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LA PASIÓN TURCA

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, 19 de junio de 2020

     Del casi nonagenario escritor español Antonio Gala he vuelto a releer su magnífica novela, “La pasión turca”, publicada en 1993 y que está entre las mejores obras de quien fuera bautizado Antonio Ángel Custodio Sergio Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y de Todos los Santos.  Con catorce novelas publicadas, –con la primera que escribió (“El manuscrito carmesí”) se alzó con el Premio Planeta en 1990 –, Gala se estrenó en la narrativa a los sesenta años, cuando ya había deambulado por la poesía desde 1959 y por la dramaturgia desde 1963.

     “La pasión turca” fue la segunda novela que publicó, en 1993 y el ejemplar que atesoro es de ese año, con una portada ilustrada por una pintura de la artista polaca Tamara Lempicka, apegada al Art Deco.  Fue llevada al cine por el director Vicente Aranda y en ella actuó la cantante y actriz Ana Belén.  La música original fue compuesta por José Nieto, que ganó el Premio Goya a la mejor banda sonora en 1994.  Se considera que es la mejor actuación de Ana Belén.

Afiche de La pasión turca, la película

     Antonio Gala es uno de los referentes de las letras españolas.  Joaquín Sabina lo menciona en una de sus canciones y aunque lleva más de 10 años de no publicar una obra novelística, se ha mantenido muy activo desde la fundación que lleva su nombre, dedicada a apoyar y becar la labor de creadores y artistas jóvenes.

EL AUTOR

     Se le considera un autor precoz, ya que a los cinco años escribió su primer poema y a los siete su primera obra teatral.  Nació en Brazatortas, Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, escenario principal donde se desarrolla “Don Quijote”, la novela del s. XVII escrita por Miguel de Cervantes Saavedra.  Es una tierra fértil, surcada de cordilleras y llanuras con viñedos, castillos y molinos. La capital de esa comunidad es Toledo, donde se erige su famoso Alcázar y en su catedral se aprecian obras de El Greco.

El autor, Antonio Gala

     Antonio Gala ingresó, con quince años, a la Universidad de Sevilla para estudiar derecho y también siguió dos carreras en Madrid, filosofía y ciencias políticas y económicas.  Tuvo una actividad febril siendo estudiante, publicando poemas en revistas de la época, algunas de las cuales inclusive fundó.  Obtuvo su grado de abogado, pero se decantó por dar clases de filosofía e historia del arte en varios colegios de Madrid.  En 1962 se marchó a Italia por un año, habiendo ya escrito el libro de poemas “Enemigo íntimo”, que fue premiado.  De regreso a España recibió otros premios tanto por su obra poética como teatral, iniciando la que sería una carrera exitosa como dramaturgo.  También incursionó en la redacción de artículos y guiones televisivos, muchos de los cuales son de carácter histórico.

     Como articulista trabajó en varios diarios, los más relevantes El País y El Mundo.  Muchos de sus artículos han sido compilados en libros, como el llamado “Dedicado a Tobías”, en 1988.  Ha dictado conferencias sobre temas literarios, especialmente en lo referente a teatro.  No fue hasta 1990 cuando incursionó en la narrativa, y con su primera novela ganó el codiciado Premio Planeta.  Otras novelas dignas de mención son “La regla de tres” (1996), “Los invitados al jardín (2002) y “El pedestal de las estatuas” (2007).  Una obra que destaca es “Granada de los Nazaríes”, que salió al año de la obra que hoy nos ocupa, que es fruto, junto a otros escritos, de su interés por la cultura andalusí, de la que se siente partícipe.

     Entre los premios que ha recibido, además del Planeta, están el Premio Adonais, el Calderón de la Barca y otros galardones como el Premio Ciudad de Barcelona, el del Foro Teatral, Premio Nacional de Literatura, Premio del Espectador, Premio de la Crítica, Premio Quijote, Premio Antena de Oro, Nacional de Guiones y de Medios Audiovisuales.

LA PASIÓN TURCA

     Esta novela, que se lee con verdadera fruición, está basada en unos supuestos cuadernos íntimos, cuatro en total, de una joven mujer de Huesca, (en la comunidad de Aragón, España) decepcionada de un matrimonio que la atosiga, pues siempre imaginó otra clase de emociones, al que llegó con el supuesto mejor partido de su pueblo, Ramiro, guapo, exitoso y de buena familia y, en un viaje anual que hacían con un grupo de parejas amigas, conoce a un guía en Turquía que la envuelve en una pasión avasalladora, la que ella no había sentido ni vivido nunca.

     Desideria Oliván, Desi para todos sus amigos, se entrega a esa pasión sin importarle dejar atrás a su marido y familia, y se decide a ir tras Yaman, el turco que le enreda la vida, para llevar junto a él una existencia que cada vez se va haciendo más dramática y sórdida.  A lo largo de los cuatro cuadernos de Desi, narrados en primera persona, no solo vamos viendo lo descabellado de entregarse a un amor avasallador, sino disfrutando de las largas disquisiciones sobre el amor, sobre la vida, la pasión y las relaciones entre parejas, que nos deslumbran, escritas en forma admirable, en medio de un clima muy patético, que el autor sabe describir con la fuerza irresistible de su estilo.

     Antonio Gala despliega tanto elegancia como profundidad en esta novela irresistible, haciendo profundas reflexiones de la existencia humana que, al principio, se nos hacían un poco alejadas del tema de la novela, pero que llegamos a entender como los mensajes del filósofo en torno al conocimiento de uno mismo.  “Cuando te conozcas a ti misma, entonces sabrás que debes obedecerte, desatar las ataduras que te han impuesto miles de años, lanzarte a ciegas y desacatar las órdenes que no procedan de tu interior.  Así llegarás a ser tu guía”, fue uno de los muchos señalamientos que puestos en boca de Desi o de Yaman me llamaron la atención.

     Las descripciones del Gran Bazar, donde Yaman tiene una tienda de alfombras y kilims y al que Desi acude a diario a ayudar a vender y también a dar clases a un niño indigente que la cautiva, son realmente dignas de elogio, así como de lugares emblemáticos de Estambul, y también de Anatolia.  Mención especial tiene la estación Sirkeci, que en su tiempo fue donde llegaba el mítico Orient Express, que es un ícono de la ciudad y que Desi adoptó como un signo de su pertenencia a esa ciudad frente al Bósforo.  La trayectoria del Orient Express también inspiró a la famosa escritora Agatha Christie para su novela “Asesinato en el Orient Express”, que es el recuerdo vivo de una época donde el tren era el principal medio de comunicación europeo.

     De igual forma, Gala hace gala -y perdón por la redundancia— de su vasta cultura al recorrer los lugares icónicos de Estambul, buscando, en las protagonistas de la novela, Desi y su amiga Laura, el lugar preciso donde se sentaba el capitán que inspiró al poeta José de Espronceda, máximo representante del Romanticismo español, a escribir su famoso verso “Y ve el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa y allá a su frente Estambul”.  Este verso lo inserta Sabina en su famosa canción “La del pirata cojo”, que fue compuesta casi el mismo año en que se publicó esta novela.

     “La pasión turca” es un libro que merece leerse y saborearse, entender las disertaciones sobre la existencia del ser humano, expuestas a través de Desi, una guapa mujer que decide ser su guía y vivir de acuerdo con lo que le dicta su interior y sus sentimientos.

LOS PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS

Por Mariela Sagel, 14 de junio de 2020, La Estrella de Panamá

     Todos los años, desde 1980, se entregan los Premios Princesa de Asturias a varias categorías que enaltecen valores científicos, culturales y humanísticos que se consideran patrimonio universal, como son la concordia, las artes, comunicación y humanidades, ciencias sociales, deportes, letras, investigación científica y técnica y cooperación internacional.  Si bien el nombre inicial era Premio Príncipe de Asturias, título que ostenta el heredero de la corona del Reino de España, con la reforma que se emprendió a raíz del nacimiento de la Infanta Leonor, le corresponde a la hija primogénita de los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, heredar el trono de ese país al que nos unen tantos vínculos.

     Parece banal que esté escribiendo sobre algo tan remoto y retrógrado como las monarquías, pero este año me ha motivado el hecho de que el Premio a la Concordia se lo han dado a los sanitarios españoles en primera línea contra el Covid-19, a esos a los que todos los días sus compatriotas salen a aplaudir a las 8 de la noche desde sus balcones o ventanas.  España ha sido uno de los países que más duro han sido golpeados por la pandemia que tiene al mundo de rodillas y los debates sobre la responsabilidad del manejo de la crisis son encarnizados y temerarios, al punto de acusaciones terribles hasta de los antepasados de los políticos.  Y lo hacen desde el senado, transmitidos por televisión no solo en ese país ibérico sino en todo el mundo donde las poderosas cadenas de noticias españolas llegan.  Ahora andan señalando la concentración que se realizó el 8 de marzo, por el día de la mujer, como el disparo que desató la pandemia.

     Cada premiado recibe la suma de 50 mil euros, que no es poca cosa, un diploma y una escultura de Joan Miró, el escultor, pintor, grabador y ceramista de origen catalán, que es el símbolo emblemático del premio.  A pesar de las polémicas que se suscitan a diario sobre el responsable de que el Covid-19 haya causado estragos en España (y de allí vino a varios países, entre ellos Panamá), lo que más une a su población es el respeto y agradecimiento a los médicos, enfermeras, y demás personal sanitario que a diario arriesgan sus vidas para preservar las del resto de la población.

     En la categoría de las artes, lo recibieron este año los compositores y directores de orquesta Ennio Morricone y John Williams.  El primero, Morricone, italiano, es responsable de las bandas sonoras de más de quinientas películas y John Williams, estadounidense, es uno de los más destacados y prolíficos de la industria cinematográfica, siendo responsable de las bandas sonoras de películas como Harry Potter, Tiburón, E.T., Superman, Star Wars, Indiana Jones, Parque Jurásico, La lista de Schindler y Home Alone.  En 2009 compuso una obra, “Air and Simple Gifts”, para la ceremonia de toma de posesión de Barack Obama. Dicha obra fue interpretada nada menos que por Itzhak Perlman, Yo-Yo Ma, Gabriela Montero y Anthony McGill.  A lo largo de su carrera ha recibido 5 premios Óscar.

     Pero lo que más me llena de regocijo es el premio de Comunicación y Humanidades que le fue conferido a dos eventos anuales que tienen que ver con los libros y la lectura:  la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) y el Hay Festival of Literature and Arts. La FIL es considerada la mayor reunión del mundo editorial de habla hispana y la feria literaria más importante del mundo junto con la de Fráncfort (Alemania). Ambos acontecimientos reúnen en torno a la literatura a los públicos más variados y congregan cada año a cientos de miles de visitantes para fomentar entre ellos el hábito de la lectura.  Ambos representan los más importantes puntos de encuentro del libro, los escritores, los lectores y la cultura en el mundo.

     El premio de ciencias sociales lo recibió Dani Rodrik, de nacionalidades turca y estadounidense, economista que ha publicado numerosas obras sobre economía internacional, desarrollo económico y economía política. La cuestión de qué constituye una buena política económica y por qué algunos gobiernos tienen más éxito que otros al adoptarla está en el centro de su investigación. Sus trabajos incluyen “Reglas de la economía: los aciertos y los errores de la ciencia triste” y “La paradoja de la globalización: la democracia y el futuro de la economía mundial”.

Esta semana se darán a conocer los galardonados en deportes, letras, investigación científica y técnica y cooperación internacional. ​ El año pasado lo recibió la escritora Siri Hustvedt, que fue la “rock star” de la FIL ese año.  También lo han recibido Philip Roth en 2012 (murió en 2018), Antonio Muñoz Molina en 2013 y Leonardo Padura, en 2015.  Para los padurianos, empecemos con las quinielas para el Premio Nobel, ya que Padura se menciona como un candidato fuerte.