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Último reporte de la fiesta cultural

Mariela Sagel y Juan Abelardo Carles
PA-DIGITAL

Tres cocteles convocaron a muchas personas durante la feria, dentro y puertas afuera: el primero fue la magnífica degustación de comida peruana que ofreció la delegación de ese país, donde no faltaron los piscos y sobraron las personas que se arremolinaron por meterle el diente a alguna de las delicias que ofrecían. Por la feria se dispersaron muchos, pisco sours en mano, achispando el ambiente aún más de lo que ya estaba.

El otro fue el ofrecido por la Cámara del Libro a los visitantes distinguidos y que se llevó a cabo en el City Club de Panamá, también con excelentes platillos y rociado por los mejores vinos. Fue très chic para los más altos estándares y la tertulia, alegre y descomplicada, se extendió casi hasta la media noche. Alguna que otra ventosa se coló para caerle a uno de los emblemáticos personajes de la publicidad de la feria, pero se le ayudó a sacudírsela de una sola jalada.

El tercero fue la magnífica celebración que organizó Editora Panamá América para conmemorar el aniversario de díaD, el suplemento dominical cultural de más importancia en nuestro país, el cual estuvo prestigiado por embajadores de diferentes países y atendido con gran distinción.

La cobertura de los medios.
Fue muy reconfortante que los medios radiales e impresos tuvieran sus propios pabellones y, en el caso de las radios, transmitieran y divulgaran desde la feria. Así mismo lo hicieron las revistas sociales y se dieron a conocer nuevas publicaciones. Algunos medios televisivos no contaron con tanta suerte por impedimentos burocráticos que no lograron superar, y tuvieron que conformarse con transmisiones diferidas en sus noticieros. El libro se tomó los medios –con la excepción de unos cuantos elitistas— y los resultados han sido muy productivos. Hasta Casimiro asistió e hizo entrevistas a los presentes.

Nos vemos en el 2011.
La satisfacción del deber cumplido se dejaba ver en los rostros del comité organizador durante la ceremonia de clausura, el domingo en la tarde. El presidente de la Cámara Panameña del Libro entregó reconocimientos a colaboradores del gremio, anunciando también al país invitado para la próxima edición: la República Dominicana. Mientras los sones del merengue y la bachata y otros bailes dominicanos retumbaban en los pasillos, los compradores avispados se afanaban por conseguir libros a precios de remate en algunos puestos que no querían llevarse inventarios de vuelta.

Los más persistentes aún recorrían los pasillos del predio mientras que los expositores embalaban de nuevo sus ya pocos y preciosos libros. Después de todo, a los panameños no nos gusta parar una rumba cuando ésta está buena y la Feria del Libro es nuestro parrandón de los libros. La próxima cita para volvernos a emborrachar con palabras, ideas y fantasía es en 2011.

Para el registro.
La OEI/IDIE Panamá se vio complacida con su participación en la Feria Internacional del libro 2009. No sólo por constatar que cada vez los panameños leen más y son más exigentes con el tiempo y los recursos que invierten en la lectura, sino por poder dar fe de la gran afluencia de personas que asistieron a los talleres, ponencias y demás eventos culturales que se llevaron a cabo durante esta provechosa semana.

“Pudimos comprobar que el público está sumamente sensibilizado con el tema de la inclusión educativa, que hasta hace poco era un gran desconocido, vimos cómo nuestros materiales y recursos para necesidades educativas especiales despertaron un gran interés y un fuerte ánimo de apoyo y colaboración. En este entorno de encuentro entre diferentes áreas del conocimiento y la cultura fue muy grato saber que uno no está sólo y que las cosas no son en vano”, manifestó Melissa Wong, Directora Regional de la Organización de Estados Iberoamericanos.

Al panameño le gusta las celebraciones, pasear en familia, encontrarse amigos con los que bromear, detenerse a conversar. Las ferias son el sitio ideal para eso; y esa puede ser la razón de que nuestras ferias del libro se vean y se sientan como si fueran fiestas, las más alegres. En la mayoría de los lugares las compras de libros se hacen en silencio, casi con la circunspección de una biblioteca al aire libre. Aunque prefiero éstas, no dejo de sentirme orgullosa de que las nuestras revistan esa efervescencia de mercado de alegrías.

La feria de este año quedó muy bien si la juzgamos por los inconvenientes que tuvieron quienes se encargaron de llevarla a cabo, y que merecen un alto crédito. En verdad, hubo buenas ofertas de libros, especialmente de literatura infantil. Resultó placentero ver a los niños en las escaleras, por las esquinas haciendo pequeños adelantos de lo que les esperaba en casa; en ello se encuentra casi todo el secreto de lo que llamamos gente culta, quien aprende a leer por diversión y no por obligación. A nuestra feria, si tan sólo por ello se le considerara, tendríamos que pensarla como un éxito sin precedente. Pero hubo más, el país anfitrión se lució con esa obsequiosa actitud y gentileza que los peruanos derrochan. Las presentaciones, conferencias en general, estuvieron a la altura, por lo menos, en aquellas a las que asistí, enfatizó Berna de Burrel, escritora y Presidenta de la Academia Panameña de la Lengua.

La trilogía Millennium

Cada cierto tiempo aparece en el mundo literario un fenómeno, un autor (a) que de buenas a primeras publica un extraordinario libro, que se convierte en best sellery al que todo el mundo pone de referencia. Así pasó con Umberto Eco y El Nombre de la Rosa, El Perfume de Patrick Suskin, La Sombra del Viento de Carlos Ruiz Zafón e Ildefonso de Falcones con La Catedral del Mar. Algunos de estos autores vieron la fama solamente con su obra máxima y otros han seguido cosechando éxitos, título tras título. Stieg Larsson no pudo ver el fruto de su talento porque murió apenas terminó de escribir la última novela de la trilogía Millennium, a los 50 años de edad. Sueco de nacimiento, era periodista y las tres novelas policíacas que componen Millennium se titulan Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.

El autor.

Larsson era oriundo de una comunidad del campo sueco, cuyo nombre menciona en su primera novela y fue criado por sus abuelos. Además del periodismo y el diseño gráfico, su vida estuvo muy comprometida con las luchas progresistas contra el racismo y la ultra derecha. Fue miembro de la Liga Comunista de Trabajadores y participó en la fundación del proyecto antiviolencia Stop the Racism, promovió los principios de la Fundación Expo (dedicada a “estudiar y cartografiar las tendencias antidemocráticas, de extrema derecha y racistas en la sociedad”) y dirigió la revista de ese nombre. Sus trabajos de investigación periodística los realizó en torno a los grupos nazis de su país y las interrelaciones entre la extrema derecha y el poder político y el financiero. Otro de sus intereses era la ciencia ficción.

El autor quiso escribir estas sendas novelas imaginándose algunos escenarios y personajes de literatura sueca que son un poco alejados de nuestras referencias. Era un escritor de ficción en sus ratos libres y su énfasis era el policíaco. La trilogía Millennium es el resultado de un ensayo en darle vida a la niña que la escritora sueca Astrid Lindgren creó al escribir su célebre cuento Pippi Calzalargas (o Pippi Longstockings, como se le conoce en inglés), y de allí se fue desarrollando una trama, en el primer libro, que tiene de sexo (malo y bueno), informática, suspenso, intrigas, peleas familiares, sucesos mundiales, ideologías (una abierta crítica al fascismo y el nazismo) y viajes por el mundo, en una complicadísima trama que no te deja tiempo si no para seguir leyendo el libro con fruición. Se ha señalado que con ese primer tomo, Larsson marcó una tendencia en la literatura europea, y también se le ha incluido en el género de novela negra, a la que pertenecen los libros de Agatha Christie, entre otros autores. “El misterio, los enigmas y los rompecabezas a resolver han sido siempre parte importante de la creación literaria. Pero sólo algunos autores han conseguido crear personajes que hayan hipnotizado a través de su lógica, su indagación y, en muchos casos, su arrojo a la hora de resolver misterio que se les planteara”. Así lo define Casa del Libro de España este género.

Stieg Larsson falleció de un fulminante ataque al corazón en el año 2004, unos días después de haber entregado el manuscrito del tercer volumen de la trilogía y sin ver aún publicado el primero de los libros y habiendo empezado el cuarto volumen que daba seguimiento a su saga. Una publicación francesa muy influyente, en www.evene.fr, calificó a Larsson de «figura legendaria, cuyo extraordinario genio literario ha creado una de las obras literarias más importantes del siglo XXI… Las tres novelas constituyen un auténtico fresco de la sociedad moderna que no puede compararse a lo que ningún escritor de novela criminal ha hecho nunca antes». Ya se conoce de una adaptación de la primera novela al cine. Los hombres que no amaban a las mujeres, cuyo nombre en inglés esThe girl with the dragon tatoo, y la subsecuente The girl who played with fire – títulos que me parecen más apropiados -, han sido traducidos a más de 40 idiomas y vendido más de 10 millones de ejemplares en todo el mundo, uno de éstos nada más en España. Su tercer volumen, puesto a la venta recientemente, era esperado con gran expectativa y se ha constituido otro fenómeno de venta.

La obra.

Este primer volumen, sobre el cual me voy a referir porque estoy en proceso de leer el segundo, es una edición de 665 páginas que gentilmente me trajo Queenie Altamirano de España, pero que ya está a la venta en Panamá. Es una excelente traducción del sueco al español, pero demasiado español de España, con ordenadores, vales y cotilleos sin parar, y algunos modismos que no usamos mucho o no entendemos (marcar un farol o ser un cantamañanas). Indagando un poco sobre el origen de las lenguas, y en vista de que mi hija también lo quiere leer y está en la disyuntiva de si hacerlo en inglés o en francés, entiendo que el sueco es un idioma germánico, como el inglés, de allí que para los que puedan, seguramente, les resultará más conveniente leerlo en esa lengua.

La narrativa es de una fuerza que te deja siempre con ganas de más y la forma en que maneja los escenarios y los personajes, así como las tramas es tan inventiva, que parece un circo de varias pistas, sin que pierdas el hilo de uno o de otro y te pasees por toda la intrincada saga como Tarzán en su liana. Yo me leí 250 páginas en una sentada de avión y si me descuido, igual me termino el libro, algo que muchas veces no suele ocurrirme, no porque los libros sean malos, sino porque o tengo que volver para atrás para entenderlos o voy despacio porque tengo prisa.

Si bien es una novela policíaca, en el mejor contexto de su género, es atrevida en cuanto a las relaciones que se entrelazan, los desenlaces de estas relaciones y la información tecnológica e informática que maneja. Hacía tiempo que no me sentía tan a gusto con un libro tan grueso y pesado. No es una lectura lineal sino una montaña rusa, o mejor dicho, sueca.

Entiendo que el autor se divirtió tanto escribiendo sus dos primeros libros que prácticamente lo hizo en secreto y se lo entregó al editor cuando ya los había terminado. Definía, antes de morir, su afición a la escritura como un “pension insurance”.

En la próxima V Feria Internacional del Libro se va a realizar una presentación de este primer tomo de la trilogía, y seguramente durante el desarrollo de la misma se va a ampliar mucho más sobre este interesante título. Mientras tanto, cumplo con dar mi humilde opinión para despertar el interés de aquellos que siempre andan buscando algo bueno que leer, que además sea entretenido y agregue valor al conocimiento que ya tenemos.

Extracto del libro
… ¿Qué le sucedió a Harriet?
Harriet Vanger desapareció hace 36 años durante un carnaval de verano en la isla sueca Hedeby, propiedad prácticamente exclusiva de la poderosa familia Vanger. A pesar del despliegue policial, no se encontró rastro de la muchacha de 16 años. ¿Se escapó? ¿Fue secuestrada? ¿Asesinada? Nadie lo sabe: el caso está cerrado, los detalles olvidados.
Pero hay quien sigue recordando a Harriet, su tío Henrik Vanger, un empresario retirado, ya en el final de su vida y que vive obsesionado con resolver el misterio antes de morir.
En las paredes de su estudio cuelgan 43 flores secas y enmarcadas. Las primeras 7 fueron regalos de su sobrina. Las otras llegaron puntualmente para su cumpleaños, de forma anónima, desde que Harriet desapareció.
Vanger contrata a Mikael Blomkvist, periodista de investigación y alma de la revista Millennium, una publicación dedicada a sacar a la luz los trapos sucios del mundo de la política y las finanzas. Mikael no está pasando un buen momento: está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia. Detrás de la querella está un gran grupo industrial que amenaza con derrumbar su carrera y destruir su reputación. Así que acepta el extraño encargo de Vanger de retomar la investigación de la desaparición de su sobrina e intentar tirar de algún cabo suelto.
Un trabajo complicado para el que recibe el regalo inesperado de la ayuda de Lisbeth Salander, una investigadora privada nada usual, incontrolable, socialmente inadaptada, tatuada y llena de piercings, y con extraordinarias e insólitas cualidades como su memoria fotográfica y su destreza informática.
Así empieza una novela que es la crónica de la guerra interna de una familia, un fresco fascinante del crimen y del castigo, de perversiones sexuales, de trampas financieras, un entramado violento y amenazante entre el que sin embargo crece una tierna y frágil historia de amor. Una historia de amor entre la que será la pareja más memorable de la literatura criminal.

*Tomado de Casa del Libro
Primer tomo de la trilogía Millennium, "Los Hombres que no amaban a las mujeres"

El autor Stieg Larsson, quien murió cuando entregó el tercer manuscrito de la trilogía
El autor Stieg Larsson, quien murió cuando entregó el tercer manuscrito de la trilogía
Sello postal del personaje Pippi Calzalargas
Sello postal del personaje Pippi Calzalargas