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El olor a rosas invisibles

portada_olor_a_rosas_invisibles1 Laura Restrepo, la escritora colombiana que ganó el premio Alfaguara en 2004 con su novela Delirio, tiene una obrita que se lee en un santiamén, titulada Olor a Rosas Invisibles, que ahora ha sido reeditada en una edición bilingüe, y también en formato que parece un audio libro. El libro fue publicado originalmente en el 2002 y más recientemente en una portada atractiva y de tapa dura. A mí me tocó tropezarme con la que tiene su parte en inglés en el aeropuerto de Miami y la disfruté enormemente.

Entre los libros destacados de esta autora colombiana, que participó en su oportunidad en las negociaciones de paz entre el gobierno de su país y el grupo guerrillero M-19 están Historia de un Entusiasmo (un relato casi periodístico de las entrañas de la guerra de guerrillas, que primero se llamó Historia de una Traición y le valió el tener que exilarse de su país), La Isla de la Pasión, Leopardo al Sol y Dulce Compañía. Con éste último libro Laura Restrepo recibió el premio Sor Juana Inés de la Cruz de novela escrita por mujeres, que se otorga anualmente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y el Prix France Culture, premio de la crítica francesa a la mejor novela extranjera publicada en Francia. Su trama es el choque de una mujer de ciudad, pragmática, con la realidad del submundo de los barrios más pobres, con su alta incidencia de supersticiones y poco nivel educativo. Su libro La Novia Oscura, publicado en 1999, mereció de parte de su paisano Gabriel García Márquez el aplauso de ser “una singular amalgama entre la investigación periodística y la creación literaria”. Su autora se refleja como fascinada por un mundo y unos seres y sus circunstancias, entendiendo como fascinación el acto de escuchar a personas dotados de una extraordinaria capacidad de contar sus tragedias sin patetismo y su arrobamiento por un país verde, verde selva, verde que encandila, con un río Magdalena por el que uno se desliza desde su nacimiento hasta su desembocadura. Laura Restrepo se consolida en esta obra como una gran narradora. De ella escribió Isabel Allende, la famosa escritora chilena que “Amor, lujuria, desesperación, orgullo, violencia, magia y esperanza irracional le dan profundidad y textura a esta novela que uno puede parar de leer”.

Actualmente Laura Restrepo es profesora de la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, y sus los libros han sido traducidos a más de doce idiomas. Olor a Rosas Invisibles es apenas un suspiro refrescante en medio de la jungla de libros sobre los sicarios y las meretrices que dirigen los negocios prostibularios pre pago que tan bien se han establecido en Colombia, se lee de un tirón y aporta la reafirmación de los grandes valores al ser humano.

Es la historia de un exitoso empresario con una vida establecida, esposa, hijos y nietos, que en su recuerdo tiene el noviazgo adolescente que tuvo con una chilena con la que compartió momentos inolvidables en el continente europeo. Su comunicación a través de los años fue apenas formal, de intercambiar saludos anuales, pero cuando la señora en cuestión enviuda, busca reencontrarse con su antiguo amante en este lado del mundo.

Tal como dice la presentación del libro, es una historia de amor como tantas otras, de las que reafirman que donde hubo fuego cenizas quedan. Pero también es una exploración del lado masculino del adulterio. Sin querer entrar en la trama o el desenlace del libro, porque lo que intento con estos comentarios es incitar a mis lectores a buscarlo y leerlo, su historia me retrotrae a un libro de Walter Riso, el famoso psicólogo clínico que tiene montones de seguidores en todas partes del mundo. La Fidelidad es mucho más que amor (jugando con fuego) es el título, y hago referencia a él porque de manera estadística, los hombres son mucho más propensos a la infidelidad que las mujeres.

En la historia de Laura Restrepo, las rosas invisibles son el recuerdo de una pasión que fue, pero que al final, igual que en la mayoría de los casos, al ídolo se le convirtieron los pies en barro. El tiempo y la distancia tienden a mantener casi en alcanfor los recuerdos de una relación feliz y qué bueno que así sea, pero que no repita ni se materialice. Nadie está exento de experimentar una atracción inesperada, que ponga a tambalear su relación de pareja, especialmente si no lo está buscando o no tiene vocación de infiel (ver la película “Simplemente no te quiere”). El protagonista del libro va persiguiendo un recuerdo que ya no es y regresa a su área de confort de donde siente que nunca debió haber salido, al son del Adagio de Tomasso Albinoni.

Historia de amor y de costumbre, de la realidad que conduce a las praderas de la vejez. Vale la pena este librito que puede servir de regalo para aquellas personas que viven a diario lo que se dice como una verdad de a puño, que “el hombre es un animal de costumbre” y por otro lado, que los límites de las aventuras a veces no tienen ni edad ni segregan a quienes las experimentan.

La Vida De Jane Fonda, Hasta Ahora

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En el año 2005 fue publicado el libro titulado My Life So Far, de la actriz, activista y mujer de convicciones muy profundas, Jane Fonda. Estuvo en mi biblioteca su buen par de años hasta que a fines del año pasado emprendí su lectura. Jane Fonda cumplió 71 años en diciembre de 2008 y se aprestó a escribir estas memorias cuando se acercaba a los 60. Consideraba que entraría a la tercera etapa de su vida y que dadas sus vivencias, era obligante compartirlas con muchas personas.

Creo que todo el que lea este artículo tendrá una idea de quién es esta famosa actriz: hija de un ícono de la industria del teatro y cine, Henry Fonda, hermana de un rocambolesco actor llamado Peter y casada en tres ocasiones con otros famosos como Roger Vadim, el director francés que también fue marido de Briggite Bardot y Catherine Deneuve; Tom Hyden, político contestatario y finalmente con Ted Turner, el magnate de las telecomunicaciones.

Jane Fonda proviene de una aristocrática familia, cuya madre se suicidó y fue criada entre madrastras, institutrices y tías, además de asistir a los mejores colegios donde iban las chicas de sociedad. Acepta que quiso escribir el libro de sus memorias en parte para hacer una catarsis de lo que había sido su vida, hasta ahora, y para sanar sus heridas y seguir dando ejemplos.

Su infancia fue un vaivén de sentimientos encontrados, de complacencias a un padre idolatrado y dicharachero, al tiempo que indiferente y duro con su familia. Su madre, de carácter más bien débil, entró en grandes depresiones que la mantuvieron internada en centros psiquiátricos, para finalmente, al primer descuido, cometer suicidio. Jane y su hermano Peter supieron mucho después la verdadera razón de la causa de la muerte de su madre, lo que les creó sentimientos encontrados a lo largo de sus vidas.

Sus vivencias al lado de Roger Vadim, quien la lanza a la fama con Barbarella y la convierte en un símbolo sexual, tampoco fue un jardín de rosas. Confiesa en el libro la obsesión que tenía su marido en tener sexo de a tres y de alguna manera, desgarra con sus relatos lo penoso que era aceptar eso en su momento. Una señora le escribió que gracias a esa confesión, pudo salvar su matrimonio, porque su marido también era proclive a esas desviaciones. Yo había leído las memorias de Vadim tituladas Bardot, Deneuve y Fonda y había escrito y publicado, en 1987, una reseña sobre ese libro, considerando que el llamado en su época el enfant terrible, a la que más había querido era a Jane. Pero hubo otras mujeres en su vida, muchas, todas las cuales coinciden en su funeral y después, se van juntas a intercambiar anécdotas sobre las particularidades que vivieron junto a él.

Jane Fonda tuvo una hija con Roger Vadim, Vanessa, que hoy tiene dos hijos. A su vuelta a los Estados Unidos se involucra y compromete cada vez más con los Black Panthers y la oposición a la guerra de Vietnam. Llega a viajar a ese país en conflicto y para ello le levantan sendos expedientes en la era Nixon, los que detalla en el libro con acuciosidad. En ese mundo anti establishment y político se involucra con su segundo marido, Tom Hyden, un brillante demócrata que empezaba su carrera pública. Fueron años de militancia y gran exposición en una era tumultuosa por los graves problemas que enfrentaba el gobierno de los Estados Unidos. No deja de actuar y su filmografía suma más de 40 filmes, algunos tan renombrados como “On Golden Pond”, junto a su padre y la legendaria Katherine Hepburn; Gringo Viejo, con Gregory Peck y Julia, con Vanessa Redgrave. De hecho, On Golden Pond fue producida y dirigida por ella en homenaje a su adorado mentor y progenitor y por esa actuación, Henry Fonda obtuvo finalmente el reconocimiento de la Academia de Artes, mejor conocidos sus premios como los Óscares, de los cuales ella ya tenía dos (por Coming Home y Klute) y varias nominaciones. Debido a su avanzada edad, el veterano actor no pudo asistir a la ceremonia y le tocó a su hija recibirlo. Henry Fonda murió cinco meses después.

Sus amigos son actores memorables, como Robert Redford, Jack Nicholson, Simone Signoret e Yves Montand, Warren Beatty, Robert De Niro, entre otros y todos, en algún momento de su vida, fueron importantes para las decisiones que tuvo que tomar. Fue cuestionada por su militancia, tildada de comunista, contestataria en sus actuaciones y aún así, siguió siendo exitosa tanto en el cine como en la empresa que emprendiera.

En una de esas vueltas, se le ocurrió incursionar en el tema del “fitness” como se le conoce a la disciplina de hacer ejercicios, y su producción tanto de videos como de sitios donde se hacían los mismos fue tan exitosa que la consagró como un gurú en ese aspecto. A pesar de ser bulímica confesa desde pequeña, a sus setenta años es una mujer que se mantiene envidiablemente y hoy día promociona cremas faciales con singular éxito.

Pasó por manos de un cirujano para colocarse implantes en los senos, lo que reversó después porque se sentía que le habían cercenado el cuerpo. El inicio de su relación con Ted Turner es de morirse de risa, por la evidente confusión que este señor tiene del poder (en su tiempo, era el dueño de CNN, cuando empezaba y era tan anodino que le decían Chicken Noodle News). La intensidad de su vida se ve reflejada en el vacío que le producía tener 21 casas y no disfrutar de ninguna, comprar la ropa interior por docenas y la perplejidad de la dependienta que le preguntó si llevaba todo eso para regalos. Finalmente se divorcia y deja una vida llena de glamour y estrellato, pero sigue activa, gracias al apoyo económico que le brinda Turner mediante una fundación para ayudar a las madres adolescentes solteras y con el apoyo, tanto de sus hijos Vanessa y Troy (que tuvo con Tom Hyden), como de los cinco de Turner.

El libro es un sendo volumen de 600 páginas, en inglés (no sé si se habrá traducido al español), pero que vale la pena leer con fruición y aprender de cada ejemplo que nos da esta mujer inteligente, brillante, asertiva, con principios sólidos y convicciones aún más, que no rehúsa decir la verdad ni adornarla, intensa y absolutamente comprometida.