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DOS CONMEMORACIONES

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 11 de septiembre de 2016

El pasado 7 de septiembre en el Salón Asamblea, un vetusto espacio donde resalta un balcón que rememoraba cómo se hacían antes las reuniones de estado y el público se sentaba a ver a sus gobernantes debatir leyes y buscar lo mejor para el país, como debe hacer todo buen gobierno, el Ministro de Gobierno Milton Henríquez invitó a los ex ministros de esa cartera a un almuerzo.  La sorpresa fue grande cuando al entrar los asistentes, una orgullosa Banda Republicana, a la que muchos de nosotros distinguimos durante nuestras gestiones, como los consagrados músicos que son, entonaron una marcha nacionalista de bienvenida.  Allí reunidos, sin diferencias de partidos ni de los gobiernos a quienes pertenecimos, escuchamos las palabras del gentil anfitrión, sucesor de los que estuvimos presentes (con la diferencia de que antes era Gobierno y Justicia y ahora es simplemente Gobierno) y del decano del grupo, no en edad –porque sospecho que Don Juan Chevalier es mayor– el Dr. Eduardo Morgan, que ocupó ese puesto en 1968, después del golpe militar.

El Ministro Henríquez, con su singular simpatía, explicó que ese salón había permanecido oculto y utilizado para otros propósitos por muchos años, hasta que en la gestión de Mireya Moscoso se había restaurado el edificio.  Yo le agregué posteriormente que la restauración había sido aprobada durante mi gestión y hecha por dos arquitectas como una tesis de graduación.  Yo no tuve ni el tiempo ni los fondos para hacerla, dinero que posteriormente se obtuvo de Taiwán como una donación.  El ex ministro Aníbal Salas tuvo el gesto caballeroso de invitarme, en una ocasión, cuando se había ejecutado parte de la misma, para ver cómo iba quedado.

El Dr. Eduardo Morgan, veterano de muchas luchas y beligerante en la actual contra la OCDE y la Lista Clinton, además de resaltar la ocasión que nos reunía allí –que era la conmemoración de los  100 años del Código Civil– aprovechó la oportunidad para destacar que también ese día hace 39 años se habían suscrito en Washington, los Tratados Torrijos Cárter, que reintegraron la soberanía sobre la Zona del Canal a nuestro pequeño país y el usufructo de nuestra posición geográfica estratégica y cómo la diplomacia mundial se había volteado a mirar a una pequeña nación que logró negociar con la mayor potencia del mundo.  No escatimó detalles de lo difícil que habían sido las negociaciones y hasta reveló incidencias de los planes en los que él estuvo involucrado para que se llevara a cabo el golpe.

El almuerzo también se vió prestigiado por la participación del abogado Olmedo Arrocha, quien esa noche presentaba el libro titulado “Biografía y genealogía de un código”, un homenaje al Código Civil en su centenario.  Sus breves palabras fueron un acicate para leer este enjundioso trabajo y el por qué es importante conocer nuestra historia, nuestras raíces y los protagonistas de lo que hoy tenemos como país.  En ese mismo tenor se manifestó el ex ministro Chevalier, a quien le resultaba inverosímil que los jóvenes no sepan ni el nombre de nuestros próceres, mucho menos de nuestros mártires y grandes protagonistas de la nacionalidad.

La portada del libro evoca un árbol lleno de hojas, pero que también tiene raíces y éstas son las que le dan el sustento a lo que vemos en la superficie.  Para que un árbol florezca, debió haber sido plantado y haber echado raíces.  De allí el magnífico título escogido por el abogado Arrocha.

Esta iniciativa del Ministro Henríquez honra su caballerosidad y desprendimiento, más cuando nos entregó a cada uno de los presentes un pergamino de reconocimiento por nuestro servicio al país y sus ciudadanos, y un ejemplar del mencionado libro.  Eduardo Morgan, con su locuacidad sin límites también recordó que hoy día Panamá está siendo amenazada ya no por la permanencia de bases militares, sino por la ominosa Lista Clinton, que tiene a este diario y a la libertad de expresión en Panamá bajo una amenaza sin fundamento, con simples “razones para creer”, y sobre las cuales el gobierno del Presidente Varela no ha hecho absolutamente nada para defenderla, como si la misma no le interesara.

CÓMPLICES DE LA MEDIOCRIDAD

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 24 de julio de 2016

La repetida frase de que Panamá está condenada al éxito nos tiene obnubilados, cegados ante los retos que se nos presentan y nos hace cómplices de la falta de acción y de voluntad de corregir entuertos que se presentan ante nosotros.  El actual gobierno, que tan mal parado salió del desastroso gobierno anterior, ha tenido todas las oportunidades para hacer una gestión ejemplar y ya se nota que no la va a hacer y también, que no le interesa hacerla.

Veamos el caso de los grupos de acción como OCDE, GAFI y otros, que sacan y ponen a Panamá en listas variopintas como en un juego de mesa.  Parte del problema que existe es el cumplimiento con los ajustes o acciones a las que el país se compromete a hacer y entregar y no lo hace.  De igual forma, los estrategas de la comunicación y el manejo de control de daños parece que estuvieran de vacaciones o en recreo, pues para nadie era un secreto lo que se estaba cocinando con los #MossackFonseca papers, las advertencias que se le habían hecho al Presidente sobre mantener en su gabinete, aunque fuera en calidad de ministro consejero a uno de los dueños del bufete, pero la desatención o indiferencia a responder y proteger nuestro país pudieron más, y ya sabemos las consecuencias.

En el caso de los señalados en la Lista Clinton, se creó una comisión compuesta por las carteras de Comercio, Trabajo y Economía para lidiar en los daños que se le han causado a los comercios arbitrariamente incluidos, pero la Cancillería se desentendió y esto ha sido un inmenso error ya que, por ser la que rige las relaciones con los estados, debió haber encabezado la gestión ante ese abuso cometido por la OFAC, causando un daño irreparable a la economía nacional y muy especialmente, a la libertad de expresión e información, al amordazar y ponerle una espada de Damocles a los diarios La Estrella y El Siglo, que aún pende sobre sus cabezas.

Actuamos como niños malcriados cuando debemos empinarnos sobre nuestras flaquezas y dar un ejemplo de madurez, después de haber celebrado con tanta fanfarria la apertura del canal ampliado.  El pasado 14 de julio, en la conmemoración de la Embajada de Francia, se pudo haber dado un ejemplo de altura emitiendo una resolución de condena por los actos terroristas que ese mismo día abatieron a Niza, causando casi 100 muertos y la misma cantidad de heridos.  Pero el presidente prefirió asistir a una degustación de vinos que produce su empresa, en el salón de al lado del hotel donde se celebraba la Toma de  la Bastilla, que elevar la imagen de Panamá ante los ojos del mundo.

Hay que ir tomando consciencia de hacia dónde vamos como país.  Es lamentable que se vea a los diputados como los representantes de los partidos políticos cuando están lejos de serlo, son representantes de sus propios intereses, ni siquiera de las personas que los votaron para que salieran electos.  Los partidos se han dejado suplantar en ese importante rol por estar tras prebendas con la asamblea nacional, y no les importa hacer alianzas hasta con el mismo diablo a fin de mantener sus jugosas canonjías y beneficios.  Así tenemos un gobierno extremadamente mediocre y falto de voluntad, aupado por una asamblea que lo respalda para conseguir jugosas partidas circuitales que les permitirán una reelección a los diputados nacionales.  Es un círculo vicioso que no se logra romper.  Y ni hablar de los manejos de los magistrados en la Corte Suprema.  Veamos nada más en lo que se ha avanzado en el caso del prófugo de Miami y las peleas que tienen entre sí los miembros de esa corporación de justicia, amordazados por sus diferencias entre sí y sus compromisos con quien los nombró.

Ojalá podamos despertar las consciencias adormecidas, sea por la costumbre, las canonjías o la desesperanza.  “No debería pagársele a un político más que a un docente, pero ya vemos que la realidad está lejos de esa aspiración que en su oportunidad” mencionó el ex Presidente uruguayo José Mujica.