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NI UN HUECO MÁS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 3 de diciembre de 2017

Está por terminar el año y las calles de Panamá siguen siendo las más peligrosas en cuanto a los huecos que tienen.  El Ministro de Obras Públicas, que en las encuestas resulta con la peor aprobación a su gestión, dijo en una ocasión que él no había visto ni un hueco en las calles de la ciudad.  No sé si él se transporta en helicóptero o simplemente quería hacernos una broma, que se convirtió en ofensa para muchos.

Pongamos como ejemplo la calle 74E de San Francisco, que va desde calle 50 a Vía Israel, donde está la Escuela Belisario Porras.  En esa calle uno cae por lo menos en 10 huecos profundos y por esquivarlos, puede causar un accidente ya que la vía tiene dos paños.  Si encima de todo llueve, la cosa se pone peor: el agua tapa los huecos y uno pasa por allí e irremediablemente cae en esos huecos, causando un daño irreparable al auto y a la columna y riñones de los conductores.

El problema no solamente es del Ministerio de Obras Públicas, sino del IDAAN y del municipio y las empresas que realizan obras, como soterramiento de cables y demás. La práctica usual es que, si hay una fuga de agua, el IDAAN la repara, abre la calle, pero deja el hueco porque le corresponde al MOP cerrarlo y asfaltarlo.  Y como esa coordinación no se da, tenemos una ciudad en estado deplorable.

Se supone que en el 2019 no solo tendremos cientos de miles de visitantes para la Jornada Mundial de la Juventud, sino que encima seremos Ciudad Cultural por designación de la UNESCO.  La coordinación de esta celebración corresponde a la Alcaldía, que debería desde que recibió la designación, ir preparando la infraestructura y los eventos que conlleva este honor.  Con una ciudad en este estado de descuido, basura, falta de conciencia en reciclaje, no podeos alardear de que tenemos cultura.

 

LA AVENTURA DEL PEATON

Por Mariela Sagel, El Siglo, 20 de noviembre de 2017

En nuestra ciudad cada vez se hace más temerario cruzar una calle o una avenida, aunque sea en un paso cebra, como se les llama a los pasos que están pintados con líneas blancas y que indican que por allí se debe cruzar y no por donde a uno le dé la gana.  De hecho, los pasos cebras se están desapareciendo bajo las capas y capas de asfalto que le pasan y que elevan la calle, pero en el borde con la acera queda un enorme precipicio que no pueden salvar una silla de ruedas o un coche de niño.

En otros países es obligatorio cruzar en pasos cebras y los autos respetan a los que lo hacen por encima de todo.  Aún en las ciudades donde el tráfico es casi de locos, se siente que por lo menos en esos espacios, el peatón tiene la razón.

Para hacerlo acorde a los tiempos, los pasos cebras pueden pintarse en otros colores, lo que los convierte en elementos artísticos y distintivos de cada barrio.  Se deben reforzar los existentes en Vía España, Ricardo J. Alfaro, Vía Argentina, Ave. Manuel Espinosa Batista y Federico Boyd, por mencionar las vías más transitadas.  Todo esto contribuiría en el mejoramiento urbano en que se ha empeñado el Alcalde Blandón y que tiene en el Cangrejo a más de uno disgustado por los inconvenientes que han traído las obras.

En el cruce donde está la Iglesia del Carmen y las oficinas de Ampyme se forma en la isleta que determina las vías, cuando llueve (y en estos días no ha dejado de llover) un lodazal y el espacio que permite a los peatones cruzar es casi de uno a uno, siendo este punto de la ciudad uno al que concurren muchas personas, por tener una salida del Metro allí, que encima de todo es de las más modernas.

Como este nudo, hay muchos ejemplos que deben remediarse con voluntad de servicio y buena conciencia.