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V Feria Internacional del Libro de Panamá 2009
V Feria Internacional del Libro de Panamá 2009

“Todos a leer” es el tema adoptado para la promoción y celebración de la V Feria Internacional del Libro de Panamá, a celebrarse en esta ciudad del 19 al 23 de agosto próximos. Su empaque publicitario es impecable, habiendo seleccionado a cinco relevantes figuras de las manifestaciones destacadas que se dan en Panamá para ser sus voceros: el arquitecto Ignacio Mallol, la pintora Olga Sinclair, el compositor Omar Alfano, el atleta César Barría (el que cruzó el Estrecho de Gibraltar a nado) y el intérprete de reggae pop —como se define él mismo— Joey Montana. Todos testimonian su amor a la lectura en las cuñas elaboradas para este propósito, con énfasis en sus preferencias. Hizo falta el político que cultive este hábito.

El país invitado a esta quinta versión de lo que empezó siendo un sueño hace diez años es Perú. Aunque no se ha confirmado la asistencia de los grandes de las letras peruanas, se presentará una exposición itinerante “La Libertad y la Vida” , que recorre la vida de Mario Vargas Llosa, con testimonios de sus vivencias.

Siendo Perú un país que, como Nicaragua, es un semillero de poetas, se anticipa una representación amplia de autores de ese género. Igual participación se espera de la gastronomía, que está entre las mejores del mundo y produce sendos volúmenes donde se indican pormenorizadamente los pasos a seguir para lograr un plato sensacional. La feria tendrá una muestra de cine y entre los que participarán en ella está Cecilia Llosa.

Otros autores han adelantado que vendrán, como los colombianos Daniel Samper e Isabella Santodomingo, y el mexicano Álvaro Enrique. Como atractivo cultural, la Cámara Panameña del Libro, rectora de la feria, celebrará el concurso “La Pluma de Oro” , dirigido a niños y jóvenes, cuyo tema central será “Los comentarios reales” del Inca Garcilaso de la Vega.

El día de la presentación, muy concurrida tanto por medios de comunicación como por aficionados a la lectura y los libros —como yo— se mencionaron los esfuerzos iniciales para organizar este evento y le correspondió a los directivos y miembros de la mesa principal darle un justo reconocimiento al alcalde saliente, Juan Carlos Navarro, quien apoyó desde sus inicios la realización de la feria, especialmente enfocándolo a la niñez panameña y reconociendo que allí es donde se siembra. Es imperativo que las autoridades tanto locales como nacionales, en este momento electas, den su espaldarazo a este evento como un proyecto de Estado y no desaprovechen la tremenda oportunidad que representa convertirnos en las expectativas del continente, por lo menos, en cuanto a lo cultural se refiera, aunque sea cada dos años.

Hace falta que el comité organizador resuelva importantes temas como actualizar su página web, definir la agenda de todas o por lo menos, las más relevantes actividades que allí se realizarán y, sobre todo, alejar la feria de lo mundano y trivial, aunque esto sea lo que venda. Todos esperamos que, tanto del país invitado como de otros, vengan escritores de renombre y que este evento, el más importante a nivel cultural y el que ofrece un espacio destacado a la industria editorial de la región, vaya en ascenso en cuanto a afluencia como a apoyo tanto de parte del gobierno como de la empresa privada. Después de la confusión que causó la chiricana en el concurso de belleza y la mediatización y banalización de los mensajes tanto políticos como electoreros, nos merecemos una vuelta al raciocinio.

Escribidor o escritor


En ocasión de la muerte, a los 82 años, de Corín Tellado, han sido varias las publicaciones sobre su vida que escritores de la talla de Mario Vargas Llosa le han dedicado, entre otros. Me llama la atención que el eminente escritor peruano le siga llamando la “escribidora”, sobre todo que la definición del DRAE de esa palabra es la de “mal escritor/a”.

María del Socorro Tellado López fue el fenómeno cultural más notable en la lengua española desde el Siglo de Oro. Nacida en Asturias y con muy poca relevancia pública, logró superar las ventas de cualquier pluma reconocida como “culta” entre los escritores. Sus apasionados y románticos relatos lograron que mucha gente, más que lo que uno imagina, se aficionara a sus novelitas.

En alguna ocasión se llegó a decir que era la autora más publicada después de Miguel de Cervantes, el autor de Don Quijote. Vendió la envidiable cifra de 400 millones de ejemplares y escribió más de 4,000 relatos en el género llamado “novela rosa”. En 1946 la Editorial Bruguera publicó su primera novela, Atrevida Apuesta y desde entonces no dejó de entregarnos periódicamente sus historias de amor.

La conocida revista Vanidades , entonces editada en Cuba, contrató en 1951 sus relatos, y de un tiraje de 16,000 ejemplares se disparó a 68,000. Por esas coincidencias de la vida, el editor era el renombrado escritor Guillermo Cabrera Infante, quien la calificó como “la inocente pornógrafa, aunque ni era tan pornógrafa ni tan inocente”. Algunos de los que han comentado su obra la tildan de cursi, de lo que ella se defendía diciendo que “No es que lo cursi sea malo, es que la gente le tiene miedo”.

¿Cuántos de nosotros podemos decir que no hemos leído nada de ella? Tanto sus libros como las revistas donde publicaba. En cierta forma, reivindicó el amor y de alguna manera fue permisiva, adelantándose a un tiempo en el que algunos actos por ella descritos no eran aceptables en público, especialmente en la época de Franco en España.

Precisamente Mario Vargas Llosa tiene un libro que se llama “La Tía Julia y el Escribidor”, que se le endilga es su autobiografía. El personaje principal es un joven que sueña ser escritor y lo identifica como aprendiz de novelista. Hay un tercer participante de la historia (después de la tía Julia) que es un excéntrico libretista de radionovelas a quien le llama “folletinista de las ondas”.

Todos recordamos cuando se inició la radio en nuestro país y el auge de las radionovelas, que hoy día han sido reemplazados por los escuchados programas de opinión y de farándula, porque la pantalla ha disparado las telenovelas con expresiones más que evidentes de toda una trama, romántica, truculenta y hasta mafiosa que conecta al televidente a diario en lo que puede llamarse el reflejo de lo que querría ser.

Todo este rodeo es para reconocer el valor de Socorrín, como llamaban a la autora fallecida, especialmente en la inducción a la lectura de quienes en su vida se leerían un libro de valor literario como lo entendemos algunos, y advertir también, ahora que el talento y la capacidad se han visto suplantado por la imagen mediática, que debemos estar conscientes de los peligros de caer en manos de periodistas o de folletinistas de turno.