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APRENDIENDO DE LA HISTORIA

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá,  12 de enero de 2018

     Los acontecimientos históricos, cuando son bien celebrados, abren avenidas de conocimientos para los que no tuvieron la dicha de vivirlos por no haber nacido en la época en que ocurrieron.  Los Beatles, los Rolling Stones y Elvis Presley marcaron con fuerza la historia de la música en inglés, y no necesariamente estábamos vivos para cantar sus canciones, igual que a los compositores clásicos.  Los panameños que saben y conmemoran el 9 de enero, que aconteció hace 54 años, no necesariamente estuvimos allí en la línea de combate, algunos ni siquiera habían nacido, pero aprendimos con el ejemplo de esos mártires que, de manera espontánea, defendieron una afrenta que cometieron los estudiantes de la Escuela de Balboa, en la antigua Zona del Canal, a nuestra bandera nacional.

En el año 2016 se conmemoraron en todo el mundo los 400 años de la muerte del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra (que murió el mismo día que el inglés William Shakespeare y el peruano Inca Garcilaso de la Vega) pero poco se conoció aquí, no se capitalizó la fecha como esperábamos, ni de nuestras instituciones (INAC, Ministerio de Educación, Academia de la Lengua) ni de las misiones diplomáticas correspondientes. Y es tan importante esa fecha que se ha designado el 23 de abril como el Día Mundial del Libro. Tampoco el año que acaba de finalizar, en el que se cumplieron los 100 años de la Revolución Rusa, se hizo ruido alrededor, aparte de algunos actos tímidos en la Universidad de Panamá y un par de artículos referentes.  En cambio, la embajada de México sí celebró debidamente, aunque no en forma masiva, el centenario de Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo y otras obras, que no alcanzó a vivir suficiente para recibir el Premio Nobel de Literatura.

El año que recién terminó también conmemoró los 40 años de la firma de los Tratados Torrijos Carter y fueron varios los actos que se organizaron, sin que mediaran militancias políticas, uno realizado en la Asamblea Nacional, otro en la sede del Partido Revolucionario Democrático y otro en la Fundación Omar Torrijos, que contó con la develación de un busto que regaló la República Popular China, con la que nuestro país acaba de establecer relaciones diplomáticas, una asignatura pendiente por muchos años. Se produjeron excelentes programas televisivos en torno a la fecha, que hicieron docencia.

El Concurso Ricardo Miró, el certamen literario más importante de nuestro país cumplió 75 años de estarse celebrando, así como la Biblioteca Nacional la misma cantidad de años en haberse fundado.  Ambos hechos se celebraron en forma modesta en el marco de la Feria Internacional del Libro de Panamá (FIL).

La publicación del libro célebre del único escritor colombiano que ha obtenido el Premio Nóbel de Literatura, –Gabriel García Márquez — “Cien Años de Soledad” también fue celebrado en el mundo por todo lo alto, pero le faltó vistosidad a lo que vimos aquí, aun cuando Colombia era el país invitado a la FIL.  Los 50 años de haber recibido ese premio por otro latinoamericano, Miguel Ángel Asturias, guatemalteco, ni siquiera fue mencionado como un hito histórico, tampoco los 50 años de la muerte de la cantautora chilena (y también 100 años de su nacimiento) Violeta Parra, o del asesinato de Ernesto “Che” Guevara. Los 80 años de que Pablo Picasso pintara su famoso cuadro Guernica, consternado por el bombardeo que sufrió una población vasca en 1937, durante la Guerra Civil Española, pasaron sin pena ni gloria.  Este hecho fue objeto de sendas exposiciones en capitales importantes, como Madrid, donde tuve el privilegio de ver la muestra “Piedad y terror en Picasso”, en el Museo Reina Sofía.

Las embajadas de países amigos establecidas en Panamá son determinantes en apoyar estos rescates de la historia.  Canadá celebró los 150 años de su independencia del imperio británico el 1 de julio y estoy segura de que México volcará sus mejores esfuerzos en reflexionar sobre los 50 años de la matanza de la Plaza de Tlatelolco, que se cumplen este año.

Y de elecciones presidenciales habrá muchas durante el año que acaba de empezar:  en Finlandia, Costa Rica, Rusia, Paraguay, Colombia, México, Brasil y Venezuela, por mencionar unas cuantas.  Ya las celebró Chile, cuyo presidente electo se apresta a tomar posesión y también Honduras.  Para nosotros será un año pre electoral, donde veremos mucho y de todo.  Debemos estar atentos para entender “por dónde van los tiros”.

 

LA IMPOSIBILIDAD DE ESPERAR

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 5 de enero de 2018

La periodista, novelista y dramaturga, además de actriz española, Elvira Lindo, nos regaló para fines del año que recién terminó un elegante artículo titulado “Cultura y ansiedad”, donde advierte que “Hay que celebrar que en la valoración sobre lo tecnológico han comenzado a escucharse voces críticas”.  Aborda temas como las plataformas tecnológicas que ahora usamos, tanto para comunicarnos como para ver películas (series de televisión que nos zampamos a veces, si nos agarra el tema, en una noche) y la preminencia del libro impreso sobre el tecnológico.  Y es que los aparatos electrónicos están alienándonos a tal punto que antes que medicamentos o agua, pensamos en el aparato celular o la tableta y, sobre todo, en el conector por si se acaba la batería, a la hora de salir de casa.

Nos hemos vuelto impacientes a la hora de hacer de todo: si escuchamos al presidente dirigirse al país en su discurso a la nación, al tiempo que habla van vertiéndose miles o millones de palabras en el Twitter, en los WhatsApp y en Instagram en contra, y los bien fondeados call center hacen su papel de defensa, atacando soezmente lo que desvirtúe el vacuo mensaje que el primer empleado de nosotros dijo ante la Asamblea de Diputados.  Antes de eso, todos fuimos espectadores (pasivos algunos, activos otros) de la pelea de un ex contralor que se le va la lengua (y la tecla) más fácilmente que un punto en media de nylon, y el director de un programa humorístico que se transmite en la televisión panameña desde 1995.  Los argumentos por los cuales se enfrascaron estos dos personajes fueron la convocatoria a una marcha contra la corrupción el próximo 9 de enero, y si uno u otro tienen la moral para llamar a esta concentración.  Las palabras intercambiadas fueron realmente deplorables, al punto de ser ofensivas y de cada diez, eran palabras de las que llamamos “sucias”.  Eso solamente ha contribuido a hacer más interesante el llamado a la concentración por parte del señor Davis, y a mostrar, una vez más (como si no fuera suficiente) la fea cara del señor Weeden.  Se “monstruoseó” como amenazó que lo haría el arzobispo Ulloa si lo seguían vinculando al escándalo de la constructora brasileña Odebrecht.

Pero es que el informe a la nación dejó tantos sinsabores, tantos hoyos negros y tantas expectativas frustradas (a los que aún esperan que se haga el milagro de que este gobierno cumpla al menos un par de sus promesas de campaña) que la comodidad del sillón permitió que muchos se manifestaran en forma instantánea exigiendo que se dieran los nombres de los involucrados en la mayor trama de corrupción que se ha conocido en este país. En Perú hemos visto el extremo del descaro político, que para que no lo echaran, el presidente Kuczynski indultó al ex presidente Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión, lo que ha causado toda una serie de interrogantes y acusaciones de que pactó con el partido del “chino” para que no lo defenestraran.

La acogida a la convocatoria de Davis no debe sorprendernos porque el nivel de crispación que tiene esta sociedad, que está harta de ser engañada con promesas no cumplidas, es campo de cultivo para que cualquiera, hasta un humorista, convoque a protestar y por allí nos vamos.  Decía el periodista polaco Ryszard Kapuściński que “cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”.  Eso es lo que vemos a diario, no solo en los medios de comunicación sino en las redes.  La inmediatez prevalece y ha ocurrido, incluso aquí en Panamá, que hasta el Nuncio Apostólico ha tenido que disculparse por correr a re tuitear una mentira que se hizo viral en las redes y fue repetida por los comentaristas de noticias.

No voy a entrar a analizar el deplorable mensaje del presidente en la ocasión que desaprovechó para erigirse en un estadista y quedó como un protagonista de segunda de la película Star Wars.  Lo que quiero destacar es que, para él y su partido, que ha recibido sin merecerlo, la transferencia del Canal de Panamá a manos panameñas, la ampliación de la vía interoceánica, lo más importante que le ha pasado a este país es que se le haya escogido como sede de la Jornada Mundial de la Juventud.  En eso y la participación de Panamá en el Mundial de Fútbol se resume lo que veremos este año que acaba de empezar. #YaFaltaMenos.