Archivos de la categoría Los Carnavales

UN PAÍS QUE NADIE ENTIENDE

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de febrero de 2018

Cada vez que puedo y que mis circunstancias personales me lo permiten, me voy fuera del país durante las fiestas de carnaval.  La razón es muy sencilla: detesto ver cómo la gente pierde sus cabales y se entrega a la sinrazón por cuatro días, se mojan unos a otros con agua que tanto necesitan algunas comunidades e ingieren licor sin control con la única excusa de que “esto ser los carnavales” como cantó Pedrito Altamiranda hace unos años.

Más estupor me causan los que viven un año entero preparándose para estos cuatro días, e incluso las autoridades locales donde se celebran estas fiestas se presentan impertérritas ante los medios alegando que si una, dos o tres tunas, como si no estuviéramos lo suficientemente enredados para escuchar estos insustanciales argumentos.

Es así que este año tomé mi avión rauda y veloz y, además del placer de conocer nuevos horizontes, pude profundizar en temas históricos que nos enaltecen el espíritu y mejoran el intelecto.  Pero como no en todos los lugares la población se entrega a la sin razón, el martes 13 de febrero, la juez Cooke de Miami le otorgó a Ricardo Martinelli libertad bajo fianza, lo que desató una serie de emociones, algunas de júbilo y otras de pánico, ante la posibilidad de que pronto ese deleznable individuo vuelva a Panamá a enfrentar la justicia.

Curiosamente, la cancillería, tan displicente que se ha mostrado para defender algunos temas que afectan al país y sus ciudadanos, reaccionó en forma expedita y solicitó revisar el fallo, lo que revirtió, al día siguiente, la decisión de la juez y deja “bien Cuida’o” al capo que nos gobernó por cinco años y nos robó hasta la forma de caminar.

Es preocupante que se haya dado este cambio de sentencia en tan pocas horas. La distancia no me permite analizar qué fue lo qué pasó.  Pero de qué hay algo raro, lo hay.  Ya me enteraré de las verdaderas razones del cambio.

 

LAS ARRUGAS DEL PAIS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 31 de enero de 2016

Panamá, que apenas supera en 12 años el siglo de haberse separado de Colombia, muestra arrugas imborrables, causadas por el mal manejo que se le ha dado a temas tan importantes como la salud, la educación, la cultura, el agro y, más recientemente, el manejo del eco sistema.  A mediados del mes de diciembre escribí un artículo para El Siglo señalando el hastío que me causaba que en todos los medios se le diera amplia cobertura a la disputa de las dos o tres reinas que tendrá el carnaval tableño, en medio de una región que agoniza por la sequía y donde las vacas se están muriendo y los cultivos perdiendo.  La reacción de algunas personas, incluyendo una destacada líder de la empresa privada, fue visceral: que yo desconocía las tradiciones ancestrales, que el carnaval era lo más importante para la región de Azuero y demás yerbas.  Me lo pusieron en Facebook y muchos ilustres desconocidos opinaron agriamente sobre mi posición, desconociendo aquello que se atribuye el sabio filósofo francés Voltaire: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. En ese mismo tenor se metió alegremente toda la comparsa de Calle Arriba y Calle Abajo a despotricar contra mí, personas que seguramente su oficio es pensar en el siguiente carnaval.

También recibí, en mi dirección de correo personal, amenazas temerarias y hasta incendiarias, metiéndose en mi vida profesional y personal, de ilustres desconocidos que defendían el derecho a la mojadera que se efectúa en los días de carnaval.  Mes y medio después, veo que desde el ministro de Desarrollo Agropecuario hasta líderes empresariales, religiosos y de opinión, llevan a cabo una fuerte campaña en contra de esos culecos que tanta agua desperdician mientras aquí mismo en la capital, hay personas que tienen que ir a un río a bañarse y no tienen acceso a un servicio básico de alcantarillado.

Faltando una semana para la fiesta que más gusta a algunos panameños, entre los que no me incluyo, sigue la polémica y pareciera que no importa que el resto del año tengan que comprar agua embotellada: los culecos van porque van.  Bien lo dijo el Ministro Arango: después no vengan a solicitar ayuda para la sequía y la mortandad del ganado.  Y digo yo, después no vengan a hablar de tradiciones ancestrales.

El tema del agua se está volviendo cada día más importante y más crucial para la sobrevivencia del país y sería un acto de responsabilidad y madurez el que se tomen medidas enérgicas para que no se derroche lo que no se tiene, aunque ello conlleve a que el gobierno pierda popularidad, lo que ya es irremediable, por todos los escándalos que a diario se están desatando.  La crisis severísima que atraviesa la Corte Suprema de Justicia, donde tres magistrados son señalados de andar paseando con los dineros nuestros, ahonda más el sentimiento de que no hay norte en ese órgano del estado, más cuando el mismo presidente de ese órgano del estado tiene varias acusaciones serias y a él pareciera que ni le importa, sigue tan feliz asistiendo a actos diplomáticos, a cuanta fiesta le invitan y la imagen de la corporación de justicia por el piso.  Nos hundimos más en el estercolero con la reiteración del magistrado acusador que reveló todo el entramado de corrupción que hay en el Palacio Gil Ponce, y seguimos pensando en carnavales.

Las intenciones de preservar el ecosistema son de la boca para afuera. El nuevo ministerio del ambiente no avanza en hacer valer el reto que se le presentó al crearlo y ahora se habla de privatizar el agua del lago Bayano, como una iniciativa “personal” del Presidente.  El nepotismo de algunos ministros es rampante y descarado, al punto que uno ha llegado a decir que los periodistas son esbirros de los medios para los que laboran.

No creo que exista tratamiento anti arrugas para este país que ya pasó los 100 años mientras otros rejuvenecen con el tiempo, porque son responsables de sus recursos.