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PARA QUE EL PROGRESO VUELVA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 10 de septiembre de 2018

     Faltando menos de una semana para la celebración de las elecciones primarias en el PRD, el partido más grande de Panamá, de 17 aspirantes a la candidatura presidencial solo tres tienen chance de llegar a ser el abanderado de las elecciones del otro año.

Hay que tomar en cuenta que ese partido ha estado alejado del poder en dos períodos.  Una tercera pérdida sería cavar su tumba.  Ante tanta oferta y tantos desaciertos hay que meditar muy bien a quién se le va a dar el voto.  Nito Cortizo empezó temprano su campaña y la ha ido llevando bien, pero con falta de propuestas.  Zulay es muy aguerrida y como mujer, valiosa, pero corre el riesgo de que la “balbinicen”, como hicieron con Balbina Herrera en 2009.  Ese año la gente votó por el loco que está en el Renacer por la gran campaña que se le hizo de que tenía “un oscuro pasado” y de que era financiada por Chávez.  Los panameños, en su mayoría, son bastante ignorantes en política y encima de todo, ven cualquier acción progresista como un atisbo de comunismo, como si no se hubiera caído el muro de Berlín hace casi 30 años y que la Unión Soviética no exista más.

Queda votar por quien de seguro va a llevar al PRD al poder en 2019, que es Ernesto Pérez Balladares, que con visión y temple no solo puede rescatar el país del hueco oscuro en que lo han sumido dos gobiernos similares (Martinelli-Varela, juntitos y agarraditos de la mano) y que va a retomar el progreso que ha quedado estancado en el entramado de corrupción, obras inconclusas, mega coimas y justicia tan lenta como una tortuga, sino que ordenará la casa para que los diputados no sean los dueños de los partidos y a través de ellos, se despilfarren los dineros que deben solucionar urgencias en las comunidades.

A votar por Toro en la casilla 13 el domingo 16 de septiembre.

EL PROGRESO VUELVE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 9 de septiembre de 2018

En una semana los miembros del colectivo más grande de Panamá, el Partido Revolucionario Democrático (PRD) elegirán los candidatos que se batirán en las primarias para presidente, diputados, representantes y alcaldes.  Este año ha sucedido algo inédito, el de que 18 personas se han postulado para presidente, desvirtuando aquello de que estaban buscando la unidad.  Ahora son 17, pues Juan Carlos Navarro declinó su aspiración para apoyar a Ernesto Pérez Balladares, en un acto que lo enaltece.  Hay algunos (la mayoría) que si acaso llegarán a tener los votos de sus familiares.

Ernesto Pérez Balladares decidió muy tarde entrar a la contienda, pero ha despertado un entusiasmo inusitado, que algunos dicen es igual o hasta mayor afuera que adentro del partido.  No hay que olvidar que su gobierno ha sido el más eficiente en todo: el que menos endeudó al país, el que logró modernizar la estructura en la que se basa nuestra economía y, sobre todo, tuvo una visión de estadista, “El país que estamos construyendo”, como se llama el libro que publicó a su salida del gobierno.  Con la década perdida que vivimos por los desgobiernos de Martinelli y Varela que, al decir de ellos “son más de lo mismo”, el trabajo va a ser, cuidado, más demandante que el que recibió del gobierno de Endara, del cual tuvo que asumir compromisos que éste no tuvo la oportunidad de cumplir.

Empiezo por el estribillo de las privatizaciones: no hubo tales, las instituciones que brindaban la electricidad y la telefonía estaban al borde del colapso.  Panamá estaba cerca de tener “prendiones” en vez de apagones, como pasaba en la República Dominicana.  Ninguna institución internacional iba a financiar a empresas públicas que no estuvieran modernizadas.  Panamá era, junto a Haití, los países que no tenían banda celular, a pesar de que nuestro istmo está asentado sobre todos los cables de fibra óptica subterránea y ahora tenemos empresas de tecnología y data centers de última generación.  Muchos de los que critican al “Toro”, como se le conoce, tienen dos o tres celulares y se la pasan chateando, pero no entienden (o no quieren entender) que si no fuera por esa decisión –a la que se había comprometido el gobierno de Endara, según testimonio del exvicepresidente Billy Ford— estaríamos comunicándonos con señales de humo o palomas mensajeras.

La tal privatización fue en realidad, un beneficio para Panamá porque hoy, después de más de 20 años, el país sigue siendo dueño del 49% de esas empresas que generan ingresos multimillonarios.  Eso se llama alianzas público-privadas, que no fue lo que pasó con las empresas estatales que vendió el gobierno anterior, como Cemento Bayano, Cítricos de Chiriquí y otros, cuyos ingresos fueron a la caja común, se esfumaron y nunca se vieron en inversiones a favor de la mayoría de la población panameña. La ley de privatizaciones la aprobó la Asamblea Nacional en julio de 1992.

Pero como decía Goebbels, el genio de la propaganda nazi, una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Una comunicadora tan respetada y aguda como Castalia Pascual le preguntó recientemente en una entrevista sobre el Puente Van Dam.  El Toro, con la elocuencia que lo caracteriza, le explicó que ese caso es de hace 40 años y que en las actas del Consejo de Gabinete está la constancia que él, siendo ministro de hacienda, se opuso a ese proyecto.

Gracias a su gobierno se pudo rescatar el Casco Antiguo, logrando que se declarara Patrimonio de la Humanidad, para que el deschavetado presidiario del Renacer le pasara una costanera por delante. Se establecieron las fundaciones para que manejaran el Museo del Canal Interocéanico (orgullo del país), de la Biblioteca Nacional, de la Ciudad del Saber y quedó pendiente hacer lo mismo con el del Museo Antropológico, que hoy se encuentra en ruinas.

Sus logros para limpiar la imagen del país en el extranjero contaron con los mejores hombres y mujeres que desplegaron una exitosa gestión diplomática, algo que es urgente por el deplorable manejo de la cancillería, donde nos han ventilado como los “gánsters” más grandes del mundo.

No entremos a hablar de los corredores, carreteras, los hospitales y centros de salud, incluso del Metro, que fue un proyecto envisionado por él, que quedó engavetado hasta que Martinelli lo sacó, le sacudió el polvo y las telarañas y lo echó a andar.  La modernización de Panamá, que estamos a punto de reversar, se la debemos a su gobierno. Su gestión en el campo de aeronáutica permitió la creación del “hub” de las América. Sin sus ajustes estructurales muy poco se hubiera logrado.  Y encima de todo, tenemos un fondo de ahorro de más de mil millones de dólares, que varios presidentes le han querido meter el diente.

Si los inscritos en el PRD eligen al Toro el domingo 16 de septiembre, elegirán un presidente, no un candidato que tendrá que batirse con quién sabe cuántos.  Eso lo dicen a boca de jarro todos los no inscritos.  No podemos dejar pasar esta oportunidad pues el país no aguanta más.