Archivos de la categoría Publicado en El Siglo

¿Hacia dónde vamos?

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 22 de Noviembre de 2010

El bombardeo inmisericorde y despiadado que somos objeto de las cuñas oficiales, que nos repiten una y otra vez que ‘Vamos Bien’ no deja de entusiasmar a muchos, que han cifrado en la ejecución de un buen gobierno el avance del país. Tal como ha sido la política del poderoso poder ejecutivo (valga la redundancia), ‘una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad’, práctica que distinguió al jefe de propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels y que todos quieren copiar, aunque no sepan ni de dónde viene, ni hacia dónde van (aunque sospecho que algunos del gobierno sí saben a dónde quieren llegar con tantas mentiras repetidas).

Pero no creo que vamos bien cuando los precios al consumidor han aumentado, en lo que va del año, en 4.2% y todos, sin distingos, lo resentimos. El combustible acaba de recibir otro remezón, por dar un ejemplo. Tampoco creo que vamos muy bien cuando han disminuido los permisos de construcción en un 29% y el movimiento de la Zona Libre ha caído, en solamente cinco meses, en 41%.

No vamos bien si las exportaciones bajan en 6% y decrecen los permisos de trabajo en 2.5%. Pero vamos aún peor mientras tengamos a 910 mil panameños careciendo de facilidades sanitarias mejoradas, 525 mil carentes de agua potable, y 350 mil bebés tengan bajo peso por causa de la desnutrición.

Vamos bien mal si en toda la administración Torrijos se otorgaron 540 millones de dólares en contratos directos y en un año de este gobierno la cifra ya casi le pisa los talones: 500 millones.

Vamos todavía peor si recompramos los corredores, a un costo de $970 millones, sacando la plata de las arcas de la Caja de Seguro Social, poniendo en peligro las jubilaciones. Con ese dinero aumenta la deuda pública considerablemente, no se agrega ni un centímetro a la infraestructura, no se reduce ni un segundo al ya insoportable congestionamiento vehicular, y es absolutamente innecesario, toda vez que el actual contrato termina la concesión en el año 2030 sin la obligación de parte del Estado de extenderlo. Pensemos cuántos problemas urgentes para el bienestar de toda la población, se podrían resolver con este dinero.

Hay muchos otros proyectos magnificentes que no son necesarios en estos momentos, y que se quieren ejecutar solamente para satisfacer los egos mesiánicos de algunos de las figuras de gobierno. Vamos proponernos hacerles llegar una réplica en LEGO, para que las tengan en sus oficinas.

“Boom” y las políticas de empresas

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 15 de Noviembre de 2010

El viernes 12 de Noviembre fue el estreno de la obra BOOM O LOS VICARIANTES DEL 18, en el Teatro La Quadra. Como todas las propuestas de mi sobrino y ahijado Arturo Manuel (otra oveja negra de la familia, junto conmigo) es agresiva, contestataria y atrevida. Y no es la primera, viene a ser como la novena que en dos años ha cosechado este joven dramaturgo.

La obra se burla del boom que experimenta esta ciudad, con sus edificios con nombres anglófonos, la calidad de los servicios que brindan las empresas de servicios públicos, la pésima atención en las instituciones del estado –mejor dicho, la incompetencia de los funcionarios— y de los cánones sociales que impone la sociedad, entre otras muchas críticas incómodas. Hay tres significados de Vicariantes, según el programa de mano, entre el que está ‘se dice de los pares de caracteres genéticos mutuamente excluyentes, que sirven para diferenciar razas’, y el vicario es ‘la persona que ejerce las funciones de otra en todo o en parte por delegación y nunca con carácter propio: la sustituye por tiempo indefinido o determinado’.

La obra, por muy crueles verdades tristes que devela, no deja de entretener y aunque reclama para sí el hecho de gritar una verdad incómoda, corrosiva, como lo es ‘el diario vivir en una ciudad donde uno se levanta escuchando taladros y se acuesta para soñar con martillos’, es una explosión de historias, y como toda explosión, además de divertir por la forma en que se dice –adelanto que abundan las palabras sucias— no trata de ofrecer una línea conducente, ni explicaciones racionales, ya que no la hay, como esta sobrevivencia en un país conducido por locos.

Es bueno que todos hagamos el esfuerzo por ver esta obra de teatro, ya que la actuación es apenas una fábula de la realidad. El Teatro La Quadra, desde sus inicios, ha dado la oportunidad a los directores que proponen obras diferentes, no los típicos bodrios que se ven en otras salas –aunque a veces hacen concesiones que resultan ser las más vendidas— y a precios muy accesibles, puede uno no solamente mirarse en un espejo con creatividad, sino lograr un rato de esparcimiento y colaborar con elevar el acervo cultural de todos los panameños.

Por allí hay un dicho que reclama apoyar el talento nacional. No deje de ver Boom y se verá reflejado en muchas escenas.Hasta el 26 de Noviembre en La Quadra