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ME RINDO…

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 7 de octubre de 2018

Durante más de 35 años he tratado de aportar con mi trabajo, con mis ejecutorias, con mi opinión, a que este país salga del subdesarrollo cultural en que está inmerso, pero estoy por colgar los guantes.

Lo he tratado de hacer desde artículos de opinión: desde el año 1981 estoy opinando sobre los distintos aspectos de la vida del panameño.  Participé de la lucha civilista contra el régimen militar de Noriega escribiendo para la Voz Panameña, que se editaba en Venezuela. Retomé mis críticas, nunca complacientes a los desaciertos de los gobiernos de turno, después de la invasión.  Me metí en política.  Fui miembro del Partido Papa Egoró, que fundó el cantautor Rubén Blades y fui invitada a ser parte del gabinete del Dr. Ernesto Pérez Balladares como Ministra de Gobierno.  Fue un reto titánico, no era miembro de ese partido y era la primera mujer que asumía el puesto, cuando esa cartera tenía que ver con la seguridad del estado.  Estoy infinitamente agradecida con el Toro por darme esa oportunidad, no solo de probarme a mí misma, sino de demostrar que se pueden hacer las cosas sin agendas partidistas.

Desde que salimos del gobierno, van a hacer 20 años, me he mantenido en la palestra señalando lo que he creído erróneo y desacertado, así como resaltando los aciertos.  Pero estas dos últimas gestiones, la de Martinelli y ahora la agonizante de Varela me han dejado sin esperanzas de nada, con la certeza de que la corrupción y el clientelismo se ha metido en nuestro ADN de manera irreversible y que, como dice la canción de Rubén, “este país no sirve pa’nada”.

Además de mis convicciones democráticas y liberales, soy una fiel creyente de que la educación y por ende la cultura, son los pilares sobre los que debe sostenerse un estado.  Si no nos sostenemos sobre esos cimientos, las resquebrajaduras se hacen evidentes con cada vuelta de tuerca, y vaya que ha habido en todos estos años.

En estos días estuve en un almuerzo donde escuché a un pintor santiagueño que explicó cómo fue a Florencia a estudiar pintura y escultura y cómo es que la educación lo salvó de un futuro predecible, el de ser un campesino más. Ejemplos de cómo la educación puede hacer la diferencia entre un prospecto de pandillero y uno que se supera hay muchos, pero la mayoría se le debe al esfuerzo, la convicción y el empeño de los padres o los maestros, nunca de la sociedad, que no identifica a los que tienen talento para las humanidades.  Eso solo ocurre en los deportes y de ellos estamos llenos, todos tatuados y haciendo comerciales para televisión.

Yo quisiera ver un Panamá que tome en cuenta a profesionales esforzados y reconocidos en otros países, como el Dr. Ibis Sánchez Serrano, que recientemente cuestionó al presidente Varela sobre las veces que ha tratado de ofrecer sus servicios al país en materia de políticas de salud, siendo ignorado.  En un acto de burla repelente el señor que ocupa hoy la silla presidencial le dijo que, en su celular, que tenía 2,000 contactos, no estaba él.  Una vergüenza.

Encima de todo, hay complicidad en ocultar la verdad sobre temas álgidos y nos tienen hasta la coronilla de otros intrascendentes.  La prolija investigación que ha estado publicado este diario sobre la selectividad que montó el Consejo de Seguridad para perfeccionar los procesos de solo algunos de los desaciertos del anterior gobierno, en manos de un abogado muy allegado al presidente, da que pensar en que toda esta persecución, en la que se han invertido casi cinco años, es una trama montada.  Pero casi nadie se hace eco o se solidariza y exige que se aclaren los casos.  Igual pasa con el caso del cura que está supuestamente involucrado en un extraño homicidio.

Así que me rindo, me dedicaré a promover las gestiones culturales que se den en Panamá, como la Feria del Libro, la Academia de la Lengua (que ahora con su nuevo director tiene planes agresivos para hacer una sala de cine literario entre otras novedades), el Patronato de Panamá Viejo y a estar vigilante de que la enseñanza del idioma, de las humanidades y, sobre todo, el incentivar la lectura, no se pierda en la maraña de las redes sociales, que nos tienen anestesiados y enajenados.

Y sobre política, ojalá que haya en el panorama un candidato que tome en cuenta que sin educación no hay crecimiento posible, que no sea rehén de abyectos diputados que buscan conservar sus partidas, planillas y demás prebendas.  Si existe ese candidato, ojalá que gane y que cambie las reglas del juego, pero dudo que lo haga, porque hasta ahora, los que han salido, han recibido el aporte de esos impresentables que nos demeritan ante la faz del país y del mundo.  Que empiecen por conjugar bien el verbo haber, por dejar de chatear en las sesiones y por promover la cultura educativa en vez de la esquizofrenia maleante que todo lo contamina.

ESCÁNDALOS PENDIENTES

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 30 de septiembre de 2018

Ahora que ya tenemos dos candidatos a la presidencia y seguramente tendremos dos más para fin del próximo mes, podemos ir vislumbrando lo que le va a tocar al que ocupe el Palacio de las Garzas, que es como en Panamá se conoce a la residencia presidencial.

En primera instancia está el tema de Odebrecht, que entre promesas y postergaciones la Procuradora Kenia Porcell nos ha ido llevando al juego de la gallina ciega.  O mejor dicho de forma cruda, nos ha agarrado de pendejos, encubriendo a quien la puso allí.  Esa firma brasileña, que está en el ojo de la tormenta en todos los lugares donde ha hecho obras (aquí todavía tiene contratos, a pesar de los escándalos, de las acusaciones, subidas y bajadas de la fiscalía y las detenciones preventivas) y más de un mandatario en países donde tenía contratos ha tenido que dimitir porque se le ha comprobado su vinculación con esa empresa constructora, sigue tan fresca como si no hubiera pasado nada.

Está lo de Financial Pacific, en el que no solo hay una persona desaparecida sino un montón de hilos sueltos que han llevado a más de uno a guardar casa por cárcel.  ¿No es hora de que la Procuradora haga su trabajo y le meta velocidad a este asunto?  Además de Vernon Ramos, desaparecido misteriosamente hubo un apuñalado y una ex empleada estuvo presa varios años por haber señalado cómo se hacían los chanchullos por orden del ex presidente preso en El Renacer.

No contentos con esto, nos reventó en la cara el tema de los #PanamaPapers, que llevó a un bufete angurriento a la quiebra y cuyos responsables siguen haciéndose las víctimas, arrastrando consigo a todo un equipo de trabajadores.

Y no había pasado ni un mes de esta bochornosa revelación que enlodó el nombre del país que saltó el asunto Waked, que a la fecha no se logra aclarar, después de haber acabado con un imperio financiero que daba empleo a muchos panameños y que fue pésimamente mal manejado por la cancillería, dejando a un desbocado embajador gringo hacer y decir lo que le dio la gana contra quien le dio la gana.

El caso Blue Apple tiene a varios de sus involucrados guardando prisión preventiva, y lo de Cobranzas del Istmo no tiene nombre, le devolvieron al orquestador mayor su dinero, hasta con intereses, por estafar al país.

El que asuma la presidencia el otro año no la va a tener fácil.  Tendrá que lidiar con todos estos temas, además de las calles destruidas (con huecos que el ministro de Obras Públicas nunca ha visto, en 4 años), subsidios que se llevan todas las ganancias del Canal de Panamá, una abrumadora desigualdad entre ricos y pobres, una agricultura que ni de subsistencia se puede catalogar y, sobre todo, una falta de programas educativos y culturales que dejan perplejo hasta al más incauto.

La Universidad de Salamanca, esa a la que se refieren con el dicho “lo que natura no da, Salamanca no presta” tiene años intentando crear un centro cultural en nuestro país, invirtiendo millones de dólares en un inmueble en el Casco Viejo y solamente falta una firma para que continuen las obras.  Esa firma es la de la directora del Instituto Nacional de Cultura (INAC) y la misma no se ha dado hasta ahora, quién sabe por qué razones.  El concurso de piano “Jaime y Nelly Ingram” fue suspendido hasta que alguien le habló al oído de esta funcionaria y entonces se pudo rescatar.  Y la editorial Sagitario, que ha tenido con éxito seis convocatorias anuales para premiar una novela corta está en veremos de si va a poder conseguir patrocinio para este año.  Seremos referente en autopistas y casas construidas, pero en los temas culturales somos un fracaso.

Todo lo que se haga en el campo cultural lo hace el sector privado.  Las embajadas apoyan, algunas de manera decidida.  Pero el presidente se va a la reunión de Naciones Unidas y lee un discurso que más parece escrito por Walt Disney (como dice @nanopty) y pinta un país de maravillas, ante una reducidísima audiencia.  Si se hubiera atrevido a decir semejantes imbecilidades en su discurso a la nación, hasta los diputados adversos a su partido, con los que ha compartido planillas y prebendas, le hubieran abucheado.

Lo más lamentable de ese desgraciado discurso, que encima nos metieron en cadena nacional, fue la mención a los tratados canaleros, sin decir siquiera que se llaman “Torrijos Carter” y sin nombrar a quien logró que el usufructo de nuestra posición geográfica estuviera bajo nuestro control, el General Omar Torrijos.  En la entrada del campo de concentración de Auschwitz hay una frase del filósofo español George Santayana que lee: «Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo».