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Decir misa

23 de Agosto de 2010

La Procuradora separada, Ana Matilde Gómez

En esos duros términos se refirió el presidente Martinelli a las declaraciones de la procuradora separada Ana Matilde Gómez, una vez conocida su condena. Y es que nuestro primer mandatario no se caracteriza precisamente por tener un léxico lleno de adjetivos, sino todo lo contrario, ha dado cátedra de chabacanería y desprecio por el buen verbo. La misma respuesta la dio recientemente el cantante colombiano Juanes, que ha celebrado varios conciertos por la Paz, ante las críticas que le hizo el músico argentino Fito Páez de que sus conciertos son un negocio, señalando que él (Juanes) sabe lo que hace y que los demás “ya pueden decir misa”. ¿Será que nuestro mandatario sabe muy bien lo que hace no sólo él sino lo que hacen sus cercanos colaboradores?

Pero del juicio, sus vicios y también de sus consecuencias inmediatas y futuras, mucho se ha dicho y se dirá. Concentrémonos ahora en lo que pueda ocurrirnos directamente a cada uno y que seguramente la mayoría de los usuarios no saben que está pendiente desde la apertura de las telecomunicaciones. Me refiero a la “portabilidad numérica” y que es la simple transferencia del mismo número de teléfono que uno tiene con un proveedor y se cambia a otro proveedor por mejores ofertas, precios o cualquiera otra razón.

Han sido ya varios los intentos por llegar a tener esa portabilidad numérica, establecida mediante la ley de telecomunicaciones y que debió empezar a regir desde el mismo día que se abrió el mercado, el uno de enero de 2003. Esa rebuscada expresión que pocos entienden y todos los que tenemos derecho a ella ignoramos, ya tiene una mora de siete años.

El caso no es nuevo, en otros países del área, como Argentina, las autoridades obligaron a los operadores a brindar este servicio de forma gratuita, no solamente en la telefonía móvil, sino hasta en la fija. Lo consideran, tal como debe ser, un derecho, toda vez que al cambiar de número de teléfono se pierden clientes, en caso que sea un teléfono comercial. Se acaba de celebrar la licitación para proveer el servicio y estamos a la espera del resultado. Hubo una licitación anterior y tuvo que ser declarada desierta al detectarse irregularidades. Mientras tanto, seguimos en mora con el servicio. ¿Se dirá otra vez que podemos decir misa y se escogerá a los que ya se tienen designados?

Inventando la rueda

16 de Agosto de 2010

Vemos cómo cada cinco años el gobierno que asciende al poder le da por despreciar todo lo que ha hecho el anterior y querer inventar de nuevo la rueda. Eso pasa porque no hay continuidad en las gestiones, y porque para justificar sus candidaturas los aspirantes tienden a prometer todo lo que, a su juicio, han dejado de hacer sus antecesores.

En nuestro país, desde que vivimos en democracia –si es que lo que ahora mismo estamos viviendo se puede llamar así– no hay continuidad en las políticas públicas. Por más dinero que se haya invertido en estudios, diseños, planes, el nuevo gobierno empieza otro diseño, otro estudio, otros planes para hacer lo mismo. El Estado pagando y el tiempo pasando.

Un caso típico es el de los planes de turismo que se realizaron durante la gestión Pérez Balladares, que reunió a expertos y científicos, contó con consultores internacionales y estableció las pautas para que existiera en Panamá un turismo cultural, ecológico e histórico, además de sentar las bases para el desarrollo de las playas y el resto del interior, mediante la creación de la Ley 8. Doce años después se intenta volver a empezar, como si todo el tiempo y el dinero que se empleó o no existiera o no sirviera de nada. Y por no haber hecho el trabajo correctamente o no haber asumido nuestras responsabilidades, los organismos internacionales amenazan con retirarnos las designaciones que nos han otorgado (por ejemplo, el de ser Patrimonio de la Humanidad).

Otro caso ha sido el de desestimar los estudios que se hicieron, también hace más de diez años, sobre el Metro. En su momento la propuesta de hacer un tren ligero contaba con estudio de factibilidad y financiamiento aprobado y todo se perdió, para acabar volviendo a hacer todos los planes, perdiendo las ofertas de financiamiento y el estudio de factibilidad. El resultado: el Metro se va a pasar siguiendo la misma ruta, pero costándole al Estado el doble.

Los corredores Norte y Sur no fueron inventados o diseñados durante la gestión del Toro; existían en papel desde los años ochenta. Su gobierno lo único que hizo fue desempolvarlos, adecuarlos y hacerlos. Lo mismo con las privatizaciones del IRHE y el INTEL, de haber vuelto a empezar no hubiera alcanzado el tiempo. ¿Por qué no aprendemos de las gestiones que supieron hacer bien las cosas?

El Corredor Sur es manejado actualmente por ICA, empresa mexicana