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RETOMAR UN PLAN TURÍSTICO


Por Mariela Sagel, 5 de mayo de 2019, La Estrella de Panamá

     La semana pasada se celebró en Panamá el 1er. Foro de Novela Histórica en el marco de la conmemoración de los 500 años de la fundación de Panamá Viejo, “donde empezó todo”, como dijera la directora ejecutiva del Patronato que guarda celosamente las ruinas de la primera ciudad establecida por los conquistadores españoles en el Océano Pacífico.  Más de cien personas se inscribieron y asistieron puntualmente durante tres días a escuchar a los ocho escritores extranjeros y tres panameños que se refirieron al pasado para hablar del presente, de momentos históricos y cómo se reescribe la historia, entre muchos otros temas.

     Una de las primeras interrogantes que surgieron cuando estaba haciendo uso de la palabra el escritor peruano Alberto Massa fue si en la isla de Taboga hubo astilleros que permitieron a Francisco Pizarro y Diego de Almagro habilitar sus buques para salir a conquistar, el primero el Perú y el segundo Chile.  Revisando mis apuntes sobre esa isla constato que, en el Morro, la pequeña isla apéndice, existía un astillero de 100 metros de largo, donde se reparaban barcos, y donde había depósitos, muelle, oficinas, talleres, viviendas, un hospital en la cima del cerro, y un cementerio.  Para que se dieran todos estos servicios, la isla contaba con más de 700 obreros especializados y llegó a tener, en 1870, una población de 1,568 habitantes, cifra que ascendió a 3,130 en 1896.  Se encontraban allí almacenes para abastecer barcos, tiendas de ropa, talleres de carpintería, panaderías, billares, locales para fiestas, pensiones, tiendas mayoristas, un pequeño mercado y tres médicos.

     Antes de que Pedro Arias de Ávila decidiera fundar la ciudad donde está el conjunto histórico de Panamá Viejo, pasó por la isla.  Sir Henry Morgan, después de saquear la ciudad de Panamá, envió tropas a Taboga, que llevaban orden de quemar todas las casas y hacerse de todas las monedas de oro y mercaderías que estuvieran a mano, en el año 1671.  Otros piratas también escogieron sus tierras para abastecerse o establecerse.  Se conoce que el pirata Hawkins se instaló en Taboga en el año 1686, y desde allí recibía la visita de mercaderes de Panamá, que le compraban los bienes mal habidos.  El hecho de que fuese Taboga el punto de partida y regreso de todas estas expediciones obedece a que está en dirección sur, lo que la hace propicia para la entrada a Panamá. 

     Taboga no solo ha sido testigo de muchos hechos y tránsitos históricos sino cuna e inspiración de artistas.  El escritor emblemático panameño, Rogelio Sinán, nació allí el 25 de abril de 1902 –razón por la cual el Día del Escritor Panameño se conmemora en esa fecha –, el gran pintor Roberto Lewis, a quien debemos los frescos del Teatro Nacional y del Palacio de las Garzas (residencia presidencial) se refugió en la isla y de allí salen sus famosos tamarindos, que no solo enaltecen los murales de la sede del gobierno, sino que se reproducen en muchos de sus cuadros.  Taboga se vio inmortalizada en las notas del compositor Ricardo Fábrega, con su obra homónima, bolero inolvidable que reza:  “En esta noche callada, que mi tormento ahoga, quiero cantarte Taboga, viendo tu luna plateada………Taboga, tierra de las flores, tú eres mi inspiración, por ti sentí una pasión, que me llenó de amores….Taboga, eres tú tan bella, que no te puedo olvidar, bajo tu manto de estrellas, quiero vivir y soñar….” 

     La isla de las flores es un destino cercano y afable para visitar, sea por el día o una temporada, y recientemente su entorno estuvo amenazado por la concesión inconsulta de una despachadora de combustible en la isla vecina de Boná.  Inexplicablemente, el alcalde suscribió un contrato con unos inversionistas extranjeros y ese acuerdo fue avalado por el Consejo Económico Nacional (CENA) sin siquiera mediar un estudio de impacto ambiental.  También de forma inexplicable, los medios, excepto éste, se sumieron en un silencio cómplice sobre el tema, sin que se diera a conocer quiénes eran los interesados en desarrollar ese exabrupto (o el tonto útil que se prestaba para ello).  Pero como todo se sabe en esta vereda tropical, después de que el presidente solicitara el retiro del refrendo por la presión de los grupos ambientalistas que se oponen al proyecto, se han ido conociendo los nombres de los que estaban detrás de esta terminal petrolera.

     No hay que bajar la guardia, el área de Taboga tiene muchas islas que son codiciadas hoy, como lo fueron en el pasado, para establecer toda clase de industrias que acabarían con el ecosistema. Ya pasó en Taboguilla.  Volvamos al plan de desarrollo turístico de Taboga, que es a lo que tiene que dedicarse ese precioso tesoro natural y cultural.

CINE LITERARIO: UN SUEÑO HECHO REALIDAD


Por Mariela Sagel

     En el mes de octubre asumió como director de la Academia Panameña de la Lengua el Dr. Arístides Royo y entre los proyectos que presentó como parte de su gestión al frente de esa institución estaba el de acondicionar una sala de cine para proyectar películas basadas en libros.  Mucho fue el entusiasmo que nos produjo semejante propuesta pues, aunque en forma esporádica se pueden ver algunas joyas cinematográficas en el Cine Alternativo que se presenta en el Hotel Riu los lunes, o durante el mes de la Francofonía, a los que nos gusta este subgénero se nos hacía como un sueño que seguramente se cumpliría a largo plazo.

     Pero no tuvimos que esperar mucho tiempo.  El pasado 20 de marzo se estrenó el cine literario con la película “Don Quijote cabalga de nuevo”, dirigida por el mexicano Ricardo Gavaldón, con el guion de Carlos Blanco, español.  Es una coproducción española-mexicana de 1973, de excelente factura y, sobre todo, con el papel singular de Mario Moreno “Cantinflas” como Sancho Panza.

     El área habilitada para disfrutar de esta película fue el garaje del vetusto edificio de la Academia, en Calle 50, que gracias a los trucos arquitectónicos del Arq. Álvaro González Clare, goza de una excelente acústica.  La empresa SUCASA aportó el dinero necesario para la habilitación de la sala, en la que caben 60 personas cómodamente sentadas y la noche que estrenaron estaba llena a rebosar, al punto de que muchas personas no pudieron ingresar.  La entrada es gratis.

SEDE DE LA ACADEMIA EN CALLE 50

     Para el que no sabe o no se ha dado cuenta, en plena área bancaria, sobre la calle 50, se erige una casona construida en el primer cuarto del siglo XX, que ha resistido el avasallamiento inmobiliario que ha dejado sin testigos valiosos de estas joyas arquitectónicas al barrio de Bella Vista.  Es de color amarillo encendido y tiene un jardín enfrente, donde hay un busto del insigne intelectual venezolano Andrés Bello, que dedicó su vida a la enseñanza en Chile.

La Academia Panameña de la Lengua

     Es una institución viva, con muchas actividades mensuales que son muy concurridas y que empiezan puntuales.  Presentaciones de libros, homenajes a escritores fallecidos, remembranzas intelectuales tienen cabida entre sus misteriosas paredes.  Su biblioteca se ha visto enriquecida recientemente por el ingreso de la inmensa colección de libros del inolvidable poeta fallecido hace un par de años César Young Núñez.

     El día de la juramentación del Dr. Royo estuvo presente el exvicepresidente Tomás Gabriel Altamirano Duque, quien entregó a la Academia un cheque como capital semilla para hacer realidad el cine literario, así como otro para la familia del poeta Young, que recibió su hermana Noris, por el aporte de los libros que le han agregado valor a su biblioteca.

PELÍCULAS LITERARIAS

     La lista es larga y extensa, así como abarcadora. Suman más de 150 películas, clasificadas por países y autores y todas son basadas en libros de escritores famosos (y a veces no tan conocidos por los panameños por su remota procedencia).  La literatura española tiene 36 títulos que mostrar, la mexicana cinco, la estadounidense dieciséis y la inglesa veintisiete.  También hay película rusas, coreanas, suecas, irlandesas, egipcias, chilenas, peruanas, colombianas, checas, francesas, noruegas, italianas, argelinas, marroquíes, indias, alemanas, cubanas y muchas otras que escapan a este recuento.

     Destacan entre las españolas las basadas en libros de Arturo Pérez Reverte, Miguel Delibes, Antonio Gala, Miguel de Unamuno, Benito Pérez Galdós, Camilo José Cela, Federico García Lorca, Fernando Savater y Miguel Rivas, entre otras.  De las mexicanas, están las basadas en las obras de Juan Rulfo, Laura Esquivel y Ángeles Mastreta.  No pueden faltar “Las uvas de la ira” de John Steinbeck, premio Nobel estadounidense, o las que se han producido alrededor de los libros de F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, J.D. Salinger, Ayn Rand, Truman Capote, Dashiell Hammett (El halcón maltés) o Harper Lee entre las gringas.  De las francesas están en lista las obras de Albert Camus, Gustave Flaubert, Emile Zola, Alejandro Dumas y Antoine Saint Exupery.  Los rusos se lucen con las producciones de las novelas de León Tolstoi, Boris Pasternak y Antón Chejov y en la cartelera italiana son imprescindibles “El gatopardo” de Giuseppe de Lampedusa, “El nombre de la rosa” de Umberto Eco y “La romana”, de Alberto Moravia.  La fuerte presencia de los alemanes está evidenciada en los filmes producidos en torno a las obras de Gunter Grass, Johann Wolfgang von Goethe y Thomas Mann, así como “El mundo de Sofía”, del sueco Jostein Gaarden tiene un sitio privilegiado.  Menos conocidas, pero igualmente valiosas, son las películas suizas, canadienses y de otros países.  Perú y Colombia tienen estelarizadas las obras de los autores que han ganado el premio Nobel de Literatura en ambos países, como son Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez y de Chile no pueden faltar las adaptaciones cinematográficas de los libros de Isabel Allende y Antonio Skármeta.

     De Uruguay podremos ver “La tregua”, basada en la obra de Mario Benedetti, de Venezuela “Doña Bárbara” y “Cantaclaro”, de Rómulo Gallegos y de Brasil, “Gabriela, clavo y canela, de Jorge Amado.  Egipto se hará presente con “El callejón de los milagros” de Naguib Mahfuz y así seguirán muchas otras joyas de cine literario.

EVENTOS ACADÉMICOS

     La Academia Panameña de la Lengua recibe, de las embajadas acreditadas en Panamá, el apoyo para este tipo de actividades, por lo que seguro esta lista se verá enriquecida por películas que se hayan adaptado de sus autores emblemáticos.  De igual forma de la comunidad cultural y empresarial ha estado recibiendo el apoyo presencial, así como los fondos para llevar a cabo sus ambiciosos proyectos.  Pero aún falta mucho.

     El cine literario se planea celebrar en forma mensual y el próximo es el 30 de abril con la película “Cervantes contra Lope”. También está en planes (y planos) construir una sala de cine para 150 personas en los predios de la casona, con la debida inclinación y comodidades de una sala comercial, pero hay que hacer una campaña de recaudación de fondos para que esto se haga realidad pronto.  El Centro de Imagen y Sonido (CIMAS) que tuvo entre sus fundadores a su actual director, el conocido cineasta Edgar Soberón Torchía, ha puesto a la disposición de la Academia su valioso acervo cinematográfico de más de ocho mil títulos.  Es una iniciativa que nos toca a todos apoyar porque todos nos vamos a beneficiar de poder ir, ver, debatir y comentar un cine literario que se aleje de lo comercial y el consumismo, que ha deformado tanto los gustos cinéfilos.  La película “Cervantes contra Lope”, producida en 2013, es dirigida por Manuel Huerga y en ella dos grandes actores españoles encarnan a los famosos autores: Emilio Gutiérrez Caba a Cervantes y José Coronado a Lope de Vega. Un buen duelo de espadas verbales.