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Vuvuzelas políticas

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

Para estar dentro de la onda futbolística que tiene al país al revés, asistí el viernes al entretenido programa radial “Proyecto Criollo”, que fue anunciado en una glosa como el escenario donde tendría lugar un partido de fútbol con un equipo del PRD, del que participarían el Toro, Martín, Pachi, Mitchell, Bimbín, Pedro Miguel y Oranges, al ritmo de las vuvuzelas.

Ya que he confesado mi infinita ignorancia con relación al fútbol, busqué lo que significaba vuvuzela, que en lenguaje zulú es una especie de trompeta larga, que se usa en el juego para animar a los equipos, especialmente en los campos de juego sudafricanos. Aunque ya eran utilizadas en citas mundialistas anteriores, este año cobran más relevancia por estar celebrándose la Copa en Sudáfrica.

Pero lo sorprendente del asunto fue que la glosa era una cuña para que las personas escucharan el programa, pero uno de los mencionados en ella se apersonó en punto a la emisora y con su vastísima experiencia nos nutrió, a los conductores del programa y a mí, en el tema que tratamos, que era, precisamente, uno de los ingredientes que aderezaron la ley 30, conocida como “langosta o chorizo”, de la patente de corso que se le otorga a los agentes policiales a disparar, y en consecuencia, no podrán ser objeto de medidas cautelares ni suspendidos de sus cargos.

Los pelaos que conducen el programa, muy acuciosamente, mostraron la Ley No. 57 del 27 de noviembre de 1995, que dicta normas especiales de carácter procesal, penal y penitenciario aplicables a los miembros de la fuerza pública y de la antigua PTJ, la misma que fue señalada por el comentarista Juan Carlos Tapia. La existencia de esa norma jurídica ni siquiera fue tomada en cuenta para modificarla al condimentar la Ley 30, lo que es a todas luces una inconsistencia judicial que raya en la chabacanería.

Las vuvuzelas tienen a todo el mundo muy atolondrado, más a los funcionarios que cuando ven un micrófono dicen lo primero que se les ocurre, como el atrevimiento que tuvo el Presidente al decir que los gobiernos anteriores tuvieron tratos con el narcotráfico. Temeraria acusación que se suma a otras que no se prueban, pero se vierten en forma irresponsable.

A fin de cuentas, el Presidente formó parte de dos gobiernos anteriores, sería interesante que señalara cómo eran esas relaciones y también explicara cómo un asesor del hoy ministro de Seguridad se reunía personalmente con presos vinculados con ese negocio ilícito.

Vuvuzelas con los colores de los partidos del Mundial

Saque de todo

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com
El Siglo, 21 de Junio de 20100

En el argot futbolístico en que estamos imbuidos actualmente, a diario se escucha “saque de esquina”, “saque de banda”, y otros “saques” que no entiendo ni me interesan. El fútbol no es mi pasión ni afición. Pero es durante este agotador e incomprensible sopor en que se ha sumido el país cuando precisamente el ejecutivo y el legislativo aprovechan para meternos unos goles que ni Maradona y Messi, combinados, lo hubieran hecho mejor.

La justificación que buscan los promotores de las leyes que se han pasado recientemente es que el PRD lo hizo igual. Mal de muchos consuelo de tontos que en este caso sería mejor cambiarlo por “remedio de tontos”. Lamentable que a estas alturas lo único que pueda alegar un ministro o diputado es que en gobiernos anteriores se hacía de esa forma.

La llamada “ley 9 en 1” no fue un chorizo o una langosta, fue un retroceso (para atrás como el cangrejo) en lo que concierne a la legislación ambientalista y nos pone, a los panameños, a merced del decidido interés que tiene el gobierno colombiano -y su mentor principal, el gringo- de abrir el Tapón del Darién. Creo que nadie se ha tomado el trabajo de explicar, a cabalidad, qué involucraría ese despropósito, a nivel de seguridad, de diplomacia, de controles fitosanitarios, de aduanas y de migración, entre otras afectaciones.

Otra sacada de madre -y perdón por la expresión- que nos van a dar es la recompra de los corredores. Los únicos que se van a beneficiar de ese saque van a ser los empresarios mexicanos, a quienes les vamos a resolver sus problemas de financiamiento. Lo he escrito en ocasiones anteriores: los peajes no van a bajar, el tránsito por ellos no va a ser gratis y vamos a verlos deteriorarse como lo está la autopista Arraiján-La Chorrera, sin que nadie se haga responsable por su mantenimiento. No se encontrarán las partidas para asumir su óptimo estado y quién quita que, bajo la manga, un grupo privado haga después una movida para comprarlos, perjudicando al Estado.

Hay que siempre aplicar, más con esta asamblea y este poder ejecutivo absoluto, la frase atribuida a Nicolás Maquiavelo: “piensa mal y acertarás”. Como escribió recientemente Daniel Samper, refiriéndose a los términos del fútbol, “un saque, en las dictaduras, se realiza al son de una banda militar, en países donde influyen las mafias, es el que decreta el juez presionado por los delincuentes”.