Archivos de la categoría Los Zonians

Recordemos a los quemados

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 5 de enero de 2014 

 

Este comienzo de año ha sido accidentado, porque el final fue tumultuoso y precipitado. De un plumazo cambiaron los llamados padres de la Patria el régimen fiscal territorial y el presidente, tan reticente a firmar la Ley 118, que decretaba el 9 de Enero como ‘Día de la Soberanía Nacional’, firmó sin asco este cambio, poniendo al país en una posición innecesariamente delicada.

Como ese arrebato no le duró ni 24 horas, ya deben andar los solícitos diputados elaborando la forma en cómo lo van a derogar. Si no pasaron por Gabinete (según el ministro Mulino) los artículos que se colaron, y los aprobó la bancada oficialista, habría que solicitar una lista de quiénes fueron los irresponsables diputados que se prestaron para discutir este exabrupto y a través de quién fueron presentados en el pleno.

De la misma forma nos conmocionamos con la noticia que el contratista de la ampliación le daba 21 días a la Autoridad del Canal para pagar unos “ligeros” sobrecostos de mil seiscientos millones de dólares. Ni en 40 años ni en 100 años el Canal se ha visto tan amenazado ni tan en boca del mundo entero ante esta temeraria notificación. Todos los panameños debemos sumar esfuerzos en respaldar a la ACP, especialmente en estos momentos.

La semana conmemora una fecha importante, los 50 años de haber ocurrido la gesta heroica del 9 de Enero, cuando un grupo de estudiantes del Instituto Nacional, con la única arma de una bandera, se enfrentó a los zonians (nombre dado a los que nacieron y vivieron en la Zona del Canal) a tal punto que el presidente de esa época rompió relaciones con los Estados Unidos en una actitud patriótica.

Pero también el 9 de Enero se cumplen tres años de la horrenda matanza que perpetraron los policías que custodiaban el Centro de Cumplimiento de Tocumen, muriendo cinco jóvenes encerrados en una celda que cerraron a propósito, y dos sobrevivieron con heridas permanentes, tanto en su cuerpo como irremediablemente en su alma. Son 12 las personas imputadas por este caso doloroso, nueve policías y tres civiles. Los nueve policías siguen gozando del blindaje que les proveyó la Ley 74 y realizan trabajos administrativos en los cuarteles. Los otros tres, la directora y un custodio civil tienen casa por cárcel por razones de salud y solo un custodio está detenido preventivamente.

Actualmente el estatus jurídico del caso es que la audiencia había sido programada para el 8 de octubre pasado, y se pospuso porque el término de pruebas estaba corriendo y las partes estaban por aducir pruebas. Encima de todo y para variar, por parte de la Corte Suprema de Justicia, sala de lo Penal, no se ha resuelto una apelación contra un incidente de controversia promovido a favor de la que fungía como directora de ese centro. A la fecha, el tribunal encargado o asignado a este caso no ha revisado las pruebas aducidas por la defensa ni la querella, y se ve muy lejana una programación de la audiencia.

Todos recordamos la saña y alevosía con que esos policías tiraron los mechas para que se prendieran las celdas donde estaban estos muchachos, algunos a punto de salir por haber cumplido sus condenas. La negligencia que mostraron las autoridades de salud, que olvidaron guardar en frío el cadáver en hilachas de uno de los chicos calcinados y les fue entregado a los familiares en una fétida bolsa de basura es un recuerdo imborrable. Y para todos debe estar muy presente la cruzada que libramos varios ciudadanos a favor de esta causa, realizando marchas, colectas y protestas, con la única respuesta de parte de las autoridades del pago de las vendas de uno de los sobrevivientes. Va siendo hora que se vaya aclarando el asunto y se lleve a los responsables, desde las más altas autoridades, a la condena de este acto que no se puede volver a repetir.

Decir lo importante

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com0

La Estrella de Panamá, 28 de Noviembre de 2010

Recientemente vi el estreno del documental ‘El Último Soldado’, dirigido por el cineasta panameño Luis Romero y que debe su nombre a los últimos uniformados estadounidenses en salir de las bases que conformaban la antigua Zona del Canal. Su estreno, en 18 televisoras de 14 países fue el pasado 20 de noviembre, por el canal 11 (SERTV) y posteriormente se hizo una presentación, que incluyó un enriquecedor debate, en el recién inaugurado Ateneo de la Ciudad del Saber.

Este trabajo, que le mereció a Luis Romero una distinción, resume en 52 minutos la historia del enclave canalero que existió en nuestro país por casi un siglo y que, gracias al Tratado Torrijos—Carter, no solo desapareció, sino que ha permitido demostrar al mundo entero que los panameños podemos no solo administrar con excelencia un recurso tan extraordinario como el Canal, sino que lo hacemos con eficiencia y transparencia.

Cuando uno cuenta historias tiene que tener testimonios, y por el lente de Luis Romero pasaron muchos protagonistas de esa historia que él quería contar, —algunos ya fallecidos, como el pintor y caricaturista Lolo Silvera— y dieron su versión, apegada a lo que cada uno vivió. En el debate posterior que se generó, además de las opiniones de los que conformaron el panel hubo muchas preguntas en por qué no se incluyeron temas, personajes o hechos en el documental.

Se le señaló a Romero que no aparecía el general Noriega. Sí hubo una mención a que sus actuaciones fueron la excusa para que los Estados Unidos incumpliera con el pago de la anualidad del Canal, aduciendo las medidas económicas impuestas al país, así como el ‘just because’, que apretó el gatillo para que 30,000 soldados invadieran nuestro indefenso territorio, en una acción que aún hoy día está pendiente de ser juzgada y condenada.

También se le interpeló al cineasta que no figurara Arnulfo Arias, a lo que él contestó que sí aparece, en la inauguración del Puente de las Américas. La que sí figura con sus gritos estridentes recibiendo inmerecidamente el Canal es la presidenta Moscoso, después que su partido se opusiera rotundamente al referendo que aprobó la ratificación de los tratados. Ahora anda el vicepresidente Varela promoviendo la ampliación, pero durante la campaña del referendo, en el 2006, ese mismo partido se opuso a la misma. Como dice el dicho: Nadie sabe para quién trabaja.

Un aporte valioso, sin desmeritar los de cada una de las cuatro personalidades que compartieron estrado en el debate, fue el del Ing. Tomás Paredes, de la Ciudad del Saber, quien señaló de una manera puntual que le gustaría ver que los ingresos del Canal de Panamá se invirtieran en mejorar la educación del país, que está en la posición 128 de un total de 139 como de las peores. Treinta años han pasado desde el intento de reformar la educación que se tomó como un caballito de batalla contra el gobierno militar y hemos ido para atrás como el cangrejo, pero a pasos agigantados, al punto que no se compagina nuestro desarrollo económico con el educativo.

Otro tema que llamó mucho mi atención, tanto en el documental como en el foro debate, fue la insistencia que actualmente la historia de lo que fue la Zona del Canal está condenada a desaparecer, porque ya no se enseña la materia de las relaciones de los Estados Unidos y Panamá en las escuelas. Aún cuando considero que las actuales generaciones están en manos de los agresivos medios de comunicación, es importante que en el seno familiar se hable, se converse, se debata sobre todos estos temas, para fomentar la curiosidad de los jóvenes que se valen del Internet para investigar, y los educadores incentivar el conocimiento por todo lo que significa nuestra panameñidad.

Exhorto a todos a ver este documental. Fue un verdadero privilegio sentarme en un recinto como el Ateneo, dentro de una antigua base militar, y ver pasar delante de mis ojos la lucha que libró nuestro pueblo por ser soberano. Más estremecedor es que esa base militar esté hoy dedicada por entero a fomentar el conocimiento y sea sede de universidades de prestigio internacional y de empresas que desarrollen tecnología de punta.