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La necesaria educación vial

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 18 de Octubre de 2010

Ha sido muy bien recibido el anuncio del director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) de que se va a realizar una gran campaña de educación vial. La idea me parece excelente y si se llega a concretar, deben tomarse en cuenta tanto los peatones como los conductores, para que todos elevemos el nivel educativo en este aspecto.

Está comprobado que la mayoría de los accidentes que involucran atropellos se dan por imprudencia de los peatones. El desorden con el que acostumbran manejar los conductores de taxi, que paran en cualquier lado para recoger un pasajero, debe ser tomado en cuenta, pero por ambas vías: por el taxista como por el que requiere el servicio.

Otro punto importante es el conducir por el lado izquierdo de la carretera, cuando la vía sea de dos carriles, que es el que debe utilizarse para avanzar (rebasar o cruzar un auto que va a una velocidad inferior). En esas vías se ven unos carros que parecieran que estuvieran vendiendo huevos, manejando tranquilamente por el lado izquierdo, para desesperación de los que sabemos que las reglas internacionales señalan que este carril es para ir más rápido.

Ya hace más de diez años se decretó que se debe usar el cinturón de seguridad, así como que no se debe hablar por el celular cuando uno está conduciendo. Es impresionante cómo se ven rampantemente a muchos conductores hablando por el teléfono móvil. Esto podría hacerse si se cuenta con un ‘hands free’ o manos libres (sea un cable con audífonos o un tecnológico sistema de blue tooth). Estas medidas deben reforzarse y sobre todo, hacer tomar conciencia a los que manejan lo peligroso que es tener la atención puesta en una conversación y no en la ya de por sí caótica red vial de la ciudad, o las carreteras del interior.

Otro factor que se debe tomar en cuenta es la cortesía en el manejo. De nada sirve bloquear una intersección cuando cambia la luz en un semáforo porque no se gana nada, más que un disgusto. De la misma forma, si uno no puede avanzar, se debe ceder el paso a los peatones que estén esperando cruzar, porque no se gana nada bloqueándoles el paso.

Antanas Mockus, cuando fue alcalde de Bogotá, enfocó su cambio de la ciudad en una nueva cultura ciudadana. No veo nada malo que copiemos lo bueno que han hecho otros.

Literalmente “el día del huevo”

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 11 de Octubre de 2010

Después de los sucesos acontecidos en Bocas del Toro el fin de semana del 9 y 10 de Julio, se extendió un período para, inicialmente, derogar la Ley 30 (o Chorizo) y ese plazo vencía el 9 de octubre. Como en Panamá estamos acostumbrados a decir, cuando no queremos establecer una fecha, que será ‘el día del huevo’, todas las esperanzas de que saliera una salchicha Kosher de esa negociación iban, día a día, desvaneciéndose. Pero con la misma rapidez y ligereza con que se tildó a los que protestaban de ignorantes y borrachos, así mismo desembutieron el entuerto y entiendo que lo partieron en seis partes (antes tenía 9), precisamente el día que se celebra ese rico alimento que es el huevo.

Igual velocidad tomó la semana pasada el debate sobre el subsidio electoral y la condena a los periodistas Bacal y González. Si hiciera como mi vecino de página y escribiera todos los días sobre un tema y lo atacara, dos días después tendría que retractarme y vaya enredo que se formaría. Que yo no quise decir, que no fue lo que dije, que el subsidio no va y que los periodistas son culpables. En menos de lo que se persigna un ñato, todo está al revés: los periodistas fueron indultados al día siguiente y el presidente, aferrado como estaba a imponer su estilo de compra de partidos y conciencias, ahora dice que el subsidio electoral se queda.

Ojalá la procuradora hubiera sido beneficiada por la benevolencia del mandatario y haber sido indultada a la misma velocidad con la que fue condenada, aunque estoy segura que ella rechazaría ese indulto porque su condena no tiene asidero. De la misma forma, soy de la opinión que los periodistas deben rechazarlo porque la condena en sí es improcedente. Lo malo es que ya se sentó un pésimo precedente y todos estamos en pie de guerra y de luto por la violación a la libertad de expresión y, aunque se eche para atrás, nadie recoge la leche derramada.

Ahora veremos en el escenario otras víctimas, algunas sacadas del pozo de los rencores y otras, producto de la locura que permea a la clase política. ¿Cuándo van a tomar en serio el compromiso que asumieron de gobernar el país? Espero que esa respuesta no sea el día del huevo, ¡porque entonces tendremos que esperar un año!