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ALEGRÍA DE MANUEL VILAS

Por Mariela Sagel, 16 de febrero de 2020, Vida y cultura, La Estrella de Panamá

     El Premio Planeta es uno de los más importantes de habla hispana, no solo por su dotación, sino por la promoción y divulgación que hace la editorial de las obras ganadoras.  Hay un principal y un finalista y se otorga desde 1962.  Fue creado por el fundador de la editorial, José Manuel Lara Hernández y lo han recibido autores que hoy día son referentes de la literatura mundial, como Manuel Vásquez Montalbán, Mario Vargas Llosa, Antonio Skármeta, Gonzalo Torrente Ballester, Eduardo Mendoza, Santiago Posteguillo, Carmen Posadas, Jorge Zepeda Patterson, Javier Moro y Javier Sierra, entre otros.  El año pasado estuvo en Panamá para la feria del libro, la finalista de la versión 2018 Cristina López Barrio por su libro “Niebla en Tánger” y tanto Skármeta como Moro, Posadas y Zepeda Patterson también nos han visitado.  Ni qué decir de Vargas Llosa, que fue galardonado con el Nobel de Literatura en 2010 y que ha venido varias veces, por diferentes razones, siempre en torno a algún libro suyo.

     El año pasado el ganador fue Javier Cercas, autor de la muy conocida novela “Soldados de Salamina”, que fue llevada al cine, y otras más y el finalista fue la obra “Alegría” de Manuel Vilas, español, autor de varias novelas y poesías, la más famosa “Ordesa”, un libro que fue considerado el mejor libro publicado en el año 2018.  Del libro anterior, que ha maravillado a tantos lectores, puedo resumir que es la novela más personal de Manuel Vilas (hasta que publicó “Alegría”), y se convirtió en un libro de referencia para el público y la crítica.  Muchos la han leído con absoluta veneración, especialmente aquellos que se identifican con lo narrado, porque han vivido la Guerra Civil Española, la transición posterior a la muerte del dictador Francisco Franco o sienten la idiosincrasia de los nacidos en España.  Es una novela que fue escrita a veces desde el desgarro, pero siempre desde la emoción.  Un retrato de su país durante las últimas décadas entremezclado con relatos que siempre nos recuerdan que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacer que eso sea posible. Un desamparo que nos aleja de los que han estado presentes en nuestras vidas ya sea porque han desaparecido o las relaciones con ellos se han roto. Pero sobrevivimos.

     Ese libro, con el que muchos se identificaron, es la crónica de una orfandad, que se desencadena con la muerte de la madre, casi diez años después de que el padre muriera de un cáncer.  Coincide ese luto con el divorcio del narrador, que lo escribe en primera persona, oriundo de Barbastro, en Huesca, cerca de Zaragoza, colindante con los Pirineos, región de Aragón.  

     Pretende ser una carta a sus progenitores, pero está estructurada en breves capítulos en forma un poco caótica, haciendo énfasis en el desamparo y el desarraigo, no exenta de recuerdos y reflexiones políticas y sociales sobre la historia española que le tocó vivir al autor.  Es profunda y auténtica, no hace concesiones y está dispuesta a develar todo, desde lo humillante y vergonzoso, exponiendo la vulnerabilidad que todos tenemos, especialmente ante la pérdida de los que amamos.

ALEGRÍA

     Con este libro, finalista del Premio Planeta 2019, Manuel Vilas sigue el relato empezado en “Ordesa”, ya con sus padres muertos, a los que recuerda todos los días.  Desde la obra anterior los llama Bach y Wagner, en honor a los famosos músicos, así como a sus hijos les dice Bra (por Johannes Brahms) y Valdi (por Antonio Vivaldi) y a su nueva pareja Mo, por Mozart.  Es otro canto a la vida, a esa vida a la que se refirió Violeta Parra en “Gracias a la vida” y que está en la primera página de “Ordesa”.  También es un canto de alegría, se lee con gozo, con ternura, porque este narrador, que es el mismo Vilas, ya es conocido sobre todo por su libro anterior, vive en otras ciudades por los traslados que Mo tiene que hacer debido a su trabajo como docente.  Al ángel de la melancolía, que lo acompaña siempre, le llama Arnold Schönberg, el fundador del ruido contemporáneo y lo invoca a cada vuelta de hoja en su desesperanza.  Asevera que su vida es historia de la música.

     “Alegría” es una crónica confesional, que puede verse como una continuación de “Ordesa” o leerse en forma independiente.  Es el mismo narrador que usa un recurso cervantino que une las dos historias.  Desde el corazón de la memoria, este hombre, arrastra tantos años de pasado como ilusiones de futuro y va iluminando, mediante sus recuerdos, su historia personal, la de su generación y la de todo un país, que no siempre es la más edificante.

     Para Manuel Vilas, que es poeta y a eso se dedicaba, la muerte de sus padres le abre una ventana de luz para que sus hijos se conviertan en la piedra angular sobre la que se va a basar su necesidad impostergable de encontrar la felicidad.  En el fondo, entre la auto confesión y la ficción, el autor se impulsa en su pasado, incluso su niñez, y elucubra en su futuro.  Es una búsqueda esperanzada de la alegría, la que produce pequeñas cosas o actos, sin confundirla con la felicidad.

     Dice la solapa interior del libro “Todo aquello que amamos y perdimos, que amamos muchísimo, que amamos sin saber que un día nos sería hurtado, todo aquello que, tras su pérdida, no pudo destruirnos, y bien que insistió con fuerzas sobrenaturales y buscó nuestra ruina con crueldad y empeño, acaba, tarde o temprano, convertido en alegría”.

MANUEL VILAS

     Con 58 años y dos hijos, estudió Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza. Tiene una larga y robusta obra poética reconocida en España, que ha compilado en “Amor”, sus poemas publicados hasta 2010 y “Poesía completa”, de 2016.  En narrativa se inició con “España”, en 2008 y de allí siguieron cuatro libros, para posteriormente reunir un conjunto de sus estados de Facebook en “Listen to me”.  “Ordesa” fue el detonante de su fama, de la cual vendió más de 100 mil ejemplares y ha sido traducida a 14 lenguas.  Es colaborador permanente tanto de publicaciones como el Heraldo de Aragón y El Mundo como de suplementos culturales como La Vanguardia, Babelia (El País) y ABC Cultural. Es muy activo en redes sociales, especialmente en Twitter.

Manuel Vilas

     Es un maestro en combinar los estados anímicos por los que atraviesa cualquier mortal ante la cotidianidad de la vida con las circunstancias políticas y hasta las figuras políticas y monárquicas de su país.  Su libro “Alegría”, además de ser muy interesante, lo hace a uno sentir alegría, por pequeñas cosas, como las zapatillas que se compra su hijo, o la preferencia que tienen en comer, cuando están en Estados Unidos, en determinado restaurante.  Cosas cotidianas que a veces no le damos importancia pero que, en el fondo, son la razón de ser de muchas familias.

     Según el escritor Juan José Millás, “Hay libros que lees boqueando, como si acabaran de sacarte de la atmósfera, o que te arrastran a las profundidades del océano.  Libros como “Ordesa”, al que Dios confunda con rompernos el alma”.  “Alegría” lo que produce, por la candidez con que el autor narra sus afectos y el desarrollo de su vida, es alegría.

LEONARDO PADURA EN PANAMÁ

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 2 de febrero de 2020

     En la semana del 3 al 7 de febrero estará en la ciudad capital el escritor cubano Leonardo Padura para impartir un taller sobre cine y literatura, bajo el auspicio de la Escuela Internacional de Verano de la Vicerrectoría de extensión de la Universidad de Panamá, en alianza con el Centro de Formación y Capacitación Cinematográfica del Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU), y el respaldo del Ministerio de Cultura y el Servicio Estatal de Radio y Televisión (SERTV).  Su título no puede ser más sugestivo: “Las amistades peligrosas” y durante el mismo el afamado autor y guionista compartirá con los participantes sus conocimientos y experiencias para adaptar obras literarias a plataformas audiovisuales.

     Además del curso, que será en horas de la mañana, y sobre el cual hay un gran entusiasmo, se realizarán actividades públicas complementarias: se han proyectado algunas de las películas de la filmografía de Padura, así como otros filmes basados en obras literarias.  De la misma forma, se presentará la nueva edición en el sello Tusquets de su libro “Los rostros de la salsa”, publicado originalmente en 1997 por Ediciones Unión, en el cual, a través de la conversación con sus protagonistas, el autor presenta un bellísimo retrato de las trayectorias de personajes fascinantes como Mario Bauzá, Cachao López, Papo Lucca, Juan Luis Guerra, Rubén Blades, Willie Colón, Johnny Pacheco y Juan Formell.  Esto se llevará a cabo el 4 de febrero en la Biblioteca Simón Bolívar de la Universidad de Panamá.  También impartirá una clase magistral titulada “La ciudad y el escritor”, el miércoles 5 de febrero en el Estudio Multiuso del GECU, a las 6 de la tarde.

     Leonardo Padura no nos es ajeno, ni a sus fieles lectores como a los melómanos, mucho menos a los amantes del cine.  Además de novelista destacado, reconocido con el Premio Princesa de Asturias en 2015, es un ensayista impecable, guionista y uno de los autores más importantes del movimiento literario del área del Caribe.  Vive y trabaja en la casa donde nació, en el barrio de Mantilla, en Cuba, donde en 2013 tuve el privilegio de entrevistarlo.  Su mayor colaboradora es Lucía López Coll, su mujer, y trabajan a dos manos.

     Tiene una serie de novelas policíacas con un personaje divertido que nos cautiva, Mario Conde, entre las que se encuentran “Pasado perfecto”, “Vientos de cuaresma”, “Máscaras”, “Paisaje de otoño”, “Adiós Hemingway”, “La neblina del ayer” y “La cola de la serpiente”, para rematar al diletante detective con “La transparencia del tiempo” (Premio Internacional de Novela Histórica Barcino) en 2018.  Entre su bibliografía más destacada está “La novela de mi vida”, “El hombre que amaba los perros”, en torno a la vida de Ramón Mercader, el asesino de León Trotsky, “Herejes”, los libros de relatos “Aquello estaba deseando ocurrir” y la muy reciente “Agua por todas partes” (2019), una edición de textos que seleccionó su mujer sobre vivir y escribir en Cuba.  Un homenaje y celebración al género de la novela y donde también muestra la parte más íntima de su trabajo y cómo transforma en material narrativo lo que empieza siendo una tenue luz en la mente del narrador. Es una fascinante ventana abierta a su sala de máquinas.

     Cuatro de sus novelas policíacas fueron adaptadas exitosamente a la serie televisiva titulada “Vientos de La Habana”, que obtuvo el Premio Platino en 2017 bajo el título “Cuatro estaciones de La Habana” (que se puede ver en Netflix) y tuvo como protagonista a Jorge Perugorria, el famoso actor cubano (el de “Fresa y chocolate”).  También ha escrito guiones para filmes de ficción y documentales desde 1996, ganando el Premio Coral en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana ese año con el documental Yo soy del son a la salsa. Produjo bajo la dirección de Benicio del Toro y seis directores más “Siete días en La Habana”, uno por cada historia en 2011.  Domina la novelística y su adaptación al cine de manera magistral, por lo que su guía en este taller será de gran importancia para los que se hayan apuntado.

LEONARDO PADURA

     El más reconocido y laureado escritor cubano, que vive y escribe en Cuba y sobre Cuba, estudió literatura latinoamericana y filología en su país natal.  Es un periodista probado en publicaciones como Juventud Rebelde y El Caimán Barbudo.  Escribió sus primeros temas en 1983 –Fiebre de Caballos— tres años después de empezar a laborar como periodista.  Se dio a conocer por su serie de Mario Conde, pero desde antes ya había escrito sendos libros como “La novela de mi vida” (2002) y algunos ensayos en el más estricto rigor lingüístico. 

     Su fama se vio sobrepasada cuando publicó “El hombre que amaba los perros”, un relato muy bien investigado sobre la vida de Ramon Mercader, el asesino de Trotsky, ocurrido en México.  Le tomó cinco años la investigación y escritura de este libro.  El relato ganó el Premio de la Crítica en Cuba y otros galardones internacionales.  Después publicó “Herejes”, basado en la historia del buque que llegó a Cuba en plena guerra mundial, 1939, con 900 judíos que huían de Alemania, el S.S. Saint Louis, que después de estar fondeado en la bahía por varios días, no se les permitió desembarcar a sus pasajeros.  En ese barco viajaban unas personas que llevaban un pequeño lienzo de Rembrandt que no pudieron entregarlo a sus familiares. Años después, el cuadro sería subastado en una casa especializada en Estados Unidos y eso incitó a uno de los descendientes que estuvo en el puerto habanero en espera del cuadro a ir a La Habana para desentrañar el asunto.  Sin ser parte de la serie de Mario Conde, nadie mejor que él para ayudar a la familia Kaminsky, así que allí lo inserta.  “Herejes” obtuvo el Premio Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2014.

Leonardo Padura, Paloma Sánchez-Garnica y Ana Miralles aterrizan en la Feria del Libro Leonardo Padura Foto de © Ivan Giménez-Tusquets Editores (Foto de ARCHIVO) 30/04/2019

     Posteriormente compiló en una serie de relatos el libro “Aquello estaba deseando ocurrir”, e hizo la adaptación de “La novela de mi vida” al guion de “Regreso a Ítaca”.

     En una entrevista concedida hace un par de años Padura relató lo que le debe a sus maestros, a los que le inspiran, su infancia y juventud, su frustrada carrera como beisbolista, y el indispensable apoyo de su esposa Lucia, que es además una formidable guionista y que le aterriza las ideas al autor. También habla de su casa en Mantilla y la incansable labor que realiza como novelista y escritor.  Ya no dedica tanto tiempo a sus artículos periodísticos, aunque en ese oficio fue que se fogueó antes de dedicarse por entero a la literatura, pero de vez en cuando publica alguna pieza magistral en una agencia de noticias internacional.  Tiene la nacionalidad española, lo que le facilita entrar y salir libremente de Cuba, porque dice que no podría escribir fuera de ella.  También tiene firmes convicciones políticas en cuanto a lo que acontece en su país.

     Leonardo Padura es una personalidad importantísima en el mapa literario mundial. Si hasta ahora ningún cubano ha recibido el Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca debería dejarse de prejuicios y de ser reaccionarios (sobre todo después del escándalo que impidió entregar el Nobel de Literatura en 2018) y voltear la vista a quien, a su edad, más viejo que su entrañable personaje Mario Conde, es hoy por hoy uno de los mejores escritores de habla hispana y refleja fehacientemente la vida en Cuba durante la Revolución Cubana, sin salir huyendo de ella.