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Sobre las elecciones colombianas

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com
El Siglo, 6 de junio de 2010

El lunes pasado tocaba el tema de las elecciones de nuestro vecino, Colombia, asegurando el triunfo de Antanas Mockus versus el delfín del presidente Uribe, Juan Manuel Santos. No hubo quién no escatimó esfuerzos en hacerme llegar, hasta donde ahora mismo estoy, fuera de Panamá, sus burlas e insultos. Lo que muchos no comprenden es que estas columnas de opinión deben ser entregadas con días de anticipación para que puedan ser publicadas a tiempo, con excepción, por supuesto, de la Bitácora que sale a mi lado y que es, precisamente, del Presidente de la empresa.

De todas formas, mis pronósticos, aunque no exactos, se cumplieron en parte, ya que en las elecciones, el señor Santos no alcanzó, pese a la monstruosa maquinaria gubernamental que debe tener a su servicio, el porcentaje de votos requeridos y el señor Mockus obtuvo un representativo caudal que los llevarán a una segunda vuelta el 20 de junio próximo.

Pero así como hubo quienes se burlaron de mis pronósticos -no tengo bola de cristal ni uso turbante, ni mucho menos la capa de Walter Mercado- también personas reflexivas me hicieron llegar sus comentarios, especialmente los que, como yo, anhelamos que lleguen horizontes de más humanidad, decencia y ética para el noble pueblo colombiano. Otro más cáustico me comentó que los colombianos llevan la actitud guerrerista en su ADN y no tanto la filosofía (Mockus es matemático y filósofo) y recordamos con dolor cómo, desde que nació, ese país ha vivido al borde de la desintegración. Ecuador, Venezuela y nuestro propio país son prueba de ello, al igual que las asonadas independentistas de la costa caribeña y Antioquia.

En una aleccionadora nota que hizo llegar el candidato Mockus a sus simpatizantes al día siguiente de la primera vuelta, las muestras de humildad y respeto por el ser humano desbordan las “vivas” a la ola verde que él lidera. Entre sus más importantes postulados está el que “no todo vale”, especialmente en elecciones donde las campañas sucias son la tónica. Que se pueden alcanzar los resultados a los que se aspiran sin sacrificar los principios.

El voto a un anticandidato, como puede definirse a Antanas Mockus es un poco como “combatir la cultura del atajo”, como él mismo lo definió y que representa de cuerpo entero a nuestros vecinos. A pesar que está difícil ganarle al ungido del todopoderoso Álvaro Uribe, por lo menos se nota que en ese país no todo está perdido, o no todos están perdidos. Así como Jaime Baily, el sarcástico escritor peruano y divertido comentarista, cuyos libros tampoco pude nunca terminar, muchos estamos encandilados con el fenómeno Mockus y tenemos la esperanza de una Colombia decente y alejada del manipuleo de los todopoderosos.

Debacle en este lado del mundo

MARIELA SAGEL*

La Estrella de Panamá, 6 de Junio de 2010
CAMBRIDGE, MA. En el mundo entero todos los fenómenos naturales andan manga por hombro. Los terremotos en Haití y posteriormente en Chile, la erupción del volcán con nombre impronunciable en Islandia, que trastocó el tráfico aéreo entre Europa y el resto del mundo e hizo perder millones de dólares a miles de compañías y afectó a individuos que debían estar de uno u otro lado del Atlántico o de allende los mares, hasta el deplorable derrame totalmente antinatural, que hoy afecta el Golfo de México, no sabemos si la naturaleza se ha ensañado con los humanos por el abuso al que la hemos sometido.
Acá en Massachusetts amanecimos un día con una neblina un poco sospechosa y resulta que era el humo que se producía por unas quemas en Quebec, que a su vez habían sido causadas por descargas eléctricas, que provocaron incendios forestales tan fuertes que su humareda se sintió a kilómetros y kilómetros de distancia.

El derrame del Golfo de México es todavía más preocupante, porque si bien todos los fenómenos naturales son parte de la factura que nos pasa la madre naturaleza por el maltrato y el abuso, la culpa de esta tragedia es entera responsabilidad del contubernio de las petroleras con el gobierno, para decirlo de una manera elegante.

Si por el golfo llueve, en Centro América no escampa. El huracán Ágata se estrenó con fuerza antes que se iniciara oficialmente la época de huracanes y sus secuelas están dejando muchas víctimas en esas empobrecidas regiones y muy malos tiempos en nuestros países, donde está lloviendo más que nunca. Agréguenle a esto las erupciones de volcanes en Guatemala (otro fenómeno natural más) y en Ecuador y vamos sumando desastre tras desastre.

Ayer, 5 de junio, se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Mientras las entidades promotoras de la conservación y adscritas al protocolo de Kyoto —que todavía está vigente, pero que nunca lo firmó Estados Unidos— y tantas otras preocupadas por los recursos naturales de nuestro planeta exhortan a las buenas prácticas ambientalistas, en Panamá estamos dando alegremente concesiones mineras a cielo abierto que son altamente dañinas, no estamos siguiendo las pautas para que las represas hidroeléctricas se apeguen a un verdadero plan de desarrollo del área y seguimos sin solucionar los problemas elementales que abruman a los habitantes del pequeño istmo, como son el alcantarillado, el saneamiento de la bahía y la disposición de los desechos.

El gobierno, tal como si fuera Harry Houdini, se saca ahora de la manga una nueva autoridad de aseo, sumando más burocracia a la ya inoperante existente y todo empieza a caminar como la procesión de Taboga (tres pasos para adelante y dos para atrás).

Me preocupa qué va a hacer el señor alcalde ahora que ni la basura va a recoger. De repente se le ocurre organizar un concurso de bailar por un sueño en la Cinta Costera y allí sí que la acabamos de rematar. Creo que además de una abierta degradación para la posición del burgomaestre, es una gran bofetada para los que votaron por él, porque se burlan de esa confianza que depositaron en quien ni de sus mentores ahora la merece. Tal como dice mi admirado periodista y excelente columnista, —de los pocos buenos que quedan en La Prensa—, Paco Gómez Nadal, ‘hoy es la misma mierda que ayer, multiplicada por 1000. Mejor sinceremos esta basura de planeta’.