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PARODIA O TRAGEDIA DE NAVIDAD


Por Mariela Sagel, El Siglo, 10 de diciembre de 2018

     Nuestro presidente, tan religioso, tan devoto e hipócrita, que es de los que tragan santos y escupen diablos, ha dado una vez más muestras de que lo único que le importa es lo que está en su agenda personal, ni siquiera en la de su partido, aunque éste salga al paso de sus desacertadas declaraciones para seguir parodiando la incultura y la poca seriedad con que se ha llevado a cabo esta gestión.

     Nadie entorpeció su aquelarre cuando recibió con los honores merecidos a un jefe de estado al presidente chino.  No es una desproporción que se coloquen banderas del país del invitado en los postes por donde va a transitar ya que es una regla de cortesía común que la practican en todos los países. Es emocionante ir a un país ajeno y ver que, con motivo de la visita del presidente de Panamá, se coloquen banderas panameñas en los postes de la ciudad.  Pero de allí a paralizar los corredores y parte de la capital por esa razón, incluyendo los puentes que conectan no solo con el interior sino con el resto del mundo es demasiado.

     Pero el presidente chino se fue muy bien impresionado y la primera dama china demostró una elegancia que quisieran tener muchas damas occidentales.  A su lado, nuestra primera dama parecía una empleada doméstica y cuando la pegaba, como con el vestido conque la recibió en la presidencia, parecía que iba para una boda (y era apenas mediodía).

     Hace unos años el mismo presidente que afortunadamente este año celebrará sus últimas navidades en el palacio de las Garzas dijo que en este mes no se debatirían temas importantes por el recogimiento que las fiestas demandaban.  Pero eso no lo tuvo en cuenta cuando atacó a un adversario llamándolo “Grinch”, al éste señalar que el Ministerio Público estaba aplicando una justicia selectiva.  Sería recomendable que el presidente, además de la Biblia (si es que la lee) busque otras lecturas, para que no diga lo primero que se le ocurre.

VISITA DEL PRESIDENTE CHINO A PANAMÁ

Por Mariela Sagel, El Siglo, 3 de diciembre de 2018

Ayer inició una visita a nuestro país el presidente de la República Popular China, la primera de un mandatario de ese país y después de que Panamá estableciera relaciones diplomáticas con la gran potencia en junio de 2017.

No comprendo cuál es la histeria de la mayoría de los panameños tanto por la visita como por el creciente intercambio de tecnología, comercio y ojalá, temas educativos y culturales con el gigante asiático.  Los chinos llegaron a Panamá desde 1850, para la construcción del ferrocarril y han establecido una comunidad con raíces sólidas e influenciado nuestras costumbres al punto de que la comida china es de las más consumidas en nuestros hogares, así como las tiendas de chino las más populares (y #resuelvelotodo) en nuestros barrios.

Me decía hace unos días el escritor español Javier Sierra, estudioso de los símbolos, que la bandera china (que fue diseñada hace 69 años) tiene cinco estrellas, una grande y cuatro pequeñas, que representaban al continente asiático y al resto de los continentes.  La estrella más grande corresponde a Asia y aunque China no es el único país que está en él, si es un factor importante.  También en ese continente está el país más grande del mundo, en extensión, Rusia.  Hace sentido lo de los símbolos, aunque las interpretaciones que he visto en Wikipedia se refieran a la unión de los pueblos que componen China Popular.

La integración de Panamá a la ruta y franja de la seda es un hecho que ha sido abarcado con rigor por muchos eruditos en la materia, más recientemente por el Dr. Eddie Tapiero en un libro que presentó a inicios de noviembre.  El problema de que China se imponga en Panamá no es que los chinos lo quieran hacer, es que nuestros gobernantes se dejen. Ya vivimos una imposición imperialista gringa desde nuestra separación de Colombia.  Y tuvo que liderar un rescate a ese entreguismo Omar Torrijos.  Demos la bienvenida al presidente y pidamos respeto, el mismo que los chinos se merecen.