados (y añade él, los que tienen un autor fantasma) sean los que consiguen que las casas editoriales más importantes publiquen sus obras.  “Una corona con cantáridas” es fé del talento de este narrador que es un fenómeno: donde participa gana, que es casi como que “lo que toca lo convierte en oro…. o esmeraldas”.